viernes, 26 de junio de 2015

Descubriendo a Linnea Quigley: La decadencia (Parte 1)



Hará aproximadamente algo más de un año cuando empecé a escribir “Descubriendo a Linnea Quigley”. Se trataba de un artículo construido a base de capítulos con el objetivo de dar a conocer el estilo de cine que practicó la actriz, su impacto en el género de terror de Serie B, así como el importante papel que tuvieron las Screem Queens por aquellos tiempos, y ya de paso sacar a flote algunas películas que seguramente merecen una oportunidad. En ese artículo me dediqué a abordar una por una las películas de la actriz que pertenecieron a los años 70 y 80, además de algunas otras muy puntuales pertenecientes a principios de los 90 que consideraba que guardaban un cierto interés. ¿Por qué abandoné el artículo en los 90? Fácil, pues personalmente los años 90 no fueron una década demasiado fértil para el género de terror, más allá del criticable cambio de estilo que tuvo el género en cuanto a contundencia, explicitud y originalidad si es que las comparamos con las de los 80. Los 90 fueron la década de las secuelas vacías, del terror adolescente, y de una cierta elegancia pija en las producciones a base de apostar por ideas -digámosle-, más políticamente correctas. Todo eso en conjunto acabó perjudicando a la magia del cine de terror de los 90, disminuyendo la presencia de espectadores en las salas de cine, pérdida de interés por el videoclub, y consecuentemente una decadencia en el cine de terror también fácilmente perceptible en las carreras artísticas de actores y actrices que lo representaban. Respecto a Linnea Quigley ella no fue menos, y se percibe en el hecho que sus participaciones en películas fueron mucho menos trascendentes (múltiples cameos), también mucho menos constantes, y en general los 90 también fueron el claro declive de la actriz. Por lo tanto, y siguiendo con Linnea, hubo poca peli, poca peli de interés, y pocas interpretaciones merecedoras a ser recordadas.

De todos modos he considerado que hay que ser justos y, si bien he comentado lo bueno, también hay que comentar las miserias de Linnea Quigley. De este modo intentaré dar una visión general de lo que significaron los 90 para Linnea, aportando algunas claves y a la vez rescatar alguna película que se lo merece (otras muchas otras olvidables, pero es lo que hay).

Rescatando un poco el espíritu de lo que significó para mí empezar a elaborar “Descubriendo a Linnea Quigley”, mientras escribía siempre tuve presente como principal objetivo la intención de divertirme comentando mis pasiones, como son el género de terror y también las actrices de culto en el cine de terror (concretamente las Scream Queens). Pienso que el cine nos ofrece entretenimiento, emociones, espectáculos, tristeza, erecciones, diversión, y demás tópicos de manual, pero lo que de verdad nos gusta a los que amamos el género de terror más freak es, además de la violencia y el cachondeo, ver sufrir a las actrices. Nos gusta que huyan medio en pelotas de un asesino gordo y sudado predispuesto a violarlas, y que griten, que griten mucho! Así de simple, nosotros disfrutamos viendo como las chicas lo pasan mal, y si ese sufrimiento les sirve de excusa para reivindicarse y armarse de valor para plantar cara al hijo puta que las persigue, adelante, no hay nada mejor que ver a una chica plantar cara a alguien que la asedia. Y esa ha sido la carrera de Linnea Quigley y la de toda Scream Queen que ha existido, empezando por Fay Wray en King Kong (1933) hasta las barbies pijas sin valor de hoy en día, que parece que solo entiendan de maquillajes y de selfies.

(Fay Wray en King Kong)

Por lo tanto, chapo el rollo, o mejor dicho, empiezo el verdadero rollo, y solo espero que los años 90 os piquen las curiosidad como sí ocurrió en los 70-80, tal como demuestra el impresionante índice de visitas que ha tenido el artículo en 1 año de vida. Y ya de paso, doy muchas gracias a los lectores :)


