martes, 27 de mayo de 2014

Descubriendo a Linnea Quigley (Parte 4)


Con motivo del 56 cumpleaños de Linnea Quigley, aquí va la 5a entrada, la que es posiblemente la más sexual de las que subiré en este blog. También la que acoge películas olvidables pero con elementos memorables, de esos que hacen tan divertido el género casposo, y también hay tiempo para hablar de música con el grupo musical “The Skirts”! Vamos allá.

Ric Meyers es un conocido crítico y escritor americano famoso por considerarse experto en películas de kung fu de serie B orientales. Él es un tipo peculiar, hasta el punto que circulan por Internet un montón de rumores sobre su implicación directa en cine porno bondage extremo, de ese en que se rompen erecciones, impera la servidumbre, se golpea, azota e incluso se vomita. No se si será verdad, y si lo es seguro que lo habrá hecho con algún pseudónimo extraño con tal que no se le reconozca, y de ese modo poder poner en práctica libremente sus fantasías más recónditas tan habituales en los reprimidos sexuales. Prueba de ello es perfectamente perceptible en Kidnapped Girls Agency, una película de secuestros que dirigió en 1985 donde explota toda su perversión acumulada.

K.G.A. es un título que, como indica, trata de una agencia de detectives que se dedican a los secuestros femeninos, donde aparece Linnea Quigley interpretando a una de las chicas secuestradas, y que es sodomizada por dos secuestradores (un hombre y una mujer). Pero calma, que la agencia de detectives está para salvarla: Michelle Bauer -que curiosamente apenas se desnuda en toda la película-, y el director de la película Ric Meyers, un corpulento detective con gafas y barba que se ríe de él mismo interpretando a un tipo de lo más paleto.

La película es muy mala, Meyers es incapaz de demostrar talento con sus intenciones hiperrealistas a lo Cassavettes, pero el resultado queda como un pastiche de planos secuencia caseros inacabables, incoherencia en el raccord, además de tener una fotografía quemadísima y actuaciones patéticas. Yo interpreto la película como un intento a poner en práctica las fantasías sexuales del director sin necesidad de mostrar pornografía, como si fuera una venganza por su represión sexual, secuestrando a mujeres, atándolas, desnudándolas y obligándolas a un trato servil para evitar el castigo. Todo ello con mucho cuero, látigos, consoladores, y demás objetos del imaginario sado. Eso si, no hay sexo/violaciones, solo dominación y vejaciones, aunque tampoco se trata de una película excesivamente violenta y repulsiva como sí lo son las películas que forman parte de género ero-guro japonés.

No hay que extenderse demasiado para comentar Kidnapped Girls Agency, pero creo que sería un error no comentar y dejar constancia de lo tremendamente divertidos que resultan los últimos minutos de la película, y es por ello que subiré al YouTube un clip sensacional. ¿Que se puede ver en él? Ufff, Ufff, je, pues a una mujer con un gran consolador incrustado en sus bragas como arma secreta, pero finalmente se le gira a su contra y sucede algo dignísimo de las mejores películas casposas. También se puede ver una pelea a puñetazos entre Ric Meyers y uno de los secuestradores que podría considerarse perfectamente como una de las peleas más ridículas jamás realizadas. Eso si, aviso que la calidad del video es bajísima, ya que me ha costado un montón encontrar la película, y la que he encontrado es a muy baja resolución.



Siempre pensé que Mathilda May protagonizó el desnudo más gratuito de la historia del cine, interpretando a la chica extraterrestre de Fuerza Vital, uno de los pocos peliculones que tiene la irregular filmografía de Tobe Hooper, aunque Linnea Quigley tendría ante eso su particular respuesta en El Regreso de los muertos vivientes. Curiosamente Tobe Hooper debía ser el encargado de dirigir El Regreso de los muertos vivientes, un megaclásico de la serie B y que como ya conocemos acabó siendo dirigida por Dan O'Bannon, un tipo clave en la década de los 80 por haber escrito los guiones de Alien el 8o pasajero, Muertos y enterrados, Fuerza Vital -que antes comentaba-, Aliens, Desafio Total,... es decir, un director y guionista totalmente respetable y admirable que, sin él, el fantástico no hubiera sido lo mismo.

Producida por John Russo y Russ Steiner en 1985, 16 años después de La noche de los muertos vivientes, la película, en clave de humor, se trata de un acertadísimo homenaje al cómic y a la lógica progresión del apocalipsis. Y como comentaba fue dirigida por Dan O'Bannon, alguien que desató la polémica durante el rodaje por la desconfianza que tuvieron los actores hacia él por el hecho de no tener ningún tipo de experiencia detrás de la cámara. Esto propició un rodaje conflictivo, y que debía sumarse al hecho que también lo fue difícil, más que nada por el hecho que se trabajó mucho de noche, con máquinas de lluvia, además de que hacía mucho frío,... algo que ha remarcado siempre Linnea Quigley en diferentes entrevistas. De todos modos ella siempre tuvo una excelente relación con Dan O'Bannon, y de hecho, O'Bannon manifestó en el audiocomentario del DVD de la película su admiración por el profesionalismo de la actriz, quizás la única de aquél rodaje...

