viernes, 4 de abril de 2014

Descubriendo a Linnea Quigley (Parte 2)



Stone Cold Dead ha significado para un servidor el ser la primera gran dificultad a la hora de conseguir ver una película de la filmografía de Linnea Quigley. De hecho, según cuenta la actriz en su canal oficial de youtube, hoy en día es prácticamente imposible de conseguir ver legalmente, ya que solo circulan algunas copias ilegales por China. Esa información lo dijo hace unos años, así que quien sabe si la película ya está en proceso de edición en DVD o Blu-Ray. En todo caso siempre quedarán los viejos VHS, y que han servido para que alguna persona la haya digitalizado y colgado en Internet, aunque igualmente ha sido una odisea encontrarla.

Pese a tratarse de una rareza hoy en día, Stone Cold Dead llegó a ser doblada y editada en VHS en España, bajo el nombre de “Flash Mortal”, aunque se pasó por televisión con el nombre de “El fotógrafo de la muerte”...¿? Se trata de una película canadiense de 1979 que está basada en una novela del escritor Hugh Garner llamada “Sin Sniper”, y que dicho autor se encargó también de escribir el guión, junto al director de la película: George Mendeluk. Pero sin duda el máximo representante del filme es su protagonista, Richard Crenna, el eterno Trautmam de Acorralado (Ted Kotcheff, 1982). En ésta ocasión interpreta a un detective que sigue la pista a un asesino que se dedica a matar prostitutas con su rifle de francotirador. La película se trata de un thriller policíaco muy influenciado por el giallo italiano, en que destaca, sobretodo, una puesta en escena barriobajera de lo más conseguida, muy sucia, y que recuerda mucho a algunas películas de Don Siegel o William Lustig. Lo que sin duda no es el punto fuerte de la película es el guión, que carece de intensidad en su tramo medio además de estar excesivamente dilatado, y que no sabe aprovechar mejor algunos personajes, como el de Julius Kurtz (Paul Williams), que está inmenso interpretando a un chulo que le van matando a sus “trabajadoras”. De todos modos se nota que Stone Cold Dead es una película de un calibre superior a lo visto (y que se vería) a lo largo de la filmografía de Linnea Quigley pese a sus defectos. Y, ¿Que hay de ella? Pues bien, Linnea no aparece acreditada pero tiene un papel bastante más interesante que en otros papeles similares que interpretó posteriormente en otras películas, como en las “drogatas” películas de Cheech y Chong. En ésta se dedica a interpretar a una prostituta, la que muere al inicio de la película. En esa escena inicial, Linnea, en su casa, se despide de un cliente y seguidamente se dirige al lavabo, se quita la ropa, entra a la ducha, y un balazo procedente de la ventana le destroza la cabeza. Es decir, la chica del póster de la película es ella. Así da inicio Stone Cold Dead.


Pero hasta la fecha, Linnea solo había interpretado papeles sin apenas interés y que con suerte conseguían durar hasta los 10 minutos, algo que cambiaría a lo largo de los años ochenta, la década más gloriosa de nuestro amado género de terror. Quien más y quien menos sabe de sobras la cantidad de títulos de terror memorables que se dirigieron, tanto con altos presupuestos como películas casposas que rozan el límite underground de lo más casero. Pero hay algo necesario a destacar y que hace referencia a la actriz, y es que una tal Jamie Lee Curtis se ganó el respeto tanto de la crítica como de los fans al género al participar en clasicazos como La noche de Halloween (John Carpenter, 1978), El tren del terror (Roger Spottiswoode, 1980) o Prom Night (Paul Lynch, 1980), entre otras, convirtiéndose así en la screamqueen más importante de la década y quien sabe si de la historia del género, aunque a ser justos quizás Curtis estuvo a un nivel similar al de Sigourney Weaber con su saga “Alien”. De todos modos, inevitablemente, tanto una como la otra acabarían por crear escuela, apareciendo por los cines y videoclubes otras screamqueens como Adrienne Barbeau o la memorable en la etapa final de los ochenta Barbara Crampton. Pero luego hubieron otras actrices que también acabaron encasilladas al género de terror, en películas de aún menor presupuesto y completamente rechazadas por la crítica: nuestra Linnea Quigley, la explosiva y tuneada Michelle Bauer y la exótica Brinke Stevens. Lector, recuerda a éstas dos últimas porqué a lo largo del artículo hablaré bastante de ellas, por haber coincidido en muchas películas con Linnea. Por tanto, los ochenta se trataron de la década de las screamqueens, todas ellas protagonistas de una gran cantidad de películas de bajo presupuesto donde acostumbraban a desnudarse y a gritar como nadie (aunque no lo parezca en la foto inferior je, je).

