viernes, 26 de junio de 2015

Descubriendo a Linnea Quigley: La decadencia (Parte 1)



Hará aproximadamente algo más de un año cuando empecé a escribir “Descubriendo a Linnea Quigley”. Se trataba de un artículo construido a base de capítulos con el objetivo de dar a conocer el estilo de cine que practicó la actriz, su impacto en el género de terror de Serie B, así como el importante papel que tuvieron las Screem Queens por aquellos tiempos, y ya de paso sacar a flote algunas películas que seguramente merecen una oportunidad. En ese artículo me dediqué a abordar una por una las películas de la actriz que pertenecieron a los años 70 y 80, además de algunas otras muy puntuales pertenecientes a principios de los 90 que consideraba que guardaban un cierto interés. ¿Por qué abandoné el artículo en los 90? Fácil, pues personalmente los años 90 no fueron una década demasiado fértil para el género de terror, más allá del criticable cambio de estilo que tuvo el género en cuanto a contundencia, explicitud y originalidad si es que las comparamos con las de los 80. Los 90 fueron la década de las secuelas vacías, del terror adolescente, y de una cierta elegancia pija en las producciones a base de apostar por ideas -digámosle-, más políticamente correctas. Todo eso en conjunto acabó perjudicando a la magia del cine de terror de los 90, disminuyendo la presencia de espectadores en las salas de cine, pérdida de interés por el videoclub, y consecuentemente una decadencia en el cine de terror también fácilmente perceptible en las carreras artísticas de actores y actrices que lo representaban. Respecto a Linnea Quigley ella no fue menos, y se percibe en el hecho que sus participaciones en películas fueron mucho menos trascendentes (múltiples cameos), también mucho menos constantes, y en general los 90 también fueron el claro declive de la actriz. Por lo tanto, y siguiendo con Linnea, hubo poca peli, poca peli de interés, y pocas interpretaciones merecedoras a ser recordadas.

De todos modos he considerado que hay que ser justos y, si bien he comentado lo bueno, también hay que comentar las miserias de Linnea Quigley. De este modo intentaré dar una visión general de lo que significaron los 90 para Linnea, aportando algunas claves y a la vez rescatar alguna película que se lo merece (otras muchas otras olvidables, pero es lo que hay).

Rescatando un poco el espíritu de lo que significó para mí empezar a elaborar “Descubriendo a Linnea Quigley”, mientras escribía siempre tuve presente como principal objetivo la intención de divertirme comentando mis pasiones, como son el género de terror y también las actrices de culto en el cine de terror (concretamente las Scream Queens). Pienso que el cine nos ofrece entretenimiento, emociones, espectáculos, tristeza, erecciones, diversión, y demás tópicos de manual, pero lo que de verdad nos gusta a los que amamos el género de terror más freak es, además de la violencia y el cachondeo, ver sufrir a las actrices. Nos gusta que huyan medio en pelotas de un asesino gordo y sudado predispuesto a violarlas, y que griten, que griten mucho! Así de simple, nosotros disfrutamos viendo como las chicas lo pasan mal, y si ese sufrimiento les sirve de excusa para reivindicarse y armarse de valor para plantar cara al hijo puta que las persigue, adelante, no hay nada mejor que ver a una chica plantar cara a alguien que la asedia. Y esa ha sido la carrera de Linnea Quigley y la de toda Scream Queen que ha existido, empezando por Fay Wray en King Kong (1933) hasta las barbies pijas sin valor de hoy en día, que parece que solo entiendan de maquillajes y de selfies.

(Fay Wray en King Kong)

Por lo tanto, chapo el rollo, o mejor dicho, empiezo el verdadero rollo, y solo espero que los años 90 os piquen las curiosidad como sí ocurrió en los 70-80, tal como demuestra el impresionante índice de visitas que ha tenido el artículo en 1 año de vida. Y ya de paso, doy muchas gracias a los lectores :)


Empezando con el artículo me toca hablar de una de las películas más difíciles de conseguir y a la vez cotizadas entre los seguidores de Linnea Quigley: The girl I want. No la he visto, no he tenido el placer de hacerlo, así que no podré explicar mi opinión al respecto, ya que este placer solo lo habrán podido disfrutar ciertas personas privilegiadas que vivieron en el lugar idóneo y en el momento justo. Vayamos por partes. Ante todo, The girl I want se trata de una telemovie de humor adolescente que formaba parte de un programa televisivo estadounidense titulado “USA Up All Night” (1989-1998), un programa de fin de semana conducido por la actriz Rhonda Shear que se emitía por la televisión por cable a altas horas de la noche, en que, además de una tertulia con distintos invitados, también se emitía un programa doble de películas (algunas de estreno, como la película que nos ocupa). The girl I want fue una de ellas, acompañando a Basic Training (1985), siendo emitida por primera y única vez en televisión en enero de 1991. Esa emisión no tuvo reemisión, y ni si quiera llegó a editarse en vídeo (según alguna fuente sí lo hizo en Bélgica, pero lo dudo mucho). Por lo tanto, se trata de una película perdida y que solo unos pocos han podido ver. De todos modos, ojito, porqué la cosa se complica. Y es que si alguno de vosotros se anima de buscar en Internet una copia original en DVD de la película es muy probable que la pueda encontrar en alguna web de dudosa fiabilidad (en Amazon, por ejemplo, no está). Esto ocurre porqué David DeCoteau anunció en 2007 que se responsabilizaba en editar la película en DVD para así poder distribuirla, pero parece ser que esta información ha quedado en el tintero... Han pasado los años y The girl I want sigue sin aparecer en las tiendas, así que no sé del todo como habrá finalizado este tema. ¡Ojalá salga en DVD la película!