Siguiendo con Linnea Quigley, su participación en la película fue la clave del éxito en su carrera, es decir, que fue su película más recordada y admirada por el público. También por ella misma, ya que no se cansa en repetir que se trata de la película que más ama de su carrera. Si bien es cierto que nuestra actriz siguió interpretando a un personaje secundario, lo cierto es que aquél papel se encontraba perfectamente en su salsa, interpretando a una punki con el chocho húmedo. Y si hay algo especialmente recordado de esta película es el show erótico que realiza ante sus amigos encima de una tumba en un cementerio, desnudándose completamente, y así seguir durante tooooda la película con tal de acabar poniendo burro al personal. Vaya, que se le olvidó vestirse. Y como era normal en su carrera su papel de secundaria en éste tipo de películas le hizo perder la vida, convirtiéndose así en una zombi, y consecuentemente ofrecer a sus víctimas una calentita muerte.


Me gustaría recuperar el monólogo de Linnea en la escena del desnudo porqué no tiene desperdicio:
¿Cual sería la peor forma de morir? Para mi, la peor forma de morir sería con una panda de viejos a mi alrededor, muriéndome mientras me comen, primero arrancándome la ropa i luego...luego flasca! Ella solita se pone calentorra y realiza un desnudo integral, y que O'Bannon no tiene timidez en mostrarlo en toda su esplendor. Pero ojo, que tiene trampa ese desnudo integral, ya que el productor de la película consideró que un desnudo integral sería demasiado de cara a la censura, y es por ello que Linnea tuvo que soportar varias pruebas experimentales de maquillaje y usar una prótesis de tipo “muñeca Barbie”, y de ese modo que no se les notara el chochete. La verdad es que en El regreso de los muertos vivientes Linnea Quigley realizó una de sus interpretaciones más trabajadas y subiditas de tono de su carrera, y que condujo a la actriz americana a ser un ídolo de masas entre los seguidores del género. Es sin duda su interpretación más recordada.

Pero en conjunto, ¡Que grande El regreso de los muertos vivientes! Aunque siempre he preferido su segunda parte, pero también la tercera de Brian Yuzna merece ser reivindicada..., ¡Puñeta! Me quedo con todas, porqué son películas con grandes maquillajes, muy entretenidas y sobretodo que dan al espectador la sensación de estar viendo productos que, pese a ser de serie B, no se tratan de títulos casposos del montón.

Cereeebroooooooos!!!!



La siguiente película es una porno donde Linnea Quigley es la protagonista. Pero tranquilos chicos, dejad de poner una cara a lo “babas.gif” porqué ya avisé anteriormente que Linnea Quigley no ha participado jamás en ninguna escena pornográfica, más allá de algunas fotografías que rozan el porno donde se la ve practicar sexo lésbico, pero que ahora tampoco viene al caso. Sweethearts es el título de la película, y fue dirigida por un tal Ken Gibb (también conocido como Kenneth Gibbs o Kenny Gibbs) en 1986, alguien que dirigió durante unos 10 años numerosas películas de este género.

La película en cuestión se aleja de los tópicos del porno actual con chicas de laboratorio, situaciones inverosímiles, posturas imposibles y sexo irreal, para dar paso a una película que pretende romper con todos esos tópicos que acabaron imponiéndose en el mercado del porno a los posteriores años 90. Curiosamente lo que el espectador puede ver en Sweethearts es una película sobre el amor, el amor que puede haber entre una pareja y que puede comportar cualquier momento el sexo. Dicho de otro modo (a modo ejemplo), en una de las escenas de sexo se puede ver como una chica hace una felación a su marido y mientras él le dice “I love you”, al mismo tiempo que va sonando de fondo una música romanticona a lo Ghost (Jerry Zucker, 1990). Eso es algo impensable de ver entre las toneladas de películas que abundan en el mercado pornográfico actual. Eso si, Sweethearts es una película muy mal dirigida y aún peor montada, hasta tal punto que las elipsis temporales injustificadas se hacen abundantes a lo largo de los 68 minutos de película.

¿Que hay del reparto y de Linnea Quigley? Pues bien, Linnea Quigley, que se acreditó a la película con el seudónimo de “Pamela Peck”, interpreta al “cupido”, a una chica que explica situaciones que servirán de introducción de las distintas escenas de sexo que se podrán ver posteriormente. Lo hace vestida con lencería erótica y sentada en un taburete. Respeto a los actores porno que van desfilando destaca la modelo y cantante Samantha Fox, una chica que además del porno y la música dejó su huella en el género de terror con algunas películas casposas, como Una noche para descuartizar (Doris Wichman, 1983), además también de la archifamosa en la “Edad de oro del porno” Hyapatia Lee.


Ahora toca un bodrio. Hablar de Beverly Hills Girls (también conocida como The new Beverly Hills Girls) es hablar de algo guarrete, cutre, y sin interés a excepción de un par de detalles. Personalmente, como película en sí, se trata de uno de los bodrios más remarcables que he visto en mi vida, aunque es curioso la cantidad de cosas merecedoras de ser recordas tras haber pasado ya casi 30 años desde su estreno “direct to video” en 1986, como es, por ejemplo, la promoción que le supuso la película a la banda musical “The Skirts”, liderada por Linnea Quigley. De hecho, el tema Strange Ways lo compuso la actriz estadounidense para la presente película, pero no solo para rellenar la banda sonora sino también para dedicarle una especie de videoclip metido en calzador al guión de la película donde Michelle Bauer improvisa un streeptese, al igual que también ocurriría algo similar en Nightmare Sisters con otra canción. Por otro lado, se trata, en mi opinión, de la película que más acerca Linnea Quigley a la pornografía, que no en una película porno (eso ya lo hizo en Sweethearts), con una escena de sexo lésbico muy subidita de tono y que seguro que complacerá a cualquier fan pajillero de la actriz. Y siguiendo con los pajilleros, decir también que Beverly Hills Girls acoge entre su reparto a algunas actrices porno de la época como son Missy Warnen y Suzanne Dunstan, además de la ex actriz porno Michelle Bauer como comentaba, que todas juntas se pasean por la película la mar de salidas buscando sexo a cada momento, o simplemente chupándose los dedos como si fueran una.... un helado, y eso es algo que se repite en distintas ocasiones de la película... una curiosa fantasía sexual del director que quiso poner en práctica supongo.

