miércoles, 31 de julio de 2013

Philosophy of a Knife - Andrey Iskanov, 2008




TÍTULO ORIGINAL: Philosophy of a Knife
DIRECTOR: Andrey Iskanov
GUIÓN: Andrey Iskanov
AÑO: 2008
DURACIÓN: 279 min.
PAÍS: Rusia
IDIOMA: Inglés
MÚSICA: Alexander Shevchenko
FOTOGRAFÍA: Andrey Iskanov
REPARTO: Yukari Fujimoto, Yumiko Fujiwara, Svyatoslav Iliyasov, Andrey Iskanov, Masaki Kitagava, Tatyana Kopeykina, Vladimir Kucherenko
PRODUCTORA: Unearthed Films

NOTA: 5





Es bien sabido por todos que cuando el ser humano se encuentra en situaciones donde ve peligrar su pellejo, el lado más irracional de su persona acaba por tomar un protagonismo inesperado que le conduce a la locura. De casos los hay de sobras, en todas las épocas y en todos los lugares, por ambición o religión, por odio o por venganza, por política o por revolución, por racismo o por lo que sea, y siempre con el mismo denominador común: la muerte.

Durante la 2a Guerra Mundial son conocidas las atrocidades que se realizaron en campos de concentración nazi como el de Auschwitz, pero no solo los alemanes se dejaron llevar hacia el lado más oscuro de las personas, sino también los japoneses con lo que se conoce como la Unidad 731. Esa Unidad se creó con la intención de llevar a cabo un programa encubierto de investigación y desarrollo de armas biológicas del ejército imperial japonés, que se realizaría experimentando con seres humanos (chinos y soviéticos). No me voy a extender en explicar las salvajadas que el ser humano fue capaz de desarrollar en ese campo de experimentación, ya que es fácil encontrar información en cualquier web buscando con un buscador, pero sí comentaré una película que relata los sucesos que se realizaron mezclando material gráfico de archivo, con la ficción, y el género de terror. Su nombre es Philosophy of a knife.

Durante los años 90, y dentro de la famosa Categoría III de Hong Kong, el nacionalista realizador chino Tun Fei Mou realizaría una película llamada Los hombres detrás del Sol (1988) que ya relataba las atrocidades que se realizaron contra los prisioneros chinos y rusos en la Unidad 731. Un título que posteriormente vería como se explotaría semejante gallina de los huevos de oro con hasta 3 secuelas más, y que lejos de asentarse al género documental se instaló cómodamente en el género de terror más salvaje, castigando al espectador con una de las sagas de títulos más brutales de aquella famosa Categoría III de Hong Kong. Todas aquellas películas acabaron siendo el precedente para que años más tarde, concretamente en 2008, se acabara de realizar una película que llevaba en proceso 4 años y que recogía la idea de todas aquellas películas extremas chinas, pero planteadas -sin dejar el género de ficción- hacia el cine documental. Philosophy of a Knife fue su título, y fue realizada por Andrey Iskanov, posiblemente el director ruso más carismático dentro del género de terror actual.

La película ante todo sorprende por su inacabable duración, y es que 275 minutos parecen no acabarse nunca, pero que Iskanov divide el filme en 2 capítulos de algo más de 2 horas para aligerar al espectador y posiblemente tener una mejor distribución. De todos modos Iskanov se ha pasado tres pueblos para lo que tiene que explicar, pero vayamos por partes. La película es un recopilatorio justificado de las atrocidades que se vivieron en China en tiempos de guerra, todo bien narrado por una figura clave en los juicios por crímenes de guerra en Khabarovsk. Como si de un documental se tratara. Además, hay una buena aportación de material gráfico de archivo que sirve para justificar las torturas que se pueden ver, la prueba que Iskanov no se inventa nada, demostrando que todo este torture porn sin serial killer ni guión no es nada gratuito, que es real, y por tanto el interés se intensifica. O si más no no da la sensación de estar viendo un conjunto de torturas guarras de cine de terror de serie B extremo, sino algo justificado. Pese a ello, la parte de ficción más estricta también tiene su pequeño protagonismo, ya que la película intercala entre el material documental la perspectiva de una enfermera de la Unidad 731 y la de un soldado, que luchan contra su voluntad y hablan de su lavado de cerebro cultural por parte de su nación japonesa, que les inculca que todas aquellas barbaridades químicas y bacteriológicas contra chinos y rusos era para ayudar a Japón a ganar la guerra contra occidente. Es fascinante.

Pero tampoco quiero engañar a nadie, ya que Philosophy of a Knife es un título pensado y creado estrictamente como cine de género de terror más extremo. Soy consciente que se trata de un tema espinoso por haber sido adaptado de unos hechos reales, pero sería muy inocente relatar unos sucesos tan terribles como los de la Unidad 731 como si se tratara de un paseo por el campo. Pues si, es cine de género, y sin las influencias del cine de género la sociedad viviría más feliz olvidando la naturaleza enfermiza de lo “seres humanos” que participaron en aquellos hechos grotescos, y sería una estupidez. Así que Iskanov ha acertado al relatar toda la crueldad que los japoneses depositaron en aquellos laboratorios, mostrando una de las caras más amargas de la 2a GM en toda su esplendor, y puliendo así un título que puede presumir de tener algunas de las torturas más sádicas que ha ofrecido el género en los últimos años.