Empezando con el artículo me toca hablar de una de las películas más difíciles de conseguir y a la vez cotizadas entre los seguidores de Linnea Quigley: The girl I want. No la he visto, no he tenido el placer de hacerlo, así que no podré explicar mi opinión al respecto, ya que este placer solo lo habrán podido disfrutar ciertas personas privilegiadas que vivieron en el lugar idóneo y en el momento justo. Vayamos por partes. Ante todo, The girl I want se trata de una telemovie de humor adolescente que formaba parte de un programa televisivo estadounidense titulado “USA Up All Night” (1989-1998), un programa de fin de semana conducido por la actriz Rhonda Shear que se emitía por la televisión por cable a altas horas de la noche, en que, además de una tertulia con distintos invitados, también se emitía un programa doble de películas (algunas de estreno, como la película que nos ocupa). The girl I want fue una de ellas, acompañando a Basic Training (1985), siendo emitida por primera y única vez en televisión en enero de 1991. Esa emisión no tuvo reemisión, y ni si quiera llegó a editarse en vídeo (según alguna fuente sí lo hizo en Bélgica, pero lo dudo mucho). Por lo tanto, se trata de una película perdida y que solo unos pocos han podido ver. De todos modos, ojito, porqué la cosa se complica. Y es que si alguno de vosotros se anima de buscar en Internet una copia original en DVD de la película es muy probable que la pueda encontrar en alguna web de dudosa fiabilidad (en Amazon, por ejemplo, no está). Esto ocurre porqué David DeCoteau anunció en 2007 que se responsabilizaba en editar la película en DVD para así poder distribuirla, pero parece ser que esta información ha quedado en el tintero... Han pasado los años y The girl I want sigue sin aparecer en las tiendas, así que no sé del todo como habrá finalizado este tema. ¡Ojalá salga en DVD la película!

En el reparto, además de Linnea Quigley, también se encuentra la guapísima Karen Russell, que anteriormente también habían trabajado juntas en Dr. Alien, Murder Weapon y Vice Academy, entre otras, y la dirección de la película fue a cargo del incansable David DeCoteau.

Lo que sí que puede ver el espectador a día de hoy sin ningún tipo de problema, son 5 segundo de la película. ¿Donde? Pues en el reciente documental Screaming in High Heels (2011), en que se muestran distintos clips de películas de Linnea Quigley, entre ellos hay uno de bien cortito de The girl I want. Por otro lado, también corre por YouTube otro clip de la película, y esta vez de más duración: 5 minutos.


Y siguiendo con el tema de la investigación sobre determinadas películas, cabe decir que muchas veces no es tarea fácil para los neófitos. Internet a veces se puede convertir en un laberinto lleno de espejismos que engañan, y por lo tanto no siempre todo lo que hay en él es información veraz. Esto incluso le ocurre a webs tan importantes como IMDB, o a escritores como P. L. L. (no revelaré su nombre para no perjudicarle), que muchas veces se fían de ciertas informaciones distorsionadas o directamente falsas para elaborar sus artículos. Eso también me puede ocurrir a mi y a cualquiera, pero bien, al fin y al cabo todos queremos hacer nuestros artículos y publicaciones lo mejor que sabemos, por lo que a veces debemos ser tolerantes. Con todo esto lo que me vengo a referir, y en relación a Linnea Quigley, es que en ocasiones se han afirmado cosas sobre su filmografía que no son correctas. Por ejemplo, se ha afirmado que películas como Vampire Hunter (1994), Blood Church (1992), ArtechokeIn love with a zombie, o Dead of Night, entre tantas otras, pertenecen a su filmografía, y eso no es correcto. Todos estos títulos fueron proyectos que nunca se llegaron a finalizar y, por lo tanto, o bien son películas perdidas o bien directamente nunca se empezaron a rodar.

Tema aparte lo merece Blood Church (también conocida como “Heartland of the Darkness”), una película escrita y dirigida por Eric Swelstad que consiguió ser rodada por completo e incluso montada. El problema surgió cuando su director (y también responsable de la película) buscó una distribuidora, algo que no consiguió, optando finalmente por la decisión más drástica: destruir la película. De ese modo Blood Church murió como proyecto, y a día de hoy se la considera como una película perdida. Eso sí, con el tiempo algunas personas han intentado recuperar Blood Church, e incluso ya hay un trailer por Internet junto con una página web que anuncia el estreno de la película en... 2007!¿? Es decir, que las buenas intenciones se quedaron en eso, en intenciones, ya que no se llegó a estrenar. Es muy probable que esta situación sea debida a problemas burocráticos, pero sea como sea, de momento, Blood Church sigue sin existir para nosotros los espectadores. Y es una pena porqué para Linnea Quigley Blood Church fue una de las pocas películas de terror de los años 90 en la que tuvo una interpretación de peso.

También tema aparte es Diggin'up Business, una película de 1991 dirigida por Mark Byers y Tom Pardew que nunca he conseguido encontrar. Eso si, la película realmente existe y llegó a ser editada en vídeo en algunos países. La poca información que corre sobre ella es que se trata de una mediocridad de humor negro en la que destaca principalmente en su reparto Ivonne Craig, la eterna Batgirl de la serie televisiva Batman de los años 60. Diggin'up Business fue su última película según IMDB.