La película es una mierda, hablando claro, además la vi en mala calidad de audio y vídeo. Solo decir respecto a su argumento que hay un par de historias supuéstamente de intriga, con mucho sexo por el medio, música rock, y situaciones extrañas, contextualizadas en la famosa calle Beverly Hills, un lugar donde abunda la hipocresía y el dinero. El ritmo de la película recae en Michelle Bauer, teniendo un protagonismo especial, mientras que Linnea Quigley permanece en un segundo plano. Por otro lado, tengo que añadir que en algunas fuentes aparece que en 1991 hubo una continuación llamada "The new Beverly Hills Girls", pero desconozco la existencia de esta película, o de si se trata de la misma película de 1986 reeditada, o sí se refiere al lanzamiento de la segunda historia de la película... No lo sé, sinceramente, cuando lo descubra actualizaré este post. 

La película de 1986 fue dirigida por Mike Hall, y según se cuenta la de 1991 por Ward Jeffries. Yo apuesto a que la primera historia es dirigida por el primer director, y la segunda por el segundo, pero bien, no lo puedo confirmar. En todo caso, la vulgaridad del producto es tremenda, incluso en una escena aparece un micro en pantalla (!!). Bueno, mejor quedémonos con la genial canción de Strange Ways, que es maravillosa, y la escena lésbica de Linnea Quigley:



Igualmente, más que esa escena subidita de tono (que hay varias en la película, e incluso una de similar con Michelle Bauer), lo que de verdad ha hecho que se mantenga viva la película entre cuatro frikis es sin duda el videoclip que ha quedado de la canción Strange Ways del grupo “The Skirts” tal y como he comentado antes. En esa escena se puede ver tocar la guitarra a Linnea, a la bajista original del grupo Haydee Pomar, y a la actriz Becky LeBeau a la batería.

Hace tiempo que tenía ganas de hablar del grupo de música “The Skirts”, ya que pensaba hacerlo justo después del comentario de El regreso de los muertos vivientes, pero finalmente he preferido hacerlo después de Beverly Hills Girls, no se, lo veo más adecuado. ¿Por qué después de la película de Dan O'Bannon? Simplemente porqué ver a Linnea interpretando a una punki no es algo anecdótico, ya que en realidad la actriz llevaba en sus carnes un sentimiento punkarra por ser fan incondicional de grupos musicales como “The Ramones”, “Motörhead”, “Fleetwood Mac”, “Stone Temple Pilots”, “Metallica”, “The Rembrandts” o “AC/DC” entre otros, según cuenta en alguna entrevista. Es por ello que Linnea, años antes de interpretar a esa punki que la llevaría a la fama en el género, quiso formar en el año 1980 un grupo de música junto a su amiga Haydee Pomar (que ambas se conocerían al participar en Vendemos Chocolate) llamado “The Skirts”, y en que también acabaría participando temporalmente hacia 1985 su compañera de profesión Brinke Stevens substituyendo a Pomar y que hoy aún perduran por Internet sus fotografías publicadas para la revista Playboy. De todos modos, un año antes que arrancara la banda, Linnea también tocó la guitarra en un grupo compuesto únicamente por chicas llamado “Mad Whistle”, aunque no sería hasta “The Skirts” que su música le traería éxito musical y comercial. En el grupo Linnea era la vocalista y guitarra, y su acogida por el público fue muy buena, llegando hasta el punto de ser las teloneras de los “The Cramps” en un concierto, poca broma. También algunas de las canciones que compusieron consiguieron aparecer en algunas películas de las que participó posteriormente, como la archifamosa Santa Monica Boulevard Boy, una pegadiza canción que se puede escuchar en la película Nightmare Sisters, además de regalarnos en ésta película un improvisado videoclip; o también la canción Strange Ways que se puede escuchar en la película Beverly Hills Girls, donde también vemos actuar a la bajista del grupo Haydee Pomar tal como explicaba antes. La canción Santa Monica Boulevard Boy hoy aún se puede conseguir en un interesante CD editado por el sello Mystic Records en 1983, en un álbum titulado “The Sound of Hollywood Girls” que acoge a distintas bandas musicales formadas por chicas y que obviamente también trabajaron como actrices. El resto de temas y álbumes es un material muy difícil de encontrar, no solo legalmente sino de forma ilegal. Aquí dejo el videoclip de la película Beverly Hills Girls, pero hay que avanzar hasta el minuto y 20 segundos más o menos para que empiece:


Como es lógico, compaginar el grupo de música con su carrera cinematográfica no fue tarea fácil para Linnea y es por ello que el grupo acabó por disolverse, aunque no fue hasta 2003 que se volvieron a juntar. Tocaron en el festival Monster Mania en Cherry Hill, Nueva Jersey, y el Screamfest en Plantation, Florida, en agosto del 2003.