(Por orden: Michelle Bauer, Brinke Stevens y Linnea Quigley, en Nightmare Sisters)

Tal como dije anteriormente la etiqueta “screamqueen” nunca me ha gustado demasiado, pero como mínimo su existencia sirvió para que el público se fijara mucho más en esas actrices que de un modo enfermizo participaban en un tipo de películas donde disfrutaban pasándolo mal, mientras el espectador lo pasaba bien viéndolas sufrir. Hubieron muchas otras actrices, pero Linnea Quigley, una chica que aún era muy joven, tenía clarísimo qué quería ofrecer al público, y a diferencia de las otras mencionadas ella nunca fue un plagio de nadie, ya que tuvo estilo propio, y consiguió triunfar, a base de paciencia y confianza con sus cameos, llegando con el tiempo a ser una secundaria seguida por el espectador, reconocible, y admirada. Lector, bienvenido a los ochenta.

Y llegados aquí, por fin el espectador pudo disfrutar de un papel de relevancia de nuestra actriz. La película en cuestión forma parte del subgénero de cine de terror slasher, que acoge a un tipo de películas ligadas a los asesinos en serie y que vivió su momento más álgido a lo largo de los años ochenta, una década en que vería acomodados sus clichés: malas actuaciones, argumentos poco complejos, violencia y sexo gratis, además de payasadas de sus personajes. Pues bien, Linnea Quigley hizo el salto a los ochenta con uno de los primeros slashers, cuyo contenido se limitaba a la formación de una fiesta gore, simple y barata: su título es Graduation Day.

Dicen que el tiempo pone a cada uno en su lugar, pero Graduation Day alcanzó un éxito remarcable en taquilla y lo siguió teniendo en las estanterías de los viejos videoclubes, aunque hoy se trata de un título muy olvidado. La película fue dirigida en 1981 por un tipo llamado Herb Freed que supo aprovechar con éxito la oportunidad que le dio la productora Troma para dirigirla. Y si la mítica productora de cine casposo liderada por Lloyd Kaufman y Michael Herz está detrás de todo ésto, fácilmente se puede intuir que la creatividad no estuvo a la orden del día en el momento de producir la película, y lo cierto es que Graduation Day no era otra cosa que un exploit del reciente éxito comercial de aquellos tiempos: Prom Night (A.K.A. “Noche de graduación”).

La película está protagonizada por el actor de culto de la serie B Christopher George, y Linnea se limita a interpretar a Delores, un personaje que podríamos considerar como de “carnaza”, ya que su papel no permanece con vida más de 15 minutos. Como ya he indicado, Graduation Day se puede considerar como la primera actuación de relevancia en una película de terror de Linnea Quigley, aunque fuera con un personaje secundario y de corta duración, pero es que encima lo hizo de casualidad! ya que su papel en principio iba destinado a otra actriz que acabó renunciando a él. Como era habitual, nuestra actriz seguiría su ritual basado en mostrar su cuerpo desnudo antes de acabar asesinada, en este caso a manos de un asesino disfrazado de esgrimista que mata a sus víctimas con un florete. Por cierto, pese a que en el póster d ela película aparece un hacha, en la película no sale ninguna... curioso.