Por otro lado otro punto interesante de la película seria la fotografía feista lograda, perfectamente conjuntada con un blanco y negro lleno de grano altamente contrastado, que además hace tapar ligeramente las imperfecciones técnicas debido a tratarse de un título de escaso presupuesto. Además, Iskanov aporta una realización cargada de nervio, con muchos planos detalle y en sí un ritmo videoclipero que recuerda mucho a lo visto en Tetsuo: el hombre de hierro (Shinya Tsukamoto, 1988), ayudando a potenciar una sensación de dolor e incomodidad hacia el espectador. También, el tono pesadillezco y a veces difícilmente comprensible me conduce a pensar en otro título como Begotten (E. Elias Merhige, 1991), y es que escenas como la introducción de cucarachas en la vagina de una chica (foto), la extracción de dientes con tenazas, mutilaciones varias y gore de mala calidad, evidencia esas influencias bizarras, inevitablemente.

Pese a sus puntos destacables que la convierten, pensándolo fríamente, en un título respetable y quizás mucho más interesante que la sensación que dejará al espectador al finalizarla, la realidad es que es demasiado larga para demasiado poca carne al asador. No funciona como documental porqué no es un documental estrictamente. No funciona como ficción porqué no tiene guión. Solo funciona como curiosidad, como representación gráfica de los sucesos reales, y en sí como distracción para verla a trozos sin la sensación de perderse absolutamente nada. Pese a ello, Philosphy of a Knife resulta una pieza que merece no ser olvidada a lo largo de los años, porqué al igual que decía Stalin “La revolución no se hace con guantes de seda”, la realidad es cruel, y Philosophy of a Knife es realista y cruel.


LO MEJOR: Además de en Auschwitz-Birkenau, en China también ocurrieron auténticas barbaridades a cargo de los japoneses. Nunca antes, con ese blanco y negro junto con sus intenciones mockumentary, se ha conseguido una brutalidad semejante. Su hiperrealismo asombra. Recomendable solo para los amentes de las salvajadas, y nada más..

LO PEOR: Su duración de más de 4 horas no ayuda a verla entera de una sola tirada, aunque por suerte, si el espectador la quiere verla a tramos no perderá el hilo del argumento, ya que no tiene.


Trailer:
 

jueves, 25 de julio de 2013

Y más títulos confirmados para Sitges 2013! (Y una especulación)

Ferran Ballesta


El pasado miércoles 24, el director del Festival de Sitges Ángel Sala, presentó al público la edición de antaño que se celebrará del 11 al 20 de octubre. Anteriormente ya se hizo una rueda de prensa de presentación para los medios de comunicación, desvelando todas las sorpresas del Festival de este año, pero el pasado miércoles aún se pudieron desvelar algunos detalles más. Vayamos a lo que nos interesa, las películas que se presentarán: 

Ya se conocen bastantes títulos de cada sección del Festival, pero aún se le pueden añadir unas de nuevas, y entre ellas está el remake de Patrick, el título australiano que realizó Richard Franklyn en 1978. Esta vez el encargado de capitanear el proyecto será Mark Hartley, que ya presentó en 2010 un documental sobre el cine exploitation llamado Machete Maidens Unleashed! U otro anteriormente en 2008 llamado Not Quite Hollywood: The Wild, Untold Story of Ozploitation!, que trataba sobre el cine australiano de serie B de los años 70-80. En Patrick verá su salto al cine en su toda su esplendor, y donde conoceremos a un joven llamado Patrick que permanece en estado vegetativo en un hospital, hasta que empieza a hacer muestra de ciertos poderes telequinéticos.






Y que siga la fiebre del remake! pero en este caso de una película tan reciente como lo es el 2010. Recordáis aquel título mejicano de caníbales llamado... si, era Somos lo que hay, dirigida por Jorge Michel Grau, y que formaba parte de la Secció Oficial a competición de aquel año. Fue una película que dividió muchísimo a la crítica, y personalmente resultó ser un título de buenas intenciones pero totalmente soporífero. Este vez llegará en Sitges We Are What We Are, el remake americano a cargo de Jim Mickle, el que fue responsable de la genial Stake Land (2010). Mi moral indica que no debería verla... pero un remake de un título personalmente fallido, y de la mano de Jim Mickle quizás merece traicionar ciertos principios.







Tranquilidad, VHS 2 ya está asegurada. Aunque parece ser que la mayoría de blogs y webs dedicadas al género ya la han visto, para todo aquel que disfrutó con la primera entrega de uno de los títulos más interesantes del año pasado y que no haya visto la secuela, Sitges 2013 ofrecerá la posibilidad de verla en pantalla gigante y no en un ordenador. Ella reúne a algunos de los más representativos nuevos valores del cine de género actual como Simon Barrett, Jason Eisener, Gareth Evans, Gregg Hale, Eduardo Sánchez, Timo Tjahjanto o Adam Wingardwith, es decir, de obligada visión.










También se ha asegurado The World's End, una película estrenada en Reino Unido con muy buenas críticas, y que verá luz en los USA en agosto. Se trata de una comedia de ficción dirigida por Edgar Wright, autor de la mítica Zombies Party (2004) y la inferior Arma fatal (2007), además de la divertidísima y friki Scott Pilgrim contra el mundo (2010). Pues bien, conjuntamente a las dos primeras mencionadas se cerrará una trilogía con Simon Pegg y Nick Frost. La película se situará 20 años después de la épica juerga nocturna, donde cinco amigos se reúnen por obra de uno de ellos: Gary North, un cuarentón agarrado a su adolescencia y que arrastra a sus amigos a su ciudad natal. Pero mientras intentan llegar al bar soñado, "El fin del mundo", descubrirán que está en juego el futuro de la humanidad.



