miércoles, 30 de noviembre de 2011

Vincent Price: El club de los monstruos + La casa de las sombras del pasado. (parte 12)

Ferran Ballesta



TÍTULO ORIGINAL: The Monster Club
DIRECTOR: Roy Ward Baker
GUIÓN: Edward Abraham
AÑO: 1980
DURACIÓN: 104 min.
MÚSICA: John Georgiadis
FOTOGRAFÍA: Peter Jessop
PRODUCTORA: Amicus Productions / Sword & Sorcery
REPARTO: Donald Pleasence, John Carradine, Stuart Whitman, Vincent Price

NOTA: 8.5






Al igual que tantísimos directores y actores que triunfaron en los años 80 dentro del género de terror, Vincent Price también dejó su huella, aunque solo fuera para despedirse del género en lo que ya eran sus últimas películas. El club de los monstruos fue quizás su último gran trabajo dentro del género, y a pesar de ser un título algo discutido por los espectadores, personalmente infravaloran todos ellos un dulce resultado final rebosado de sátira, humor y terror a partes iguales, y que al igual que hizo Calles de fuego (Walter Hill, 1984) con el género de acción, la narración a ritmo de Rock & Roll toma protagonismo en este -amado por un servidor- film.

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En esta ocasión Vincent Price interpreta a un viejo vampiro oxidado -algo que nunca pasó en toda su carrera- llamado Erasmus, quien en plena calle muerde a un escritor llamado R. Chetwynd-Hayes (John Carradine), pero curiosamente éste no acaba convirtiéndose en vampiro. Ante la inverosímil situación, Erasmus invita al escritor a ir a un local llamado “El club de los monstruos”, un lugar donde se reúnen no-muertos de todas las tipologías a disfrutar de conciertos de música Rock. Allí, Erasmus, le contará tres historias de terror…


Como ya apuntaba antes, se trata de una comedia de terror en clave satírica sobre el género y sus villanos, y quizás también sobre el estado crítico que vivían éstos en plenos años 80. De hecho, el responsable de la Amicus fue el productor de éste título, hecho con la mejor de las intenciones pero que sin duda acusó los cambios ocasionados cinematográficamente en la nueva década de los 80, personalmente porqué siempre tuvo la mirada dirigida a su competidora Hammer y no supo entender la evolución cinematográfica. Solo así se puede explicar el tremendo fracaso en taquilla que supuso la película, cosa que condujo la productora a bajar la persiana y no volver a producir nada más.

Era un síntoma evidente de que las cosas estaban cambiando, que el público buscaba algo distinto y que según que monstruos empezaban a desgastarse, por eso la sátira le entra tan bien a El club de los monstruos, porqué es capaz de mezclar sutilmente ese desgaste con el dramatismo de las diferentes situaciones que nos contará Erasmus, dando “humanidad” y humildad a los no-muertos, oxigenando así a unos monstruos que ya no funcionaban en taquilla. Sin duda un título incomprendido y que su responsable ya tuvo experiencia previa con otro título de cuentos de notable éxito: Asylum (Refugio macabro, 1972), por lo tanto dirigida ni más ni menos que de uno de los más grandes directores británicos del género: Roy Ward Baker, también responsable de megaclásicos hammerianos como ¿Que sucedió entonces? (1967) o la excelente Dr. Jekyll y su hermana Hyde (1971) entre tantas otras. El club de los monstruos era ya su despedida en el cine, y aunque viendo los resultados finales de taquilla se le pueda acusar de "gastado", lo cierto es que contrasta curiosamente -o incluso inquieta- ver como El club de los montruos es muy superior a Asylum en muchos aspectos, pese a que ésta recibió mucha más aceptación, en concreto tanto BSO como maquillajes, o incluso el guión, gozan de mayor calidad. Algo realmente triste, tanto para él como para la Amicus.

Los tres cuentos desprenden dramatismo más que terror, pero como indicaba la intención del director era satirizar y humanizar a los monstruos, y lo consigue! A cada historia consigue emocionar al espectador, por ejemplo en la primera, que lo consigue haciéndonos empatizar con un hombre totalmente pálido, alguien feo y rechazado social que acaba por enamorarse de una mujer que solo le quiere por su dinero. También viviremos una historia de vampiros en clave satírica sobre los problemas de vivir en la sociedad humana de una familia de “chupasangre”, con Donald Pleaseance en el reparto. La tercera historia es quizás la más terrorífica, con un ambiento opresivo y aterrador llena de abuelos caníbales, donde vive una niña mitad humana-mitad fantasma que desea huir del pueblo. Una gozada las tres.

Las tres historias serán narradas por Erasmus, pero serán entrelazadas por el concierto de música rock que disfrutan los monstruos en el local, agilizando el visionado, aportando energía visual necesaria para hacer aún más disfrutable la película, y especialmente para dar un mayor protagonismo a quien es el verdadero protagonista, “El club de los monstruos”, algo realmente sublime. Ojo –lo siento, tenía que hacer referencia- al streaptesse, tan erótico como grotesco, una genialidad que a los más salidos les acabará dando una buena colleja.

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Pero más allá que aceptemos o no la propuesta de Baker, los aficionados a este cine setentero nos reunimos en “El club de los monstruos”, porqué también tenemos cabida como amantes al género de terror que somos. Vincent Price al finalizar los tres cuentos nos regalará un monólogo que deja en evidencia al ser humano y cuestiona sobre quien es más monstruo, ¿el humano o el monstruo en sí? Que grande es Vincent Price! el solo es capaz de agrandar la pantalla y rellenarla por completo. Y ya solo nos faltaría verle bailar Rock & Roll mientras intenta seducir a una mujer de dudosa belleza, disfrutando entre lo que da sentido a su carrera, el mundo que le amó, y junto el mundo que por suerte hoy en día disfruta de su cine, porqué todos somos monstruos, todos tenemos cabida en El club de los monstruos.







TÍTULO ORIGINAL: House of the Long Shadows
DIRECTOR: Pete Walker
GUIÓN: Michael Armstrong
AÑO: 1983
DURACIÓN: 100 min.
MÚSICA: Richard Harvey
FOTOGRAFÍA: Norman G. Langley
REPARTO: Vincent Price, Christopher Lee, Peter Cushing, Desi Arnaz Jr., John Carradine, Sheila Keith, Julie Peasgood, Richard Todd, Louise English, Richard Hunter, Norman Rossington
PRODUCTORA: London-Cannon Films
PREMIOS 1983 Festival de Cine Fantástico de Sitges: Mejor actor (Vincent Price, Christopher Lee, Peter Cushing, John Carradine)


NOTA: 5



Los años 80 para Vincent Price se limitaron a la participación de películas menores de serie B tal y como he matizado anteriormente, quizás homenajes que los realizadores querían regalarle al actor, interpretando personajes secundarios, pero que con su simple presencia conseguían elevar la película a título del culto.

subir imagenesEra ya su decadencia artística, y los títulos cutre ochentereros empezaron a coger peso en su filmografía. Pero no se encontraba solo pese a esa resignación, otros dos dioses del género se juntaron con él para realizar la presente La casa de las sombras del pasado, ni más ni menos que sus amigos Peter Cushing y Christopher Lee. Y es que más allá del contenido narrativo de la película o la puesta en escena, lo que importa de verdad a los espectadores neófitos de buen cine de terror es la presencia nostálgica de estos titanes juntos, los tres actores más grandes de la historia de nuestro género reunidos -con el permiso de Boris Karloff o Lon Chaney-. Pero el resultado es agridulce, en ningún momento es recompensada la expectación que le puede crear al espectador este trío, ya que el hecho de ser secundarios no les permite explotar todo su potencial. Relegados así a un prácticamente anecdótico -y forzado- Christopher Lee, un perdido Peter Cushing ya muy envejecido, y, por alegría del espectador, un oscuro y soberbio Vincent Price. Si a esto le añadimos otro secundario de lujo como puede ser John Carradine (arriba a la foto) nos acabamos de dar cuenta que el exceso de personajes secundarios divide excesivamente los roles y aportaciones a la trama de cada uno, dejando planos a los personajes, algo parecido a lo que pasó en la anterior citada El cuervo (Roger Corman 1963), aunque lo cierto es que acabaron ganando el premio a mejores actores en el Festival de Sitges de 1983. Pero lo dicho, un fracasado homenaje a todos ellos.

subir imagenesEn cuanto a la película de Pete Walker, director del film, se trata de una adaptación de una obra llamada Seven Keys to Baldpate, de George M. Cohen, que cuenta como un escritor hace una apuesta de 20.000 dólares con su editor, apostando que puede escribir una novela de terror en 48 horas, y para ello deberá trasladarse a una mansión aparentemente abandonada.