(escena de Graduation Day)

Según confesó la actriz en distintas entrevistas, fue un rodaje muy corto, donde ni siquiera llegó a conocer a Christopher George, y pasó muchísimos nervios, llegando incluso a vomitar en pleno rodaje. Eso sí, gracias a Graduation Day (y junto a su otra interpretación en No vayas cerca del parque) empezaba a notar un cierto interés del público hacia ella, lo que la haría encasillar dentro del género de terror, tal como se puede apreciar en las posteriores películas donde participó.

Luego vendría una película de humor llamada Vendemos chocolate (1981), y se trata de uno de esos títulos de relleno en el artículo, ya que la presencia de Linnea Quigley se limita a un intrascendente cameo como chicha rubia de un grupillo de chicas florero sobrehormonadas, buscando sexo con los ricachones protagonistas de la película. No ocurre nada entre ellos y Linnea desaparece del filme tan fugazmente como apareció.

De todos modos me llevé una sorpresita agradable con Vendemos chocolate, la desconocía, y descubrí en ella un título flojillo pero con momentos muy divertidos, donde Cheech y Chong (un dúo humorístico de la época conformado por Richard "Cheech" Marin y Tommy Chong) son los protagonistas. Tal como explican algunas fuentes, éstos fueron dos comediantes americanos que interpretaban a un par de hippies de los 70, y que explicaban en sus películas su estilo de vida, un estilo de vida ligado al mundo de la droga y concretamente a la marihuana.

Vendemos chocolate fue su mayor éxito entre las 10 películas que realizaron en los 80, y conocería secuela: Seguimos fumando (1983), donde Linnea Quigley se volvería a unir al reparto de “extras” desacreditados, supongo que a cambio de algún porrillo...

Pues eso, tal como comentaba Linnea Quigley se apuntó a un cameo en Seguimos fumando, un título realizado dos años después del primero y con un resultado muy inferior, donde el humor pasa a ser tan chorra que llega hasta el límite de la vergüenza ajena. De todos modos también tiene sus momentos sufribles, y después de meditar la película unos días creo que incluso podría ser entretenida siguiendo el juego a Cheech y Chong, es decir, fumándome un porro... pero como he dejado el tabaco y las drogas Seguimos fumando será borrada inmediatamente de mis neuronas en cuando acabe de escribir estas lineas. ¡Rápido! ¿Que hay de Linnea? Pues un cameo sin interés, como la película en sí. Simplemente aparece en una especie de lugar con piscinas, saunas,... rollo baños termales, y como es de imaginar aparece en pelotas, para dirigirse a un espejo donde hay colocado el tiro de cámara, se peina, y se va. ¡¡Ovuala!! (¿se escribirá así?) un cameo en bolas de Linnea Quigley de los más gratuitos de su carrera. Seguimos fumando no sirve ni para limpiarse el culo. Por cierto, ya la he borrado.

Y ahora algo muuucho más interesante: Get Crazy (A.K.A. “Volverse loco”). Pues eso, volverse loco. No hay mejor manera para describir esta película de 1983 donde Linnea Quigley tiene un breve cameo, uno de esos que tantas veces hizo en su carrera y que no le sirvió ni para acreditarse. En todo caso, Get Crazy es una película de esas que hacen currículum, de esas que dan un cierto prestigio por haberte visto involucrado en un proyecto capaz de acoger a gente como Malcom McDowell, Daniel Stern, o Allen Garfield, por no hablar del cantante Lou Reed. El director de la película fue Allan Arkush, un director recordado recientemente por haber dirigido exitosa la serie de televisión “Heroes”, pero que ya a finales de los 70 y principios de los 80 dejó su huella con algunas películas interesantes, como el Hollywood Boulervard (1976) (co-dirigida con Joe Dante), la mencionada en este artículo Deporte Mortal (1978), o la punkarra Rock and Roll High School (1979).