En el reparto, además de Linnea Quigley, también se encuentra la guapísima Karen Russell, que anteriormente también habían trabajado juntas en Dr. Alien, Murder Weapon y Vice Academy, entre otras, y la dirección de la película fue a cargo del incansable David DeCoteau.

Lo que sí que puede ver el espectador a día de hoy sin ningún tipo de problema, son 5 segundo de la película. ¿Donde? Pues en el reciente documental Screaming in High Heels (2011), en que se muestran distintos clips de películas de Linnea Quigley, entre ellos hay uno de bien cortito de The girl I want. Por otro lado, también corre por YouTube otro clip de la película, y esta vez de más duración: 5 minutos.


Y siguiendo con el tema de la investigación sobre determinadas películas, cabe decir que muchas veces no es tarea fácil para los neófitos. Internet a veces se puede convertir en un laberinto lleno de espejismos que engañan, y por lo tanto no siempre todo lo que hay en él es información veraz. Esto incluso le ocurre a webs tan importantes como IMDB, o a escritores como P. L. L. (no revelaré su nombre para no perjudicarle), que muchas veces se fían de ciertas informaciones distorsionadas o directamente falsas para elaborar sus artículos. Eso también me puede ocurrir a mi y a cualquiera, pero bien, al fin y al cabo todos queremos hacer nuestros artículos y publicaciones lo mejor que sabemos, por lo que a veces debemos ser tolerantes. Con todo esto lo que me vengo a referir, y en relación a Linnea Quigley, es que en ocasiones se han afirmado cosas sobre su filmografía que no son correctas. Por ejemplo, se ha afirmado que películas como Vampire Hunter (1994), Blood Church (1992), ArtechokeIn love with a zombie, o Dead of Night, entre tantas otras, pertenecen a su filmografía, y eso no es correcto. Todos estos títulos fueron proyectos que nunca se llegaron a finalizar y, por lo tanto, o bien son películas perdidas o bien directamente nunca se empezaron a rodar.

Tema aparte lo merece Blood Church (también conocida como “Heartland of the Darkness”), una película escrita y dirigida por Eric Swelstad que consiguió ser rodada por completo e incluso montada. El problema surgió cuando su director (y también responsable de la película) buscó una distribuidora, algo que no consiguió, optando finalmente por la decisión más drástica: destruir la película. De ese modo Blood Church murió como proyecto, y a día de hoy se la considera como una película perdida. Eso sí, con el tiempo algunas personas han intentado recuperar Blood Church, e incluso ya hay un trailer por Internet junto con una página web que anuncia el estreno de la película en... 2007!¿? Es decir, que las buenas intenciones se quedaron en eso, en intenciones, ya que no se llegó a estrenar. Es muy probable que esta situación sea debida a problemas burocráticos, pero sea como sea, de momento, Blood Church sigue sin existir para nosotros los espectadores. Y es una pena porqué para Linnea Quigley Blood Church fue una de las pocas películas de terror de los años 90 en la que tuvo una interpretación de peso.

También tema aparte es Diggin'up Business, una película de 1991 dirigida por Mark Byers y Tom Pardew que nunca he conseguido encontrar. Eso si, la película realmente existe y llegó a ser editada en vídeo en algunos países. La poca información que corre sobre ella es que se trata de una mediocridad de humor negro en la que destaca principalmente en su reparto Ivonne Craig, la eterna Batgirl de la serie televisiva Batman de los años 60. Diggin'up Business fue su última película según IMDB.

Y de nuevo hay que volver a la comedia. Muy probablemente por el aspecto virginal y aniñado que Linnea Quigley ha aparentado físicamente a lo largo de los 80 y gran parte de los 90, le permitió estar ligada a un tipo de cine con adolescentes acalorados cuando ya sobrepasaba de largo los 30 años. Películas de adolescentes sobrehormonados en busca de su primer polvo, es algo que se ha visto en numerosas ocasiones en la carrera de Linnea Quigley, como por ejemplo en Assault of the party nerds y su secuela, The girl I wantDr. AlienBeach Babes form Beyond o la película que nos ocupa: Virgin High. Ésta fue una película dirigida y protagonizada de nuevo por Richard Gabai, en que se cuenta como una chica adolescente llamada Christy es obligada por sus padres a internarse a un instituto católico, en que sus internas supuestamente están alejadas del mundo del “Sex, Drugs and Rock&Roll”. Por lo tanto, un instituto lleno de chicas vírgenes. Mientras, indignado, Jerry (Richard Gabai), el novio de Christy, no se dará por vencido hasta conseguir perder la virginidad con su pareja.

