La Hammer, y La maldición de Frankenstein - Terence Fisher, 1957



DIRECTOR: Terence Fisher
GUIÓN: Jimmy Sangster
AÑO: 1957
DURACIÓN: 82 min.
PAÍS: Reino Unido
MÚSICA: James Bernard
FOTOGRAFÍA: Jack Asher
PRODUCTORA: Hammer Film Productions / Clarion Films
REPARTO: Peter Cushing, Hazel Court, Robert Urquhart, Christopher Lee, Melvyn Hayes, Valerie Gaunt, Paul Hardtmuth, Noel Hood

NOTA: 9








Dentro del cine de terror clásico nos encontramos ante la realidad que sólo dos productoras lograron hacerse hueco dentro de la industria cinematográfica, ofreciendo una repertorio de productos mainstream con gran eco internacional, como fueron la Universal y Hammer Films. Para la primera de ellas, estas producciones no eran más que subproductos de serie B de los cuales nunca se enorgulleció, y esta es la principal diferencia con Hammer Films, porqué ellos sí que estaban orgullosos de su trabajo.

subir imagenesSin embargo, parte de este gran éxito de la Hammer se debe al protagonismo de una gente muy concreta dentro de la productora. Estas personas clave surgieron a partir de unos cambios de roles internos en la dirección de la productora debidos a que Enrique Carreras (jefe de la Hammer) murió en 1950 cuando ya llevaba un tiempo enfermo, lo que permitió que su hijo, James Carreras, junto al otro hijo de William Hinds: Anthony Hinds quedarse en 1955 el negocio en cuanto a las producciones ejecutivas. Su presencia hizo favorecer un cambio de rumbo para la Hammer tal y como comentaré posteriormente, orientándola hacia el fantástico, y por lo tanto, posibilitando que ciertas personas como actores, directores o guionistas llevaran la batuta de los éxitos de la productora. Hablo de gente como los directores Val Guest y sobre todo Terence Fisher, o actores consagrados a pulso dentro del género por su voluntad y pasión al fantástico como son Peter Cushing y Christopher Lee, sin olvidar la clave indiscutible del éxito durante casi tres décadas gracias a La maldición de Frankenstein: el guionista Jimmy Sangster (recientemente fallecido).

    
                                                       
                                                                                            

















(Jimmy Sangster) 



(James Carreras)


Poco se imaginaban los hermanos Carreras cuando emigraron hacia Inglaterra a principios del s.XX que serían cruciales y dejarían su huella en el cine, en concreto al género más maltratado a lo largo de este siglo pasado como era el terror, aunque fuera involuntariamente y con ellos ya fallecidos.


Gente de negocios y con un status social elevado, en 1907 llegaron a la isla Británica en busca de la suerte que ellos nunca tuvieron en España, pero no sería hasta 1913 cuando empezaría su aventura dentro del mundo de las artes, regentando un teatro en el barrio de Hammersmith, que años más tarde acabaría convirtiéndose en una cadena de salas cinematográficas llamadas Blue Hall.

Tampoco sería hasta 1934 cuando Hammer Productions se crearía de la mano de William Hinds, un humorista inglés bastante famoso en aquella época. El hecho de bautizar la productora con ese nombre puede ser debido a que el nombre artístico de Hinds era "Will Hammer", y éste podría haber sido adaptado al nombre de la productora. Pero como toda productora, necesita una distribuidora, y este se convirtió en el siguiente paso que Enrique Carreras se encargaría de promover, para crear en 1935 un sello propio distribuidor de películas llamado Exclusive Films Limited. Ese sería el preludio de lo que acabaría siendo años más tarde la productora más importante que ha tenido el género de ciencia ficción y terror: la Hammer Films.

Por lo tanto, el origen de Hammer Films fue una mezcla entre la creación de William Hinds y la propuesta de Enrique Carreras de crear Exlusive Films Limited, teniendo de esta manera una cadena de cines (Blue Hall), una productora (Hammer Productions) y una distribuidora (Exclusive Films Limited). Todo ello creó el origen de la famosa Hammer Films.

Pero, ¿qué representó para el cine esta productora? No sólo representó, sino que aportó nuevos alicientes al cine, como pueden ser actores de renombre hoy en día, directores admirados y idolatrados que todavía se recuerdan, actrices que antes de ser chicas Bond pasaron por la Hammer, grandes adaptaciones de novelas, y en general se logró lo que ninguna otra productora hizo, que era conseguir enorgullecerse del cine de terror y ciencia ficción gracias a propuestas cinematográficas de alta calidad. Y es precisamente este punto donde destaca la Hammer por delante de otras productoras, como la Universal, que hasta el momento era la única que había trabajado y explotado el cine de terror, con sus monstruos míticos como Drácula (1931, Tod Browning), El doctor Frankenstein (1931, James Whale), La momia (1932, Karl Freund) o la que personalmente considero su mejor película (y primera película de la historia del género donde se mezcla comedia con terror) como es La novia de Frankenstein (1935, James Whale).