La película trata sobre un promotor musical llamado Colin Beverly que planea sabotear un concierto de rock que tendrá lugar en Nochevieja, un concierto organizado por otro promotor, uno de poca monta llamado Max Wolfe (Allen Garfield). Pues bien, la película consistirá en eso, en intentar salvar un concierto donde todo empezará a salir mal.

No es una película de mi interés, ni siquiera aporta nada por lo que hace a la carrera de Linnea Quigley, pero reconozco que se trata de una película que merece que le dedique unas lineas porqué hoy en día se trata de un título muy olvidado y difícil de conseguir en España. Se trata de un musical bastante animado donde desfilan grandes nombres del panorama musical rockero de la época, como puede ser Lou Reed, que realiza una parodia de Bob Dylan. También aparece el vocalista de los “The Turtles” Howard Kaylan, el cantantye de Jazz Bill Henderson haciendo una parodia de Muddy Waters, o el actor Malcom McDowell haciéndolo de Mick Jagger! Así que a quien le guste de verdad la música le sobran motivos para verla. Además, el humor absurdo a ratos le funciona muy bien a Get Crazy, ligando a la perfección con los muchos tópicos del rock'n roll que Allan Arkush ha impregnado al filme.

Respeto a lo que nos interesa, Linnea se limita a interpretar a una groupie del grupo de música de Malcolm McDowell ("Reggie's Band"). Ellas son un puñado de chicas que llegan al lugar del concierto en un bus junto al grupo, y que una vez allí se dirigen a los camerinos, y así poder desnudarse, enseñarles las tetas a los miembros del grupo, y echarse unas rallas de farlopa todos juntos... es decir, ¡¡¡sexo drogas y rock and roll!!! yyyyiiiihhaaaaaaa!!! Concretamente Linnea se está liando con uno de los miembros del grupo, pero ojito con quien se trata: John Densmore, el batería de los "The Doors"!!

(dándose el lote con John Densmore)

Llegados aquí, Linnea abandonó los porros de Cheech y Chong, los musicales, y paralelamente también los cameos sin acreditar, supongo que no llegaría a final de mes trabajando tan poco... je! Más allá de mi humor barato, lo que me interesa de la situación es que Linnea no encontraba un lugar en la industria fuera del género de terror, y supongo que por eso decidió volver a participar en el género cinematográfico que la vio nacer como actriz. Era 1984, y la pobre, hay que reconocerlo, tuvo bastante mala suerte escogiendo la película, una llamada La Habitación Negra.

Que Linnea Quigley participó en películas malas, o muy malas, no es ningún motivo para menospreciarla, ya que sus películas habitualmente paliaban sus flaquezas con imaginación, humor y sexo, pero que participara en películas insufribles de aguantar por ser aburridas, repetitivas y descafeinadas eso ya es algo poco común en su filmografía. Ni fue una gran actriz ni participó en obras maestras, pero supo tener ojo al interpretar personajes de películas que sabían complacer al fan más fiel al cine casposo. La Habitación Negra seguramente es el máximo exponente del lado oscuro de su carrera, aunque por suerte Linnea interpreta a un personaje llamado Milly, una niñera intrascendente en la trama que apenas aparece en el tramo final del filme. La película fue dirigida por un incompetente llamado Elly Kenner, alguien sin chiripa de imaginación, que incluso llegó a plagiar para ésta película el póster del filme Superstición, un título de 1982. Nada de interés. Se trata de un pseudo-slasher con el voyeurismo como tema de trasfondo, sin gore, ni humor, ni siquiera un sentido del ritmo narrativo coherente, cayendo constantemente en el error de la redundancia, y que llegó a aburrirme como hacía tiempo que no hacía... es que ni siquiera la posterior Nudes in Limbo (que hablaré de ella en la siguiente entrada) resulta ser tan y tan aburrida! Posiblemente Elly Kenner no tenia demasiado a explicar. Que nadie pierda el tiempo en ella, por favor.

 
(¿es una broma?)


Por cierto, no me olvido de su vertiente musical más rockera ;) Hasta la siguiente entrada.



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