Descubriendo a Linnea Quigley: La decadencia (Parte 2)


Siguiendo con el artículo, la presente entrada se adentra mucho más al género de terror que no la anterior, pero a la vez aleja bastante del protagonismo interpretativo a Linnea Quigley. Y es que apenas un par de películas de esta entrada acogerán considerables minutos de interpretación de nuestra actriz, pero qué le haremos, es lo que hay. La próxima entrada ya será la última, y también será, sin duda, la más sexual de todas la que he realizado hasta la fecha (¡incluso pornográfica!). Así que al loro ;)


De argumento similar a Pumkinhead 2 tengo que hablar de Jack-O, una película también con un brujo, con una maldición, con un monstruo, y encima de género slasher, pero -e importante-, con un papel muuucho más trascendente de Linnea Quigley. La verdad es que ya era hora, aunque la película es bastante flojilla.

Al desgranar la carrera de Linnea Quigley uno se da cuenta que la actriz estadounidense pasó de puntillas por el género slasher. Apenas películas como Graduation Day, Fatal Games, o Noche de paz, noche de muerte son las únicas películas que forman parte de este subgénero de terror tan aclamado en las últimas décadas. Además, aquellas películas no sirvieron para que la actriz tuviera un papel destacable en las películas como una digna Scream Queen, e incluso en Fatal Games ni siquiera aparece en el montaje final de la película... La presente película, titulada Jack-O, también es un slasher y sirve para que una ya mucho más consolidada en la interpretación Linnea Quigley pueda coger las riendas de una película de este tipo y demuestre por qué todo el mundo la considera como la indiscutible reina del grito en el cine de serie B-Z. De todos modos, aunque Linnea tenga un rol importante en el argumento de la película, lo cierto es que el guión de la película la relega a un papel más secundario, y es que, aunque parezca mentira, un niño llamado Ryan Latshaw (hijo del director) tiene más presencia en la trama de la película que Linnea Quigley... en fin.

Jack-O es una película del montón de la que a uno se le hace complicado destacarle virtudes. Es simple y monótona, donde un demonio con una calabaza gigante en la cabeza y armado con una enorme guadaña, sembrará el terror por una pequeña localidad matando a todo aquél que se le cruce. La película fue dirigida por Steve Latshaw y producida por el incansable Fred Olen Ray en 1995, siendo destinada al mercado televisivo y el del vídeo. Una película con poca sangre, poca violencia, pero eso sí, con algunos desnudos femeninos de esos que nunca molestan, entre ellos uno de Linnea Quigley en una ducha.


Como curiosidad, hay un par de cameos de gente destacable. Uno de Brinke Stevens interpretando a un personaje de una película que emiten en televisión, relacionada con vampiros..., sin más interés. Por otro lado, hay un cameo bizarro de lo más forzado: el de John Carradine, que interpreta al brujo que creó al villano de la película. ¿Por qué forzado? Simplemente porqué John Carradine murió 7 años antes del estreno de Jack-O. El método que utilizó el director es el de utilizar material de otras películas de Carradine, concretamente primeros planos de otras películas suyas, y además utilizar también actores para las escenas en que Carradine debiera moverse. El resultado de este experimento es bastante cutre y bizarro, e incluso inquietante... pero curioso.

Pero bizarrismo por bandera la siguiente película: ratas que devoran hombres en 5 segundos, una comunidad de mujeres mata-hombres en ropa interior, Bram Stoker como protagonista,... Burial of the rats es su título, o el que es más conocido en nuestro país “Cementerio de alimañas”. Se trata de una telemovie de 1995 producida por Roger Corman y dirigida por Dan Golden que no es más que una libre adaptación de una historieta corta que escribió Bram Stoker para un capítulo de su libro Dracula's Guest And Other Weird Stories, una obra que fue publicada 2 años más tarde de su muerte, en 1914. El capítulo en cuestión se titula, lógicamente, “Burial of the rats”, y en el que el autor pretende hacer un falso biópic sobre él mismo redirigido su vida hacia el género fantástico, con la única intención de explicar como le surgió la idea de escribir su obra más emblemática, Dracula.

La película no es más que una exploitation de bajísimo presupuesto tras el multitudinario éxito que tuvo el Drácula de Francis Ford Coppola en 1991, y con el único destino de ser emitida por televisión en Estados Unidos. De todos modos, a diferencia de lo que fue habitual en los años 90, y encima con un productor tan y tan tendencioso como Roger Corman, Burial of the rats es una película de terror casposo en clave erótico tal como las que se hacían en los 80, en que actrices de culto como nuestra Linnea Quigley (con un simple cameo) y especialmente Adrienne Barbeau, Olga Kabo, y la actriz de moda en los 90 Maria Ford tienen un peso importantísimo.