En la Secció Oficial se podrá disfrutar de Borgman, la nueva película del holandés Alex van Warmerdam, que ya la presentó anteriormente en el festival de Cannes dentro de competición también, pero sin demasiado buenas críticas. Parece ser que en su linea habitual de comedia negra que bordea entre el terror y lo absurdo. Además, se recuperarán algunos títulos anteriores del director en diferentes sesiones.










Y no olvidemos a las nuevas generaciones de jóvenes futuros fieles seguidores de Sitges. El festival, como lleva siendo habitual en los últimos años, seguirá con el Sitges Family, ofreciendo una película para los más jóvenes -y no tan jóvenes- llamada Mariah Mundi and the Midas Box. Ella es una coproducción de gran presupuesto catalano-inglesa dirigida por Jonathan Newman, que promete ofrecer una espectacular película de aventuras y fantasía, y con actores de la talla de Sam Neill, Michael Sheen y la actualísima Lena Headey.



Por otro lado, lo que venía siendo una ilusión ahora pasa a ser una especulación: Dragon Ball: Battle of Gods, podría formar parte de la sección Anima't. Según rumorea www.misiontokyo.com, el Festival ofrecerá una maratón de 4 películas de animación japonesa que reunirá los 4 exitazos de este año, entre los que se encontraría Dragon Ball: Battle of Gods. Señalan que podrían ser One Piece, Evangelion 3.0 -que ya está confirmada-, Mr.Go 3D y logicamente Dragon Ball Z: Battle of Gods, unos títulos que han tenido mucho revuelo en japón, pero que parece ser que los redactores de esa web olvidan lo nuevo de Hayao Miyazaki y 009 RE-Cyborg 3D, que ya está confirmada también. No digo que vayan mal encaminados en sus especulaciones, solo que los exitazos en Japón son unos cuantos más. Que siga la ilusión!





martes, 23 de julio de 2013

"Dragon Ball - The Legend", un proyecto creado por fans



Desde que Dragon Ball se convirtió en un producto masivo en todo el mundo, con grandes cantidades de fans y un negocio en cuanto a merchandaising incalculable, diferentes proyectos paralelos que adaptan la obra de Akira Toriyama se han desarrollado. Títulos extraños como Deuraegon bol: Ssawora Son O-gong, igyeora Son O-gong, la mítica y casposa Dragon Ball: The Magic Begins, o el bodrio de James Wong Dragon Ball Evolution han sido ejemplos más o menos humildes y fieles con la obra del autor japonés.

Y de entre los fans, sin ánimo de lucro, sin intención de salir en una base de datos como imdb.com, un grupo de fieles seguidores catalanes de Dragon Ball llamados Albert Rubinat, Yago Borrell y Jordi Rubinat se encuentran luchando por desarrollar una película con actores reales sobre Goku y sus amigos. Dragon Ball: The Legend es su nombre. Un proyecto muy humilde tal como indican las primeras imágenes promocionales, concretamente amateur, pero que el buen dominio de los efectos digitales y el amor por Dragon Ball que han invertido, han dado como resultado un trailer curioso y simpático, y muy respetable. Eso si, a la espera que con este material se puedan incorporar inversores que mejoren su calidad técnica, y es que para esto sirven la mayoría de teasers de hoy, pero ya se verá.

El argumento se situará al inicio del manga cuando Goku y Bulma inician su viaje en busca de las bolas de dragón, y por el viaje conocerán a Yamcha, Oolong, y el maestro Mutenroshi, pero el General Blue del ejército de la cinta roja no se lo pondrá fácil.

Es por ello que des de LAZONAMUERTA quiero hacer una pequeña difusión de este proyecto, y sobretodo muchos ánimos a todo el equipo!

Trailer:





domingo, 21 de julio de 2013

Asesinos en serie, en el cine: Carl Panzram

Ferran Ballesta


Desearía que todos tuvieran cuello y que mis manos estuvieran sobre él

En mi vida he asesinado a 21 seres humanos, he cometido miles de allanamientos, asaltos, robos, incendios provocados y, por último pero no menos importante, he cometido sodomía con más de 100 hombres. Ante todas estas cosas no siento ningún arrepentimiento

No tengo ningún deseo de reformarme. Mi único deseo es reformar a la gente que quiere reformarme. Y creo que la única manera de conseguirlo es matándola. Mi lema es: róbale, viólala y mátala

Te darás cuenta de que seguí una idea consecuentemente toda mi vida, cacé a los débiles, los inofensivos y desprevenidos. Esta lección me la enseñaron otros: el poder de la razón

Odio a toda la jodida humanidad, disfruto matando


Carl Panzram se ha convertido a lo largo de los años en uno de los asesinos en serie más popular a la vez que inquietante, gracias en parte a su amplio repertorio de frases célebres. Y quiero concretar lo de las frases, ya que tanto la literatura como el cine han obviado a un personaje que merece mayor explotación al igual que la han tenido Ed Gein o Ted Bundy, ya que apenas una sola película se digna a reflejar -y de un modo discutible- la figura de Carl Panzram. Antes de comentarla, un breve repaso a su persona.

