Asesinos en serie, en el cine: Ed Gein



A diferencia de Albert Fish, anteriormente retratado en este blog, Ed Gein lo podríamos considerar como su antónimo en cuanto a furor social, y también cinematográficamente hablando. Se trata de uno de los asesinos más conocidos aunque no precisamente por su bodycount, sino por ser un alguien aberrado psicológicamente hablando, con un pasado turbio y disfuncional por culpa de la estricta –y religiosa- madre. De hecho apenas mató a un par de mujeres: Berenice Worden y Mary Hogan, o como mínimo que se sepa, así que su universo mediático reside básicamente en sus actos, en que fue capaz de dar naturalidad a lo repugnante, y eso ha sido una fuente inagotable de ideas escabrosas para la industria del cine.

Su repaso nos conduce por biópics, también por sagas, o simplemente referencias a diferentes films. Uno de los más recientes casos fue el de Ed Gein (Cuck Parello, 2000), un correctísimo biópic sobre la figura del asesino en que sobretodo se nos quiere mostrar la verdadera naturaleza del asesino. Interpretado por un enorme Steve Railsback, ganador del premio a mejor actor en el Festival de Sitges 2000 (también ganaría el premio a Mejor película del Sitges 2000), en que se nos presenta una historia bastante preocupada por convertirse en un fiel retrato a nuestro anfitrión.

La película empieza con un breve documento verídico que muestra las opiniones de algunos vecinos de Ed Gein, en Plainfield, durante la detención. Pero rápidamente la historia rebobina y empieza con nuestro protagonista ya maduro y solitario tras la muerte de su madre, cuando empieza a realizar sus escabrosidades, pero que eso no impide que a lo largo del film vayamos apreciando a base de flashbacks la obsesión de nuestro protagonista por su madre, una mujer que es retratada como una fanática religiosa. Personalmente es una brillante adaptación, centrada en contarnos un buen relato fílmico totalmente fiel a los sucesos, y que sabe no perder de vista cuándo incidir en lo morboso de los sucesos que realiza Ed Gein.

Otra buena adaptación a la figura de Ed Gein nos llevaría a los maravillosos años 70, en plena oleada de asesinos psicóticos post Psicosis (Alfred Hitshcock, 1960) (que trataré posteriormente). Se trata de una maravillosa película algo olvidada injustamente, Deranged (Jeff Gillen/Alan Ormsby, 1974) (A.K.A. Trastornado), que aprovechó el éxito de la excelente La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974) realizada el mismo año. Al igual que la posterior película de Chuck Parello esta vez también hay una preocupación por la fidelidad de los sucesos, pero esta vez dentro de un velo de serie B bastante encantador que acaba puliendo el resultado final, y eso es lo que muy posiblemente acabará haciendo disfrutar más a los amantes del género que a interesados con los sucesos reales. Y es que unos explícitos -y discutibles- efectos de maquillaje típicos de este tipo de películas de bajo presupuesto, e interpretaciones algo toscas como la del propio Ed Gein (Roberts Blossom) acaban dando personalidad al film en detrimento del rigor. E incluso un fúnebre presentador nos irá narrando los diferentes pasajes de la historia para así el film poder presumir de un intento de realismo difícilmente atribuible, aunque tampoco molesta.

Una película imprescindible en la materia, entretenida y sin duda a revisar o incluso descubrir.

Estos dos títulos son los que mejor intentan retratar a la persona de Ed Gein, pero pienso que es necesario regresar a los orígenes y entender como florecen este tipo de películas, o mejor dicho, como se abre la lata del atrevimiento a desafiar la censura en cuanto a contenidos escabrosos. Debemos situarnos a finales de los años 50, y fijarnos en un escritor que empezaba a resaltar: Robert Bloch, gran amigo del otro gran escritor H.P. Lovecraft, alguien que se especializó en novelas de miedo. Él fue el responsable de una novela que un año después de su estreno se adaptaría cinematográficamente, hablo de Psycho (1959), una obra que se fijaría en el personaje de Ed Gein, pero perfilado en otro asesino llamado Norman Bates, alguien que también mantendría la obsesión a la taxidermia y a su madre represiva, la cual conservaría su cadáver.

Alfred Hitchcock la adaptó cinematográficamente un año después en Psicosis (1960), y que pese al escepticismo de los productores ante lo bizarro de la historia lo cierto es que ésta fue la lata que abrió un flujo de films dedicados a los asesinos de mentes aberradas. Poco a comentar de la película que la gente no sepa, ésta es una de las películas clave en la historia del cine, lograda mire por donde se mire, tanto técnica como artísticamente, y, que sobretodo, consiguió romper moldes con forma de estereotipos cinematográficos.

