Todos son iguales (2014) - Miniserie completa



Pasado un tiempo ya del estreno en la red de Todos son iguales, vale la pena intentar echar una mirada más cercana a su conjunto, y valorar capítulo a capítulo lo que Dídac López ha conseguido en su trabajo más maduro y profesional.

Como comenté en anteriores entradas, nunca he sido un especial seguidor a las series, pero reconozco el potencial que tienen en la sociedad de hoy, una sociedad necesitada de consumir mucho y a alta velocidad, pero a la vez sin demasiado entusiasmo a reflexionar y digerir bien el producto. Por lo tanto, y eso es una opinión personal, no creo en grandes proezas televisivas más allá del indudable éxito para un productor como es la fidelización semanal del espectador a seguir lo que ocurre en una historia a lo largo de varios capítulos. ¿Cual es la clave para que funcione una serie? Para mí está claro:

1.     Ritmos narrativos rápidos e intensos, muy visuales, y sobretodo que ofrezcan momentos merecedores a ser recordados.
2.    Que el final de cada capítulo deje un cabo abierto lo suficientemente interesante como para atrapar al espectador y fidelizarle a ver el siguiente capítulo.

Lo veo así. Y volviendo a Todos son iguales, pienso que la clave de su éxito reside en que sabe ofrecer lo que comento. Unos cortos 15 minutos por capítulo, 3 capítulos como conjunto, intensidad en su narrativa, gags de humor que funcionan, y atractivo visual por sus escenas cómicas y violentas. Tema aparte son las limitaciones técnicas que haya podido tener, actores con más ilusión que talento, y en general todos aquellos handicaps que conllevan una producción de tan solo 450€.

Consecuentemente a estas limitaciones presupuestarias, ha habido otro que, personalmente, ha sido el determinante a haber “jodido” (así de claro) a la fidelización del espectador con la serie: las fechas de estreno. Calidad del producto aparte, cuando hablamos de series (o web-series, da igual), lo que determina el conjunto es una continuidad intermitente de la historia, por lo que es pecado dejar al espectador esperando meseS hasta poder ver el siguiente capítulo, ya que fácilmente éste se desengancha del argumento y olvida la intriga causada por el capítulo anterior. Es una verdadera pena que hayan habido estas demoras para ver cada capítulo, sobretodo el último. De todos modos, ahora mismo el resultado conjunto está en la red, por lo que el estreno de la serie ahora ya no es más que una anécdota pasajera. El resultado es el que es, quizás con distintas valoraciones de cada capítulo por parte de los espectadores, así que seguramente unos capítulos gustarán más que otros, seguro, pero sigo pensando que vale la pena iniciarse a ver Todos son iguales: es de rápido consumo, engancha y divierte.


A partir de ahora comentaré los capítulos, así que aviso de SPOILERS para lo que no hayáis visto la serie aún.


El primer capítulo es el mejor. Se titula “El desconocido”, y perfectamente se le puede catalogar como el planteamiento de la historia. En él veremos como un psicópata tiene secuestrados a un chico y una chica, Pablo y Elena, y que finalmente éstos terminan por escapar, pero con el triste resultado que ella acaba siendo asesinada por el psicópata. Un año más tarde, el padre de la Elena se unirá a Pablo para perseguir al psicópata.

En los 15 primeros minutos del conjunto, el espectador puede entrever cual será el tipo de carne que hay en el asador: asesinatos, giros en el guión, guiños inconfundibles a películas como el de El proyecto de la bruja de Blair, y sobretodo ese estilo de humor tan “tarantiniano” que Dídac López siempre impregna en sus proyectos. Pero lo que al menos a mí me llama más la atención, son esos elementos intransigentes en la historia, ya sea con el uso del fuera de campo en algunas escenas (como por ejemplo, el cameo del propio director) o simplemente con un improvisado telediario informativo, que personalmente convierten Todos son iguales en una serie friki, y que joder, le da un punto dulce al conjunto.

CAPÍTULO 1: 



El segundo capítulo se titula “La excursión”, lo que es el nudo de la historia. Se trata del capítulo con menos acción de la serie, en que predominan los diálogos y en sí donde se cuece la historia para llegar a su desenlace. De este modo, el capítulo presenta al espectador como el padre de Elena contrata a un puñado de mercenarios paletos y de poca monta que se unirán a él y a Pablo para capturar al psicópata asesino.

Por otro lado, también hay otro personaje que ya apareció en el capítulo anterior y que seguirá hasta el final de la historia. Se trata del policía, que sigue muy de cerca lo que ocurre, y es para mi el personaje más conseguido de la serie. Interpretado por el actor Ángel Algar, un viejo conocido de otros proyectos de Dídac López.

CAPÍTULO 2:




Finalmente el último capítulo, titulado “El cura”, es sin duda el capítulo con más acción y violencia de la serie. De todos modos no por ello olvida que se trata de una serie en que el humor tiene un peso muy importante, y prueba de ello es la genial escena del brazo cortado, en que el humor negro hace gala de su potencial; Pero tampoco olvida (y esto para mi es fundamental) que el capítulo final tiene que conseguir justificar al espectador el motivo por el cual le ha hecho permanecer fiel a los capítulos. Es decir, que el final tiene que sorprender y a la vez enlazar con lo ocurrido anteriormente. Todos son iguales consigue cerrar bien la trama, porque en el fondo se trata de un mediometraje de 45 minutos dividido en tres partes, y cada una de ellas con peso suficiente como para independizarse del resto en forma de capítulo.

CAPÍTULO 3:




Para mi se trata de una obra bien escrita, que tiene músculo y que gracias a su ritmo narrativo la hace entretenida. No creo que necesite mucho más una serie, ya que Todos son iguales es una caja llena de sorpresas que van apareciendo a lo largo de la trama, también va mostrando continuamente detalles que demuestran que se ha elaborado con cariño y diversión, y además de unos excelentes FX caseros (gore) que poco tienen a envidiar a producciones de mayor envergadura.


Solo un detalle, y me dirijo a ti, Dídac. He ido viendo tus cortos y creo que tienes talento, pero, personalmente, me gustaría ver algo distinto a lo que has ido haciendo últimamente. Y no me refiero a que te aventures con otros géneros, ya que esto lo has ido haciendo, me gustaría verte experimentando con otros estilos. Un ejemplo de lo que intento pedirte, son más “Agorafobia(s)” (2009), tu obra más singular.






Comentarios