Él era un hombre sin alma, sin escrúpulos, alguien que no le importaba reconocer todo el odio que alimentaba su ser gracias a una infancia turbulenta que hizo despertar en él la rabia y la necesidad de causar dolor, en beneficio del placer. Fue alguien que a medida que se iba desviando hacia el mal, la gente, sin saberlo, le allanaba el camino para convertirse en el monstruo que fue, y es que Panzram, con apenas 11 años, ya fue carne de correccional a principios del s. XX, obteniendo palizas y abusos, y posteriormente para acabar viviendo vagabundeando tras el rechazo familiar. También sufrió una violación par parte de un grupo de jóvenes al mismo tiempo que realizaba delictos que le hacían entrar y salir continuamente de la cárcel. Con los años maduró y radicalizó su contundencia en los delictos, robando, dando palizas a la gente, violando y quemando iglesias producto de su contundente odio a la religión.

A los 16 años entró a prisión al ser condenado dos años en la prisión de Leavenworth (Kansas, USA), y fue allí cuando desapareció lo poco humano que quedaba en él, y que irónicamente resultaría ser la prisión donde acabaría sus días años más tarde. Al salir se desató la bestia, y los con mucha más contundencia los delitos seguián mientras vagabundeaba, dejando un rastro de violaciones, robos y sodomizaciones.

Con los años viajaría a Angola, Islas Canarias y a Lisboa, hasta que regresó a los USA en 1922. Y fue en la ciudad de Salem, Massatchussets, donde viola y asesina a George Henry McMahon, un niño de tan solo 12 años. Pero aquel niño fue el primero de otros asesinatos a jóvenes, entre ellos un chico de 15 del cual fue juzgado pero no condenado, y como era de esperar originó una fuga a Londres que acabó con otro asesinato a un chico de origen judío que pedía limosna en la calle, un tipo de asesinato que gustaba mucho a Panzram.

Con los años pasó por distintas prisiones, entre ellas se encontraba la terrible prisión de Clinton, en Nueva York, más conocida como Dannemora, donde sufriría el horror de la tortura hasta 1928. Cuando salió, retomó su carrera criminal, y fue de nuevo enviado a otra prisión, la de Washington D.C., donde conocería al hombre que cambiaría su vida. Él era Herny Lesser, un guardia carcelario novato, hijo de inmigrantes judíos que poseía una postura renovadora del sistema carcelario, en contra de la tortura. Curiosamente los dos se hicieron buenos amigos, y Panzram aceptó escribir para Lesser la historia de su espeluznante vida.

La confesión de Panzram resultó ser una fría y feroz crítica al sistema carcelario americano, al que responsabilizó de crear monstruos como él.



Ante semejante testimonio tanto crítico como aterrador, increíblemente el mundo del cine solo ha adaptado una vez a Carl Panzram. Fue en 1996 cuando Olvier Stone produjo un título llamado El corredor de la muerte (Killer: A journal of Murder), en que se retrataba de un modo discutible la figura del mítico asesino. Resulta una película interesante, ya que tal como el título indica se centra en la relación entre Panzram y Henry Lesser en el corredor de la muerte, donde se originó el famoso testimonio y su drama carcelario, el problema es que resulta cuestionable el hecho que su director Tim Metcalfe haya suavizado tan notablemente el proceso de explicación de lo que sería la evolución del hombre hacia la bestia. Y es que Metcalfe, centra su película en el debate de lo que plantea Panzram en su testimonio, en si su vida podría haber sido distinta con una política penitenciaria no punitiva. Por tanto, la parte morbosa queda en un segundo plano, pero quizás excesivamente para un ser que fue puro mal y que se le acaba reflejando ligeramente como alguien a escuchar.

Anteriormente el director ya participó en la película Kalifornia (Dominic Sena, 1993) como guionista, una película mucho más contundente, una road movie centrada estrictamente en lo morboso y sin crítica basada en el libro Killer: A journal of Murder (1970) de James Long y Thomas E. Gaddis. En ella Brad Pitt demuestra que es uno de los mejores actores de Hollywood consiguiendo una dura y brillante actuación como asesino. En El corredor de la muerte es James Woods quien interpreta a Panzram de un modo muy satisfactorio con una doble interpretación: la del Panzram carcelario y el Panzram biográfico, y que le sirvió para ganar el premio a mejor interpretación en el pasado Festival de Sitges de 1996. Y es que la película se centra en el testimonio que realiza el asesino a Henry Lesser, y por tanto el espectador verá un seguido de breves flashbacks que resultan ser un pálido reflejo de sus atrocidades.



No es la película deseada, pero como crítica al sistema penitenciario de la época resulta convincente. De todos modos lejos queda el necesario -y por el momento inexistente- reflejo de la carrera delictiva de uno de los asesinos en serie más salvajes que han existido.


jueves, 18 de julio de 2013

Afterparty - Miguel Larraya, 2013




TÍTULO ORIGINAL: Afterparty (AKA After Party)
DIRECTOR: Miguel Larraya
GUIÓN: Miguel Larraya, Fernando Sancristóbal Zurita
MÚSICA: Lucas Vidal
AÑO: 2013
DURACIÓN: 76 min.
PAÍS: Estado Español
FOTOGRAFÍA: Pablo Rosso
REPARTO: Luis Fernández, Úrsula Corberó, Alicia Sanz, Ana Caldas, Andrea Dueso, Rocío León, Juan Blanco, David Seijo
PRODUCTORA: Telespan 2000 / Telecinco Cinema

NOTA: 2






Que tal Afterparty? Pues fdhfjvndjrhvgfmdikshbrijcdnskfhvndjthensnfcurnd y también fjhfjdjshfufjndjhsudbnvy jtbvyvbeksew.