Ahora toca aparcar la música para volver al cine, porqué mientras Linnea se dedicaba a hacer quintas con la guitarra, su currículum seguía ampliándose, con una película llamada Creepozoides. Gran parte del interés que conllevaría éste filme es que con él se iniciaría una relación profesional con la mítica productora de serie B-Z Empire Pictures, además de ser el debut como actriz a manos del incansable David DeCoteau, un director a lo Jesús Franco por haber dirigido infinidad de películas de las que solo se salvarían 3 o 4. De ese modo, Linnea acabó participando junto a él en distintas películas y Creepozoides es sin duda una de las mejores.

Apenas con un presupuesto de 150.000 dólares, un almacén en Los Ángeles, y 14 días de rodaje, DeCoteau tuvo lo suficiente para rodar Creepozoides, un claro exploit barato de Alien. El reparto estaba encabezado por Linnea Quigley y un puñado de actores amateurs, a excepción de Kim McKamy, que no es más que la actriz porno Ashlyn Gere. La película es casposa, muy casposa, pero a mi me encanta! Tiene todo el carisma y la atmósfera de los años 80, y si soy sincero la considero como una de mi TOP 10 de la Empire Pictures y la Full Moon. Es muy recomendable darle una oportunidad pese a su bajísimo presupuesto, ya que en ella se ofrece de todo!: Cabezas cortadas, un monstruo ridículo, ratas gigantes, gore, zombis y el habitual desnudo de Quigley. Pero más allá de ese repetitivo, gratuito y para nada molesto desnudo, Linnea la verdad es que está genial en Creepozoides, interpretando a una chica dura capaz de pelearse con el monstruo a puñetazos, así que muy lejos de hacerlo como una verdulera. Además, ojito a sus brazos musculados! Poca broma...


lunes, 19 de mayo de 2014

El Salón del Cómic consolida la cifra de 106.000 visitantes en su edición más guerrera



El 32 Salón Internacional del Cómic de Barcelona, organizado por FICOMIC, cerró esta tarde sus puertas habiendo recibido 106.000 visitantes. La cifra final consolida el impacto del certamen. “Una cifra de visitantes muy importante cuando se tuvo que competir con el fútbol la tarde del sábado”, ha señalado Carles Santamaria, director del Salón del Cómic y de FICOMIC. Santamaria ha asegurado que, desde la organización, “estamos satisfechos por la gran participación de público en las actividades en una edición que ha batido récord de espacio”.

“La macro exposición Cómics en guerra, con 554 ilustraciones originales que incluía escenografías de recreación histórica, ha tenido una gran repercusión. Seguiremos trabajando en una programación variada que satisfaga tanto a los aficionados como al público en general”, ha señalado el director del Salón.

Coincidiendo con el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial, el Salón del Cómic dedicó su edición de este año a las viñetas bélicas con una macro exposición titulada Cómics en guerra en la que podía contemplarse un número de originales de récord: más de 550 ilustraciones la conformaban, entre ellas, algunas realizadas por prisioneros de campos de concentración. En esta muestra, que ocupaba el pabellón 1 de Fira Montjuïc, se recreaba el ambiente de época gracias a diversas asociaciones de recreación histórica provenientes de toda Cataluña, así como vehículos de combate e incluso un tanque. Durante los cuatro días del certamen, además, se organizaron diversas mesas redondas y talleres sobre el tema, en las que participaron autores de la talla de Joe Sacco, Brain Azzarello, Ramon K. Pérez o Paco Roca.

Además de rendir tributo a la viñeta bélica, esta edición del Salón del Cómic celebró los aniversarios de Batman, Lobezno y Popeye, con exposiciones centradas en estos personajes. El humor gráfico estuvo una vez más presente a través de la exposición Por el derecho a sonreír, y el cómic inspirado en el día a día de sus autores también con la muestra Viñetas autobiográficas, en la que participaron desde Moderna de Pueblo hasta Miguel Fuster. El apartado expositivo lo cerraron las muestras dedicadas a los ganadores de la pasada edición del Salón: Purita Campos, Miguelanxo Prado, Oriol Hernández y el fanzine Adobo.

Entre los invitados extranjeros destacó la presencia de Pia Guerra, Mike Carey, Manuele Fior, Paul Jenkins, R.M. Guéra, Audrey Spiry, Matt Peters, Bill Presing, Brian Azzarello y Eduardo Risso. Todos ellos participaron en numerosos talleres, mesas redondas y encuentros y estamparon dedicatorias a todos sus fans.

El inimitable historietista e ilustrador Miguel Gallardo, creador de Makoki y de cómics autobiográficos de la talla de María y yo, fue distinguido con el Gran Premio del Salón, mientras que el último cómic de Paco Roca, Los surcos del azar, se llevó el galardón a Mejor Obra de autor español, y El Libro de los insectos humanos, de Osamu Tezuka, al de Mejor Obra de autor extranjero. El de Autor Revelación, galardón patrocinado por la Fundación Divina Pastora, fue para Clara Soriano responsable de Colmado Sánchez, y el de Mejor Fanzine correspondió a Arròs Negre, mientras que el Premio del Público fue para Papel estrujado, de Nadar.


viernes, 16 de mayo de 2014

“Por el derecho a sonreír”, exposición y mesa redonda



En la presentación oficial del Salón del Cómic de Barcelona que tuvo lugar el jueves 15 de mayo, entre los que intervinieron en la conferencia se encontraba el President de la Generalitat Artur Màs. No he querido hacer eco de la presentación ya que creo que el Salón del Cómic es un salón para la gente, adultos y jóvenes, catalanes, españoles o de donde provengan, y que acudan representantes de las instituciones en él, a éste blog le importa un carajo. Pero me gustaría recuperar unas palabras que tuvo el President Màs al acto de bienvenida, todo aprovechando que tenía justo delante suyo la zona donde se encontraba la exposición “Por el derecho a sonreír”: En un salón serio como éste, yo veo esa especie de cabinas, como las que se utilizan en el acto de votar, un lugar donde la gente entra y vota. Hay que desdramatizar a los que enfadan por el hecho de hacerlo, porqué no pasa absolutamente nada. Yo aconsejo que esos que se enfadan, vengan al Salón, entren allí, y se den cuenta que no pasa nada! Hay que desdramatizar las cosas, y seguro que todos saldremos contentos de esas “urnas”.

