Descubriendo a Linnea Quigley (Parte 6)


¿¿Linnea Quigley aparece en la saga de Pesadilla en Elm Street?? Pues si gente, en la cuarta parte (1988), en un cameo de pocos segundos dentro de la pesadilla de uno de los jóvenes que aparecen a la película, con Freddy haciendo de las suyas. Si hacéis memoria y os fijáis bien en la escena en que las almas de las víctimas de Freddy intentan escapar de su cuerpo -llegando a rebentarle en el proceso-, pues una de esas almas contributivas es la de Linnea Quigley. Fue un cameo casi imperceptible y que no le sirvió para acreditarse en el reparto oficial de la película. Aquí muestro una imagen:


Pero vayamos a palabras mayores, a interpretaciones con mayor protagonismo, y para ello no podíamos olvidar al señor DeCoteau. Si gente, de nuevo David DeCoteau sería el encargado de dirigir otra película con Linnea Quigley, dándole un notable protagonismo. Con un título de lo más molón, Nightmare Sisters, se trata de una comedia de terror erótica que pertenece al grupo de películas de serie Z más olvidadas (y olvidables) de la actriz, pero como comentaré también tiene sus puntos de interés.

La película trata de un grupo de tres chicas de esas que... dicho de un modo suave, no ligaban una puta mierda en el instituto. Una es fea (Linnea Quigley), la otra es gorda (Michelle Bauer) y la última es muy inocente y viste horrible (Brinke Stevens)... Lo se, estaréis pensando que es imposible que estos tres bellezones de actriz que rompieron tantos corazones en los 80 puedan ser así, pero si gente, DeCoteau con cuatro artilugios de carnaval se inventó unas caracterizaciones bastante conseguidas. Pues bien, estas chicas deciden llamar al único grupo masculino posible con el que poder ligar: 3 nerds pajilleros de instituto, que obviamente se les empalmó con solo escuchar la oferta, y claro, aceptan la cita. La noche de la cita, bien arreglados y con el condón ya puesto al salir de casa, los 3 se presentan a casa de las 3 hermanas, y lejos de empezar a fornicar las chicas convencen a los chicos para jugar con una bola de cristal de esas que te dicen el futuro. Pero por sorpresa del grupo de chic@s lo que ocurre es que esa bola de cristal tiene poderes y está maldita, y finalmente esa bola mágica acaba convirtiendo a las tres chicas en mujeres preciosas, perversas, pero también peligrosas, ya que se alimentan de carne humana! Y en medio de este percal aparecen otros tres chicos del instituto, los cachas, los que ligan, los que no pueden soportar que unos tontos como esos nerds pajilleros puedan estar ligando con unos pibones así, o dicho de otro modo: la carnaza que toda película de terror de serie B-Z debe tener. ¡Bon appettitte chicas!


La película es muy simple, no engañaré a nadie, se rodó en apenas 3 días y el bajo presupuesto es muy evidente (40.000 dólares de los que solo 400 fueron para Linnea). Ese bajo presupuesto ya era un síntoma de que la productora responsable del filme no estaba en sus mejores momentos, y eso se tradujo en la desaparición de la compañía y en una pésima distribución de la película con apenas 2.000 copias “direct-to-video” en todos los Estados Unidos...., una miseria. Consecuentemente la película fue desapareciendo y acabó por ser una rareza a descubrir. Eso si, el hecho que Linnea, Brinke y Michelle se fueran convirtiendo poco a poco en actrices de culto (sobretodo nuestra protagonista) hicieron que el filme sobreviviera al paso de los años y hoy ya sea considerada como un título de culto entre los fans. Eso hizo incluso que años más tarde (1991) la censura se la mirara más de cerca e hiciera de las suyas, recortando la escena de la bañera donde las 3 chicas de bañan juntas y se empiezan a manosear.

(La escena que se censuró en 1991 a los USA)

Pero en todo caso Nightmare Sisters acabó siendo bastante resultona al saber mezclar de un modo muy logrado la comedia adolescente con el terror, desprendiendo así una entrañable esencia ochentera de esa que tanto nos gusta. A Linnea, tal como comentaba, al inicio de la película el espectador la verá interpretando a una chica llamada Melody, consiguiendo destacar como actriz más que nunca con un papel de chica fea y dentona. Precisamente el hecho de tener que interpretar un papel así le permitió “interpretar”, sacar su don de genes y demostrar que sirve para mucho más que enseñar sus pechugas. Eso si, una vez transformada en demonio (o lo que sea) se convierte en la chica que habitualmente podemos ver en sus películas, como es un constante desnudo y apología a la perversión. De ese modo el espectador más cachondo podrá jugar de nuevo a encontrar en el cuerpo de Linnea su peca más escondida, ya me entendéis.