Bien, si aún no te ha quedado clara mi opinión, puedo ser un poco más expresivo con tal de posicionar más concretamente lo que opino acerca de esta mediocridad totalmente despreciable.

La sección de Telecinco, Telecinco Cinema, junto con Telespan 2000, ha producido Afterparty, un título que aplega estrellas de televisión con acné a la cara bajo la capitanía de un director que debuta al largo tras dos cortometrajes, como es Miguel Larraya. Entre ellos conoceremos al personaje protagonista que interpreta el xulito de Luis Fernández, a Martín, un actor muy admirado por el público femenino más teen al trabajar en la serie televisiva de terror del momento llamada Campamento Sangriento, y que además aplega a un buen puñado de estrellas adolescentes. Posteriormente a una jornada de trabajo, diferentes actores montan una fiesta privada en una gran mansión, con mucho alcohol, droga, música, y guarrillas que se rebajan con tal de conseguir un papel en la serie, es decir, lo normal en el mundo “que no se ve” de la televisión -y cine-. Pero después de la fiesta, Martín se dará cuenta que se ha quedado encerrado en la casa junto con otros invitados, pero no estarán solos, allí dentro se encontrará con un asesino que empezará a matarles uno a uno...


Hasta aquí incluso parece interesante el planteamiento de mezclar el cine de terror con la metatelevisión y hormonas al más puro estilo Scream. Quizás imaginé un slasher que prometía intriga, sustos, sangre, sonrisas, crítica, sexo y giros a cada lado, pero no, Afterparty es un bodrio sin interés, tonto y cutre más cerca de una parodia de serie Z que a ofrecer una película de trabajado guión. Y es triste, porqué con todo lo que ha ganado Telecinco gracias a su telebasura, los billetes en vez de usarlos para limpiarse el culo bien podrían emplearlos a limpiar su imagen con películas mucho más trabajadas y de rigor. Afterparty no deja de ser una extensión de la filosofía Berlusconi de televisión, teniendo como idea principal que las tetas de X actriz venden, que el culito de Luis Fernández también vende, el cameo de alguna actriz conocida supongo que también, y ver el mundo de la televisión des de dentro siempre es atractivo. De ese modo se puede acontentar a niñas adolescentes con el chocho húmedo al ver a X actor fibrado, chavales que al ver dos tetas ya se pajean, y un poco de marujeo para captar el público general menos exigente adicto a ese modelo de televisión. Pero, y si le quitamos todo eso, que queda? Afterparty es vacía, más centrada en lucir que a explicar, y a los que la parte de “lucir” nos la trae floja, acaba dejando en bragas lo que es la película en sí: diálogos de xat, giros insultantes a la inteligencia humana, actuaciones florero, fallos de raccord a cada esquina, previsible a rabiar, asesinatos de risa copiados de Scream, dirección amateur, y en sí una película que no tiene lugar ni en el fondo del váter. La XP3D de este año -Luis Fernández y Úrsula Corberó repiten-, pero la diferencia es que aquella incluso tenía su gracia, su gore, Amaia Salamanca, y que fue rodada cerca de Barcelona (mi ciudad)... y que generoso soy joder! Eso si, como mínimo Afterparty pide perdón con sus cortos 75 minutos a todos aquellos que tenemos cierto paladar, pero que de bien seguro dejará con ganas de más a todos aquellos menos exigentes y adictos a la telebasura.


LO MEJOR: Un homenaje a Scream y a todo el terror slasher de los años 90.

LO PEOR: El tufo a Telecinco y todo lo que conlleva el universo Mediaset. Con ésto ya me entendéis.


Trailer:



miércoles, 17 de julio de 2013

Carré Blanc - Jean-Baptiste Léonetti, 2010



TÍTULO ORIGINAL: Carré blanc
DIRECTOR: Jean-Baptiste Léonetti
GUIÓN: Jean-Baptiste Léonetti
AÑO: 2010
DURACIÓN: 77 min.
PAÍS: Francia
FOTOGRAFÍA: David Nissen
PRODUCTORA: Coproducción Francia-Luxemburgo-Suiza-Bélgica; Solair Films / Tarantula Suisse / Tarantula
REPARTO: Sami BouajilaJulie GayetJean-Pierre Andréani

NOTA: 9





Una de las apuestas personales de aquel Festival 2011 fue Carré Blanc, una película que me llamaba especialmente por tener muy definido lo que quería explicar y, concretamente, por el planteamiento y la estética minimalista que desprendía su trailer. No decepcionó en absoluto, y rápidamente me di cuenta que había visto algo distinto al resto, algo con mucha personalidad, profundo, que mezclaba a la perfección lo poético con lo violento… y eso es Carré Blanc, un título desapercibido dentro de aquel programa que sorprendió notablemente a un servidor.

Su director Jean-Baptiste –Léonetti, un debutante en el cine francés aterrizó con fuerza en Sitges con un producto que prometía haber bebido de Kafka y del cine de David Lynch. Una apuesta como mínimo ambiciosa para un debutante. Y tras su visionado, la sensación es que no es una película fácil como tampoco lo son esos dos referentes, y en mi caso necesité más visionados para extraer el suficiente zumo y así disfrutarla al máximo. El propio director ya advirtió que es un título difícil, pero que si consigues entrar en su juego y conectar con el argumento, Carré Blanc puede ser una experiencia muy gratificante. Y en ella viviremos en un futuro no muy lejano el apocalipsis, y no porqué la vida prácticamente se haya extinguido por culpa de meteoritos, sequía, aliens o Corea del Norte, sino por la consolidación del capitalismo más extremo en la sociedad, tanto económicamente como de actitud social en las clases altas. Léonetti muestra como Sami Boujila y Julia Gayet luchan por su supervivencia en un mundo desalmado en que el carácter de la gente ha cambiado al convertirse en criminales, y todo por culpa de una actitud extremadamente agresiva por parte de los empresarios hacia los trabajadores, como por ejemplo poniendo en práctica violentos test de selección de personal, además de diferentes factores que potencian la situación como el hecho que la carne humana se coma, o que también escaseen los embarazos,… ese es el futuro de Carré Blanc.