El actor protagonista que dejó en segundo plano a tantísima experiencia y potencial, se trata de un inepto llamado Desi Arnaz jr., quien dedicó su carrera especialmente a la televisión. Pero tampoco hay que ser malos, la película en si es un despropósito, aburrida y repetitiva durante la primera hora, como si se tratara de un huevo Kinder caducado, lo que interesa de verdad es el premio interior de los actores, y no el chocolate caducado en forma cinematográfica, porqué la película no se merece el interés de nadie más allá de sus secundarios, y si aún éstos no ofrecen un papel digno... Incluso su lamentable final no hace más que darnos una colleja para acabar de meter la cereza en este pastel envenenado. Una pena, como mínimo al final nos queda por ver los créditos, que con la acertada y bellísima música de Richard Harvey almenos nos queda un sabor engañoso.


martes, 22 de noviembre de 2011

Vincent Price: Matar o no matar, ese es el problema + Madhouse. (parte 11)

Ferran Ballesta



TÍTULO ORIGINAL: Theater of Blood
DIRECTOR: Douglas Hickox
GUIÓN: Anthony Greville-Bell
AÑO: 1973
DURACIÓN: 102 min.
MÚSICA: Michael J. Lewis
FOTOGRAFÍA: Wolfgang Suschitzky
REPARTO: Vincent Price, Diana Rigg, Jack Hawkins, Ian Hendry, Harry Andrews, Coral Browne, Robert Coote, Michael Hordern, Arthur Lowe, Diana Dors, Robert Morley, Joan Hickson
PRODUCTORA: Warner Bros.


NOTA: 7.5





Poco a poco la carrera de Vincent Price se iba precipitando al abismo de la conciencia. Llegó a un momento en que se dio cuenta que nunca más volvería a interpretar personajes interesantes en películas de calidad, algo que le esperanzó tras el notable éxito de El abominable Dr.Phibes. Se resignó a lo que los críticos de cine decían, le habían encasillado dentro del cine de terror sin que él nunca lo quisiera. Por eso nunca quiso desvincularse del teatro, que fue lo que inauguró su carrera, quizás por el miedo al fracaso? Fracasó?

subir imagenesLos críticos de cine siempre han sido humanos que a base de escribir unas líneas eran capaces de dar Oscars a unas personas, o destrozar la vida de tantísimas otras. Que se lo pregunten a James Whale, el director de La novia de Frankenstein (1935), que poco a poco se fue catapultando hacia su suicidio en el año 1957 entre otros factores por el abucheo de la crítica americana de sus últimas películas. Entre esas últimas se encuentra Green Hell (1940), una cinta de aventuras que participó el mismo Vincent Price, fue considerada la peor película del año y ridiculizada por la crítica, conduciéndole al pozo del olvido.

La respuesta a estos hechos -y tantos otros-, se encargó Takeshi Kitano en el año 2007 en la etapa más metafísica de su carrera, dirigiendo Glory to the filmaker!, una excelentísima película que homenajea a todos los cineastas sean del género que sean, dando una lección de humanidad a los críticos de cine -y a todo espectador- enseñando que más allá de 90 minutos de película hay personas que han dedicado un esfuerzo personal, creando un metraje artístico que a parte de salir bien o mal ha sido fruto de una ilusión inicial que pocas veces se agradece o recompensa.

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Volviendo a Vincent Price y la presente película, Douglas Hickox dirigió en 1973 Matar o no matar, ese es el problema, una película de terror que nos cuenta la venganza de un actor de teatro especializado en obras de Shakespeare hacia todos aquellos críticos que han desprestigiado su talento. La venganza será meticulosa, tanto como lo dicen los textos de Shakespeare, por lo tanto veremos un theatre of blood -título original- con una puesta en escena impresionante, en que Vincent Price despliega todo su amor al arte, y odio a todos los críticos que desprecian su trabajo. Una cinta totalmente grandguiñolesca con toques kitsch, mucha sangre y belleza teatral.

Se hacen inevitables los paralelismos con la vida real del actor y lo explicado anteriormente. No hay que olvidar que Price era inicialmente un actor de teatro, y que esa faceta nunca la ha olvidado en su carrera cineasta, algo que siempre le ha ido algo en contra a la hora de interpretar. Demasiado dramatizado en ocasiones y sobreactuado, por eso, Matar o no matar, ese es el problema, es una de sus mejores películas, en que podemos ver a un Price totalmente suelto en un papel que le va como en anillo al dedo, que incluso matando despliega su elegancia aburguesada pero con una expresión facial de odio acumulado totalmente acojonante. Una película enfermiza y violenta con uno de los mejores Vincent Price que se recuerda –tengo la sensación que me repito-.
El propio actor adoraba la presente película, decía que era “histéricamente divertida”, aunque a un servidor inevitablemente le viene en mente que el motivo es por ser una sátira de su vida.

Como curiosidad, en 2009 apareció la película Smash cut! (Lee Demarbre, 2009) que para una servidor fue una de las cintas más esperadas en el festival de Sitges de dicha edición, con David Hess y Michael Berryman como actores, e incluso el padre del gore Herschell Gordon-Lewis, una película que bebe totalmente de Matar o no matar, con un argumento casi plagiado pero obviando el tema Shakespeare, otro intento de asesinato a la crítica pero que en esta ocasión más que matar consiguió dormir al público.

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(una curiosidad somnoliente)








TÍTULO ORIGINAL: Madhouse
DIRECTOR: Jim Clark
GUIÓN: Ken Levison, Greg Morrison (Novela: Angus Hall)
AÑO: 1974
DURACIÓN: 92 min.
MÚSICA: Douglas Gamley
FOTOGRAFÍA: Ray Parslow
REPARTO: Vincent Price, Peter Cushing, Peter Quarry, Adrienne Corri, Linda Hayden, Natasha Pyne, Barry Dennen, Catherine Wilmer, Ellis Dayle, Jenny Lee Wright, John Garrie, Ian Thompson, Julie Crosthwaite, Peter Halliday
PRODUCTORA: American International Pictures (AIP)




NOTA: 7.5


Madhouse se convirtió en la última película de Vincent Price para la productora AIP -coproducida también por la británica Amicus-, que fue quien le propició sus mayores éxitos especialmente con el ciclo Poe. Y no solo eso, ya nunca más volveríamos a ver al actor interpretando un personaje principal. Quizás por esos factores dotan la película de un cierto interés extra, pero que ni mucho menos alejan la cinta de Jim Clark del nivel técnico y artístico mostrado en anteriores obras interpretadas por Price. Junto a Matar o no matar, éste es el problema, Madhouse supone un sarcástico homenaje a la carrera del actor mostrando los residuos de la fama para un alguien crucificado en el terror, un Vincent Price llamado Paul Toombs que gracias a su interpretación de Doctor Muerte consiguió ganarse la admiración de los espectadores. Pero un día, vio el asesinato de su prometida y este acabó encerrado en una institución mental. Ahora, 12 años después, Toombs vuelve totalmente rehabilitado y con la intención de recuperar su personaje fetiche para una serie de televisión, cuando vuelven los asesinatos…


subir imagenesSe nota en Madhouse -“Casa de locos” traducida en España- la influencia del slasher de los años 70, pero sin duda la estética es totalmente ochentena. Una película quizás algo adelantada en el tiempo, con un negrísimo humor, asesinatos de sensuales chicas y diálogos inmortales como el que le predica Vincent Price a una joven dispuesta a todo para conseguir un papel en la serie de televisión: “Señorita Peeters, tal y como se dice en el cine de terror usted acabará mal…”, y quizás no iba mal encaminado… En todo caso, estamos ante una película convencional en narrativa, pero que no deja de ser “cine dentro de cine” y es que en Madhouse podremos ver películas que el propio Price interpretó antiguamente para la AIP, en concreto se trata de La caída de la casa Usher (1963), Historias de terror (1962), o El cuervo (1963) películas del ciclo Poe dirigidas por Roger Corman que son homenajeadas dentro del film con las apariciones estelares de Boris Karloff y Basil Rathbone, fallecidos años atrás. Una gozada, pero es que no hay que olvidar que la Amicus estaba también metida en el proyecto, aportando quizás el elemento que situaría la película como imprescindible dentro de la filmografía del actor, y es ni más ni menos que la participación de un soberbio Peter Cushing, que aportó un interesantísimo duelo interpretativo en su sorprendente tramo final.

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(ojito a los detalles en profundidad de campo)

Una maravilla a líneas generales, especialmente por su humildad en pretensiones y sinceridad con ella misma obviando tabúes, con muy buenos maquillajes -impresionante maquillaje el de El Doctor Muerte-, diálogos lapidarios y algo de gore, que al igual que en Matar o no matar, éste es el problema, la sangre empezaba a ser costumbre en la filmografía de Vincent Price.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Vincent Price: El grito de la muerte + El abominable Dr.Phibes. (parte 10)



TÍTULO: El grito de la muerte
DIRECTOR: Gordon Hessler
GUIÓN: Christopher Wicking (Historia: Tim Kelly)
AÑO: 1970
DURACIÓN: 91 min.
MÚSICA: Les Baxter
FOTOGRAFÍA: John Coquillon
REPARTO: Vincent Price, Hilary Heath, Carl Rigg, Patrick Mower, Essy Persson, Marshall Jones, Elisabeth Bergner, Stephan Chase
PRODUCTORA: American International Pictures (AIP)

NOTA: 5.5







La tercera película del director Gordon Hessler no podía ser sino otra bazofia de serie B, y así fue: El grito de la muerte, realizada en 1970. El director de películas como El viaje fantástico de Simbad (1973) –que no me cansaré de resaltarla para que se note el contraste de calidad en sus películas-, esta vez nos adentra, con la excusa de adaptar una novela de Poe, en una historia de brujas de la Inglaterra victoriana. La trama nos cuenta como una bruja desea vengarse de un noble (Vincent Price), que impera con mano de hierro al territorio local, con brutales sentencias de muerte a sus espaldas hacia personas acusadas de practicar brujería. Poco a poco se irá materializando una venganza en forma de maldición hacia su familia, con un demonio de forma humana destinado a asesinarles.

