La maldición de "Vidas Rebeldes", de John Huston





Orsson Welles dijo una vez "La obra de John Huston no es tan interesante como su propia vida", y no lo dijo por decir.

Por suerte, en la lejana edad de setenta y tres años, John Huston pudo dejar patente sus memorias al aficionado cinéfilo, las memorias de una persona libre, de alguien que "se compone de episodios fortuitos, tangenciales y dispares" apuntaba el propio autor hablando de sí mismo. Y es que el director estadounidense siempre pudo decir en voz alta que ha hecho lo que ha querido tanto en su vida privada como en la pública, pero lejos de ser egocéntrico aquellos que le conocieron aseguran que era una gran persona, que miraba por él, pero al fin y al cabo era amigo de sus amigos, alguien que actuaba desinteresadamente, noble y generoso. Tuvo 5 esposas, le gustaba la caza (las ganas de cazar elefantes propiciaron el rodaje en el Congo de La reina de África, guerreando a diario contra los mosquitos, calores y malaria que acechaba al equipo técnico y artístico), las apuestas, la pintura, la boxeo (era un gran boxeador), escribir, y sobre todo actuar y dirigir películas. Si, seguro, Orsson Welles tenía razón.

Posiblemente una vida rebelde pero no inadaptada, ya que siempre supo encontrar la continuidad a sus inquietudes y adaptarse a las condiciones del medio, desde la humildad y con la esperanza de hacerse mayor junto a lo que se dedicaba. Y de ese modo, Huston era alguien que no tenía miedo, decidido, tal como asegura el crítico James Agee.

Una de sus películas más infravaloradas dentro de su extensa filmografía es Vidas Rebeldes (The Misfits, 1961), pero también la que supuso para John Huston su recuerdo más melancólico. Y es que esta película, más allá del análisis que puede hacer cualquier crítico o aficionado al cine, ha terminado adquiriendo por encima de todo la etiqueta de película maldita, precisamente por tener como actores un grupo de personas "acabadas", gente que si no era por drogas se les extinguía la carrera por edad, gente que quería aparentar ser personas que no eran, esconder miedos e inseguridades. Este hecho acabó creando ciertos paralelismos con el argumento de la película, un hecho muy curioso, y que posteriormente en el rodaje acabaría siendo fatal para ese grupo de actores. Ellos son Marilyn Monroe, Clark Gable y Montgomery Clift víctimas de la prensa amarilla, la edad y una homosexualidad reprimida. Vidas Rebeldes, por tanto, es un ejemplo de lo que a John Huston no le hubiera pasado nunca, y mucho menos cuando la película estuvo rodada en su casa, en el estado de Nevada. En ella podemos encontrar una visión pesimista y amarga sobre el amor, la soledad y la vejez ¿curioso? Una historia de perdedores escrita por Arthur Miller, el que en aquellos momentos era el marido de Marilyn Monroe y que para salvar su matrimonio escribió este guión exclusivamente para ella, aunque nunca fue de su agrado, pero que aceptaría con buena voluntad.

En la película se muestra un trío de protagonistas perdedores interpretados por tres actores que se encontraban ya en su recta final, como Clark Gable, de 59 años, y los otros dos que se encontraban en pleno proceso de autodestrucción como eran Marilyn Monroe y Montgomery Clift. Para los dos primeros, Vidas Rebeldes significó su última película debido a que terminaron muriendo días-meses después de finalizar el rodaje de la misma, y ​​poco desencaminado iba Montgomery Clift, que aunque posteriormente a Vidas Rebeldes participó en otras películas como Vencedores o vencidos (1961), y la verdad es que sería sólo una breve interpretación secundaria (aunque fue nominado al Oscar a mejor actor secundario). Por tanto, para unos su última aparición en el cine, y para Clift su último gran papel, y que por este motivo, entre tantos otros, convierten Vidas Rebeldes en una película considerada como "maldita" del cine.

El rodaje fue un desastre, ya que se ve que el equipo médico debía estar muy encima de los actores, especialmente de Gable y Monroe, que en ocasiones llegaban a retrasarse muchísimo, horas incluso, antes de estar listos para salir en escena. También se trata de una película que nunca terminó de agradar a los productores de la United Artists, y pasó por ser un título inacabado que, por razones comerciales, tuvo que ser finalizado como fuera para así poder rentabilizarlo .