Léonetti, con 2'5 millones de euros de presupuesto, deslumbra en su debut al largo con una obra que reivindica sus influencias, pero también trata de librase de ellas. Es alguien influenciado por un mediometraje que realizó anteriormente en 2003 llamado Le pays des ours, que trataba de un hombre que se ganaba la vida siendo golpeado y que habitaba en un mundo visualmente similar al de Carré Blanc. En Carré Blanc, Léonetti ha ido más lejos, al hacer una película en que el fantástico tiene un peso importante, muy minimalista, en un lugar indefinido y en un tiempo disfuncional. Parte de la culpa de ello -en cuanto a influencias-, la tiene el filme de Alan J. Pakula Klute, que pese a su sencillez narrativa ya presentaba una estética que marcó al director francés cuando era joven, y que se ajusta muy bien como contexto físico a la visión de la humanidad contemporánea de Léonetti. Su visión apocalíptica de la sociedad se basa en la apariencia, totalmente desalmada y sin piedad, pero eso no le impide pensar que existen soluciones. Por tanto, Carré Blanc es una visión subjetiva de la sociedad por parte del director, pero situada en un contexto ficticio, y entre todo esto presenta una historia de amor gélida y sin concesión.

Uno de los puntos importantes del filme es su violencia, que está siempre omnipresente, siendo ésta tanto física, como psicológica y moral. Y es que Carré Blanc es una película de guerra contra sí mismo y contra los demás, ya que los personajes devienen en monstruo con máscaras humanas, ya que se les educa con la voluntad que sean fuertes para poder sobrevivir en un mundo caníbal en que solo los mejores consiguen sobrevivir, un mundo donde el capitalismo más salvaje y desalmado ha aberrado al ser humano. Es por ello que se educa a los habitantes con la voluntad que sean fuertes para poder sobrevivir, algo que solo se consigue con la cólera, la maldad y la dureza.

La estética del filme, con abuso de blancos, edificios casi sacados de la URSS –todos iguales-, ritmo narrativo lento, poco diálogo, intensos efectos de sonidos… no es más que la ejecución de una realidad retorcida sin tener que recurrir a efectos especiales más allá de detalles concretos. Solamente armas y automóviles futuristas se llevaron gran parte de los 2'5 millones de dólares. Y ojito a las explosiones de violencia, algo marca de la casa en anteriores títulos franceses de terror, pese a que éste en sí, no es terror, sino que aterroriza el planteamiento. Una joya a descubrir y a estudiar. No es fácil, cuesta conectar con ella, pero hay títulos que pese a su dificultad tienen un no sé qué que atrapa al espectador, y Carré Blanc es una de ellas.

LO MEJOR: Una historia futurista donde se demusetra que no hace falta un gran presuuesto si se tiene claro lo que se quiere contar. Aquí predomina un trasfondo, un mensaje, y de aquí el éxito de Carré Blanc.

LO PEOR: ¿Algo malo? quizás... que no es una película que ofrezca al espectador un mensaje masticado, y por tanto éste deberá trabajarselo. 


Trailer: 



martes, 9 de julio de 2013

Apollo 18 - Gonzalo López-Gallego, 2011



DIRECTOR: Gonzalo López-Gallego
GUIÓN: Brian Miller, Cory Goodman
AÑO: 2011
DURACIÓN: 88 min.
PAÍS: Estados Unidos
MÚSICA: Harry Cohen
FOTOGRAFÍA: José David Montero
PRODUCTORA: The Weinstein Co. / Dimension Films
REPARTO: Warren Christie, Lloyd Owen, Ryan Robbins, Michael Kopsa, Andrew Airlie, Kurt Max Runte, Jan Bos, Ali Liebert, Erica Carroll

NOTA: 6







Apollo 18 es y será una mancha negra para la distribución española. Se trata de un título de producción americana con los Weinstein detrás y que se distribuyó en USA hace un par de años, llegando a recaudar su primer fin de semana en cines casi 9 millones de dólares de los 5 que costó, y que en el Estado español ni siquiera en formato doméstico ha encontrado salida. Y estamos hablando de una película dirigida con acento español, por Gonzalo López-Gallego, que ya presentó El rey de la montaña en 2007, pero como decía con capital americano. Presentada en Sitges 2011, resulta ser otro de esos títulos que beben de El proyecto de la bruja de Blair, el de found footage, algo quizás muy visto ya y muy de moda en aquellos tiempos no tan lejanos con todo aquel fervor Paranormal activity y sus exploits porculeros. Para unos una tomadura de pelo, para otros la nueva metodología para trasmitir terror, pero sea como sea Apollo 18 es un título de terror, que produce terror y que demuestra ser efectivo.