La película no es otra cosa distinta que las Porky's y compañía, en que el humor borderline, los desnudos y las hormonas se acaban fusionando hasta crear una película desenfadada y entretenida para aquellos que disfruten viendo cine de este tipo. A mi me encantan estas películas, y debo reconocer que Virgin High es una película de las “presentables” de la carrera de Linnea Quigley, y muy por encima de Assault of the party nerds y demás comedias del estilo, aunque no la recomendaría para más de un visionado.

Respecto a Linnea Quigley, ella interpreta el personaje de Kathleen, una estudiante interna en el instituto que representa al sector más “gamberro” de él. Ella es la chica mala, la que se salta siempre las normas, la que folla a escondidas con el guardia de seguridad, la que rivalizará con Christy. Y es curioso, pero a Linnea se le da muy bien eso de actuar en películas de humor, se nota que se siente cómoda, y aunque quizás a ratos sobreactúe demasiado se percibe que ella es la verdadera estrella de la película pese a no ser más que un personaje secundario (aunque con bastante protagonismo). Pues bien, de ese modo, Linnea Quigley, a sus 33 años por aquellos tiempos (1991), interpreta a Kathleen, una chica que supuestamente debe tener 17...



Tal como antes había prometido en la anterior entrada, Scream Queen Hot Tub Party merece su momento de gloria. Se trata de una película de unos escasos 50 minutos dirigida por Fred Olen Ray y Jim Wynorski en 1991, en que se puede ver como Brinke Stevens invita en su mansión a 4 de las Scream Queens más de moda en los años 80: la explosiva Monique Grabrielle (también ex-actriz porno), la eterna Michelle Bauer, la única que no lleva silicona Kelli Maroney, y la “tonta” (pero de cuerpo perfecto) Roxanne Kernohan. Esa visita les servirá de excusa para así poder comentar los tópicos y reglas básicas que han caracterizado sus interpretaciones en el género de terror (siempre desde una perspectiva de la ficción, ya que cada una de las actrices “interpreta a su persona”, es decir, se interpretan a sí mismas pero utilizando los clichés que las han caracterizado a cada una en sus películas).

Lo que seguramente puede llamar la atención es que Brinke Stevens no invitara a Linnea Quigley en esa reunión, pero es que yo siempre insistiré en lo mismo: Linnea Quigley es una actriz con un registro propio, y sus interpretaciones casi nunca han ido ligadas con el grito y la supervivencia, sino más bien hacia el cachondeo, la mala ostia, la víctima fácil, y casi siempre desde una perspectiva secundaria, aunque determinadas películas como Creepozoides (1987) rompen esa costumbre.

Volviendo a Scream Queen Hot Tub Party, hay que reconocer que, más allá de la gilipollez del conjunto, la película refleja el testimonio de lo que ha significado en los años 80 interpretar personajes femeninos protagonistas en películas de terror de serie B-Z: obsesión prioritaria por el desnudo antes de ser asesinadas, escenas en las duchas (¡importante!), nunca chillar gratuitamente y, sobretodo, no pensar demasiado. Tal cual, ese es el mensaje que envían al espectador las 5 protagonistas en Scream Queen Hot Tub Party, y, todo sea dicho, tienen toda la razón...

La película, aunque pretenda enviar un mensaje al espectador con un carácter informativo, lo cierto es que en ningún momento quiere acercarse hacia el formato documental y sí lo quiere hacer hacia un formato más de ficción, y escenas como la de la ouija o la de la ducha lo confirman. Y es que, Scream Queen Hot Tub Party, no es más que una reunión de amigas que se dedican a comentar sus carreras personales y los cliches del género, y de ese modo cada una de las actrices tendrá su momento de gloria para comentar una escena de su carrera que recuerden especialmente, sacando así a flote películas como The Slumber Party Masacre 1 y 2 (1982-1987), Hollywood Chainsaw Hookers (1988) (con aparición de Linnea Quigley en pantalla), Hard to Die  (1990) (A.K.A “Tower of Terror”, "Sorority House Massacre 3"), etc. Esas escenas pretenden explicar “algo” al espectador, siempre relacionado con los clichés del género, y es por ello que, posteriormente a esas escenas, cada una de las actrices interpretará una “performance” explicativa. Ojito a esas “performance” porqué algunas son muy muy curiosas!! Quizás la más interesante de cara al espectador es la de Brinke Stevens, que muestra cómo una Scream Queen tiene que ducharse antes de morir asesinada. La verdad es que detalles como que el asesino “actúa” justo cuando la chica tiene jabón en los ojos, es algo que nunca me había fijado, y tiene mucho sentido... je,je. Por otro lado hay otra performance la mar de curiosa, la de Michalle Bauer, que intenta copiar el mítico baile erótico que hizo Linnea Quigley en Hollywood Chainsaw Hookers con las dos motosierras en las manos. Todo sea dicho... intentar poner cachondo a un espectador haciendo un striptease armada con una motosierra en la mano, no es algo fácil, y la verdad es que Michelle lo consigue de sobras... He subido el vídeo a YouTube con la escena, disfrutadla!