Claro está que le vino de perilla esa exposición para construir ese improvisado -o no, quien sabe- discurso reivindicativo que hace apología al derecho a decidir. En todo caso ésta exposición pretende desdramatizar las posturas inamovibles tanto del gobierno de Madrid como el de Barcelona con éste tema tan espinoso que parece no tener fin. Pues bien, ante esta situación el Salón del Cómic ha realizado una interesante exposición titulada “Por el derecho a sonreír”, una reivindicación por parte de los organizadores al esfuerzo colectivo a entendernos, a respetarnos, y a ser capaces de enfrentarnos a la realidad sin prejuicios.

¿Como lo han hecho? Simplemente se han fijado en una serie de personas que a diario debe hacer el esfuerzo de mirar de un modo desenfadado todo este conflicto, y de un modo libre: los humoristas gráficos de la prensa. La exposición “Por el derecho a sonreír” pretende recoger algunas viñetas de distintos dibujantes de distintos periódicos, tanto de derechas como de izquierdas, catalanes y españoles, dejando abierta la ventana al diálogo donde sobretodo hay que saber escuchar, entender, y claro está, sonreír.

La exposición cuenta con una serie de urnas de esas que se utilizan para votar en privado, y cada una contiene una serie de viñetas de algunos dibujantes: Toni Batllori (La Vanguardia), Fer (El Punt Avui), Ferreres (El Periódico), Jose Manuel Puebla (ABC), Rafa Sañudo (La Razón) y Jose Luís Martín (El Jueves).




Mesa redonda “Por el derecho a sonreir”


Finalmente para complementar la exposición, el Salón ha realizado una interesante mesa redonda moderada por Kap, que ha aplegado a los 6 dibujantes para entablar una charla con el público asistente, tocando temas como el debate político del conflicto catalano-español, y siempre con toques de humor irónico, además explicar como funciona el oficio del dibujante. Ellos son los principales humoristas gráficos del país, y según cuentan no siempre se trata de un oficio fácil ya que viven bajo la observación constante de los lectores, y que a diario son juzgados por si atacan más a un partido u otro. Nadie queda nunca contento, según cuentan. En todo caso es un oficio que a todos les encanta, porque ven que la gente les sigue, porqué aunque a alguien no le interese la política leer estas viñetas puede hacer “seguirla”.

También han comentado que ellos trabajan por una editorial, pero que no siguen la linea editorial. Por tanto, ellos tienen una interpretación de la actualidad política propia en clave de humor, es decir, que en sus respectivos periódicos hacen -y lo digo tal cual- “lo que les sale de los cojones”.

También se ha hablado de la manipulación en según qué temas por parte de los políticos tanto españoles como catalanes a su merced, siempre con la intención de beneficiarse en sus intenciones políticas. Mentiras como el “España nos roba”, ha sido mencionado por parte del dibujante del periódico ABC Jose Manuel Puebla, y por parte catalanista ha sido contestado con una falsedad histórica como es lo de que “España es la nación más antigua de Europa” (repetida en incontables ocasiones por Rajoy), a cargo de Fer (El Punt Avui).

Por último, han querido dejar claro que el humor es de blancos o negros, no hay matices, porqué si un político tiene un tic los dibujantes lo aprovecharán para explotarlo al máximo con sus gags, pero admiten que hay que vigilar siempre, porqué tiene el poder de herir muy fácilmente.


Aquí dejo algunas tiras cómics de algunos de estos dibujantes que se pueden ver en las distintas urnas de la exposición "Por el derecho a sonreír". ¡Disfrutadlas!

(La Razón)


(El Jueves)

(Ara)

(El Punt/Avui)

(eldiario.es)

(eldiario.es)

(La voz de Galicia)

(El Mundo)



Exposición “Lobezno: La madurez del superhéroe”, en el Salón del Cómic



Otra de las exposiciones con más eco del Salón del Cómic es sin duda la dedicada a uno de los iconos del cómic de superhéroes americano: Lobezno, el mutante de la Marvel. Fue un personaje que apareció por primera vez como secundario en las páginas de un cómic de otro personaje de la Marvel: The Incredible Hulk en 1974, pero la fama de Lobezno no paró de crecer hasta el punto de tomar un protagonismo a la casa de los superhéroes Marvel realmente envidiable respeto al resto, como la del mismo Hulk o Spiderman. Y es que con “solo” 40 años de historia (el Capitán América, por ejemplo, tiene 73), ya ha aparecido en más de 3.000 ocasiones en los cómics de su marca, además de protagonizar numerosas películas tanto de los X-men como las dedicadas a él mismo.