Hicieron falta 23 años para realizar una secuela que llegaría de la mano del director Richard Franklin en 1983: Psicosis 2, y que la saga seguiría creciendo con otras dos secuelas más: una realizada por el propio Anthony Perkins (Norman Bates) con un resultado algo mediocre -pero disfrutable- llamada Psicosis 3 (Psycho 3, 1986); y una adaptación fallida de la novela original de Robert Bloch llamada igual, Psicosis (Psycho, 1998), realizada por alguien personalmente muy odiado como es Gus Van Sant. Éste es un director que intenta plagiar plano a plano la original de Hitchcock, pero que tal y como decía Walter Benjamin el aura de una obra de arte reside en el original, el “aquí y ahora”, y no a la reproducción. De hecho, las dos primeras secuelas son interesantes películas de serie B, con Anthony Perkins amo y señor de la mina de oro que dio fama a su persona, muchísima más sangre y violencia, algunos desnudos, y en general estamos ante films situados en el contexto cinematográfico de la época de producciones de serie B sin pretensiones artísticas, que es precisamente el rol que deberían seguir todas las secuelas forzadas tras el éxito de la original, que es ofrecer más alicientes que la primera parte, por eso son buenas películas más allá de su calidad de condición. La 4ª parte seria un producto televisivo sin interés.

Como he comentado Psicosis abrió la lata del atrevimiento, y a partir de los años 60 se realizaron algunos títulos que mostraron elementos obscenos e indignos para otras épocas. De hecho se dejaron atrás las producciones de monstruos radiactivos de ciencia-ficción, por otras más atrevidas, con algunos desnudos gracias sobretodo al furor que tenía Russ Meyer por aquellos tiempos, pero también la explotación de la violencia y sobretodo el nacimiento del gore con la curiosa -aunque mediocre- Blood Feast (sir. Herschell Gordon Lewis, 1963). Un año después, esa mina de oro empezaría a explotarse por parte del autor con su “gran” obra maestra: 2000 maníacos (Two thousand maniacs!, 1964). Se trata de un film que pese a no acoger ningún serial killer en concreto si que recogía elementos del universo de Ed Gein, como es el canibalismo el contexto de América profunda. Y es que tanto Psicosis como 2000 maníacos son títulos precursores también del subgénero cinematográfico del American Gothic, un tipo de cine que centra el terror en la introducción de los urbanitas en ambientes rurales de la América profunda, algo que también se podría apreciar en la sobrevalorada Defensa (John Boorman, 1972).

2000 maníacos es una más que interesante película que alberga todos los atributos que acabo de mencionar: la violencia, el gore, el canibalismo, e incluso el erotismo gracias a agregar al reparto la chica Playboy de 1964: la bellísima Connie Mason.

Otra película que acoge con más fidelidad el perfil de Ed Gein es sin duda a la mediática La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974). Fue el exitoso debut de un joven Tobe Hooper inconsciente del punto de inflexión que supondría para el cine de terror su película. Se trata de un film que intenta introducir a Ed Gein dentro de una película slasher, por lo tanto, una película con un alto bodycount, cuando Gein, si por algo podría presumir, es por no ser un asesino en serie (de hecho acabó sus días en un manicomio y no en una silla eléctrica). Por lo tanto nunca debemos comparar a Leatherface con Ed Gein, sería un error, pese a que su diseño como personaje sí que debe considerablemente al original, como la decoración del hogar de Leatherface cargada de huesos por todas partes, la máscara de piel humana, el travestirse, profanación de tumbas, etc. pero curiosamente no se muestra ningún tipo de sospecha de canibalismo. En ella, un grupo de jóvenes se dirigen hacia el sur con una furgoneta en busca de unas vacaciones. Por el camino, y situados en Texas, recogerán a un siniestro tipo que resulta formar parte de una familia de paletos asesinos, entre ellos un profanador de tumbas y asesino conocido como Leatherface, armado con una motosierra.