En el caso de Marilyn Monroe, la actriz rubia más eterna, es curioso como apareció y desapareció de la vida de John Huston. Precisamente él fue el encargado de llevarla al debut haciendo el papel de Ángela en La jungla de asfalto, y no por su atractivo físico, sino que consiguió el papel porque "era extraordinariamente buena" según confesó John Huston en sus memorias, después de hacerle una prueba. Ese papel fue el comienzo para Marilyn, y que después de esta película la productora Fox se encargó de contratarla para hacer más películas, un hecho que la joven siempre agradeció a John Huston. El camino a la fama y el dinero, también de las drogas y los escándalos, fue muy rápido, tanto, que diez años después repetiría interpretación con John Huston, en la que sería su última película finalizada.

Todo cambió. Marilyn poseía una reputación ganada a pulso de llegar siempre tarde al plató, y esto podría ser algo importante en una película donde ella sale casi en todos los planos. Incluso Clark Gable llevaba un libro para leer mientras esperaba que apareciera Marilyn, un hecho que nunca le produjo ningún tipo de queja a ella curiosamente. La realidad era que, según su marido y guionista Arthur Miller, ella no estaba bien, no dormía suficiente, y tomaba pastillas tanto para dormirse como para despertarse, pero a pesar de estos problemas de salud Marylin era una profesional y durante el trabajo siempre se comportó como una profesional. Sin embargo, a medio rodaje de Vidas Rebeldes su físico dijo basta, y terminó hospitalizada en Los Ángeles durante dos semanas debido a una crisis nerviosa, interrumpiendo así el rodaje y encareciendo aún más la película a base de costes variables. De hecho, Vidas Rebeldes, es la película más cara de la historia del cine en blanco y negro en costes fijos (cuatro millones de dólares), básicamente por tener un reparto lleno de estrellas. Una vez fuera del hospital, Marilyn parecía despierta y alegre, aunque arrepentida de todo y con el sentido de responsabilidad, aunque la rutina de periodistas acosando la hizo recaer nuevamente en las drogas. Sin embargo, con más penas que glorias se finalizó el rodaje de la película, y Marilyn comenzó a rodar otra película, pero la Fox la despidió y posteriormente se murió por una sobredosis.


Clark Gable murió sólo 11 días después de que finalizara el rodaje. Primero sufrió un infarto tres días después de finalizarlo, y hasta el undécimo día llegó ha sufrir tres más hasta terminar muriendo, en noviembre de 1960. Hay rumores que dicen que la muerte vino producida por sobreesfuerzo que hizo el actor de 59 años durante el rodaje, precipitando su muerte, especialmente en el hecho de que perdió hasta veinte kilos en el rodaje. Pero también existe la versión de la viuda de Gable, que decía que la verdadera culpable era Marilyn Monroe, que sometía a Gable a eternas esperas bajo el clima desértico de calor. Sea lo que sea, y sin ánimo de justificar la impropia actitud de la actriz, lo cierto es que Gable quiso engañarse a sí mismo intentando ocultar su verdadera edad de 59 años haciendo estrictas dietas, que podrían haber originado los infartos.
Según John Huston, Gable sufría de la espalda, y recuerda en sus memorias como nunca tuvo demasiada buena relación con Montgomery Clift, ya que este en diferentes ocasiones, y debido al alcohol, molestaba a Gable dándole puñetazos en la espalda. A pesar de este mal ambiente durante el rodaje entre los dos actores, lo cierto es que Gable estaba más envejecido de lo que parece en la película. Huston dice que es una estupidez pensar que murió de un sobreesfuerzo durante la película, ya que, por ejemplo, en la escena final cuando Clark lucha contra un caballo, los que se llevaron un trabajo durísimo fueron los especialistas, no Clark. Y se ve que ésta es una de tantas otras situaciones.