La película se deja ver, hay mucha “belleza” en las imágenes, y pese a lo superficial del conjunto la verdad es que se trata de una película de puro cachondeo. Como triste curiosidad, una de las Screem Queens de la película, Roxanne Kernohan, actriz que participó en Critters 2Vampiros del espacio, e incluso en películas taquilleras como Tango y Cash, murió 2 años después de hacer la presente película a causa de un accidente de coche a los 33 años... una verdadera pena. Scream Queen Hot Tub Party fue su última película.

(Roxanne Kernohan en una escena de Critters 2)

¿Y que hay del cine de terror? La verdad es que los 90 no fue un año con demasiadas películas del género para Linnea, pero algunas las hay, y a medida que avance el artículo las iré comentando. La película que me ocupa se trata de una secuela directa de un exitoso título de terror ochentero: Punkinhead 2: La maldición de la bruja. Y es curioso, pero no han sido muchas las secuelas en las que ha participado Linnea Quigley a diferencia de otras Screams como Caroline Williams, que parecen mucho más acomodadas en este terreno. De todos modos, en los años 90, Linnea participó en alguna que otra secuela como Assault of the party nerds 2, Vice academy 2, además de la película que me ocupa.

Éste sería un título dirigido por Jeff Burr en 1993, un director con experiencia en el género tras ser un habitual en producciones de la Full Moon, además de ser el responsable de secuelas de sagas consolidadas como fueron La matanza de Texas 3 y El Padrastro 2Pumpkinhead 2: La maldición de la bruja, sin ser una mala película, no tuvo el reconocimiento que se mereció y fue distribuida directamente al mercado del video, algo bastante extraño cuando se trata de una saga con bastantes seguidores, hasta el punto que incluso en 1995 se hizo una adaptación de la película para videojuego de PC, aunque lo cierto es que sus ventas no fueron las esperadas.

La película sigue bastante la linia de la primera parte, o lo que es lo mismo, Pumkinhead 2: la maldición de la bruja presume de la habitual columna vertebral de una película de género slasher: putada de un grupo de jóvenes a un pringao + reencarnación inhumana del pringao + venganza del pringao. La ejecución de la historia también se hace tal como el manual teórico del género indica: sustos previsibles, muertes sanguinarias y desnudos femeninos ocasionales, y todo ello explicado en unos cortos 80 minutos que hacen de la película un producto de consumo rápido, contundente y disfrutable, como el buen cine de serie B. Lo que sí debo reconocer es que nunca he sido demasiado entusiasta del icono Pumpkinhead, ya que lo veo un monstruo torpe, poco ágil, poco peligroso, y considero que año tras año cada vez envejece peor.

El elenco de actores está bastante bien. En él destaca Andrew Robinson, un icono memorable para los amantes del género de terror por su papel de Larry en Hellraiser (1987). Pero también participó en otras películas dignas a ser recordadas, como en Cobra (1986), interpretando al asqueado detective Monte, o también interpretando a un policía en Muñeco diabólico 3 (1991). El resto de actores de Pumpkinhead 2: la maldición de la bruja mayoritariamente son gente joven que participaron en algunas películas del género más o menos destacables, además de la televisión. Por otro lado, obviamente hay que destacar a Linnea Quigley, interpretando otro de esos personajes metidos en calzador, y poniendo en práctica “el guión” que tan habitualmente le piden los productores en sus películas: aparición follando en postura de misionero con un gordo cabrón + el gordo cabrón muere asesinado + ella grita y huye + ..., no joderé el desenlace.   




sábado, 20 de junio de 2015

Shanpa, el nuevo personaje de Dragon Ball Super


Uno de los periódicos más importantes de Japón, el Mainichi Shimbun, ha revelado nuevos detalles de la próxima serie de Dragon Ball: Dragon Ball Super. Concretamente ha revelado el nombre de uno de los nuevos personajes que aparecerá a la serie, a Shanpa (faltará ver cual será su traducción española), un personaje estéticamente muy parecido a Bills, el Dios de la destrucción. Tal como se puede apreciar en la imagen (el tipo de más a la derecha), Shanpa, es un personaje gordo que aparenta que será “el malo” con el que rivalizará Goku, Vegeta y compañía en esta nueva aventura ideada por Akira Toriyama.



Por otro lado, la web europea de Toei Animation también ha confirmado el número de episodios que tendrá Dragon Ball Super. En total serán 100, aunque la misma web a Japón no lo ha confirmado aún. A continuación muestro el trailer oficial de la serie:




Por último, también se hizo público ayer el guión completo con todos detalles del primer episodio de Dragon Ball Super, pero he considerado poco apropiado informar de él, ya que para mí esa información solo es un Spoiler, y soy de los que opina que toda película/serie hay que verla siendo el espectador completamente virgen, para así lograr sentir toda la magia del producto. En todo caso, sí que adjunto un par de fichas que integran a todos los personajes que aparecerán en la serie, en la que destaca Krillin, con un look mucho más infantiloide si es que lo comparamos con el que tenía en la saga de Magin Boo. También destaca que personajes como Dende, Ten Shin Han, Yamscha, Oolong y C-18 no aparecen en las fichas, por lo que podemos sobreentender que no tendrán demasiado protagonismo en la serie (aunque tampoco lo tuvieron en la saga de Boo).