Años después se realizarían 3 secuelas más que bien podrían ser remakes. Se tratan de La matanza de Texas 2 (Tobe Hooper, 1986), Leatherface (Jeff Burr, 1990) y La matanza de Texas: La nueva generación (Kim Henkel, 1994). La primera de ellas sería realizada de nuevo por Tobe Hooper, demostrando cómo debe realizarse una buena secuela, aportando elementos bizarros y poco rigurosos y con unas pinceladas de comedia que le entran de fábula, y en general un film más que correcto. La 3ª parte parece que intenta acercarse a los orígenes, rescatando una historia bien construida, seria y totalmente correcta, pero que peca precisamente en querer ser excesivamente prudente, y es por eso que nunca ha conseguido coger la personalidad que sí cogieron las dos anteriores películas. La 4ª parte sería apuñalada, gaseada e incinerada por los fans, acusada de insulto a la saga. Pues bien, un servidor la acepta y la disfruta a cada visionado, especialmente por ofrecer un contenido ultraviolento, con un impresionante –y siempre menospreciado- Matthew McConaughey (el hombre del apellido imposible), que junto a otra excelente Renée Zellweger completan un correcto film, aunque sí es cierto que McConaughey roba protagonismo a Leatherface con un personaje muy muy duro que repetiría rol en la presente Killer Joe (William Friedkin, 2011).


Otras películas, contextualizadas en los años 80 también aprovecharían la estela que aún perduraba a la figura del mítico asesino, entre ellas la simpática Motel Hell (Kevin Connor, 1980), la del motel que se le apagó la “o” al letrero Hello (“hola” en castellano), dejando el “hell” que traducido al castellano significa “infierno”, dando así título a la película “El motel del infierno”. Una bizarrada curiosa muy propia de la época. Se trata de otra película albergada dentro del subgénero American Gothic, en que un granjero secuestra a víctimas, les arranca las cuerdas vocales y las entierra en su jardín para crear con ellos sus famosas carnes ahumadas.

También en Maniac (Willam Lustig, 1980) conoceríamos a un asesino psicótico llamado Frank Zito, obsesionado con su madre y en mutilar –en este caso las cabelleras- de sus víctimas. Interpretado por un inquietante Joe Spinell, la virtud del film reside precisamente en él, por interpretarse a él mismo más allá de los elementos irreales de la película como son los asesinatos. Realmente Spinell fue alguien muy particular, obsesionado con su madre y con una mente algo aberrada e imaginativa, pero para nada idiota, de hecho fue alguien que hizo lo que quiso en su vida.
Sin olvidar también a Buffalo Bill en El silencio de los corderos, repleto de elementos extraídos del universo Ed Gein, como el travestirse, y el uso de máscaras de cuero humanas, pero que en ningún caso la película quiere centrarse en él, ya que el peso del film cae indudablemente en Hannibal Lecter (Anthony Hopkins).

La última propuesta basada absolutamente en el asesino de Plainfield se llama Ed Gein: The butcher of Plainfield (Michael Feifer, 2007), una película que desconozco pero que en todo caso no ha causado un gran impacto mediático, algo que personalmente no sé si cogerlo como algo bueno o malo, cuando la vea lo sabré. En todo caso, mis sensaciones respeto a la película es de un mayor sensacionalismo respeto a la excelente versión de Chuck Parello, posiblemente con un ritmo más videoclipero y con más violencia y salvajismo, pero bien, son solo mis sensaciones.



Comentarios

  1. Pues échale un ojo a esta última, que aunque no sea un peliculón, tiene puntos majetes =P

    Muy currada la entrada, para no variar. Mira que da de sí este hombre!

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  2. Siempre es bueno recordar la no tna conocida pese a su calidad Motel Hell, de todas esas la que me falta es Deranged que siempre la he tenido rondandome la cabeza pero nada.

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  3. 'Killer Joe' es una peli de ambiente de lo más ominoso, también un pelín sórdida y cínica a paladas, de sabor de cine negro de los antiguos, un thriller con sus vueltas inesperadas, con gran ritmo, y personajes memorables. La escena del muslo de pollo es de las que no se olvidan. Matthew McConaughey, en su papel de sucio polícia reconvertido en asesino a sueldo, algo no muy sencillo de plasmar,da realmente miedo a pesar de lo exagerado del tono. El chaval está bien y el padre está espectacular en su palurdez. Me ha parecido que la peli ha pasado bastante desapercibida y no se lo merece. Un saludo!!!

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  4. Pues si, toda la razón Manipulador. Finalmente ha salido en DVD en España, pero es triste que una película tan Cohen y bien hecha haya pasado tan desapercibida. Y Mathew McConaughey me parece un actor muy desaprovechado la verdad, porqué en Killer Joe (al igual que otras pelis como La matanza de Texas 4), demuestra que tiene talento, y talento también para ser una hijoputa jejeje. Un saludo!

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