Las últimas palabras de Clark Gable fueron de ilusión. Decía que si el estudio no estaba contento con el coste de la película, él la compraría, ya que le gustó mucho el primer montaje de la misma. Decía que era lo mejor que había hecho nunca, y que ya sólo le importaba ver nacer a su hijo al mes de febrero. Al día siguiente, cuatro de noviembre, ya sufrió el infarto.

Marilyn Monroe fue la siguiente de la lista negra. El 5 de agosto de 1962 la actriz se tomó una sobredosis de barbitúricos, aunque la cantidad de teorías sobre su muerte es muy extensa, y hay de muchos tipos. Algunas de las cuales dicen que los Kennedy tuvieron algo que ver, también hay quienes culpan a la propia Monroe de su inestable personalidad e incluso los que hablan de la intervención de Edgar Hoover por las relaciones de Marilyn con diferentes comunistas. Lo que está claro es que fue víctima de su propio mito.

En aquellos tiempos, incluso antes de participar en Vidas Rebeldes, la eterna "rubia-tonta" era ya una muñeca rota, adicta a los somníferos ya no era capaz de mantener la postura al rodaje sin drogarse, incluso a veces se mostraba sin ducharse ni arraigarse, tal como indica John Huston en su biografía A libro abierto.

El último integrante de la lista negra es Montgomeri Clift, una persona con un impresionante currículum pero víctima de su propia condición. Según Marilyn "es la única persona que conozco que está en peor forma que yo". Víctima de su condición sexual -era homosexual-, una condición que intentó ocultar lo largo del tiempo, convirtiendo así su vida en un proceso angustioso, además de consumir drogas y alcohol y ser habitual en los peores locales gays de Nueva York. Murió el 23 de junio de 1966 después de realizar algunos papeles secundarios sin demasiado interés. Por lo tanto, siempre se podrá considerar que en Vidas Rebeldes, el actor de Nebraska (USA), ofreció su último gran papel.

Incluso años antes, en 1956, Clift sufrió un grave accidente en que estuvo a punto de perder la vida, al despeñarse el coche que conducía junto a Michael Winding (marido de Elizabeth Taylor) contra un árbol. En el accidente, que se produjo justo cuando los dos salían de casa de Elizabeth Taylor, la propia Taylor salió corriendo de su casa al oír el impacto, y así poder ayudar a su marido y a Clift. Precisamente éste, se clavó dos dientes en la garganta, y Taylor, con mucha sangre fría le arrancó consiguiendo así salvarle la vida. Sin embargo, Clift necesitó mucha cirugía estética para poder reconstruir su cara, pero que no impidió que quedara ligeramente desfigurado con una gran cicatriz, marcando posiblemente su rendición y abriendo la puerta a la decadencia personal.

Este es el despido de tres actores de muy diferente estilo, que después del drama de solitarios que es el argumento, sin saberlo acabarían los actores sufriendo dramas personales mucho más profundos y tortuosos que acabarían con sus -todavía jóvenes- vidas. Por lo tanto, es como si cada vez que el espectador ve Vidas rebeldes, estuviera ante una especie de testamento muy peculiar, como si gente tan diferente entre sí se hubieran unido en esta película fruto de un "algo" inconfesable, algo que los une, algo que nos intentan explicar a Vidas rebeldes.

Por ejemplo, cómo cada uno de los tres hombres muestra sus debilidades humanas y como parece que superan estas frustraciones alimentando sus egos cuando someten a un animal. También Gable y Cliff buscan el afecto que necesitan y Marilyn da vía libre a su instinto de madre protectora, en referencia a Montgomery Clift, pese a no darse cuenta. Simplemente lo que vemos es un puñado de pobres hombres/mujer inadaptados al entorno y sobre todo perdidos, porque su situación personal es más de deambular que de caminar con paso firme. Sólo saben dónde van cuando les guía el caballo, o hacia dónde deben ir cuando Marilyn les canta las cuarenta.

La película habla de gente inadaptada, gente que no encuentra su lugar, en decadencia, de una gente que posiblemente vive en la mejor etapa de su vida, pero que al fin y al cabo son gente extraída de sus puestos y que han sido puestas en otro que no es el suyo. Curiosamente, esto es lo que no le pasó a John Huston.

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