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Poco se puede alabar en un título que le falta coherencia tanto histórica como rítmica, pero su director deja claras sus intenciones y estilo, aportando a la filmografía de Price elementos que quizás eran inexistentes hasta el momento, como es el sexo y la violencia –especialmente ese primero-. Pocas veces veremos en su carrera un título con tantos desnudos gratis de chicas jóvenes -y no tan jóvenes-, para ser sodomizas por hombres con la libido por bandera, o brutales torturas y violaciones de personajes con mentes enfermizas. Un título todo él enfermizo, pero que a ratos puede llegar a ser repetitivo y lento, por su falta de ritmo narrativo y que al igual que pasó en los anteriores títulos de Hessler, el exceso de personajes aplana la profundidad de cada uno de ellos dando una sensación de frialdad constante y que consigue alejar nuestro interés progresivamente del film. Un guión sin apenas argumento ni terror, pero que no por ello deja de tener sus momentos de interés, quizás más morbosos que otra cosa por sus excesos, u otros momentos de ocultismo, pero poco más. Porqué sin duda el motor de la película es Vincent Price haciendo un grandísimo papel, como siempre, quizás similar al visto anteriormente en títulos como La máscara de la muerte roja (1964) por ejemplo, encarnando el mal dentro de la realeza, pero que esta vez es el verdadero demonio quien acabará con él.

Un título menor que finalizaba de una vez por todas el contrato que mantenía Price con la productora AIP. Y es que cansado de tanta película-basura, el actor acabó desesperado y optó por no renovar con la productora. Pero, quien sabe por qué motivo, Price volvió a firmar otro contrato con la AIP, y que sin él saberlo aún, gracias a aquél nuevo contrato acabaría interviniendo en otro de los títulos clave del cine de terror como es El abominable Dr. Phibes (Robert Fuest, 1971), y relanzando consecuentemente su carrera.

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TÍTULO ORIGINAL: The Abominable Dr. Phibes
DIRECTOR: Robert Fuest
GUIÓN: James Whiton, William Goldstein
AÑO: 1971
DURACIÓN: 94 min.
MÚSICA: Basil Kirchin
FOTOGRAFÍA: Norman Warwick
PRODUCTORA: Coproducción GB-USA; American International Pictures (AIP)
PREMIOS 1971 Festival de Cine Fantástico de Sitges: Mejor actor (Vincent Price)
REPARTO: Vincent Price, Joseph Cotten, Virginia North, Terry-Thomas, Sean Bury, Susan Travers, David Hutcheson, Edward Burnham, Alex Scott, Peter Gilmore, Maurice Kaufmann, Peter Jeffrey


NOTA: 9




Para los aficionados al género de terror, y en especial a Vincent Price, existe una película icónica en su filmografía que ha creado legiones de fans y que hoy en día es considerada una cult movie, se trata de El abominable Dr. Phibes. Una excelente película dirigida por Robert Fuest, responsable de títulos emblemáticos como La lluvia del diablo (1975) que ponía punto y aparte a las malas experiencias vividas por Price junto a Gordon Hessler y sus flojísimos títulos.

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Con un nuevo contrato firmado con la AIP sobre la mesa, Vincent Price se aventuró en esta película que rebosa bizarrismo constante y que su estética pop junto a su influencia a los giallo italianos convierten este film en un título imprescindible. Incluso para el propio actor, que le volvió a convertir en el indiscutible rey de la serie B resucitándole una vez ya se veía hundido en sus miserias. Quizás la última gran película de Vincent Price, interpretando un personaje atormentado por su pasado que le convierte en un demencial asesino con la intención de vengarse de aquellos médicos responsables de la muerte de su querida esposa. Una venganza ciega, que bajo el recuerdo de su difunta mujer ayuda a poetizar una narrativa de terror creando una especie de universo Shakespereano muy interesante. Pero el Dr.Phibes se encarga de dar el punto siniestro a la situación, con asesinatos basados en las 10 plagas bíblicas que Moisés envió al antiguo Egipto, con ranas, ratas, langostas, etc. cayendo en una espiral de asesinatos más o menos meticulosos.

Si a eso le añadimos que el Dr.Phibes habla gracias a un gramófono conectado a su cuello, que bebe por la nuca, que toca un órgano e incluso dirige una orquestra de juguete, el bizarrismo se acentúa. Incluso Price aportó el grado de calidad necesaria al personaje con una increíble actuación, logrando no llegar a parpadear ni mover la boca durante todo el metraje -con lo que eso conlleva- y en esas condiciones ser capaz de dotar a Phibes de maldad y oscuridad, y que gracias también a su excelente maquillaje consiguieron un muy siniestro personaje imposible de olvidar. Y otra vez nos encontraremos con un Price enmascarado, pero que al igual que pasó en Los crímenes del museo de cera (André de Toth,1953), solo se destapará en su tramo final.

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(Vincent Price enmascarado)

Sin duda Robert Fuest hizo un gran trabajo, fue alguien que Vincent Price alabó siempre considerándole como un ”loco maravilloso”, una persona que con este film demuestra un grandísimo manejo de la cámara, con algunos planos de gran belleza que contrastan totalmente con muchas de las películas que anteriormente participó el actor. Pero se nota la escasez de recursos, con una puesta en escena dotada de un perfecto uso del color, dando una fotografía muy bella especialmente dentro del habitáculo de Phibes, pero que se nota -incluso canta a la vista- el uso del cartón como material de decoración.

Pese a esos simples problemas de presupuesto queda patente la sutileza y soltura con la que trabajó el director, especialmente con el buen uso de la música, un elemento que se convierte en vital llegando a aportar el necesario grado de dramatismo nostálgico hacia su difunta mujer, que mantiene constantemente Phibes. Gracias al compositor inglés Basil Kirchin consigue hacer llegar al espectador ese ambiente que mezcla la locura y nostalgia del personaje, especialmente en sus impresionantes primeros minutos absentos de diálogos, y que se convierte en toda una lección de cómo dirigir por parte de Robert Fuest en todos los aspectos técnicos.

El año siguiente la misma AIP estrenó una secuela, El retorno del Dr. Phibes (1972), también dirigida por el propio Robert Fuest y que pese a no ser una mala película nunca llegó a estar a la altura de la presente. E incluso se quiso hacer una tercera entrega llamada Dr. Phibes in the Holly Land, pero que Vincent Price se negó a rodarla si no era bajo la dirección de Fuest, por lo tanto cayó en el olvido, una pena.

sábado, 19 de noviembre de 2011

May ¿Quieres ser mi amigo? - Lucky McKee, 2002



TÍTULO ORIGINAL: May
DIRECTOR: Lucky McKee
GUIÓN: Lucky McKee
AÑO: 2002
DURACIÓN: 95 min.
PAIS: USA
MÚSICA: Jaye Barnes-Luckett
FOTOGRAFÍA: Steve Yedlin
REPARTO: Angela Bettis, Jeremy Sisto, Anna Faris, James Duval, Nichole Hiltz, Kevin Gage, Merle Kennedy, Chandler Hecht, Will Estes
PRODUCTORA: Lions Gate Films
WEB OFICIAL: http://www.maythemovie.com/
PREMIOS 2002: Festival de Cine Fantástico de Sitges: Mejor actriz (Angela Bettis), guión

NOTA: 7,5





"Si no puedes conseguir amigos, constrúyetelos". Ese es el consejo que le dio la madre de May cuando ésta era una niña. Una niña diferente, alejada de lo común, con la inocencia y timidez como carta de presentación, algo que le hizo alejarse por completo de la socialización simplemente porqué la veían "rara". Su madre, al ver que May no conseguía amigos, decide regalarle por su cumpleaños una muñeca de porcelana guardada dentro de una vitrina de cristal, y que con el tiempo y madurez de May, este juguete se acabará convirtiendo en la única amistad de nuestra protagonista.