Por tanto, siempre recomendaré echar un vistazo a la película por sus códigos de humor adolescente, la sátira al género, por sus castraciones orales, el guiño en forma de póster a Creepozoides, la música (con videoclip incluido a media película) de las “The Skirts”, y sobretodo por acoger de nuevo en un mismo reparto a Linnea, Michelle Bauer y Brinke Stevens. Un “Direct-to-video” inolvidable. Aquí dejo el videoclip con el tema “Santa Monica Blvd boy”:


Siguiendo en la línea de Nightmare Sisters, en 1989 de nuevo Richard Gabai realizaría (y también escribiría e interpretaría) una película con Linnea Quigley. Como comento, en una línea muy parecida a lo que se pudo ver en el título anteriormente comentado, pero con un argumento completamente alejado del género de terror para entrar en un tipo de cine muy al estilo Porky's que tan bien funcionó en los 80. Su título es una declaración de principios: Assault of the party nerds, y trata de un grupo de chicos de instituto que son vírgenes y desean por todos los medios conquistar a alguna mujer y así conseguir perder la virginidad. Luego hay un grupo de chicas (en las que encontramos a Linnea Quigley y Michelle Bauer) cansadas de sus novios por su pasotismo hacia ellas; y finalmente están los novios de ellas, lo tíos cachas de instituto que en el fondo no son más que unos fracasados. Con este escenario, y con éste título, el argumento ya os lo podéis imaginar.

Se trata de una comedia adolescente que la verdad es que me parece un cagarro, dicho así, con toda la sinceridad del mundo. Su humor es demasiado absurdo y poco natural, además que tampoco ayudan a nivel general unas interpretaciones totalmente sobreactuadas, restando así cualquier tipo de empatía hacia ellos. Un filme muy flojito que, obviamente, se fue directo al mercado del videoclub, pero con suficiente éxito para que en 1995 llegara una secuela oficial también dirigida por Richard Gabai y con Linnea Quigley volviendo a interpretar a su personaje de Bambi, titulada Assault of the party nerds 2: The Heavy Petting Detective.

(Michelle Bauer y Linnea Quigley planeando maldades)

Luego vendría una película que titula Dr. Alien, y sinceramente creo que se merecería un artículo aparte. Es, sin lugar a dudas, la mayor frikada en la que participó Linnea Quigley en los 80, aunque sea con un simple cameo. Es grande, muy grande, pero también mala, malísima. De hecho, con solo deciros que también está dirigida por David DeCoteau ya podéis imaginaros que su calidad va a ser dudosa, pero en el fondo resulta un título muy cachondo y divertido, todo sea dicho. La película trata sobre un chico llamado Weseley que, con tal de ganarse la confianza de su nueva profesora de biología Mrs. Xenobia, decide ayudarla a recoger el material de clase al finalizarla. Lo que no sabe es que esa mujer es un alienígena controlado por el doctor Ackerman, un biólogo que decide hacer un experimento con Weseley: introducirle una vitamina al cuerpo que, cada vez que una mujer se acerque a él, una especie de pene con la capacidad de hacer besitos seductores le saldrá de la cabeza para así conquistarlas (SIC), y éstas siempre cederán para hacer el amor con Weseley.

(Así se liga chicos!)

Es una película muy friki, muy singular, muy trash, una de esas gamberradas de ciencia-ficción de adolescentes que tan bien funcionan a día de hoy entre los nostálgicos. Además, quisiera destacar una curiosidad que muchos posiblemente no sabrán: Rob Zombie se aprovechó de Dr. Alien en su espléndida La casa de los 1000 cadáveres: recordáis en ésta última los cereales “Agatha Chrispies”? Pues en Dr.Alien los cereales se llaman “Creep'o'zoids”, y de ese modo DeCoteau se hizo autopromoción con su genial Creepozoides. Un título muy recomendable, plagado de curiosidades, que si bien Linnea Quigley solamente aparece a modo cameo en unas fantasías eróticas que tiene de vez en cuando Weseley -en que aparece bailando ligera de ropa y esas cosas-, como mínimo al igual que otros títulos interesantes de este artículo han podido sobrevivir al paso de los años. También hay muchos otros cameos interesantes de recordar, como los de Juny Landers, Olivia Barash, Karen Russell, Michelle Bauer, la otra habitual actriz ligerita de ropa de los ochenta como era Laura Albert, o incluso la famosísima ex-actriz porno Ginger Lynn!! De hecho, tanto Lynn, como Bauer y Quigley, son las encargadas de interpretar las chicas roqueras que aparecen en las fantasías eróticas de Weseley... así cualquiera se despierta mojado, digo yo, je, je.

Curioso reparto cargado de cameos de chicas “acaloradas”... que no molestan, ni tampoco los fantásticos códigos de humor fríki de la película, ¡que funcionan de maravilla! Creo que es un fake, pero este cartel de la película me parece genial!