La película es bastante mala, para qué engañarnos, aunque la catalogaría como de las que están por encima de la calidad media de este artículo. En ella representa que hay una comunidad de mujeres que pretende librar el mundo de hombres, ayudadas por un ejercito de ratas controladas por la reina de la comunidad (interpretada por Adrienne Barbeau) a través de una flauta, como si fuera el flautista de Ameline... Bien, por otro lado se encuentra Bram Stoker y su padre, que acaban siendo atacados por el grupo de chicas, y Bram Stoker acaba secuestrado por ellas. Allí, en la comunidad, Stoker conocerá a Madeleine (Maria Ford) de la que se enamorará, aunque el resto de mujeres de la comunidad no lo podrá aceptar, y a partir de allí es cuando la trama se empieza a complicar y a coger músculo. El resultado es el de una película de Serie Z, plagada de bellezas con poca ropa dispuestas a sacrificarse para matar hombres, y entre medio una subtrama dramático-romanticona entre Bram Stoker y Madeleine de lo más previsible. Personalmente, solo recomiendo Burial of the rats para aquellos amantes de la obra del escritor Bram Stoker Dracula, ya que el espectador podrá ver una especie de mitad biópic del autor y mitad precuela del clásico vampírico... no sabría como definirlo muy bien. También vale la pena ver como las ratas acaban devorando a la reina, ya que es una verdadera “guarrada”!

(Linnea Quigley en su cameo)

Respecto a Linnea Quigley hay poco a comentar. Apenas aparece como extra en un par de escenas, con un par de planos gritando “muerte! muerte!” y poco más. Los focos apuntan completamente a la que fue la nueva reina del grito en los años 90, la de la serie B-Z, la de los thrillers eróticos y de los filmes de género fantástico, como fue Maria Ford, una chica rubia capaz de dejar sin aliento a cualquier hombre...

(La actriz de moda en los 90, Maria Ford, en portada)

Burial of the Rats fue una co-producción Ruso-Americana entre las empresas Concorde y New Horizons Pictures, pero no la única, ya que también en 1995 rodaron juntas otra película titulada Stripteaser. Este se trata de un filme que se aleja del género de terror y se fija más hacia el thriller, manteniendo el destape como prioridad, y además conservando la mejor arma que tuvo Burial of the Rats, como fue el protagonismo de una actriz de moda por aquellos tiempos en la serie B-Z como era Maria Ford. Además, de nuevo, Linnea Quigley tendría un cameo muy breve como camarera de un puticlub (foto inferior). También Dan Golden repetiría en la dirección.


La película en su conjunto tiene bastante menos alicientes que Burial of the Rats pese a que su resultado es bastante más pulido y profesional. Su guión es pobre, y ocurren muy poquitas cosas, lejos de las múltiples aventuras de Burial of the rats. Éste se sitúa gran parte dentro de un club nocturno en que distintas stripteasers hacen shows eróticos ante un público pajillero, entre ellas Christina (Maria Ford), una escultural mujer que posee los pezones naranjas (curioso, pero cierto). Una vez el local ya ha cerrado, el propietario permanece dentro junto a unos amigos suyos y algunas de las strippers, tomándose unas copas tranquilamente, y es en ese momento cuando de golpe un tipo extraño entra en el local para acabar secuestrándolos. Una vez estallada la situación, el maníaco obligará a los ostajes a realizar pequeños “ejercicios” con tal de humillarles. Mientras, unos policías se encuentran en el exterior del local e intentarán salvarlos.

Aunque su argumento pueda aparentar brutalidad, erotismo por tratarse de un putublub, y también interés por sus actores de reparto, la verdad es que Stripteaser no destaca por un guión elaborado en que giros deslumbrantes o escenas de acción de alto calibre puedan sorprender al espectador. Más bien Stripteaser puede presumir de tener a un personaje como Neil (Rick Dean) en el que, además de conseguir una interpretación de lo más demente, sus diálogos son canela pura. Por suerte, Stripteaser sabe aprovechar esos diálogos irónicos, desafiantes y burlescos, para conseguir un buen entretenimiento. De todos modos, el conjunto, como comentaba, es bastante simplón, desarrollándose prácticamente el 90% de la película dentro del mismo set, y ocurriendo poquitas cosas en él más allá de una gran cantidad de desnudos y shows eróticos (para babear el stripteasse de Maria Ford), y “ejercicios” que se irán desarrollando. Uno de esos “ejercicios” es cuando Maria Ford tiene que intentar que se le ponga dura la polla a un hombre impotente... genial!

Stripteaser fue una película destinada al mercado del vídeo, consiguiendo un éxito considerable muy probablemente por el reclamo comercial de la participación de Maria Ford y el hecho de tratarse de una película con gran cantidad de desnudos. Eso, consecuentemente, dos años después, propició una secuela titulada Stripteaser 2 y que tuvo más pena que gloria (y ya sin Maria Ford en el reparto).


De nuevo volviendo al cine de terror, Fatal Frames fue una película de 1996 que acogió también un rol secundario de Linnea Quigley. La película fue dirigida por un italiano completamente desconocido por mi llamado Al Festa, en que pretendió utilizar el cine giallo para acercarlo a una linea más cercana al slasher, y de ese modo la película justifica sus constantes giros, asesinatos y casquería, además de las típicas navajas, guantes de piel, etc. Por otro lado Fatal Frames también aprovecha la herencia estética en cuanto a iluminación de los Bava y Dario Argento, con constantes usos de luces azules y rojas en la fotografía, lo que es para mi lo más conseguido de la película.