La película nos cuenta como 3 años después de la llegada del hombre a la Luna -1972-, una nueva expedición fue enviada por la NASA a nuestro satélite, con la desgracia que fracasó supuestamente por un accidente. Las grabaciones realizadas por sus expedicionarios y las cámaras de la nave revelaron que algo fue mal, algo atacó a los astronautas y fueron infectados por no se sabe qué. Estas grabaciones fueron ocultadas por la NASA y hoy se muestran al público… Es decir, lo de siempre, pero me voy a abstener de contar nada de la trama.

Apollo 18 aunque sea un producto oportunista por la moda creada hoy en día por el falso documental, ya des de su inicio apunta a un producto diferente, más categórico y con un diseño de producción más interesante. De todos modos sería un error no sincerarnos, y cabe decir que para entrar en su rol será necesario aceptar el planteamiento técnico de las Parasubnormal activity, y que por tanto estamos ante una variante más de la fórmula original.

La fórmula ya la conocemos de sobra, y es esa que si te vas a principio-mitad de la película al váter a cagar no te pierdes nada, ya que no ocurre nada trascendental a tener en cuenta a posteriori, pero que en el fondo son momentos vitales para que la película funcione como falso documental que es, que nos creamos que “la situación” es creíble y espontanea, o sea, es el precio a pagar para poder justificar este tipo de cine. Y de ese modo el ritmo de la película es lo de siempre, lento y tortuoso, hasta que la cosa se vaya liando poco a poco, inicialmente con dudas y mostrando poco, algún que otro susto más o menos logrado para acabar llegando a una situación de auténtico terror que se nota años luz las influencias del Alien de Ridley Scott.

Pero si algo hace interesante la película es su trabajo de montaje, consiguiendo brillantemente la imagen feista que había en las grabaciones de hace casi 40 años, tan necesaria para ser creíble lo que vemos, con grano, imperfecciones, palidez de color, etc.; también jugando con el ratio de la imagen; sonido degradado y con ruido… un impresionante trabajo de montaje y fotografía que aunque la teoría diga que en postproducción nunca se pueden hacer milagros, Apollo 18 demuestra ser una película lograda en un ordenador. Un título recomendable que sorprenderá positivamente a los escépticos a este tipo de películas, con pocos pero buenos momentos de terror enseñando lo justo, y sobretodo por superioridad técnica a la mayoría de producciones de este tipo.


LO MEJOR: El brillante montaje, que consigue una fotografía feista muy bonita, además de una gran banda sonora que mejora la imagen, etalonaje,... todo. Por tanto, visualmente impecable.

LO PEOR: La historia pese a que es curiosa por situarse en el espacio, en el fondo es más de lo mismo en lo visto al found footage.


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miércoles, 3 de julio de 2013

The Woman - Lucky McKee, 2011




DIRECTOR: Lucky McKee
GUIÓN: Lucky McKee, Jack Ketchum
AÑO: 2011
PAÍS: USA
MÚSICA: Sean Spillane
PRODUCTORA: Modernciné
REPARTO: Pollyanna Mcintosh, Sean Bridgers, Angela Bettis, Lauren Ashley Carter, Brandon Gerald Fuller, Marcia Bennett

NOTA: 8









Aún recuerdo en aquel Sitges 2011, concretamente un martes, se presentó de la mano de sus responsables The woman, la que podríamos considerar como “la salvajada” del Festival. Allí estaba alguien que se ha ganado a pulso ser uno de los grandes del género actualmente como es Lucky McKee, responsable de joyas como May (2002) o Red (2008), y que junto al escritor y guionista Jack Ketchum y su actriz protagonista la irlandesa Pollyanna McIntosh, presentaron sin duda uno de los mejores títulos del festival, uno de esos que no decepcionaron a los amantes de la violencia. Y en el fondo es triste, porqué al lado de Martyrs o A serbian film se queda en bragas. Pese a eso, ya era hora que se presentara en Sitges una película de terror de verdad, directa, violenta, salvaje y sin jugar a otros géneros, un título de pura raza.

En 1980 un tal Jack Ketchum, que había colaborado en algunas revistas musicales y cinematográficas, dio el salto a escribir un libro llamado “Al acecho”, un duro relato sobre el canibalismo que posteriormente se convertiría en una trilogía. Junto a Lucky Mckee, han sido los responsables de germinar la semilla de The woman, adaptando la novela en forma de secuela del otro título de caníbales llamado Offspring (Andrew Van Den Houten, 2009). Y el resultado no podía ser más estimulante, un verdadero placer visual lleno de violencia tanto mostrada como sugerida, y que más de uno ya ha puesto el grito al cielo. Además, se hace evidente a medida que se desarrolla la película que el proyecto está a manos de un valor seguro como es McKee, dotando a la película de un “algo más” que la convierte en algo superior a la simplona pero entretenida Offspring. El director es alguien siempre interesado en mostrarnos personajes con pasiones recónditas, personajes afectados por una vida marcada por la ausencia de referentes paternales positivos, y lo que les conlleva al ser adultos.

El argumento nos cuenta como una chica superviviente de un feroz clan de caníbales -una impresionante Pollyanna Mcintosh que sin duda se merecía el premio a mejor actriz al Festival-, malherida, será capturada por un loco y perverso cazador llamado Chris Cleek (Sean Bridgers) con la proposición de intentar civilizarla. Lo que no sabe es que está ante alguien que nunca ha entendido de modales y que es salvaje –en todos los aspectos-.