Y siguiendo sin movernos de 1989 también hay otro filme a comentar. Se trata de una película bastante desconocida de la filmografía de Linnea, y su título es Blood Nasty (o “El jovencito Zombie” tal y como se la conoce en España pese a nunca haber sido editada), un título que merece darle una oportunidad. La película es muy modesta y sin pretensión alguna, pero es capaz de ofrecer una historia que, pese a beber bastante del clásico de Bob Clark Crímen en la noche -aunque cambiando la historia-, su director Richard Gabai supo componer una obra que cruza la mar de bien el cine de terror juvenil con una parodia de la mitología zombie, y todo embadurnado con un aura desquiciada “made in Troma” que la convierte en un título recomendadísimo para los amantes de lo violento y casposo.

Como era de esperar cuando he nombrado a Crimen en la noche, la película cuenta como el hijo de una familia muy humilde llamado Roy Flowers (Todd McCammon) vuelve a casa cuando sus familiares ya le dan por muerto a causa de un accidente aéreo que sufrió y del que no se encontró su cadáver, pero en su llegada ya no parece ser el mismo. En medio de esta situación aparecerá una tal Wanda Dance, una atractiva bailarina de streeptease -y médium al mismo tiempo- que según dice es la novia de Roy, aunque no es agua clara. Siguiendo con Linnea, ella se pasea a lo largo de los 80 minutos de película vestida -digámosle- rollo dominatrix, si es que no lo hace desnuda... satisfaciendo así a la legión de fans de la actriz americana que ya había cosechado hace años, aunque lo cierto es que lo hizo con un personaje que sobra, pero que almenos ayudó a vender mejor el mierdón -aunque de fácil digestión- que resulta ser Blood Nasty.

Con esta base que propuso en 1989 Richard Gabai (y que de nuevo se vuelve a guardar un papel entre el reparto), el espectador se encontrará con una familia arruinada y completamente disfuncional al más puro estilo El día de la madre, con una madre (Cathrine Grace) que es un cuadro bizarro: se pone cachonda escuchando a su hija fornicar, prefiere que su hijo muera para ganar el dinero del seguro de vida, luego muestra indiferencia cuando su hijo mata a su novia,... es decir, una madre que piensa solamente en ella (en su sentido más extremo). Ella es sin duda “el personaje” de la película. Solo por ella ya vale la pena curiosear Blood Nasty.

Si bien en Creepozoides Linnea se involucró en tareas de producción sencillas, posiblemente como reclamo publicitario, en Al filo de la venganza (su título original es “Murder Weapon”) parece ser que le cogió el gustillo al oficio y se involucró en otra producción de mayor calibre. De nuevo, David DeCoteau sería el encargado de dirigir la película, además de también producirla, y de ese modo ambos coproducirían el filme, algo que se repetiría en el futuro con The Girl I Want. Según cuenta Linnea en alguna entrevista, la tarea de productora le supuso un agotador trabajo, pero que en el fondo le gustó, de todos modos reconoce que sin los contactos de David DeCoteau nunca hubiesen conseguido para que interpretara un papel a la película al que fue el principal reclamo del filme en aquellos tiempos: Lyle Waggoner, un tipo muy de moda en la televisión americana de los 80. Y de ese modo, ambos produjeron una película que acabo por convertirse en un simple “direct to video”, sin más historia. Aunque es injusto, pienso que Al filo de la venganza es una de las películas más divertidas de Linnea en los ochenta, más que nada por sus incoherencias narrativas, diálogos que dejan estupefacto al espectador, interpretaciones de los sucesos por parte de los personajes totalmente fuera de lugar, y en sí todas esas cosas que hacen divertir al espectador más fiel a la carnaza de videoclub. Además de ofrecer buenas dosis de gore, sexo desbocado, machismo de la época, homenajes -por no decir plagios- al Halloween de John Carpenter y a Viernes 13 (con algunos asesinatos), y una Linnea Quigley que se dedica más a interpretar que a mostrar sus mingas.

El resultado final es desastroso, y de bien seguro que es por esto que David DeCoteau se cambió el nombre y usó un pseudónimo a los créditos, como es el de Ellen Cabot, aunque lo cierto es que el guión, escrito por un tal Ross A. Perron, roza la vergüenza ajena. Respeto al reparto, además de Linnea y Lyle Waggoner, también encontramos a la guapísima Karen Russell, una chica que anteriormente se la pudo ver en El jovencito Zombie, además de las desacreditadas Michelle Bauer y Brinke Stevens, interpretando ambas a unas chicas que se guarrean entre ellas en un programa de televisión. Es decir, que las féminas de moda en el cine casposo de los ochenta se encuentran en Al filo de la venganza. ¿Y de chicos? Que nadie del sector femenino que me esté leyendo se altere conmigo, pero la realidad es que el cine de terror de bajo presupuesto siempre ha sido más enfocado hacia el público masculino, y fuera de los sectores mainstream pocos actores llegaron a triunfar. En Al filo de la venganza, como mucho, aparece Stephen Steward, que posteriormente aparecería en Vice Academy, también con Linnea Quigley en el reparto.