Personalmente considero Fatal Frames (o “Fotogrammi Mortali” tal como es conocida en Italia), como un filme fallido, más que nada porqué Al Festa demuestra su poca experiencia a base de pretenciosidad, y no convence en absoluto. Utiliza planos imposibles e innecesarios, efectos de montaje como la cámara lenta que no aportan nada, y escenas tan dilatadas que a ratos la película aburre, ¡y todo ello en más de 2 horas de película!... Fatal.

(la explosiva Stefania Stella)

Me quedo sobretodo con el reparto de la película, que reúne a la explosiva Stefania Stella como Scream Queen protagonista, y que en el fondo no se trata de otra persona que la esposa del director Al Festa. Por otro lado, un ya muy viejo y acabado profesionalmente hablando Donald Pleasence interpreta a un profesor con poco protagonismo en la trama. Y por si fuera poco, el “hombre alto” más famoso del mundo, Angus Scrimm, aparece en un par de planos mostrando una sonrisa diabólica -y que aún no he conseguido entender su significado-. Por último, Linnea Quigley, aparece en un par de escenas hasta que un machetazo en la cuello termina con su vida en la que es, para mi, la muerte de Linnea más brutal de su carrera.

(Machetazo al cuello a Linnea Quigley)

La siguiente película en que intervino Linnea también se sitúa en 1996 y nuevamente en Italia, y su nombre es Sick-O-Pathics. Se trata de un filme dirigido por Brigida Costa y Massimo Lavagnini que los amantes del cine más trash y de bajo presupuesto nunca deberían perderse, más que nada por su original propuesta junto con la cantidad de cameos de iconos del género en el que aparecen en ella, como por ejemplo Luigi Cozzi, Joe D'Amato, Sergio Stivaletti, Lucio Fulci -en lo que fue su última interpretación antes de morir-, y por si fuera poco también aparece la hija de éste último, Antonella Fulci. Sin olvidar, claro está, el de Linnea Quigley.

La película trata sobre un hombre que acaba entrando en una casa desconocida, un lugar donde habita un hombre que acaba por atarle y obligarle a ver unas películas extrañas. Es decir, un argumento bastante parecido a lo que se puede ver en los recientes éxitos del género como son las V/H/S. De ese modo la película se desarrolla como cualquier otra película de capítulos al estilo Amicus, saga Creepshow, o la citada V/H/S, concretamente con 3 capítulos distintos de unos 15 minutos de duración, cada cual con más dosis de casquería, brutalidad y, para qué engañarnos, cutrez. Mucha Cutrez. Sick-O-Pathics en el fondo es un filme de muy bajo presupuesto, pero que en el fondo parte de su gracia es homenajear a un tipo de cine desvergonzado correspondiente a los años 70-80 y que se realizó en Italia, y que todos bien conocemos. Además, los cameos de las citadas personas forman parte también de ese homenaje.

Sick-O-Pathics es una película muy corta, 50 minutos, rodada directamente para el mercado videográfico, y con una buscada torpeza que va destinada a todos aquellos fans del (cutre)ultragore alemán, la caspa de Joe D'Amato, y en sí del mejor cine-basura.


“Welcome to the city hunters, guys!”. Esta es una de las primeras frases que las alienígenas escogen para presentarse ante los humanos en Bimbo Movie Bash. Se trata de una película de muy bajo presupuesto -otra vez-, dirigida por Mike Mendez y Dave Parker en 1997, en que se pretendía parodiar en clave humorística y sexualizada lo que era el fenómeno cinematográfico de la época: Independence Day. Por lo tanto, la película trata de unas alienígenas que se disfrazan de mujeres para así poder exterminar a todos los hombres de la Tierra, una idea base muy parecida al anterior filme de Linnea Quigley Beach Babes from Beyond. Como digo, esa sería la idea base, pero el resultado de la película, lejos de tratarse de una película de ciencia-ficción, con rayos láser, ultracuerpos y naves espaciales, ésta se centra casi exclusivamente en hacer una recopilación de clips de películas de serie B en que distintas mujeres sexys acaban matando a hombres justo después de ponerlos cachondos. De ese modo, actrices como Linnea Quigley, Adrienne Barbeau, Michelle Bauer, Brinke Stevens, Julie Strain o Elizabeth Kaitan tendrán sus momentos de protagonismo.

El resultado de la película es bastante mediocre sobretodo si tenemos en cuenta que nos situamos en 1997, unos tiempos en que los FX, por más amateurs que fueran, seguro que podrían haber sido mucho más logrados. En todo caso Bimbo Movie Bash ofrece al espectador 80 minutos de puro zapping de pelis de los 70-80, con un montaje bastante currado pese a sus defectos de FX y, sobretodo, no hay que olvidar que a lo largo de todo el metraje veremos tetas, hombres muertos, y mucho cachondeo! En cuanto a Linnea Quigley, obviamente es de las actrices que más protagonismo tiene en la película, apareciendo en varios clips como el de Dr. Alien, la misma Beach Babes from Beyond, El regreso de los muertos vivientes, etc.


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