domingo, 14 de junio de 2015

Titanic 2 - Shane Van Dyke, 2010




DIRECTOR: Shane Van Dyke
GUIÓN: Shane Van Dyke
AÑO: 2010
DURACIÓN: 90 min.
PAÍS: Estados Unidos
MÚSICA: Chris Cano, Chris Ridenhour
FOTOGRAFÍA: Alexander Yellen
REPARTO: Bruce Davison, Shane Van Dyke, Marie Westbrook, Brooke Burns, Michelle Glavan,Dylan Vox, Erica Duke, Myles Cranford, D.C. Douglas, Carey Van Dyke
PRODUCTORA: The Global Asylum

NOTA: 2







Para mí, de películas sobre el transatlántico más famoso de la historia, el Titanic, solo existe una película, la de James Cameron. Hay muchas otras películas aparte, algunas en las que para verlas tendremos que remontarnos a los años 10, 20, 30, 40..., incluso hay una producción con financiación nazi en la que se quiso politizar el suceso (“Titanic”, de 1943). Hay de todo, y para todos, algunas grandes producciones, otras menores, unas en las que sobreviven los protagonistas, otras en las que mueren, en color, en blanco y negro, superproducciones, telemovies, bla, bla, bla,... ¿Cual es la buena? La de James Cameron, sin duda. ¿Por qué? Porqué me lo dice el corazón, pero también la cabeza. Las cosas hay que reconocerlas como son, y la de Cameron es la única película de todas las que se han realizado en la que se quiso plasmar de un modo hiperrealista el diseño del barco original, además de los sucesos reales así como la de su tripulación. Y es que Cameron estudió previamente el barco, su diseño, sus pasajeros, y su choque con el iceberg, para así conseguir a base de talonario una película fiel a los sucesos reales y técnicamente espectacular. Titanic fue una obra prácticamente perfecta, emocionante, con unos FX que a día de hoy aún sorprenden, y sin duda es un espectáculo visual que permanecerá eterno en la memoria de todo aquel que la vea.

2010. Llegó un día que se publicó una noticia bomba: Titanic 2. Su argumento decía que en el 100 aniversario del hundimiento del Titanic, un multimillonario crea el Titanic 2, un barco estéticamente igual que el buque hundido en 1912. En su viaje inaugural, un enorme Tsunami hará peligrar la estabilidad del barco tal como le pasó a su predecesor...

(Se utilizó el Hotel Queen Mary para estos planos y algunas escenas)

Segunda noticia: la productora que se encargará de hacer la película es la Asylum. Ok, entonces bye bye a altos presupuestos, efectos especiales currados, coherencia narrativa, buena dirección artística, etc. Y bienvenida la desvergoncería, cutrez, y en general el ridículo que ofrecen todas las películas casposas que se dedican a hacer. Es así gente, para los que no conozcáis a la productora Asylum ésta es una empresa americana que se dedica a producir películas alternativas a los blockbusters veraniegos, siempre con bajísimos presupuestos, y con un tono más cercano a la broma que al rigor. Es por eso que, Titanic 2, nunca podía ser nada comparable al filme de James Cameron y, de hecho, pese a titularse “Titanic 2”, no se trata de ninguna secuela.

Los responsables de la Asylum suelen recortar las extravagancias que siempre encarecen el presupuesto de una película, y es por eso que abusan de los FX digitales para ahorrarse el dinero que conllevaría la creación de escenografías, localizaciones, maquillajes, etc. Titanic 2 no es una excepción, pese a que a primera vista pueda aparentar un look más profesional que otras películas hermanas como Sharknado, tal como se puede intuir en el trailer oficial de la película. Y lo cierto es que, una vez vista la película, ésta no tiene manías a lo largo de sus 90 minutos en poner el foco casi exclusivamente en los aspectos del desastre, y por lo tanto es bastante generosa en cuanto a escenas catastróficas. El problema es que de donde no hay no puede salir nada bueno, y de ese modo Titanic 2 no es más que otra película de segunda o tercera categoría típica de la Asylum. Ésto, evidentemente, se nota mucho a la hora de transmitir al espectador la magnitud de la catástrofe, algo fácilmente perceptible también con la falta de extras en el barco en escenas climáticas del argumento, como por ejemplo la colisión del Tsunami-iceberg con el barco, en que, además de unos FX sonrojantes, no hay apenas tripulación en la cubierta que sirva de canal para transmitir el miedo y sufrimiento provocado por el desastre. Tampoco ayuda que los protagonistas de la película simplemente sean el antítesis de Rose y Jack en Titanic, es decir “el chico” es el propietario del Titanic 2 y un chulo-putas descarado, y “la chica” una camarera simplemente preocupada por recuperar a su ex-novio. Por lo tanto, es que ni siquiera hay impacto emocional en la película, y eso que a medida que avanza el filme hay escenas casi plagiadas a su predecesora, como el mismo final. Y siguiendo con el final, qué podemos decir de los múltiples cabos sueltos que deja el argumento? Botes salvavidas acechados de muerte por el segundo iceberg, en ningún momento se sabe el desenlace de ellos. Tampoco se habla de si el Tsunami llega a la costa americana, o incluso de si finalmente el barco se acaba hundiendo.