La película nos habla sobre la necesidad humana a ser querido, escuchado, deseado, a formar parte de la interacción social llamada socialización, algo que May desconoce por completo y que durante los 90 minutos de metraje que nos ofrece el bueno de Lucky McKee irá descubriendo -y a la vez aprendiendo- como se debe relacionar y actuar con la gente, pero siempre des de la perspectiva intantiloide que identifica a May. Apareciendo así un repertorio de personalidades que May identifica como "diferentes", algo que la conduce a sentirse atraída inevitablemente -y en ocasiones hasta enamorada-. En concreto freaks de cine de terror, lesbianas y ciegos entre otros, gente alejada de lo que se considera como "normal". Pero aún hay más, la película se centra en la sexualidad, en como un adolescente descubre el sexo mediante su punto de vista inocente, y como éste puede conllevar sus decepciones, estableciendo una macabra historia romántico-bisexual. Y como es de imaginar, las cosas no le acabarán de salir bien, entrando May en un estado psicótico destructivo tipo Carrie (Brian de Palma, 1976) que a la vez vuelca la película hacia el cine de terror.

Una película en que el retrato psicológico de un adolescente es mostrado, aunque a modo hipérbole, llegando hasta el extremo del cine de terror. Un trabajo fácilmente comparable con el Repulsion de Polansky, ya que entramos en un viaje directo a la psique, al interior de una joven en estado latente de aberración. Y McKee ha hecho un buen ejercicio, porqué sin prisas va cociendo un potaje que no pide prisas, consigue no caer en la trampa del vulgar slasher pese a que algunos critican incomprensiblemente la película de lenta, y es cierto que a ratos parece algo “parada”, pero es que la aberración psicológica de May es progresiva gracias a su experiencia con la interacción social, que es lo que la destruye psicológicamente, todo a su tiempo.

Fue tan buen trabajo por parte de McKee que incluso ganó el premio a mejor guión e interpretación femenina por parte de May (Angela Bettis), pero que personalmente le reprocho algunos baches en el guión, como la situación actual de la madre cuando May es adolescente, o qué pasa con los niños posteriormente a "la situación". De todos modos se nota que McKee tiene talento, algo que le conduciría futuramente a producciones interesantísimas como Red (2008), o su excelente -y reciente- The Woman (2011), que como su título indica también hablará de una mujer, pero en esta ocasión interactuando dentro de un contexto de familia desestructurada.

Pero volviendo a May, sus numerosas virtudes se mueven desde el excelente montaje, que a ratos juega con las sensaciones de una May con la cabeza desordenada y que muestran parte de la belleza visual del film; pasando por la cálida BSO; incluso la interpretación de Angela Bettis –también interpretando un papel en The Woman- que se lleva todo el peso de la película de una manera algo más que solvente; y lo que a los amantes del género nunca les molesta: las referencias a otras películas del género. Tanto Trauma de Dario Argento, con una frase salida del corazón de McKee "aún no has visto Trauma de Argento?", como sobretodo La novia de Frankenstein de James Whale, que al igual que La novia de Re-Animator (Brian Yuzna, 1990), en May también reside esa búsqueda de la pareja ideal con esa metodología escabrosa.

Y es que May, al ver que no puede conseguir su novio/a ideal, decide hacer caso a su madre y construírselo/a, “adquiriendo” las partes que más le han atraído de las personas con las que se ha relacionado para acabar creándose “su pareja perfecta”. Entrando así el film en una espiral de gore bastante majo.

May es un título depresivo, crudo y bien hecho, en que posiblemente más de uno se pueda sentir en cierta manera identificado con May y sus problemas de socialización. Pero más allá de su historia más o menos dramática, estamos ante una película de terror, perfectamente ambientada y narrada, y con la que McKee se presentó al mundo como un fanático del género de terror. Que más se le puede pedir en su debut? Un título que no acusa su bajo presupuesto y que sabe paliar la situación gracias a una Angela Bettis totalmente creíble en su papel, algo fundamental para que funcione la película, y la película funciona. Muy recomendable.

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martes, 15 de noviembre de 2011

Vincent Price: La carrera de la muerte, etapa Gordon Hessler. (parte 9)

Ferran Ballesta



TÍTULO ORIGINAL: Scream and Scream Again
DIRECTOR: Gordon Hessler
GUIÓN: Christopher Wicking (Novela: Peter Saxon)
AÑO: 1970
DURACIÓN: 95 min.
PAÍS: Reino Unido
MÚSICA: David Whitaker
FOTOGRAFÍA: John Coquillon
REPARTO: Vincent Price, Christopher Lee, Peter Cushing, Alfred Marks, Christopher Matthews, Judy Huxtable, Yutte Stensgaard, Anthony Newlands, Julian Holloway, Kenneth Benda, Judy Bloom, Marshall Jones, Peter Sallis, Uta Levka, Clifford Earl, Nigel Lambert, Michael Gothard, David Lodge
PRODUCTORA: American International Pictures (AIP)

NOTA: 5.5



La segunda película que participó Vincent Price bajo la dirección de Gordon Hessler corresponde a La carrera de la muerte, quizás la más floja de las 3, que ya es decir. En ella conoceremos al profesor Browning (Price) un científico loco que trabaja para un gobierno distópico con la intención de crear una raza definitiva de humanos-soldado. Una metáfora del nazismo vaya.

Coproducida por la Amicus (junto con la AIP), sería la primera vez que veríamos una reunión en pantalla a las tres más grandes estrellas que para un servidor ha dado el cine de terror: Peter Cushing, Christopher Lee, y como no, Vincent Price. Los dos primeros aparecerán en el reparto, pero por desgracia su presencia se limita a breves cameos casi anecdóticos, y lo que quizás interesará más al lector, en ningún momento de la película podremos disfrutar de un plano conjunto. Una pena, habría que esperar hasta la futura La casa de las sombras del pasado (Pete Walker, 1983) para poder ver la interacción entre ese trío. De todos modos La carrera de la muerte fue una de las películas más flojas a nivel técnico en las que ha participado Price, algo que quizás parece imposible cuando uno descubre con el tiempo cosas como Percy’s progress de Ralph Thomas -o buenas malísimas películas como Baño de sangre en la casa de la muerte-, lo que quizás hace aliviarnos al no conseguir “esa escena” deseada por los fans de ese trío titánico. Aunque ciertamente, sin duda hubiese sido una macha de aceite para ese momento de obligado recuerdo en el cine de terror.

Gordon Hessler nos regala una potente historia tan mal escrita, enfocada y dirigida que es inevitable desprender sonrisas continuamente, y es eso quizás lo que la hace salvar del olvido, o directamente que la mencione en este blog. Una película que se pierde en ella misma y nos hace perder a nosotros, ya que siempre tendremos la incertidumbre de qué género pertenece lo que estamos viendo, y eso es algo que en ocasiones un director puede demostrar su habilidad al pasearse por los géneros como el pez al agua, como Sion Sono por ejemplo, pero esta vez se trata de un nefasto trabajo de guión y producción, algo que ya acarreaba con su anterior film El ataúd.

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La película empieza como un thriller psicológico –hasta le va grande la descripción- con asesino en serie, en que se baraja un cóctel infinito de personajes que sobran y que simplemente acaban por confundir constantemente a un espectador que acaba por no entender nada -también es cierto que el montaje es tan pedante e incoherente que tampoco ayuda-, y lo que es peor, el personaje insultante de Peter Cushing, para qué? Que aporta ese cameo? Quien es? Era necesario? Parece que se rían de él.


Seguidamente se pasa a convertir en una película de acción de la época, floreciendo en ella espontáneamente toques de humor paleto sin gracia que no hacen más que agrandar la leyenda de una película tan mal hecha. Pero ojo, Hessler nos acaba dando un puñetazo a la cara al desvelar su potencial como director –si han leído bien-, en la escena de la persecución en coche, quizás el único momento técnicamente interesante del film y que Hessler demuestra soltura al rodar y un buen sentido orientativo a la hora de escoger los planos de cara al montaje, lo que convierte la escena en espectacular.

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Para luego convertirse en una película de ciencia ficción con robots biotecnológicos, y con la ansiada aparición de nuestro Vincent Price “haciendo de Dr. Frankenstein”, oscureciendo la trama y desvelando el “por qué” de alguna de las incoherencias anteriores.

