Inbred - Alex Chandon, 2011


-TÍTULO: Inbred
-AÑO: 2011
-PAÍS: Alemania - UK
-DIRECTOR: Alex Chandon
-GUIÓN: Alex Chandon, Paul Shrimpton
-MÚSICA: David Andrews
-FOTOGRAFÍA: Ollie Downey
-REPARTO: Jo Hartley, James Doherty, Seamus O’Neill, James Burrows, Terry Haywood, Neil Leiper, Chris Waller.

NOTA: 6


Que el cine de terror contemporáneo ha hecho una regresión en el tiempo tanto estética como temática, hoy es algo que a nadie sorprende. Concretamente a los 70 u 80, recuperando un cine marcado por unas coordenadas artísticas que resultaron exitosas y que hoy al realizar una mirada al pasado resultan nostálgicas y seductoras. Hay quien dice que el cine de terror vive modernizándose constantemente debido a la necesidad de exorcizar los demonios que acechan constantemente al género, y aunque yo comparto esta opinión, prefiero pensar más simplemente que lo que funcionó acaba por recuperarse siempre. Es el caso del gótico americano, que con inacabables clásicos a sus espaldas nunca ha dejado de ser objeto de consumo fetiche por el aficionado al género, y si a ello le añadimos que la producción cinematográfica vio a principios del año 2000 ciertos paralelismos a la era Bush jr con la turbulenta era post-Kennedy (la cuna del gótico americano), acabó por dejar como resultado la recuperación a la gran pantalla del género que fructificó la renovación del género de terror a principios de los años 60. Los “hijos” de aquella generación de directores como Carpenter, Craven, Romero y demás que se desmarcaron de la Contracultura, de la “era del Acuario”, del horror del Vietnam y de la crisis urbana, hoy no son más que los referentes de una nueva oleada de cineastas mucho más experimentados que recuperan y actualizan aquellos códigos artísticos que caracterizaban al género como el canibalismo, la psicopatía, el satanismo o la serie Z en un entorno rural, alejado y, por qué no, paleto.

Uno de los últimos ejemplos de esta recuperación del gótico americano lo podemos encontrar con Inbred, una película inglesa que causó muy buenas sensaciones en el pasado Sitges 2012. Dirigida por un joven Alex Chandon la película nos cuenta como un grupo de jóvenes delincuentes están dispuestos a pasar junto a sus supervisores un fin de semana a un remoto pueblo del interior de Yorkshire, en Mortlake, haciendo labores de servicios comunitarios. Pero éste pueblo se enorgullece de ser una comunidad cerrada y alejada del resto de la sociedad inglesa, con sus costumbres, y sin recibir demasiado bien a los turistas...


Cuando uno acaba de ver Inbred lo primero que le pasa por la cabeza es si se trata de otra injusta secuela de la magnífica 2000 manícos (Herschell Gordon Lewis, 1963), una de las primeras películas del gótico americano. Y digo otra porque en 2005 Tim Sullivan actualizó el clásico de Gordon Lewis con la insultante 2001 maníacos. Pero no, Inbred es una película bebe de todo ese carrusel de películas pretéritas y que las actualiza a los tiempos que corren, como lo han podido ser la mencionada 2001 maníacos, Wrong Turn, Reeker y demás fracasos, pero eso sí, de un modo más humilde, directo, y en sí un producto destinado a lo que realmente quiere ver el espectador sin ningún filtro comercialoide desde producción que sea molesto. Además, su nacionalidad inglesa la hace pertenecer a un sello de películas aún más lejos de ese puñado de cine-basura americano mainstream, al poseer unos códigos de humor muy parecidos al de películas como Zombies Party, Doghouse, o Desmembrados que tan bien funcionan hoy en día, aunque en el caso de Inbred -todo sea dicho- de un modo no tan afortunado. Y esto se debe a que el filme sabe desarrollar unos gags irónicos, más refinados, y con un uso del lenguaje y de las normas sociales más adecuados, pero que sin embargo puede llegar a ser muy punzante pese a su estética inocente. Este es el sello común de todas estas películas inglesas de terror, y no la grosería como viene siendo costumbre en la producción en cadena americana.

Pero Inbred, aunque podemos considerarla una comedia de terror, lo cierto es que no es un paseo en el campo, sino que se trata de un título trash sin perdón de cara al espectador. En ella, pese a tratarse de un producto de muy bajo presupuesto, y que debido a ello sus FX son digitales pero no carentes de calidad, el aficionado al género podrá disfrutar de una espiral de violencia, torturas, desmembramientos y “juegos” sádicos al más puro estilo 2000 maníacos capaces de dejar en bragas a puñados de películas pop de psycho-killers porculeros. Lo que sí es reprochable es el hecho que se demore tan excesivamente el momento de entrar en acción, hasta la mitad de la película.

De verdad que vale la pena? Pues hay que ser sincero, Inbred no está a la altura de toda esta oleada reciente de cine de terror inglés, por tratarse de un título muy poco original, irregular y con actuaciones muy discretas pese a que tampoco vale la pena remarcarlo en este tipo de cine de serie B. Y eso que la película empieza con una brutal escena bizarra que apunta maneras, con humor inglés, y violencia y gore a doquier, pero a partir de aquí el ritmo baja estrepitosamente para acabar convirtiéndose en un producto teen, con inagotables diálogos y escenas que no llevan a nada, humor a ratos dudoso, y un abanico de personajes que no están a la altura. De todos modos, una vez arrancada la acción hacia la mitad de la película, Inbred se convierte en una muy entretenida comedia de terror-gore de “pueblo de paletos asesinos y caníbales” que se digiere muy bien, con bastante imaginería en cuanto a diferentes situaciones de horror y violencia, buen vestuario y maquillaje, y con unos personajes que si bien no son lo carismáticos que deberían sí que a lo largo del filme descubriremos en ellos más de una sorpresa, virtuándoles así un perfil no tan acartonado como aparentan a priori. Pues quizás si que vale la pena.


LO MEJOR: Su humor inglés no falla al mezclarse con todo el carrusel de muertes curiosas que ofrece Inbred.

LO PEOR: No está a la altura de otros títulos ingleses como Doghouse, Desmembrados y demás.


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