De todos modos tampoco hay que darle demasiadas vueltas a la película y a sus defectos. La Asylum, con Titanic 2, buscó un golpe de efecto a su empresa con el reclamo de la prensa, y de ese modo asegurarse que la gente de la calle empezara a hablar de la productora, ya sea para bien o para mal. Y así ha sido, consiguiendo que Titanic 2 llegara a distribuirse en DVD en muchos países, incluso en España. Su resultado final no es más que un remake encubierto del filme de James Cameron, copiándole varias escenas y situaciones descaradamente, por mucho que las hayan querido modificar un poquito... pero no cuela. Igualmente, pese a que Titanic 2 es una verdadera mierda, como curiosidad es un entretenimiento de lujo! ¿Acaso a nadie le pica la curiosidad?




Y no me he podido aguantar de subir también un divertido póster fake sobre una supuesta continuación de la película de James Cameron. Siendo como son la gente de la Asylum, quien sabe si algún día....



TRAILER:

miércoles, 10 de junio de 2015

Descubriendo a Linnea Quigley (Anexo)



Cuando empecé a elaborar el artículo “Descubriendo a Linnea Quigley” mi intención fue la de comentar todos esos clásicos que han dado fama a su carrera como actriz, a la vez que también sacar a flote sus títulos más inadvertidos. De ese modo el lector pudo descubrir películas, anécdotas personales de Linnea, también sobre los rodajes, así como leer unos breves comentarios críticos sobre las películas. De todos modos, quien más y quien menos haya investigado sobre la carrera artística de Linnea Quigley, se habrá dado cuenta que quedaron unas cuantas películas de su filmografía sin comentar, y eso fue debido a que se me hizo imposible encontrarlas para así poderlas ver y por lo tanto comentar. Es por eso que, con la presente actualización, comentaré todas esas películas que no fueron incorporadas en el artículo cuando les correspondía. Lo haré de modo “anexo”, tal como el título de la entrada indica.

Pero aquí no acaba la cosa. Próximamente también estará disponible otro artículo con la carrera de Linnea Quigley en la década de los 90, la que fue decadencia de la actriz... que también creo que puede ser interesante. Por ahora, en el presente artículo, tengo que remontarme hasta 1983, con una película de ciencia ficción titulada The Man who wasn't there.

La presencia de Linnea Quigley en The man who wasn't there no fue mayor que en otros títulos ya comentados como Fatal Games, Deporte Mortal o Get Crazy. De hecho, estas 3 mencionadas forman parte de la misma época en que se hizo la producción de The man who wasn't there, en 1983, una época en que Linnea Quigley participó en numerosas películas en las que ni siquiera llegaba a salir en los créditos. Así mismo, la presente película es otra de ese listado de participaciones sin acreditar. Por lo tanto, quien quiera ver la película con el único objetivo de encontrar a Linnea, deberá hacer un severo esfuerzo para encontrarla, ya que solo se la puede ver muy sutilmente posando desnuda en unas duchas junto con otras chicas (aparece 1 segundo en pantalla), en una escena bastante cachonda. Curiosamente tanto Brinke Stevens como Michelle Bauer también aparecen desnudas en esas duchas, así que, estamos ante la que fue la primera aparición juntas del trío más excitante del cine casposo de los ochenta.

La película en cuestión se trata de una explotación del mito del hombre invisible, dirigida por Bruce Malmuth. La verdad es que se trata de un título muy olvidado, y seguramente merece estarlo, pero que queréis que os diga, a mi me parece una película entretenida, con bastante humor, persecuciones largas y bien rodadas, constantes desnudos, y unos efectos especiales bastante resultones por tratarse de una película de hace más de 30 años.

Eso sí, para los que solo quieran ver desnudos íntegros también servicio en la carta. Tal como ya comenté al inicio de “Descubriendo a Linnea Quigley”, Linnea Quigley posó desnuda en algunas revistas como Playboy. De todos modos, antes de hacerlo en dicha revista, en junio de 1978 ya apareció desnuda en una revista dirigida a moteros de Harley-Davidson llamada Easyriders, en la que se la puede ver en unas fotografías intentando poner cachondo a un motero gordo y melenudo con más tetas que ella. Esas fotos ocuparon 4 páginas de la revista. También trabajó para otras revistas menores, pero no fue hasta 1985 que la actriz apareció en la revista Playboy, en un artículo llamado "B-Movie Bimbos", unas fotos que hacían clara referencia al grupo musical The Skirts y al cine de terror. Con los años participó en más artículos de la revista, también junto a Brinke Stevens y Michelle Bauer.

Para los que ya estáis con la polla en mano queriendo ver todas esas fotos, no desesperéis, porque hoy en día se pueden encontrar por la red con bastante facilidad. Una vez las encontréis, recomiendo que apartéis un rato la vista de los pezones de Linnea y que leáis los artículos de texto que acompañan las fotografías, porque la verdad es que son artículos muy curiosos, no tienen desperdicio!

