domingo, 16 de noviembre de 2014

White Settlers - Simeon Halligan, 2014



DIRECTOR: Simeon Halligan
GUIÓN: Ian Fenton
AÑO: 2014
DURACIÓN: 79 min.
PAÍS: Reino Unido
MÚSICA: Jon Wygens
FOTOGRAFÍA: James Swift
REPARTO: Pollyanna McIntosh, Lee Williams, Joanne Mitchell, James McCreadie, Dominic Kay
PRODUCTORA: Not a Number


NOTA: 6








Parece ser que la palabra “referéndum” está en la boca de las personas casi a diario. Quebec, Flandes, Euskadi, Cataluña y Escocia, entre tantas otras naciones sin Estado lo piden, y en algunos casos lo han conseguido. Este anhelo por opinar, por decidir el futuro de sus propias vidas, no siempre se trata de una herramienta para solucionar un conflicto de poderes económicos, porque la vida diaria, la de la calle, la de los sentimientos y patrias de las personas, no siempre tienen que ir relacionadas con el dinero o incluso la nación. La gente necesita sentir que pertenece a algún lugar, y también identificarse con algo. Y eso el mundo del cine lo ha sabido ver desde hace muchos años, y concretamente en lo que es inevitable: el conflicto cultural, el odio al intruso, la protección acérrima a la tradición, etc. Podemos hablar del género Mondo, o del American Gothic, o poner ejemplos claros como la Defensa de John Boorman o Perros de Paja de Sam Peckinpah, un tipo de cine en que el bueno es el forastero que intenta marcar estilo de un modo arrogante, y el malo es quien vive en paz en su casa.

White Settlers es lo último en aparecer de este tipo de películas. Se trata de una “Home Invasion” situada en Escocia, donde una pareja de ingleses se traslada a vivir en una casa situada en el campo. Rápidamente, en una de las primeras noches que la pareja pasan en la casa, unas personas armadas y enmascaradas van a querer entrar en la casa por la fuerza... La película, más allá de que posee un guión simple, correcto y sin complicaciones gratuitas, tiene ese trasfondo que inevitablemente nos hace considerar erróneamente el filme como “político” por la realidad que vive el país a día de hoy. Hay que reconocer que se trata de una película oportunista, pero en sí el género fantástico y de terror siempre lo ha sido, por lo que tampoco es algo que me moleste. Pero, lo que sí me puede molestar es que el público considere White Settlers como un filme que patrocina unas ideas políticas concretas, cuando no es así. Y es que. si algo deja claro la película dirigida por Simeon Halligan, es que en las zonas rurales existe una división cultural y social entre escoceses y ingleses, más allá de ideologías políticas promocionadas por políticos. Además, cuando entrevistéa Pollyanna McIntosh en Sitges, ella me comentó que la película estaba planteada mucho antes que se empezara a hablar del referéndum de Escocia, y aunque nunca sabremos si serán verdad o no sus palabras, lo cierto es que White Settlers no quiere ser un filme político, sino que quiere hablar sobre la división social que puede ocasionar un Estado de naciones como es el de Reino Unido, o España, o Bélgica, o... tantos otros.


Como apuntaba, la protagonista de la película es Pollyanna McIntosh, la actriz escocesa (no es gratuito) más de moda del género de terror, y que a día de hoy ya se ha convertido la actriz más interesante que ha dado el género en los últimos años. Esta vez, demuestra de nuevo que sirve para este oficio, ofreciendo al espectador una correcta interpretación que se aleja de sus otras anteriores, de ese perfil de “chica dura” que habitualmente interpreta para acercarse al del clásico screemqueen de “chica-delicada-que-necesita-de-un-hombre-para-protegerse”, pero ojo, que como es habitual también en estos personajes, al final la chica se convierte en la que sobrevive, la que finalmente protege al hombre, y en sí la que planta cara al malo.


White Settlers es una película entretenida, muy sencilla, y un título que hace gala de lo que es: una “home invasion” en toda regla. Eso sí, que nadie espere una película 100% terror, y con estallidos de violencia constantemente, sino más bien una película donde una chica se irá escondiendo de unos matones que la persiguen por su casa durante una noche, protegiéndose de ellos como pueda, y a la vez que intentar salvar a su marido capturado por los invasores. Es eso White Settlers, más allá de su trasfondo crítico con un problema social existente en las poblaciones rurales escocesas. Una película correcta pese a no tener grandes lindezas en la dirección, pero es corta, abunda la intriga, y es de muy fácil digestión. 





TRAILER:



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