La exposición cuenta con algunos bocetos originales de algunos dibujantes nacionales e internacionales que han trabajado para Marvel en la creación de series de cómics sobre Lobezno. Por ejemplo, el visitante de la exposición puede ver bocetos originales a lápiz de la obra “Wolverine Carni-Brawl”, dibujados por el barcelonense Miguel Ángel Sepúlveda, un tipo que colabora con Marvel y DC Comics, y que ha dibujado para otras obras de prestigio como Red Lantern, The Thanos Imperative o Incredible Hulk. También se pueden ver bocetos dibujados por Juan José Ryp, autor de “Wolverine: The Best there Is” (2011), o las del badalonino Francis Portela con su “Wolverine First Class”. También los del canario David López con su “Wolverine & The X-men” (2013), entre tantos otros autores del Estado español que exportan su gran talento al mercado americano de la Marvel.

También se muestran bocetos de algunos prestigiosos autores americanos que han trabajado -y trabajan- para Marvel, y concretamente con Lobezno, como son los de Howard Chaykin y los de Tim Sale, entre otros.

Por otro lado, la exposición aporta un recuerdo biográfico superficial al personaje, y también información sobre el impacto que ha tenido para Marvel el éxito entre los seguidores. Sin olvidarse del por qué de su carácter apático, los principales enemigos con los que se ha encontrada a la obra como Magneto o Dama Mortal, o su aparición en los cines, entre otras muchas otras
cosas.

Por último, lo que ya es habitual en toda exposición del Salón del Cómic, como es merchandasing. Dos vitrinas con objetos cedidos por el coleccionista Jordi Valero que complementan un interesante acercamiento al personaje de Marvel y a su proceso de creación.


-Fotos de la exposición:






("Wolverine Season One"  página 10, lápiz y reproducción. Autor: Salvador Espín)


“Rex Steele: Nazi Smasher”, presentación del cómic


Otra presentación destacada en el Salón ha sido la del cómic “Rex Steele: Nazi Smasher”, que ha sido conducida únicamente por Joseba Basalo (Aleta Ediciones), ya que por problemas de logística no pudieron acudir a tiempo en el Salón sus autores Matt Peters y Bill Pressing, aunque igualmente firmarán ejemplares del cómic durante el evento.

“Rex Steele” es una de las principales novedades que la editorial Aleta Ediciones ha presentado para el presente Salón del Cómic de Barcelona. Se trata de un cómic editado hasta la fecha únicamente en Francia y que tras varios meses insistiendo a base de emails a sus responsables, por fin, Aleta Ediciones puede presumir de poder presentar las historias de “Rex Steele” al Estado español. El cómic es una recopilación de historias cortas del personaje en una edición muy cuidada, con tapa dura, bocetos originales, etc., y en que lector -según ha contado Joseba Basalo-, "podrá disfrutar de una obra divertida y llena de tópicos, pero sobretodo que se le nota la madurez de sus autores respeto al pasado".

Además, la presentación contó con la proyección del cortometraje creado por sus mismos responsables sobre “Rex Steel: The Nazi Smasher”, que podéis ver en el siguiente vídeo:


“Mahabhárata: la gran guerra del clan de los Bháratas”, presentación en el Salón del Cómic


En el Salón del Cómic de Barcelona tuvo presencia en el programa de actividades la presentación oficial del cómic “Mahabhárata: la gran guerra del clan de los Bháratas”, la adaptación en viñetas ilustradas de lo que podríamos considerar como “la Ilíada India”, la gran epopeya de la cultura hindú. La presentación se llevó a cabo a través de una mesa redonda que fue moderada por Joseba Basalo, y que contó con la presencia de su ilustrador y guionista Miguel Gómez “Gol” y el editor del cómic Álvaro Enterría.

La obra, dividida en tres volúmenes de entre 50 y 60 páginas, es el resultado de cerca de 6 años de trabajo, desde el inicio de investigación sobre la obra original, pasando por la escritura del guión, ilustración y finalmente la edición llevada a cabo por Álvaro Enterría junto con la editorial Indica, de la mano de José J. de Olañeta.

La historia principal de este trabajo es de una lucha dinástica por el trono de la capital Hastinapura del reino del clan Kuru. Las dos ramas primas de la familia que participan en la lucha son los Káuravas (los hijos de Kuru, la rama mayor de la familia), y los Pándavas. La lucha culmina en la gran batalla en Kurukshetra, de 18 días, que los Pándavas ganan al final. El Mahabhárata termina con la muerte del dios Krisná y el final de su dinastía, y el ascenso de los hermanos Pándavas a un planeta celestial junto con los dioses.

Según han comentado sus responsables, “Mahabhárata” no es una historia de tópicos y con personajes planos, es una historia con matices, llena de letra y completamente con un tono adulto, pero que su motivo de ser es precisamente para acercar al público que desconozca la obra original ésta historia tan y tan importante para la cultura hindú. Y nada mejor para hacerlo que con la comodidad que ofrece al lector leer un cómic, siendo así mucho más accesible.

Por otro lado han comentado el hecho de que una gente que no tiene la nacionalidad hindú, dibuje y edite un cómic sobre un producto cultural tan importante para los indios como es el “Mahabhárata”. Es raro al fin y al cabo, y según contaron sus responsables habrá que esperar a ver la reacción que tendrán al recibirlo. En todo caso la cultura hindú es bastante diferente a la musulmana y son una gente que les gusta que se interesen desde fuera por su cultura, como si fuera un orgullo.




jueves, 15 de mayo de 2014

“85 años de Popeye el marino”, en el Salón del Cómic de Barcelona



Otra de las exposiciones que llaman la atención del presente Salón del Cómic de Barcelona es la titulada “85 años de Popeye el marino”, un pequeño homenaje que el Salón dedica al marinero más emblemático que ha tenido las viñetas del cómic americano.