(Imagen extraída de HorrorUnlimited.com)

Por otro lado, en 1983, Linnea Quigley participó en un vídeo titulado Playboy video magazine vol. 4, en que también participó Marilyn Chambers (la protagonista de Rabia, el filme de culto de David Cronemberg) y Brinke Stevens. Este video he de reconocer que no lo he visto ni tampoco lo encuentro, así que si alguien lo encuentra por la red (o en VHS ya sería la ostia!) se agradecería que avisarais. Lo que se ha contado sobre este vídeo es que tanto para Brinke Stevens como para Linnea Quigley les sirvió de impulso a sus carreras para potenciar el fenómeno “fan”, es decir, la aparición de personas anónimas altamente interesadas en sus carreras artísticas (incluso les permitió crear su particular club de fans). De ese modo consiguieron un mayor interés de los productores hacia ellas, y consecuentemente mayor protagonismo en las películas en las que participaron.

Siguiendo con películas que no he podido ver aún, estaría también la de Party Games for adults only. Hay muy poca información sobre ella en la red e incluso me hizo dudar sobre si realmente se llegó a rodar, pero si, la película existe, y se llegó a editar en VHS. En todo caso me ha sido imposible hacerme con ella y espero algún día poder conseguirla.

Tampoco he podido ver 4 películas más que fueron dirigidas por el mismo director: John Howard. Estas películas son Stalked!, Scorpion, Avenged (todas ellas de 1986) y Flash! de 1987, unas películas muy parecidas entre ellas, en las que el bondage y, por lo tanto, la sumisión, tienen protagonismo en sus argumentos. En todo caso, quien busque y rebusque por las entrañas de Internet, navegando por 1.001 páginas pornográficas, al final podrá conseguir ver algunos fragmentos de las películas, y bien, la verdad es que no prometen mucho más que mostrar simples sodomizaciones mezcladas con sexo.


Estas películas duran cada una de ellas aproximadamente 1 hora, y fueron firmadas por Linnea Quigley con un seudónimo: “Jessie/Jesse Dalton”.

Pasados el año 1985, cuando el furor que consiguió Linnea gracias a El regreso de los muertos vivientes -entre otras películas- ya era considerable, eso le permitió aparecer en algunos documentales sobre el género de terror. Uno de ellos fue rodado en 1987, y fue titulado Drive in Madness. Éste fue producido, escrito, y dirigido, por un tal Tim Ferrante, un tipo que además del presente documental no hizo prácticamente nada más en el mundo del cine. De todos modos, pese a la poca trascendencia que ha tenido Ferrante en el mundo del cine, en Drive in Madness consiguió reunir a gente de la talla de George Romero, Tom Savini, John A. Russo, y a las ScreamQueens de moda en los 80 Linnea Quigley y Bobbie Bresse, entre otras más personalidades del mundo del cine de terror.

El documental es muy sencillo en su conjunto, sobretodo en el montaje, y además los testimonios de los entrevistados, a día de hoy, son muy poco enriquecedores para el espectador con unos conocimientos básicos sobre el cine de terror de bajo presupuesto. De todos modos precisamente por el hecho de haberse rodado en los años 80, las confesiones de los entrevistados, si las contextualizamos en dicha época, a ratos revelan cosas que pueden ayudar a entender mejor aquellos tiempos. Temas como el auge del cine exploitation a lo largo de los 80 por culpa del Vídeo, la paulatina extinción de los cines Drive-in (un tipo de cine de origen estadounidense situado en el aire libre, en que los espectadores se acercaban en coche hasta una pantalla gigante en que se proyectaba una película), también sobre los programas doble del cine, etc. Además de este análisis (que insisto, es bastante superficial), Drive in Madness también se interesa en ir mostrando trailers de películas casposas de los años 70 y 80, como Mausoleum, Frankenstein vs Dracula, Nurse Sherri o Monstruos hambrientos, es decir, cine casposo de carácter exploitation que hoy en día solo podemos ver, o bien con simpatía, o bien con vergüenza ajena. Pero en todo caso Tim Ferrante, con la broma, acaba por sacar a flote cantidad desbordante de películas casposas que, personalmente, la mayoría no conocía... así que bravo!

Respecto a Linnea Quigley tiene 3 intervenciones, pero apenas explica nada de interés que a estas alturas no conozcamos. Inicialmente explica cual fue su primera participación en el mundo del cine, insistiendo una vez más que no fue Psycho from Texas y sí Fairy Tales tal como muchos medios indican, además de cómo vivió esa primera experiencia; también comenta sobre la incomprensión del público no habituado a ver cine de terror cuando se le pide la opinión respecto a que las interpretaciones de Linnea siempre se basen en desnudarse-gritar-morir; y por último comenta algunos detalles sobre el por qué El regreso de los muertos vivientes fue la película más complicada en la que participó.

Lo dicho, un documental que tiene más interés por su motivación a desenterrar películas olvidadas que por los testimonios de sus participantes, pero igualmente lo recomiendo como curiosidad. Lo podréis encontrar en YouTube.