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Una película que apuesta por la metáfora del nazismo para justificar su argumento sobre la superioridad de raza, incluso creando una actualización al logo de la esvástica, pero dejando en evidencia la tontería de película que Hessler se sacó de la manga. Porque en el fondo, de qué va? nos interesa? O en el fondo, preferimos disfrutar de una buena mala película que parte de una producción modesta, con los típicos fallos hoy ya convertidos en clichés que acarrean este tipo de producciones de tan bajo presupuesto? Eso es lo que me lleva a recordarla, y en concreto a Gordon Hessler, ya que ha creado cine divertido gracias a su mediocridad y carencia de verguenza ajena, hecha inevitablemente para nosotros.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Vincent Price: El ataúd, etapa Gordon Hessler. (parte 8)

Ferran Ballesta


Quedaban apenas 2 años para finalizar el contrato que ligaba a Vincent Price con la productora AIP, cuando la vida del actor estaba a punto de vivir un momento clave dentro de su carrera, al embarcarse en una aventura británica que acabaría desquiciándole por la lamentable calidad de los films en los que se vería obligado a participar. La primera de ellas fue Cuando las brujas arden (1968), un título dirigido por Michael Reeves y que adaptaba una novela de Ronald Basset y un poema de Edgar Allan Poe llamado “The conqueror Worm”. Lo cierto es que la calidad que desprendía el ciclo Poe era deslumbrante, y aunque el dicho ciclo terminaba definitivamente con La tumba de Ligeia los admiradores pedían más adaptaciones del escritor de Boston. Y sus deseos fueron concebidos, pero por desgracia ninguna de las adaptaciones que se hicieron posteriormente llegó a estar a la altura. Quizás Cuando las brujas arden es la mejor de estas futuras adaptaciones -o simples producciones de terror-, que en aquellos tiempos realizaban la nueva oleada de jóvenes aún inexpertos que salían como chorros de la televisión inglesa.
Pero en la aventura Británica de Price aún faltaba por llegar Gordon Hessler, autor hoy en día de cierto renombre internacional por dirigir en 1973 El viaje fantástico de Simbad, que realizaría 3 películas -cada cual peor- junto a Vincent Price. El ataúd (1969) fue la primera de ellas:




TÍTULO: El ataúd
DIRECTOR: Gordon Hessler
GUIÓN: Lawrence Huntington & Christopher Wicking (Cuento: Edgar Allan Poe)
AÑO: 1969
DURACIÓN: 91 min.
MÚSICA: Harry Robinson
FOTOGRAFÍA: John Coquillon
REPARTO: Vincent Price, Christopher Lee, Alastair Williamson, Hilary Dwyer, Peter Arne, Maxwell Shaw, Michael Balfour, Godfrey James, Rupert Davies
PRODUCTORA: American International Pictures

NOTA: 3






Tras el suicidio inesperado de Michael Reeves en 1969, una nueva promesa del cine se atrevió a dar el salto de la televisión a la gran pantalla para realizar El ataúd, una nueva adaptación de un relato de Poe. Quizás la mejor de las 3 películas que acabaría realizando el director Británico, pero tampoco quiero engañar a la gente, al visionar este y los posteriores títulos descubrimos la inexperiencia de un director incapaz de dar solidez y solvencia a un guión que como mínimo es curioso y freak, con un resultado general excesivamente dilatado y con muy poco ritmo. Pero lo que si es cierto es que Hessler consiguió aportar elementos novedosos y tan interesantes a la carrera de Price como son el sexo y la violencia, muy poco vistos hasta la fecha y que no hacían más que anunciar que se acercaba una nueva década como fueron los 70, con un contexto cinematográfico distinto.
La película gira en torno a la venganza que desarrollará Edward contra su hermano, Julian Markham (Vincent Price), ya que fue enterrado vivo por éste a causa de un accidente que sufrió en África con unos indígenas. Pero el ataúd, con Edward en su interior, es recuperado por unos profanadores de tumbas para ser entregado a un doctor que experimenta con cadáveres (Christopher Lee), y es allí cuando será liberado y decidirá empezar su venganza…

Un muy atractivo argumento, pero que se desploma por momentos al liarse el solo repitiendo escenas tontamente, dando la sensación en según que momentos que no consigue avanzar, creando así un ritmo narrativo insultantemente lento. Algo que queda contrastado con el pobre desarrollo que tienen los personajes.
El inicio del film quizás se acerca más al mondo que al universo Poe, la selva africana, pudiendo saborear así las intenciones de un Hessler rompedor con lo visto hasta el momento en las películas de Vincent Price, con momentos de violencia y sangre bastante destacables. Bien, digo sangre pero la pregunta que me viene a la cabeza es: que marca de pintura usaron? un desastre!, pocas veces veremos una hemoglobina tan plastificada y sacada de pote como en El ataúd. Y lo más triste es que el director tampoco aprendió la lección en sus posteriores películas.

Pero el guión nos acaba llevando a un lugar lógico, a la Inglaterra victoriana, dando así los honores a Poe y como no puede ser de otra manera a Vincent Price, sentando así sus pies en un terreno que conoce a la perfección: el universo Poe. De hecho es lo único que sostiene el film del olvido, y curiosamente en esta ocasión parece que Price está más inspirado que nunca, que lejos de relajarse al ver el penoso nivel tanto de dirección como de producción que muestra El ataúd se esfuerza por dar la cara y mantener él solo el ritmo de la película. Posiblemente la participación al film de otro titán del cine de terror, y del cine en general, como es Cristopher Lee pudiera haber motivado, junto a su experiencia tras el ciclo Poe, a poder ver posiblemente una de sus más destacadas interpretaciones.

Pero ya está, la realidad es triste y cruel para Price…, aún le faltaba por conocer a un hombre elefante enmascarado que se dedica asesinar a la gente cuando le descubren su rostro real desfigurado. Me refiero al hermano, el vengador asesino made in Troma, un tipo peculiar que el espectador nunca acabará de conocer exactamente cual es su perfil. A ratos llega a ser el más malo de la clase y en otras ocasiones un débil juguete para borrachos de bar, y eso es algo que demuestra otra vez más lo mal trabajado que está el guión al no definir el perfil de los personajes. Pero la cosa no queda solo en el guión, resulta que es alguien peligroso, que cuando se enfada es capaz de degollar a los paletos de la calle con un cuchillo de madera, consiguiendo inundar sus cuellos con dos gotas de sangre para así simular el desangramiento que sufren. Realmente no hay por donde coger nada.

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(esto da pena)

Lo único salvable en cuestión de FX es el rostro final del hermano, muy interesante, y que Hessler demuestra que tenían especialistas en este ámbito durante el rodaje.
Un título curioso que nunca hay que cogérselo en serio, totalmente anecdótico como olvidable, con sus elementos de interés como la sobriedad de Price o sus detalles de violencia, pero aburrido y largo a pesar de sus normales 90 minutos.

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(almenos esta está maja)

martes, 8 de noviembre de 2011

Zoo - Robinso Devor, 2007



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TÍTULO ORIGINAL: Zoo
DIRECTOR: Robinson Devor
GUIÓN: Robinson Devor, Charles Mudede
AÑO: 2007
DURACIÓN: 80 min.
PAÍS: USA
MÚSICA: Paul Matthew Moore
FOTOGRAFÍA: Sean Kirby
REPARTO: Jenny Edwards, John Paulsen, Richard Carmen
PRODUCTORA: THINKFilm


NOTA: 7







Aléjense morbosos inmundos del autoplacer masturbador. Aléjense perturbados voyeurs cibernéticos. Aléjense pervertidos antisociales, porqué hablaré de una película seria, seriamente y para gente interesada en el tema, no en lo escabroso.

Con este pequeño aviso intento alejar todo aquel arsenal de ratas que puedan correr por este blog en busca de risas, imágenes grotescas, o en general todo aquello relacionado con lo escabroso que puede resultar un tema tan desconocido como es la zoofilia. El problema se debe principalmente a que ese desconocimiento ha propiciado el rechazo absoluto de la sociedad, creando así la etiqueta de tema tabú. Y eso es precisamente lo que ha intentado disolver el director de este controvertido film: Robinson Devor, que aparte de querer alejar a todo curioso, nos cuenta, a base de un falso documental, una historia verídica sobre la zoofilia, sobre un grupo de personas que crearon una comunidad secreta de zoofílicos, en vez de incidir en lo perverso de la situación. Un tema como mínimo grotesco, extraño, que cuesta de creer y aceptar por el público, algo que visto des de fuera consigue crear rechazo inevitable, y ciertamente, está reconocido que es una desviación sexual de algunos humanos patológicamente hablando. Pero sus contados casos registrados nos hacen ver que no es más que algo anecdótico.

La película nos muestra una recreación de los sucesos, narrados por los mismos testimonios, haciéndonos descubrir la otra visión, la de ellos, la que se desmarca de lo que imaginamos con estereotipos. Mr. Hands, alguien totalmente normal, como tú o yo, padre de familia con hijos (aunque divorciado), trabajo estable y económicamente estable también, dedicaba sus fines de semana a reunirse con gente conocida por Internet a un establo de Seattle, para conversar, tomar unas cervezas, hablar de la vida, y también profundizar en lo que les ha llevado allí realmente: practicar sus actos zoofílicos con caballos. Pero en una ocasión, Mr. Hands falleció en una de éstas escapadas a causa de un desgarre intestinal, desatándose así el escándalo mediático al país.

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Robinson Devor ha sido capaz de crear un relato fílmico ficticio y objetivo, con las dificultades que puede comportar no entrar en el campo subjetivo de los prejuicios y visiones de rechazo. No es así, ha sabido transmitir con gran sutileza un mensaje grotesco, impregnando una sensación estrictamente documental, seria, y para nada comercial, que directamente hará aborrecer a los morbosos. Y parte de este éxito se basa en el eje narrativo que los mismos implicados crean a base de relatos guionizados, excepto uno, Coyote, un miembro real de aquella comunidad que nos acaba regalando su testimonio y visión personal de la comunidad, alejándonos –a priori- de posibles manipulaciones en el guión.
Ellos nos explicarán los motivos que les condujeron a la ejecución de estos actos grotescos, incluso como entrenaban a los caballos, por qué lo hacían, qué sentían, etc., intentando “normalizar” lo anormal, entrando en campos como los sentimientos, la pasión y lo aislados que se sienten del mundo “normal”. Para acabar llegando a un terreno mucho más dramático como es la muerte de un compañero, Mr. Hands, y la posterior persecución mediática de la prensa acechándoles constantemente. Se dan cuenta de la deshumanización que ha desarrollado la sociedad frente a la muerte de Mr. Hands, al olvidar la tragedia y potenciar burlas y menosprecio. Incluso les atacan al acusarles de abuso a animales, desarrollando así a nuestros implicados una sensación de incomprensión.