La película, aparte de mostrar salvajadas, se potencian éstas especialmente por los mensajes metafóricos y sugeridos que nos cuenta McKee: la sumisión, el abuso de poder en ámbito doméstico, la imposición de modales, esclavitud, violencia psíquica y física, perversión, incesto…, no es más que el planteamiento de una familia desestructurada, mostrada en su estado más puro y acentuada por la situación de la chica capturada. Si me centro en la chica caníbal, el epicentro de donde se desarrolla la película, no es más que otro personaje de los que el director dedica una especial atención en su cine, que son los personajes extraños y muy lejos de la civilización, inadaptados, y que viven de forma alternativa en entornos malsanos. De ese modo, McKee, a lo largo de su carrera, ha tendido a humanizar a todos estos personajes exculpándose por pecar en ocasiones de exagerado, mostrando un pasado traumático a cada uno de ellos con tal de justificarse, algo muy visible por ejemplo en May. Pero The Woman es tema aparte, y lejos de excusarse ofrece “algo más” a su mensaje, como es que la sociedad es la mayor corruptora del espíritu humano. Esa es la táctica de un McKee más agresivo que nunca para apuntar su mirilla hacia un tipo de tradición educacional como es el patriarcado, vomitando sobre toda aquella estructura familiar basada en el ejercicio del poder masculino con el consentimiento del femenino, y por tanto, toca sutilmente el subgénero del rape and revenge de venganzas femeninas.

Un enfermizo título malsano e incómodo, con personajes enfermos, con mucha violencia, gore, humor negrísimo, actuaciones de lujo y con un final que quizás se le podría haber reclamado algo más de épica, pero que en el fondo no hace más que afirmar aún más la locura de un metraje que eleva un escalón más la carrera de Lucky McKee.


LO MEJOR:  No es una secuela que se caracterice por sus excesos, sino por ofrecer algo muy distinto a su primera entrega Offspring, donde el espectador encontrará la esencia más pura de Lucky McKee y en sí su mejor película. Pero también Pollyanna McIntosh merece ser considerada su fantástica actuación.

LO PEOR:  Le falta algo de épica el final.


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lunes, 1 de julio de 2013

Blitz - Elliott Lester, 2011



DIRECTOR: Elliott Lester
GUIÓN: Nathan Parker (Novela: Ken Bruen)
AÑO: 2011
PAÍS: Reino Unido
PRODUCTORA: Blitz Films / Lionsgate
REPARTO: Jason Statham, Paddy Considine, Aidan Guillen, Zawe Ashton, David Morrissey,Richard Riddel.

NOTA: 4













El cine policíaco y de acción siempre ha proporcionado un catálogo de personajes más o menos carismáticos, y que como mínimo han dejado su huella a no ser que entremos en territorio exploit. Blitz no es una excepción, y esta vez el actor británico Jason Statham vuelve a interpretar a un policía que está por encima de la ley, como si del nuevo "Harry el sucio" se tratara, alguien que tras despertarse en plena resaca sale a hacer justicia por la calle con un stick de hockey. Estos son sus modales, el del ojo por ojo, pero que los amantes de la pólvora y la violencia -y en concreto de Statham- no se hagan demasiadas ilusiones, Blitz no es la película que marcará un punto de inflexión en la carrera del actor, ni mucho menos.

La película está basada en una novela del irlandés Ken Bruen, la cuarta de una serie de novelas policíacas donde se narran historias de Roberts y Brant, y que solamente las dos primeras están publicadas en España (El gran arresto y El Alien a cargo de Ediciones Pàmies). La historia de este cuarto libro de homónimo título con la película, narra el proceso de captura por parte del inspector jefe Roberts (Mark Rylance) y el sargento Brant (Jason Statham) de un asesino en serie de policías. Brant es duro, inflexible y políticamente incorrecto, y será él el encargado de detener a un psicópata que a cada asesinato que comete más famoso se hace.

El director Elliott Lester ofrece un título descafeinado, con muy poca acción, repetitivos chistes que terminan por perder la gracia, y en general una película que si bien podría ser perfectamente carne de videoclub ni Jason Statham salva de la miseria que rodea este filme. Porque Blitz sin Statham no sería nada del otro mundo, sólo él solo es capaz de aportar el toque de atención suficiente para que el espectador habitual multisala se anime a ver la película, deseando ver ese nuevo descendiente -que dicen que es- de Bruce Willis. Él interpreta a Brant, una persona que habla poco, y que sólo lo hace si tiene que decir algo, como preguntar si le pueden hacer el trabajo informático porqué él no la sabe hacer. Un hecho que dice mucho de un personaje que por lógica, debería dominar a la perfección este ámbito, dejando en evidencia que él lo que sabe hacer realmente es hacer de policía, pero de un policía fuera de la ley, que con placa o sin, sus puños y falta de modales identifican su persona cargada de arrogancia.

Los defectos de Blitz se centran en un argumento mal construido, lleno de tópicos a rabiar, una chica florero para vender mejor el producto a las distribuidoras, además de estar cargado de elementos intransigentes que acabarán por asustar a un espectador alarmado al ver que nada luce como debería. En cuanto al actor Statham él está sumamente serio y firme con su estilo, y que termina elaborando brillo a cada punto que toca del guión con esa especie de elegancia gamberra habitual a lo John McClane. El problema es que Statham tiene sobrepeso, y Blitz termina siendo tan convencional y pobre como cualquier título de sábado por la tarde.


LO MEJOR: Jason Statham y su arrogancia.

LO PEOR:  Que es floja en conjunto, y en sí  se trata de uno de los títulos más pobres y convencionales de la carrera del actor británico.


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