Todo cambió para la Hammer y el cine de terror el 2 de mayo de 1957 cuando se estrenó La maldición de Frankenstein (1957, Terence Fisher), un impacto casi comparable al que significó La noche de los muertos vivientes (1968, George A. Romero) para el género de terror.

Hasta el 1957 la Hammer se había movido por diferentes géneros aunque hoy en día cueste creer por los fans, como películas western, musicales, comedias,... era la tónica que seguía la productora, nadar en distintas aguas -por turbias que fueran- en busca de éxitos, como cualquier empresa, pero el hecho de ser solamente “una productora más” hacía estancar la Hammer Films a distribuciones solamente nacionales, cerrándose así las puertas a la comercialización exterior de sus productos.

Pero debemos recordar que los años 50 fueron la época dorada del género de ciencia ficción, por algo fue, y la Hammer, como es lógico, no fue una excepción, y entre su catálogo de producciones había una que marcó la diferencia con el resto, consiguiendo también un leve cambio de estilo, como fue El experimento del Dr. Quatermass (1956, Val Guest). Fue un éxito total, e incluso algunos cinéfilos la catalogan como el verdadero cambio de rumbo de la productora a nivel artístico (aunque no dejara de ser una película de ciencia ficción), un hecho difícil de creer ya que la película de Terence Fisher, La maldición de Frankenstein, no sólo innovó en cuanto a terror propiamente dicho, sino también en cuanto a violencia, al uso del color, en exportaciones internacionales, en éxito, dejando aparte que fue la consolidación del doblete más exitoso que ha dado el cine de terror hasta el momento como es el de Cushing-Lee, propulsores de un extensísimo listado de películas que marcarían un estilo propio a la productora.

Todo ocurrió gracias a un cambio en la perspectiva de la novela de Mary Shelley, donde el verdadero malo no sería el monstruo, sino el doctor, y que además se apostó por un mayor uso de la violencia y del erotismo, que dan para pensar que verdaderamente la película de Terence Fisher rompió moldes dentro del género y no la obra de Val Guest El experimento del Dr.Quatermass, tal y como indican algunos críticos.
Sin duda, tal y como indicaba anteriormente, la entrada en la dirección del negocio de James Carreras y Anthony Hinds, consiguió un cambio dentro de la productora que consistió en "rehacer" el trabajo de la Universal en los años 30 consiguiendo perpetuar éxito tras éxito internacional; y que, junto al sello personal marca de la casa tanto técnico como estético, acabó significando el verdadero éxito que realmente habían buscado originalmente los hermanos Carreras en su aventura inglesa, aunque lamentablemente ya estuvieran muertos antes de ver el fruto de su semilla.

(la guapísima Hazel Court a la izquierda)

Como antes he indicado, el verdadero potencial a nivel artístico de la Hammer se concentró en esta película. Con un guión de Jimmy Sangster, se consiguió un Victor Frankenstein -interpretado por Peter Cushing-, que encarna la maldad más pura. Vemos como es capaz de aplicar sus conocimientos adquiridos en beneficio únicamente personal, una persona fría y sin sentimientos, con el valor suficiente como para llegar a matar por sus intereses macabros. Y es que en esta nueva adaptación del clásico de Mary Shelley, aquí vemos un Victor como único protagonista, lo que la versión de James Whale este rol iba destinado al monstruo interpretado por el gran Boris Karloff, presentado así como un ser capaz de obviar las opiniones de los demás y de poseer un ego de superioridad, y de nunca plantearse la existencia de ninguna barrera que pueda rasgar sus experimentos, conduciéndolo tal y como he dicho antes, a incluso matar por sus objetivos (o violar en posteriores secuelas como es en la secuela más enfermiza de la saga: El cerebro de Frankenstein). Y es que a diferencia de otras películas anteriores donde encontramos científicos o doctores polémicos como en el clásico La isla de las almas perdidas(Erle C. Kenton, 1932), aquí la figura del verdadero "mad doctor" toma la forma de la maldad más pura.

Explicada en modo flashback, se desmarca inicialmente de la versión de Whale, ya que su productora, la Universal, metió muchas trabas a la hora de permitir que se pudiera rodar la película de Fisher. Por lo tanto, esta nueva versión necesitaba cambios significativos como las modificaciones de guión, y aquí está la aportación de Jimmy Sangster marcando las diferencias, que involuntariamente para el guionista, acabó siendo ese guión la mina de oro que dio fruto a su carrera.

Se podría considerar que al igual que hoy en día en los años 50 el cine de terror vivía “tapado” por toda esa oleada de títulos de ciencia ficción que aprovechaban el contexto de Guerra Fría y crisis nuclear para producir películas de monstruos radiactivos. Por lo tanto, era evidente que los espectadores necesitaban un "algo" especial que les motivara para ir al cine, alguna novedad sorprendente, y tal y como ha evolucionado el cine -y sobre todo el terror- el uso de violencia y sexo cada vez eran más evidentes, explícitos, y aquí también es uno de los puntos donde se le tiene que agradecer a Sangster. Él fue el responsable de explotar este aspecto -aunque siendo justos también hay que aplaudir a los productores-, causando un impacto general en la sociedad, y consiguiendo así hacer unos muy buenos números en taquilla en aquella época, y la exportación internacional de la película que sería distribuida por Warner.