Y no puedo olvidar de hablar de “la escena pornográfica”. Posiblemente son las imágenes más impactantes de la película, cuando la policía muestra un video sexual con un caballo a un matrimonio. Imaginad la situación: “Dos policías les preguntan: ¿Ese es vuestro caballo? Horrorizados éstos con las imágenes, la respuesta es la afirmación”. Pero ojo, más allá de meter el dedo en la llaga con el video, Devor ha sido capaz de demostrar que sabe, que es un director con ideas. Rodada la escena con un bellísimo traveling circular nos muestra sutilmente a los implicados de la situación: el matrimonio propietario de los caballos, los policías, y un televisor que emite el video zoofílico. Por lo tanto, no vemos directamente el escabroso acto sexual, aunque si podemos apreciar lo que se emite. Pese a eso, un plano bellamente rodado y bellamente planteado que da gala a las intenciones de la película.

Muy recomendable a líneas generales, es extraña, atrayente,… estamos hablando de zoofilia, de un caso real, de un asesinato,… se hace incluso duro de asimilar antes de ver la película. Y créanme, Robinson Devor ha sido capaz de hacer sutil lo grotesco, de solamente sugerirnos la morbosidad sin mostrar –casi- nada, y hacernos una pequeña lección sobre realización cinematográfica, que en eso se merece un 10.

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domingo, 6 de noviembre de 2011

Vincent Price: La comedia de los terrores + La tumba de Ligeia. (parte 8)

Ferran Ballesta


TÍTULO ORIGINAL: The Comedy of Terrors
DIRECTOR: Jacques Tourneur
GUIÓN: Richard Matheson
AÑO: 1964
DURACIÓN: 84 min.
MÚSICA: Les Baxter
FOTOGRAFÍA: Floyd Crosby
REPARTO: Vincent Price, Peter Lorre, Boris Karloff, Joyce Jameson, Joe E. Brown, Beverly Powers, Basil Rathbone, Alan DeWitt, Buddy Mason, Douglas Williams, Linda Rogers, Luree Holmes, Paul Barselou
PRODUCTORA: American International Pictures


NOTA: 6.5





Cuando el cine de terror (y Poe en concreto) vivían su etapa más gloriosa dentro de esa interesante época como fueron los 60, quizás la década en que el cine clásico iba muriendo para dar vida a un nuevo cine más actual y “trash” en conjunto, Vincent Price seguía estandarizando el cine de terror con títulos cada cual más interesante. La comedia de los terrores no fue una excepción, dirigida por una de las leyendas del cine zombi: Jacques Tourneur, director de clásicos inmortales como Yo anduve con un zombie (1943) o La mujer pantera (1942), fue contratado por la AIP para dirigir este título con grandes dosis de humor satírico con el cine de terror, que en el fondo nos acabaría sacando la espina clavada por el fracaso que supuso El cuervo (Roger Corman, 1963).
La clave del film reside en el hecho de querer rehacer -o corregir si se me permite- las imperfecciones, o incluso enmascarar las carencias que tenía El cuervo, un título con mucho potencial desaprovechado. De esa manera, se empezó el proyecto recuperando gran parte de los actores y equipo técnico de El Cuervo, a excepción de Roger Corman claro, y es algo que se nota considerablemente por parte de Tourneur al aportar un plus de calidad notable, algo lógico de alguien con mucha más experiencia tras la cámara y una filmografía realmente envidiable.

En cuanto a los actores, los personajes que interpretan son dignos de la comedia inglesa más absurda: Peter Lorre -meses antes de morir-, interpreta a un ladronzuelo que estuvo en la cárcel por no saber hacer su trabajo: robar; Boris Karloff se autoridiculiza haciendo de viejo gruñón sin dos dedos de frente; también Basil Rathbone interpreta a un personaje que no quiere morir nunca; y nos queda nuestro querido Vincent Price, haciendo de loco borracho y maltratador, líder de este título imprescindible dentro de su carrera.
El argumento gira entorno a esta familia (Price, Lorre, Karloff y Joyce Jameson) que trabajan en un negocio funerario propio, pero las cosas les van mal, la gente no se muere y por lo tanto no tienen “clientes”, conduciéndoles así a asesinar gente para poder hacer entierros. Pero la trama se complica cuando ésta familia intenta matar al personaje interpretado por Basil Rathbone, alguien que no se muere nunca, creando inolvidables y disparatados momentos.

La película empieza con una divertidísima escena capaz de dejar claras la intenciones de Tourneur. Vemos una ambientación cargada de niebla en un cementerio completamente lúgubre, desprendiéndose un humor negrísimo rozando lo macabro por parte de Price y Lorre -otro par de Burke & Hare que nos ha brindado el cine-, que junto a una música de violín excelentemente ligada al montaje del film atribuyen a la escena el punto de humor necesario para acompañar a esos dos “personajes“. Es un sensacional comienzo, pero lo mejor de todo es que no decaerá a lo largo del metraje, llena de momentos divertidísimos digna de ser considerada “una comedia de terror”, pero eso si, mucho más cercana a la comedia que al horror.
Rodada en apenas 15 días, el director de La noche del demonio (1957) consigue dotar al metraje de muchísimo más dinamismo de cámara, algo que se nota bastante respeto a los films de Roger Corman, con tiros de cámara bastante más estáticos. Eso si, se nota una puesta en escena algo más teatralizada -especialmente en los interiores-, pero que en el fondo no le queda nada mal a las comedias de corte más clásico, llenas de largas escenas y diálogos.
subir imagenesEn si la película intenta desmarcarse de la estética gótica que el ciclo llevaba de mismo denominador común, porqué estamos por encima de todo, ante una película de diálogos, por lo tanto en favor de un reparto que con tanta estrella -aunque algunas caducadas- desprende constantemente fidelidad por parte de los espectadores, nadie decepciona. Y que con el guión de Richard Matheson disfrutaremos de unos interesantísimos diálogos mas o menos enginiosos, que nos dirigen a gags con mucho humor y talento para interpretarlos por parte de los actores, que en general acaban retratando el trasfondo de una vida frustrada en familia. Eso si, es posible que a ratos notemos la falta de intensidad en el guión, como si se quedara estancado y no avanzara, dejando una sensación algo irregular pese a los constantemente interesantes diálogos y actuaciones. Pese a eso, el final es muy bueno, creándose una curiosísima escena muy teatralizada y climática, con buenos gags, sangre, y que en el fondo acaban dejando un muy buen sabor de boca.






TÍTULO: La tumba de Ligeia
DIRECTOR: Roger Corman
GUIÓN: Robert Towne (Historia: Edgar Allan Poe)
AÑO: 1964
DURACIÓN: 81 min.
MÚSICA: Kenneth V. Jones
FOTOGRAFÍA: Arthur Grant
REPARTO: Vincent Price, Elizabeth Shepherd, John Westbrook, Derek Francis, Oliver Johnston, Richard Vernon, Frank Thornton, Ronald Adam, Denis Gilmore
PRODUCTORA: Alta Vista Film Production / American International Pictures (AIP)


NOTA: 6.5





Todo lo que empieza acaba, y con el ciclo que Corman le dedicó a Poe ocurrió lo mismo. La tumba de Ligeia supone uno de los mayores éxitos en la carrera del director y en especial de Vincent Price, quien consideró la presente película como la mejor del ciclo. La historia, adaptada esta vez por el bueno de Robert Towne (Bonnie & Clyde, Chinatown, Yakuza), nos cuenta como Verden Fell (Vincent Price) entierra a su esposa en una abadía ante la objeción de un sacerdote. El tiempo pasa y rehace su vida casándose con otra mujer, pero Verden se obsesiona con que un gato negro que habita en su castillo alberga el espíritu de su fallecida esposa.