Y de nuevo hay que volver a la comedia. Muy probablemente por el aspecto virginal y aniñado que Linnea Quigley ha aparentado físicamente a lo largo de los 80 y gran parte de los 90, le permitió estar ligada a un tipo de cine con adolescentes acalorados cuando ya sobrepasaba de largo los 30 años. Películas de adolescentes sobrehormonados en busca de su primer polvo, es algo que se ha visto en numerosas ocasiones en la carrera de Linnea Quigley, como por ejemplo en Assault of the party nerds y su secuela, The girl I wantDr. AlienBeach Babes form Beyond o la película que nos ocupa: Virgin High. Ésta fue una película dirigida y protagonizada de nuevo por Richard Gabai, en que se cuenta como una chica adolescente llamada Christy es obligada por sus padres a internarse a un instituto católico, en que sus internas supuestamente están alejadas del mundo del “Sex, Drugs and Rock&Roll”. Por lo tanto, un instituto lleno de chicas vírgenes. Mientras, indignado, Jerry (Richard Gabai), el novio de Christy, no se dará por vencido hasta conseguir perder la virginidad con su pareja.

La película no es otra cosa distinta que las Porky's y compañía, en que el humor borderline, los desnudos y las hormonas se acaban fusionando hasta crear una película desenfadada y entretenida para aquellos que disfruten viendo cine de este tipo. A mi me encantan estas películas, y debo reconocer que Virgin High es una película de las “presentables” de la carrera de Linnea Quigley, y muy por encima de Assault of the party nerds y demás comedias del estilo, aunque no la recomendaría para más de un visionado.

Respecto a Linnea Quigley, ella interpreta el personaje de Kathleen, una estudiante interna en el instituto que representa al sector más “gamberro” de él. Ella es la chica mala, la que se salta siempre las normas, la que folla a escondidas con el guardia de seguridad, la que rivalizará con Christy. Y es curioso, pero a Linnea se le da muy bien eso de actuar en películas de humor, se nota que se siente cómoda, y aunque quizás a ratos sobreactúe demasiado se percibe que ella es la verdadera estrella de la película pese a no ser más que un personaje secundario (aunque con bastante protagonismo). Pues bien, de ese modo, Linnea Quigley, a sus 33 años por aquellos tiempos (1991), interpreta a Kathleen, una chica que supuestamente debe tener 17...



Tal como antes había prometido en la anterior entrada, Scream Queen Hot Tub Party merece su momento de gloria. Se trata de una película de unos escasos 50 minutos dirigida por Fred Olen Ray y Jim Wynorski en 1991, en que se puede ver como Brinke Stevens invita en su mansión a 4 de las Scream Queens más de moda en los años 80: la explosiva Monique Grabrielle (también ex-actriz porno), la eterna Michelle Bauer, la única que no lleva silicona Kelli Maroney, y la “tonta” (pero de cuerpo perfecto) Roxanne Kernohan. Esa visita les servirá de excusa para así poder comentar los tópicos y reglas básicas que han caracterizado sus interpretaciones en el género de terror (siempre desde una perspectiva de la ficción, ya que cada una de las actrices “interpreta a su persona”, es decir, se interpretan a sí mismas pero utilizando los clichés que las han caracterizado a cada una en sus películas).

Lo que seguramente puede llamar la atención es que Brinke Stevens no invitara a Linnea Quigley en esa reunión, pero es que yo siempre insistiré en lo mismo: Linnea Quigley es una actriz con un registro propio, y sus interpretaciones casi nunca han ido ligadas con el grito y la supervivencia, sino más bien hacia el cachondeo, la mala ostia, la víctima fácil, y casi siempre desde una perspectiva secundaria, aunque determinadas películas como Creepozoides (1987) rompen esa costumbre.

Volviendo a Scream Queen Hot Tub Party, hay que reconocer que, más allá de la gilipollez del conjunto, la película refleja el testimonio de lo que ha significado en los años 80 interpretar personajes femeninos protagonistas en películas de terror de serie B-Z: obsesión prioritaria por el desnudo antes de ser asesinadas, escenas en las duchas (¡importante!), nunca chillar gratuitamente y, sobretodo, no pensar demasiado. Tal cual, ese es el mensaje que envían al espectador las 5 protagonistas en Scream Queen Hot Tub Party, y, todo sea dicho, tienen toda la razón...