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Aunque nada sería lo mismo sin el otro clave de todo ello, el director Terence Fisher, el responsable de dar esa estética propia a la creación de esta película. Pero hay un aspecto poco conocido por el aficionado común al cine de terror, y es que la historia de Frankenstein en la Hammer tiene un origen diferente a la versión de 1957. En 1953, el propio Fisher dirigió una película llamada Four sided Triangle, donde un científico -interpretado por Stephen Murray-, intenta duplicar la mujer que ama una vez muerta. Una historia muy similar a la conocida con anterioridad en La novia de Frankenstein (1935, James Whale) pero tratada diferente.

En la posterior La maldición de Frankenstein todo fue diferente. Contada con concisión y estilo, directa, y junto a unos espléndidos tonos rojizos, dotaron de personalidad artística a la productora, y es que uno de los puntos fuertes de la Hammer reside precisamente en el aspecto visual de sus propuestas. Consiguiendo así dar un impacto sorprendente, pero es que no solo con el rojo, sino también las tonalidades en ocasiones de color azulado atribuían potencia visual a todas aquellas historias normalmente situadas en la época victoriana, que lógicamente quedaban reforzadas por el poderío visual que proporcionaban los vestidos de diferentes colores, cuadros, mantelerías, etc., consiguiendo así una cromática impresionante, digna del mejor Dario Argento o Mario Bava aunque con una dominante protagonista: el color rojo, el de la sangre.


La maldición de Frankenstein fue la primera película en color de la productora, y por eso la impresión del público al comenzar la cinta tuvo que ser bastante considerable. Letras blancas sobre un fondo rojo, un color caracterizado por el atrevimiento, la amenaza, la violencia, tensión,... también la sangre. Y es aquí en que Fisher juega con esta nueva propuesta, con el uso de la sangre que por primera vez la veremos en color en una pantalla de cine. Además el temario de la película tampoco le iba nada mal, de hecho hablar de cortar cabezas, manos, cuerpos, cerebros,... y con la muestra del disparo a la cabeza del monstruo (interpretado por Christopher Lee), sorprende -y de qué manera- incluso hoy día.

subir imagenesY para sorpresas no podía olvidarme de uno de los maquillajes más interesantes y que causaron más impacto en la historia del cine. Christopher Lee se encargó de interpretar al monstruo que dio vida el Dr. Frankenstein, tal y como apuntaba. Pese a que posiblemente no tenga el carisma ni sea recordado eternamente como el de Boris Karloff, su origen siempre será inmortal y dará de que hablar. Tal y como he explicado anteriormente, la Universal se puso las manos en la cabeza cuando se enteró que una productora llamada Hammer Films, encima inglesa, quería volver a adaptar la novela de Mary Shelley "Frankenstein”, y por eso se encargó de poner mil y un obstáculos para su desarrollo, amenazando que serían denunciados los James Carreras y compañía en caso de plagios, entre ellos también por el del maquillaje del monstruo. Philip Leakey fue el escogido para diseñar un nuevo monstruo, y el resultado no podía ser más satisfactorio. De hecho, se dice que debido a la complejidad del maquillaje, una vez Christopher Lee estaba maquillado, debía permanecer con la caracterización el resto de la jornada, implicando así incluso tener que comer con el maquillaje puesto, algo que tenía atemorizados a todo el equipo técnico de la película. Y aunque parezca bastante absurdo, es algo que se habla bastante en libros y que traumatizó a gran parte del personal…

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El resultado final no hace envidiar nada a la versión de Whale, al contrario, servía de aire fresco al género, actualizando la historia a los nuevos tiempos, y que también sirvió para hacer una muy buena recaudación en taquilla y para la posterior distribución internacional de las producciones de la Hammer por parte de Warner. Y no solo eso, estamos hablando de la consolidación de un sueño desarrollado por unos inmigrantes españoles en busca del éxito, aunque nunca lo verían florecer, pero lo más bonito de todo es que fueron sus hijos quien lo hicieron, una señal que las cosas les fueron bien y que gracias a ese apellido llamado Carreras (y William Hinds, no seré injusto) hoy podemos revisar ese gran repertorio de películas, sagas incluso, tan interesantes y de tan alta calidad. Un sello característico inglés, inmortal, una declaración de amor al fantástico la que hizo James Carreras y Anthony Hinds, dos nombres injustamente olvidados y que fueron clave para que durante más de veinte años, se creara y desarrollara la mejor industria de cine de terror de la historia del cine, y la clave está en La maldición de Frankenstein.

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(Anthony Hinds y Michael Carreras)

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