Sin duda una muy correcta película que contiene elementos que la hacen diferente del resto, quizás por el hecho que al igual que en La máscara de la muerte roja (1964), el equipo técnico era totalmente distinto, incluyendo a Richard Matheson como guionista. Y ni más ni menos estamos hablando de la séptima película dentro del ciclo, en que lo lógico sería sufrir el desgaste de tanta adaptación, pero Corman nos sorprende con un inicio que abusa de exteriores a plena luz del día, muy acertadamente, potenciando un sabor exótico hasta el momento muy poco degustado en estos films, para acabar convirtiéndose en su segunda mitad en monótono, con reminiscencias a otras películas y una sensación general de “ya lo he visto antes”.
Como he dicho su inicio es sensacional, genialmente dirigido, pero también interpretado por un Vincent Price sacado del infierno, consiguiendo agarrarnos al sofá con simples diálogos profetizados totalmente inquietantes en una tétrica situación de amenazas sobrenaturales “made in” Poe bastante conseguida. Y es que otra vez más Vincent Price nos regala una espléndida interpretación, misteriosa y a ratos desconcertante, encarnando a un imponente personaje poco definido en su favor, pero que consigue llamar la atención gracias a su carácter arrogante pero con diálogos cargados de poesía, llegando en el tramo final de la película a desnudarle y descubrir que realmente es una persona llena de miseria y penosidad. Alguien que se sostiene entre dos mares, entre el bien y el mal, alguien de dudosa procedencia que se oculta detrás de unas gafas de sol y se defiende con amenazas. Y estéticamente bastante pintoresco, con gafas de sol y un sombrero de copa, atribuyéndole de una gran personalidad visual.
El guión de Robert Towne nos conduce a la intriga del retorno de Ligeia, dotado con una gran cantidad de versos extraídos de la pluma de Poe, y que albergan tensión y pasión a partes iguales. Un guión aparentemente muy bien escrito pero que su desarrollo parece que vaya a trompicones, especialmente en su mitad, perdiéndose y sin conseguir arrancar otra vez hasta su tramo final. Incluso podemos ver referencias a los dos primeros cuentos del otro título del ciclo Historias de terror (1962): tanto “Morella” como “El gato negro” tienen elementos de ambas en La tumba de Ligeia, especialmente este último, con un gato negro que por fin le dignifican su estereotipo de malvado en una película. Este animal es quien conduce el terror, cumpliendo la función de “leit motiv de las imágenes”, quien marca el ritmo y la amenaza, algo que no pasa ni por asombro en su particular historia en Historias de terror.

Para acabar llegando al final, carente de clímax y quizás excesivamente “romanticón”, pero que ni mucho menos convierte el final en edulcorado. Un título que quizás podría haber dado más de si, que se va desinflando a partir de la mitad pero que contiene a la perfección el espíritu Poe y la puesta en escena de Corman, e incluso sus particulares telarañas.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Vincent Price: The last man on Earth + La máscara de la muerte roja. (parte 7)

Ferran Ballesta


TÍTULO ORIGINAL: The Last Man on Earth
DIRECTOR: Sidney Salkow, Ubaldo Ragona
GUIÓN Richard Matheson, Furio M. Monetti, Ubaldo Ragona, William Leicester (Novela: Richard Matheson)
AÑO: 1964
DURACIÓN: 87 min.
MÚSICA: Paul Sawtell, Bert Shefter
FOTOGRAFÍA: Franco delli Colli
REPARTO: Vincent Price, Franca Bettoia, Emma Danieli, Giacomo Rossi-Stuart, Christi Courtland
PRODUCTORA: Coproducción USA-Italia; American International Pictures

NOTA: 8






Cuando aún quedaban por rodarse 2 películas del ciclo Poe (La máscara de la muerte roja y La tumba de Ligeia), Richard Matheson adaptó en un guión cinematográfico su propia novela “Soy leyenda“, en que nos narra la apocalíptica vida que sufre Robert Neville (en la película Robert Morgan) totalmente solo en un mundo desolado por una catástrofe nuclear, que como daño colateral ha convertido a los seres humanos en vampiros. Él, el único humano del planeta, deberá luchar por sobrevivir y defenderse desesperadamente de los no-muertos.
La novela se publicó en 1954 y ha sido adaptada en tres ocasiones: a parte de nuestra citada primera adaptación encontramos El último hombre… vivo (Boris Sagal, 1971) protagonizada por Charlton Heston, y la reciente Soy leyenda (Frances Lawrence, 2007), con Will Smith, películas que gradualmente se han ido apartando de la fidelidad de la obra original. Simplemente hay que fijarnos en el reparto, actores que interpretan el personaje de Robert Neville son perfiles bastante distintos.
Vincent Price interpreta a Robert Morgan, un personaje que no encajaría a priori en el perfil artístico del actor (aburguesado y de gustos refinados), pero que contrasta metafóricamente con la decadencia de la situación que vive, una vida fuera de lugar.
Un personaje neurótico que la soledad le ha hecho vivir de su pasado, pero que lucha a diario contra su sentencia capital clavando estacas a raudales, quemando cuerpos putrefactos y consiguiendo alimentos caducados mientras se refugia en una casa, que a base de ajos y espejos, lucha contra los “chupasangre” que acechan nocturnamente.
subir imagenesPara un servidor es sin duda su película favorita interpretada por Vincent Price, una de las películas más influenciables que dio los años 60 y que para muchos inspiró en 1968 La noche de los muertos vivientes de George A. Romero. Es que sus parecidos son innegables, incluso los zombies tienen un carácter y movimientos calcados a los de The last man on Earth. Ambas, películas que profundizan en el pesimismo y la claustrofobia consiguen una atmosfera de terror totalmente inquietante, pero allí está Matheson y su obra, hecha 4 años antes y que quizás hoy en día es injustamente olvidada al lado de una pésima nueva adaptación como es Soy leyenda.
Una obra de culto reivindicable ante tanto remake absurdo y mal hecho, sin duda, con mucha personalidad e incluso algo avanzada para su época. Desmarcándose así de lo que sería el terror clásico, por lo que oficialmente destaparía en 1968 George Romero con La noche de los muertos vivientes: al cine trash.
Así que, hay excusa para no verla? catastrófica y decadente, hecha con cuatro duros, intensa, emotiva,… funciona, porqué sabe cubrirse las espaldas al ahogar la trama en un tema que puede ser tan profundo como la soledad, el miedo a sentirse solo y no poder contactar con nadie vivo. Aquí reside lo que hace grande el film, en un contexto inmejorable como es una ciudad destrozada, y con habitantes inhumanos que te atacan. Memorable e imprescindible.






TÍTULO ORIGINAL: The Masque of the Red Death
DIRECTOR: Roger Corman
GUIÓN: Charles Beaumont & R. Wright Campbell (Historias: Edgar Allan Poe)
AÑO: 1964
DURACIÓN: 89 min.
MÚSICA: David Lee
FOTOGRAFÍA: Nicolas Roeg
REPARTO: Vincent Price, Hazel Court, Jane Asher, David Weston, Nigel Green, Patrick Magee, Paul Whitsun-Jones, Robert Brown, Julian Burton, David Davies, Skip Martin, Gaye Brown, Verina Greenlaw, Doreen Dawn, Brian Hewlett, Sarah Brackett
PRODUCTORA: Alta Vista Productions / American International Pictures

NOTA: 8.5



Cuando alguien le pregunta a Roger Corman con cual de sus casi 60 películas dirigidas se queda, él siempre responde con La máscara de la muerte roja. Son muchos los motivos por los cuales dicho director acentúa este título dentro de su filmografía, y quizás haya muchos otros que nosotros nunca sabremos, pero lo cierto y más notable ante todo para el espectador, es que éste título deja de ser una película de serie B, para ser su obra maestra como película de serie A.
Esta vez sin la presencia de Matheson, la AIP contrató a dos guionistas que se encargaron de adaptar los relatos “Hop Frog” y “La máscara de la muerte roja” de Poe, se trata de Robert Wright Campbell y Charles Beaumont. Este último fue un veterano dentro de la industria y guionizó otras obras maestras de Corman como The intruder (1962), La obsesión (1962) o El palacio de los espíritus (1963), sin duda alguien que consiguió a pulso su confianza y que fue hombre clave en la carrera del director.
El argumento sitúa la acción en el siglo XII, en una provincia italiana que se ve amenazada por una plaga maligna llamada “muerte roja”. El sádico príncipe que gobierna a la población (Vincent Price), secuestra a una joven campesina (Jane Asher) a su castillo, y en donde se encerrará para protegerse de la enfermedad y saciar sus placeres, con el aliciente de la celebración de unos macabros juegos de disfraces en que la única prohibición que tendrán los aristócratas invitados será el hecho de vestir ropa de color rojo, color que identifica la plaga, pero alguien vestirá con dicho color…
Ante todo hay que avisar que dicho título se rodó en 5 semanas, toda una vida para un director que rodaba en 2 o 3 semanas y aprovechando los decorados de otras películas, por lo tanto podemos entrever el amor y ambición que Corman le dedicó a este título. Sin duda todo un icono dentro de su filmografía y artísticamente quizás la mejor del ciclo Poe de la AIP, principalmente porqué se separa del resto de títulos intentando ofrecer a los espectadores algo realmente nuevo y talentoso, incluso se fue a rodar en Inglaterra para conseguir un mejor acabado en la fotografía del film, una fotografía saturadísima por cierto. Incluso a ratos podemos entrever la figura de Ingmar Bergman y su Séptimo sello (1957), con momentos cargados de intelectualidad dentro de lo irrisible y absurdo, una paranoia macabra estandarizada por un impresionante Vincent Price más malvado que nunca que desarrolla un espectáculo grotesco de perversidad entre los aristócratas. Estamos ante un título que deslumbra por su estética y emancipación de un ciclo quizás algo repetitivo y gastado, y con interpretaciones deslumbrantes que aparte de Price, le acompaña otra veterana dentro del género, Hazel Court, preciosa chica Hammer y que anteriormente dentro del ciclo también apareció en El cuervo.
Imprescindible e inolvidable.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Vincent Price: El palacio de los espíritus + El cuervo. (parte 6)