¿Quién no conoce a Popeye? ¿Quién no ha creído jamás que las espinacas nos proporcionaban fuerza sobrehumana? Popeye es una icono de la cultura pop, y su imagen ha sido utilizada en cantidad de anuncios publicitarios gracias al éxito que tuvo en las tiras cómicas y sobretodo en los dibujos animados. Fue creado originalmente por Elzie Crisler Segar, y su primera aparición se produjo en 1929, en una tira cómica del magazine Thimble Theatre. 85 años ya han pasado desde entonces, y es por ello que el Salón del Cómic de Barcelona se ve obligado a dedicarle un pequeño homenaje, aunque lo cierto es que quizás algo “pequeño” si la comparamos con la que le dedican en el mismo Salón a otros iconos del cómic como a Batman o Lobezno. Supongo que el centenario será más emotivo? No lo se, pero la exposición no hará descubrir nada a nadie que sea fan de Popeye.


En todo caso el visitante a la exposición se encontrará con una isla de cuatro paredes en que se acogen distintos bocetos originales publicados en el Thimble Theatre, información histórica de Popeye, además de algunas curiosidades del cómic/serie y sus personajes. También hay una parte audiovisual donde se pueden ver desde los primeros cortos animados hasta imágenes de la película musical de los ochenta interpretada por Robin Williams. Un poco de todo. Sin olvidar el merchandasing de Popeye. Aquí tenéis algunas imágenes.






Exposición “Cómics en Guerra”, del Salón del Cómic de Barcelona



El Salón del Cómic de Barcelona arranca el presente 15 de mayo con una exposición que galardonara a todo el evento: “Cómics en Guerra”, y como su nombre indica pretende hacer una muestra de distintas obras de viñetas ilustradas situadas en el género bélico. ¿Y por qué éste año se lleva lo bélico? Simplemente éste 2014 es el año que acoge distintas conmemoraciones como el centenario del inicio de la 1a GM, el 75 aniversario del inicio de la 2a GM, también el 75 aniversario del inicio de la Guerra Civil Española, y ya para rematarlo todo también es el tricentenario del fin de la Guerra de Sucesión española.

Antes de hacer un comentario sobre la exposición, cabe decir que el presente año 2014 el Salón puede presumir de haber duplicado su superficie en m2, llegando a los 33.000 metros cuadrados, una barbaridad, y que en el fondo sirve para ponerse también a la altura del Salón del Manga de la misma ciudad. Un resultado que muestra la excelente salud con la que vive el cómic a Cataluña. Ésto ha permitido que el número de exposiciones se ampliaran, además de una mayor sensación de espacio y orden. Por otro lado, el espectador por fin de una puñetera vez puede visitar el salón sin tener la sensación de estar visitando un simple mercadillo lleno de tiendas dedicadas al género, para poder disfrutar del cómic sin necesidad de gastarse un euro más de lo que vale una entrada, ya que la cantidad de exposiciones asciende a 12.


Una de esas exposiciones, la más importante del Salón indiscutiblemente, como comentaba, es la de “Cómics en Guerra”. Se encuentra situada en el Palacio 1, mientras que las otras 11 se encuentran en el Palacio 2. Pienso que eso debería hacer situar al espectador de la magnitud e importancia para el evento de dicha exposición.

No estoy diciendo que ataquéis, os estoy ordenando que muráis”, así es como el espectador empezará su recorrido por la exposición, con una impactante frase pronunciada por Mustafá Kemal en 1915, en un panel que sitúa al espectador con lo que podrá descubrir a la exposición: La verdadera cara de la guerra mostrada en viñetas.

La distribución de las obras está dividida cronológicamente en diversos periodos de la Historia desde los tiempos prehistóricos hasta las últimas y recientes contiendas, aunque lo cierto es que su orden es algo borroso. Para mostrar los más de 200 bocetos originales que se exhiben, la exposición se organiza con unas pequeñas “islas” de 4 paneles en que se encuentran distintos temas dependiendo lo que pretendan explicar, como puede ser el contexto histórico, la intención del cómic o la del mismo reportero, además los efectos de la Guerra a la población civil, los genocidios y a los corresponsales de guerra. Por ejemplo, una de ellas se llama “Viñetas en prisión”, donde se acogen distintas obras de diferentes autores, pero sin orden estricto, ni si quiera cronológico tampoco, pudiendo ver el espectador obras de dibujantes que fueron creadas mientras ellos estaban en campos de prisioneros, o que se sitúan en prisiones como en clásicos actuales tipo Maus. También hay otra isla que destaca llamada “Reporteros gráficos”, donde se pueden ver crónicas gráficas de distintos sucesos bélicos que se publicaban en los periódicos antes de que se consolidara el fotoperiodismo, un oficio que substituyó a las crónicas gráficas a partir de la Guerra Civil Española. Se pueden ver obras de Ernie Pike y Frank Cappa, entre muchos otros.

Otra isla que me ha llamado la atención es la de “Guerras no declaradas”, cómics que hablan sobre las guerras que no acostumbran a salir en los medios de comunicación. Conflictos como el árabe-israelí, en que Joe Sacco tiene mucho que decir (invitado estrella del Salón), o también Indochina (Enrique Breccia), Vietnam (Luis García),... Posiblemente es la isla más interesante, cargada de sátira política de esa que tanto consigue oxigenar a la sociedad de hoy. Otra destacada es la de “Guerra Civil entre viñetas” (foto a la derecha), donde se pueden ver bocetos originales de autores españoles que pretenden hacer un recordatorio histórico del suceso bélico, con unas situaciones que se producen a uno y otro bando, pero que en el fondo el tono de su contenido siempre acaba siendo crítico con la Guerra.