La película, aunque pretenda enviar un mensaje al espectador con un carácter informativo, lo cierto es que en ningún momento quiere acercarse hacia el formato documental y sí lo quiere hacer hacia un formato más de ficción, y escenas como la de la ouija o la de la ducha lo confirman. Y es que, Scream Queen Hot Tub Party, no es más que una reunión de amigas que se dedican a comentar sus carreras personales y los cliches del género, y de ese modo cada una de las actrices tendrá su momento de gloria para comentar una escena de su carrera que recuerden especialmente, sacando así a flote películas como The Slumber Party Masacre 1 y 2 (1982-1987), Hollywood Chainsaw Hookers (1988) (con aparición de Linnea Quigley en pantalla), Hard to Die  (1990) (A.K.A “Tower of Terror”, "Sorority House Massacre 3"), etc. Esas escenas pretenden explicar “algo” al espectador, siempre relacionado con los clichés del género, y es por ello que, posteriormente a esas escenas, cada una de las actrices interpretará una “performance” explicativa. Ojito a esas “performance” porqué algunas son muy muy curiosas!! Quizás la más interesante de cara al espectador es la de Brinke Stevens, que muestra cómo una Scream Queen tiene que ducharse antes de morir asesinada. La verdad es que detalles como que el asesino “actúa” justo cuando la chica tiene jabón en los ojos, es algo que nunca me había fijado, y tiene mucho sentido... je,je. Por otro lado hay otra performance la mar de curiosa, la de Michalle Bauer, que intenta copiar el mítico baile erótico que hizo Linnea Quigley en Hollywood Chainsaw Hookers con las dos motosierras en las manos. Todo sea dicho... intentar poner cachondo a un espectador haciendo un striptease armada con una motosierra en la mano, no es algo fácil, y la verdad es que Michelle lo consigue de sobras... He subido el vídeo a YouTube con la escena, disfrutadla!


La película se deja ver, hay mucha “belleza” en las imágenes, y pese a lo superficial del conjunto la verdad es que se trata de una película de puro cachondeo. Como triste curiosidad, una de las Screem Queens de la película, Roxanne Kernohan, actriz que participó en Critters 2Vampiros del espacio, e incluso en películas taquilleras como Tango y Cash, murió 2 años después de hacer la presente película a causa de un accidente de coche a los 33 años... una verdadera pena. Scream Queen Hot Tub Party fue su última película.

(Roxanne Kernohan en una escena de Critters 2)

¿Y que hay del cine de terror? La verdad es que los 90 no fue un año con demasiadas películas del género para Linnea, pero algunas las hay, y a medida que avance el artículo las iré comentando. La película que me ocupa se trata de una secuela directa de un exitoso título de terror ochentero: Punkinhead 2: La maldición de la bruja. Y es curioso, pero no han sido muchas las secuelas en las que ha participado Linnea Quigley a diferencia de otras Screams como Caroline Williams, que parecen mucho más acomodadas en este terreno. De todos modos, en los años 90, Linnea participó en alguna que otra secuela como Assault of the party nerds 2, Vice academy 2, además de la película que me ocupa.

Éste sería un título dirigido por Jeff Burr en 1993, un director con experiencia en el género tras ser un habitual en producciones de la Full Moon, además de ser el responsable de secuelas de sagas consolidadas como fueron La matanza de Texas 3 y El Padrastro 2Pumpkinhead 2: La maldición de la bruja, sin ser una mala película, no tuvo el reconocimiento que se mereció y fue distribuida directamente al mercado del video, algo bastante extraño cuando se trata de una saga con bastantes seguidores, hasta el punto que incluso en 1995 se hizo una adaptación de la película para videojuego de PC, aunque lo cierto es que sus ventas no fueron las esperadas.

La película sigue bastante la linia de la primera parte, o lo que es lo mismo, Pumkinhead 2: la maldición de la bruja presume de la habitual columna vertebral de una película de género slasher: putada de un grupo de jóvenes a un pringao + reencarnación inhumana del pringao + venganza del pringao. La ejecución de la historia también se hace tal como el manual teórico del género indica: sustos previsibles, muertes sanguinarias y desnudos femeninos ocasionales, y todo ello explicado en unos cortos 80 minutos que hacen de la película un producto de consumo rápido, contundente y disfrutable, como el buen cine de serie B. Lo que sí debo reconocer es que nunca he sido demasiado entusiasta del icono Pumpkinhead, ya que lo veo un monstruo torpe, poco ágil, poco peligroso, y considero que año tras año cada vez envejece peor.

El elenco de actores está bastante bien. En él destaca Andrew Robinson, un icono memorable para los amantes del género de terror por su papel de Larry en Hellraiser (1987). Pero también participó en otras películas dignas a ser recordadas, como en Cobra (1986), interpretando al asqueado detective Monte, o también interpretando a un policía en Muñeco diabólico 3 (1991). El resto de actores de Pumpkinhead 2: la maldición de la bruja mayoritariamente son gente joven que participaron en algunas películas del género más o menos destacables, además de la televisión. Por otro lado, obviamente hay que destacar a Linnea Quigley, interpretando otro de esos personajes metidos en calzador, y poniendo en práctica “el guión” que tan habitualmente le piden los productores en sus películas: aparición follando en postura de misionero con un gordo cabrón + el gordo cabrón muere asesinado + ella grita y huye + ..., no joderé el desenlace.   




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