Ferran Ballesta



TÍTULO ORIGINAL: The Haunted Palace
DIRECTOR: Roger Corman
GUIÓN: Charles Beaumont, Francis Ford Coppola (Historias: H.P. Lovecraft, Edgar Allan Poe)
AÑO: 1963
DURACIÓN: 87 min.
MÚSICA: Ronald Stein
FOTOGRAFÍA: Floyd Crosby
REPARTO: Vincent Price, Debra Paget, Frank Maxwell, Lon Chaney Jr., Leo Gordon, Elisha Cook Jr., John Dierkes, Cathie Merchant, Milton Parsons
PRODUCTORA: American International Pictures (AIP) / La Honda Productions


NOTA: 8




Cuando el ciclo Poe seguía vivo y coleando con éxito tras éxito, la productora AIP se sacó de la manga otro título que lo atribuyó dentro del ciclo cuando no tenía nada que ver con el escritor de Boston, se trataba de la adaptación cinematográfica de “El extraño caso de Charles Dexter Ward” del escritor H. P. Lovecraft, que también fue llevada al cine posteriormente, gracias a Dan O'Bannon y su The Resurrected. De Poe solo se utilizó el título y el poema recitado al final, extraído de un fragmento de La caída de la casa Usher. Así fue comercializada pese al gazapo, y supuso otro gran éxito para la productora AIP.
El argumento gira entorno a la venganza que emplea Joseph Cruwen (Vincent Price), quien fue asesinado por los habitantes del mismo pueblo donde vivió, porqué le acusaron de practicar magia negra. Un siglo después, su bisnieto Charles Dexter Ward (Vincent Price otra vez) hereda esa misma mansión junto a su esposa (Debra Paget), pero el espíritu de Joseph Cruwen poco a poco se irá apoderando de su bisnieto…
Sin duda uno de los títulos más interesantes de la filmografía de Price, gracias a esa mezcla de universos de Poe y Lovecraft, totalmente compacta y coherente, cargado de elementos del escritor de Providence dentro de una puesta en escena muy Poe. Y es que Corman hizo un excelente trabajo, creando una lógica verosímil dentro del ciclo.
subir imagenesPero también hay que dar gracias al guión, adaptado esta vez por Charles Beautmont -The Intruder (1962), La máscara de la muerte roja (1964), ambas de Corman- junto con el desacreditado Francis Ford Coppola -en detrimento de Richard Matheson-, consiguiendo crear una historia sólida, que engancha completamente des de un principio gracias a sus elementos fantásticos y misteriosos tan cercanos al universo Lovecraftiano, que acaban dando aire fresco al ciclo Poe que ya empezaba a acusar la monotonía. Solo hay que fijarse en la escena del ataque de los muertos sin ojos a los dos protagonistas, bastante aterradora, atosigante y macabra y que Corman supo dirigir con maestría, algo muy diferente visto hasta el momento en el ciclo.
Pero tampoco hay que olvidar todo aquello que el director habitualmente explota en sus películas dentro del ciclo: como la niebla, muy habitual en su cine, pero también otros elementos mucho menos explotados como los rayos y truenos, inspirándole al espectador esa sensación de acecho e intranquilidad dentro de un pueblo aparentemente endemoniado. Sin olvidar tampoco sus abundantes telarañas hasta debajo de las piedras y escenarios acartonados, unas etiquetas marca de la casa muy Poe en este sentido.
Pero también hay espacio para la sensualidad, una bellísima Debra Paget -La mujer pirata (Jacques Tourneur, 1951), La tumba India (Fritz Lang, 1959)- consigue hacer de nexo entre todos los personajes, entre ellos Lon Chaney jr, quien se encarga de custodiar el palacio.
Otro de los elementos Lovecraftianos que aparecen en El palacio de los espíritus, es el Necronomicón. Se trata de un libro que puede invocar a los Dioses antiguos y apropiarse de su poder, pero lo que quería Cruwen -dentro del film- era cruzar esos Dioses con humanos, para así conseguir que cogieran forma, pero la cosa le salió mal, y acabó creando un monstruo endemoniado que aparecerá en el tramo final de la película.
En cuanto a la banda sonora, y en concreto en la música, creada por Ronald Stein consigue con un único tema imponer el respeto y el terror constantemente, y que gran parte del éxito de la película resida en su música, con un encargo de leitmotiv siempre agradecido por el espectador. El problema quizás estaría en su abuso, demasiadas veces repetido el mismo tema, quizás saturando en algunos momentos al espectador y evitando inquietar en otros.
Incluso aún nos queda por ver el antes comentado monstruo para acabar de redondear un título adaptado de Lovecraft; se trata de un ser de color verde que en ningún momento se mueve, dejando evidente el bajo presupuesto del que disponía Corman, para acabar mostrando la cutrez y lo que para el director ya es aceptable ver en pantalla. La verdad, se lo podría haber ahorrado y apostar por algo más sugerido.
Pese a este pequeño detalle, estamos ante uno de los mejores títulos de la filmografía de Price, dejando aparte el entretenimiento que supone esta película y su intensidad narrativa, incluso nuestro actor llega a interpretar 3 papeles! ni más ni menos, un verdadero lujo, y brillantemente realizada pese a sus problemas de presupuesto.







TÍTULO ORIGINAL: The Raven
DIRECTOR: Roger Corman
GUIÓN: Richard Matheson (Historia: Edgar Allan Poe)
AÑO: 1963
DURACIÓN: 86 min.
MÚSICA: Les Baxter
FOTOGRAFÍA: Floyd Crosby
REPARTO: Vincent Price, Boris Karloff, Peter Lorre, Hazel Court, Olive Sturgess, Jack Nicholson, Connie Wallace
PRODUCTORA: American International Pictures


NOTA: 6







Quinta película del ciclo que le dedicó la AIP, de la mano de Roger Corman, a Edgar Allan Poe. Como ya comenté con anterioridad, este ciclo, al igual que en muchísimos otros, tiene altibajos en algunos títulos que lo componen y El cuervo es uno de los casos irregulares. Quizás la más floja dentro del ciclo pero no por ello absenta de interés, muy al contrario, pocas veces podremos encontrar dentro del cine de terror un reparto tan mediático y atractivo. Viejas glorias reunidas de nuevo, imberbes y estrellas del momentos componen esta atípica película dentro del ciclo, saboreando un género aparentemente desconocido en las novelas de Poe como es la comedia, pero necesario para no tomarse -cinematográficamente hablando- en serio este producto de serie B, que vista hoy en día destila ridiculez, en especial su duelo final.
En el reparto encontramos a uno de los Dioses de nuestro género, a un Boris Karloff con fuerzas aún para realizar algunas películas más, ya en su última década como actor. También a Peter Lorre, el siempre recordado e inquietante “vampiro de Dusseldorff” dando vida a un personaje que le va como el anillo al dedo; incluso un sorprendente Jack Nicholson cuando aún no tenía barba en la cara; y las estrellas del momento, Vincent Price y la bellísima chica Hammer Hazel Court, quien también interpretó papeles en distintas películas de este ciclo dedicado a Poe.
Ante todo El cuervo es una simpática comedia de terror gótico, totalmente satírica y con toques a fábula que le dan un encanto personal, y que gracias a su excelente reparto la convierten en título de culto. Pero no acaba de funcionar. Inicialmente Vincent Price queda eclipsado ante un Peter Lorre que demuestra su potencial, ya que el hecho de introducir toques de comedia a la trama le ayuda, junto a su aspecto físico, a integrarse a la película perfectamente, haciendo de nexo a todo el carrusel de estrellas. Poco a poco irá apareciendo el resto del reparto, quizás Nicholson queda en segundo lugar, muy lógico ante tanta veteranía delante de él.
La película ofrecerá brujería, magia negra y un duelo final entre Karloff y Price que será para siempre inolvidable, por su ridiculez, pero que los toques de comedia ayuda al espectador a no tomarse en serio semejante tontería. Es sin duda el momento más alegre del film y donde realmente encontramos la comedia, ya que aparte de Lorre el resto de personajes fracasan en el intento. Ojo al dato! No es un mal final, sino curioso visto hoy en día.
Vincent Price, tal y como he dejado intuir, queda totalmente en segundo plano, no se le ve cómodo en ningún momento a excepción del final, incluso el intento inicial de imitar a Peter Sellers no da resultado. Su rol característico de aristócrata malvado le pega demasiado como para introducirle en la comedia, y aunque da la cara, en ningún momento parece creerse el personaje que interpreta.