Finalmente la exposición no podía olvidar a Marvel, que con sus Red Skull, Capitán América y Magneto de los X-Men merecen un hueco a la exposición. Su nombre es “El día “D” de los cómics”, y obviamente las obras se sitúan durante la 2a GM.

Éstas han sido algunas de las islas que más me han gustado, pero las hay muchas más y también las hay de interesantes. Y en general “Cómics en Guerra” se trata de una exposición que la considero como de las más importantes que he visto del Salón en los casi 15 años que llevo asistiendo a él, además de tener siempre presente una sensación de espacio y orden que resulta muy agradable. Una expo para dedicarle tiempo, llena de performance bélicas muy trabajadas, muy visual, con mucha decoración militar, y encima con una mesa redonda con butacas para el público donde constantemente se irán haciendo conferencias sobre historia bélica. Un verdadero placer para los amantes de la historia que vivieron la generación de los 50, con todas aquellas “Azañas bélicas”, y que solo así se entiende el gran número de canas y calvicies que han imperado en la primera jornada del Salón del Cómic de Barcelona.

Algunas fotos:










miércoles, 14 de mayo de 2014

"La Segunda Guerra Mundial" - Joanna Bourke (libro)




DATOS DEL LIBRO: 

Nº de páginas: 224 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editoral: PAIDOS IBERICA
Lengua: CASTELLANO
Año: 2001


NOTA: 7











Más que el acontecimiento histórico en sí, pienso que lo que deberían darse cuenta las nuevas generaciones de hoy es de los motivos que nos han llevado a que se produzca una segunda guerra mundial, y de esta manera intentar evitar que pueda repetirse. Y tengo la sensación de que Joanna Bourke (foto inferior) piensa como yo, o al menos es esa la idea que he podido extraer al leer "La Segunda Guerra Mundial", un libro publicado por la editorial Paidós en el año 2002.

Su título y subtitulo ("historia de las víctimas") es una declaración de principios de lo que se encontrará el lector: un resumen de la 2ª GM sobre los principales puntos de interés del conflicto y las consecuencias que tuvieron de cara a una sociedad herida física y emocionalmente. También el lector se encontrará con el origen de las decisiones estratégicas militares, pero sobre todo su coste en forma de vidas humanas, ya que la autora, a lo largo del libro, muestra una clara vocación por mostrar la cara más visceral de la guerra al recopilar entradas de periódicos y testimonios personales, y que ayudan al lector a comprender mucho mejor los sentimientos de los ciudadanos y cómo lo vivieron .

Pero soy consciente de que la objetividad nunca es 100% pura, y cuando se trata de un conflicto bélico puedo llegar a entender que el autor tenga más simpatía por un país o por otro, supongo que dependiendo de su nacionalidad, pero pienso que precisamente una de las virtudes del libro es cuestionar todo esto. El recuerdo de la Guerra muy a menudo es explicado a las nuevas generaciones de una manera distorsionada, manipulada, e incluso falseada. También explicada como si se tratara de algo que existió en un pasado remoto cuando incluso hoy en día todavía viven algunos de sus responsables, o también víctimas que siguen reclamando sus queridos desaparecidos en medio de actos que conmemoran el "día de la victoria". Pero, "El día de la victoria" ¿de quién? Lo más posible es que para estas personas que buscan a sus familiares desaparecidos nunca habrán saboreado ninguna victoria. Entonces, Bourke plantea si a las nuevas generaciones se las debe de educar con el sentimiento de venganza o miedo, o con la manipulación de los diferentes países responsables? Ella dice que el principal problema es que se quiso pasar página y olvidar demasiado pronto, manipulando la historia en beneficio propio mientras las víctimas no podían hacerlo ni entender, porque necesitaban respuestas a todos los años de sufrimiento, de búsqueda de los suyos, e incluso la lucha posbélica para conseguir vivir física y psicológicamente.

Podemos aplicar esto a diferentes casos expuestos en el libro como la educación que los americanos imponen a sus estudiantes respecto a Hiroshima y Nagasaki, situando los americanos como "víctimas" en lugar de "agresores", como si el lanzamiento de aquellas dos bombas atómicas hubieran sido un acto valioso que evitó la muerte en masa de muchos estadounidenses. O en Japón, más de lo mismo, e incluso ocultando eventos tanto escalofriantes como los de la Unidad 731 -que, por cierto, está muy bien explicado en el capítulo 6-. Entonces es cuando Bourke se plantea que qué pasa con todos aquellos judíos, chinos, polacos, asiáticos orientales, romanos, serbios, comunistas alemanes, homosexuales, gitanos, etc., que murieron, desaparecieron, o en el mejor de los casos sobrevivir a una durísima posguerra? Y esto en más de 70 países implicados... La cruda realidad de la gente joven de hoy, formada académicamente de éste modo tan distorsionado, la podemos ver en la película del alemán Uwe Boll llamada "Auschwitz" (criticada en el blog), un retrato de los estudiantes de secundaria alemanes de hoy en día -una recomendación mía que Bourke no hace referencia-.

Una obra muy recomendable para todos aquellos que quieran leer un libro histórico y reflexivo sobre la Segunda Guerra Mundial de una manera directa y sin vocabulario complejo. En él, el lector encontrará descripciones de todos los acontecimientos importantes que sucedieron y sus consecuencias, tanto en la Europa central y occidental, a la URSS, Pacífico, África y Asia.