¿De que va Al filo de la venganza? Creo que eso es lo de menos, y ya no solo porqué llegar a dar a la película una cierta coherencia es una tarea que da mucha pereza, sino porqué al menos yo prefiero disfrutar con lo que veo y escucho, sin pensar en nada. De todos modos, solo decir que la película trata de un par de chicas (Linnea Quigley y Karen Russell) que cuando eran unas jovencitas mataron a sus novios a sangre fría. Eso las llevó a quedar internadas en un psiquiátrico y a recibir terapia con un psiquiatra (Lyle Waggoner). Una vez “curadas”, deciden organizar una fiesta privada con unos chicos, y de ese modo preparar una matanza. Suena bien, eh? Pues personalmente es una de mis favoritas de la filmografía de Linnea Quigley!



Witchtrap es, ante todo, un spin-off de la película de 1986 llamada Witchboard (más conocida en España como “Juego Diabólico” o “El espíritu de la mansión de los Lauter”). Entre ambas hay ciertos paralelismos como por ejemplo el mismo director, Kevin Tenney, alguien muy ligado al género de terror más casposo y que ya pude hablar de él en anteriores películas comentadas por ser el responsable de la excelente La noche de los demonios, pero también de considerables basuras como La venganza de Pinocho. También repiten algunos actores como James W. Quinn, Judy Tatum y J.P Luebsen, es decir, los que fueron secundarios en Witchboard acabaron siendo protagonistas en Witchtrap. Por tanto, este supuesto spin-off no fue más que una extensión Witchboard tras su excelente recepción en taquilla, ya que se trata de una película que apenas costó 2M de dólares y que consiguió recaptar en taquilla hasta 7'5M. Pero por desgracia, normalmente intentar rizar el rizo solo por dinero no acaba de salir bien, y lo cierto es que este experimento llamado Witchtrap no fue el querido, dando un resultado algo más que discreto. Eso desató rapidamente una saga de hasta 3 secuelas del film original, como si no existiera el presente filme.

Pues bien, tal y como dejo entrever no se trata de una buena película, aunque si os digo que James Wan prácticamente la plagió para su Expediente Warren: The Conjuring, más de uno se animará a verla. Pues si señor@s, Witchtrap es una película sobre un espíritu endemoniado instalado en una casa y que se dedica a asesinar a quien la visita. Ante este fenómeno paranormal un grupo de parapsicólogos, policías, y una técnica de video para filmarlo todo (Linnea Quigley), deberán “vaciar” la casa de ese espíritu, que no es más que antiguo propietario de la casa llamado Avery Lauter. Witchtrap Se trata de una película realizada con 4 duros y que su resultado final da la sensación que se podría haber conseguido algo mejor, pero de todos modos tiene sus elementos de interés, como son algunas explosiones, posesiones, muchas muertes, insultos a tutiplen, desnudos, e incluso una cabeza estallando al más puro estilo Scanners! También hay su dosis de satanismo y algunos guiños a clásicos del género como a Pesadilla en Elm Street y Viernes 13 que son facilmente reconocibles. Con todo esto Kevin Teney consiguió un filme entretenido y por tanto se deja ver, sobretodo en su tramo final, que es muy intenso y con alguna escena que consigue pone los pelos de punta como la del camión (¡¡¡muy alerta con esta escena!!!).


En relación a Linnea Quigley, como he comentado, ésta interpreta a Ginger, la técnica de video. Ella se encarga de gravar todo lo que sucede durante los ejercicios de parapsicología, aunque pocas cosas sobrenaturales consigue ver antes de morir asesinada por el espíritu. Pues si, la actriz no dura en pantalla más de 15 minutos, pero antes de morir lo hace regalando al espectador alguna frase lapidaria de lo más cochina “-Eh Ginger, no me toques los cojones! -No, tranquilo, eso cuando te conozca mejor...”, y una muerte que es prácticamente igual que la que se pudo ver años atrás en Flash Mortal, es decir, entrando a la ducha en pelotas y muriendo dentro de la ducha. Eso si, curiosísima muerte! A manos del teléfono de la ducha, que como si tuviera vida propia se alarga y perfora el cuello de Linnea.




Comentarios

  1. La chica de la cama elástica no era Quigley, era la playmate de 1985 Hope Marie Carlton. Un saludo

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    1. Muy cierto, fue un despiste por mi parte. Su cameo está en otra escena, en la que las almas de las víctimas de Freddy luchan por escapar de su cuerpo. Muchas gracias, un saludo!

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