Siguiendo con el género documental, hay que tener en cuenta que Linnea Quigley participó en muchos otros documentales, de mayor o menor interés. Destaqué en su momento el Linnea Quigley's Horror Workout, he destacado Drive in Madness, seguidamente destacaré Stephen King's Worlds of horror, y destacaré algunos otros más, pero, obviamente, no comentaré todos los documentales en los que haya participado la actriz, ya que la redundancia sería constante y por lo tanto solo me centraré en los que considere que tienen algún interés de cara al aficionado al cine de terror.

Stephen King's Worlds of horror es otro documental recomendable, aunque solo sea por los 10 minutos que dispone Linnea Quigley de protagonismo. Vayamos por partes. Tal como antes comentaba, Stephen King's Worlds of horror fue un documental en el que participó Linnea Quigley, y es un documental conducido por Stephen King en el que habla sobre las influencias cinematográficas que ha tenido su carrera como escritor a la hora de elaborar sus novelas de terror. De ese modo, King, irá a presentando a distintas personalidades del género como Charles Band, Brian Yuzna, Wes Craven, además de Linnea Quigley (entre muchos otr@s), y cada uno de ellos comentará algunas de las películas de su cine además de anécdotas de ciertos clichés y particularidades de su carrera.

Igualmente, no fue hasta 1989 que se estrenó Stephen King's This is horror, la película que verdaderamente me ocupa. Éste se trata de un documental que se podría considerar como una especie de "hijo" del "Worlds of Horror", ya que de él se aprovecharon una selección de clips para incorporarlos al Stephen King's This is horror. A esos clips se le añadieron de nuevos, con otras nuevas entrevistas a personalidades ligadas al género de terror, pero siempre preservando la misma rutina narrativa que el "Worlds of Horror", eso sí, con un trabajo de montaje mucho más interesante y pulido. Por lo tanto, Stephen King's This is horror acabó siendo el documental perfecto, completamente enriquecedor, y con más de 3 horas de conversa sobre cine de terror. ¡Es genial! Respecto a su distribución se hizo en Vídeo doméstico a partir de 4 volúmenes distintos, y hoy en día, por suerte, existe una doble edición en DVD holandesa (si no tengo mal entendido), aunque según se cuenta no está todo el metraje original incluido.

El sketch de Linnea Quigley le sirve para presentarse y comentar algunos detalles sobre sus gustos cinematográficos, dar al espectador una lección sobre los distintos tipos de gritos a emplear en una película de terror (¡¡muy recomendable de ver!!), además de presentar algunos clips de películas comentados por un narrador, como los de Night of the demons o Blood Nasty. Por suerte, Linnea Quigley compartió en su canal oficial de YouTube el video con su intervención en Stephen King's This is Horror, así que lo comparto yo también:



Poco a poco, el buen hacer de los actores junto con la consecuente admiración de un público fiel (además del culto que los documentales iban haciendo a los emblemas del género de terror como Linnea Quigley), implicaba la admiración de las personalidades del cine. Y es que, cuando Linnea Quigley ya se había convertido en una estrella de la serie B, puntualmente surgían películas que aprovechaban material de sus películas como complemento, es decir, escenas donde aparecía la actriz en otras películas. Un ejemplo fue el de Night Screams (A.K.A. “Gritos de miedo”), un slasher de 1987 bastante decente que fue dirigido por Allen Plone, en el que al inicio de la película un par de jóvenes aparecen mirando una película en televisión, que es ni más ni menos que Graduation Day. En esa escena se pueden ver un par de clips de la película, dos asesinatos concretamente, y uno de ellos es el que sufre el personaje que interpreta Linnea Quigley. Pero esto también ocurriría en otras películas, como por ejemplo Silent Night, Deadly Night 2 (la muerte que sufre Linnea en la primera parte), Future Shock (una escena de El regreso de los muertos vivientes), Horrorvisión, Dead HeatScream Queen Hot Tub Party (que hablaré de ella posteriormente), y Bimbo Movie Bash, donde aparecen algunas escenas más emblemáticas de su carrera.

Otra de las películas que no comenté en “Descubriendo a Linnea Quigley” es American Rampage, la enésima colaboración de Linnea Quigley (y Michele Bauer también) con David DeCoteau. Ésta se trata de una película de 1989 con una historia que gira en torno a la venganza de una mujer policía contra el cartel de la droga. En su aventura, le acompañará otro policía, interpretado por el gran Troy Donahue, dándole así un poco de glamour a un filme que hoy en día vive completamente olvidado (y que además es muy complicado de conseguir ver). Personalmente American Rampage es un thriller que recomiendo con firmeza, tanto por la acción y violencia a raudales que se ven a lo largo de los cortos 80 minutos de metraje, como sobretodo porqué, pese a tratarse de una película de bajo presupuesto, en ningún momento se le notan limitaciones técnicas a la hora de ejecutar escenas con explosiones, sangre y demás elementos técnicos que acostumbran a devorar gran parte del presupuesto de una película.

American Rampage quizás formaría parte de una especie de “bi-logía” realizada por DeCoteau sobre la venganza ejercida por una mujer, acompañando a Lady Avenger (1988). Éste se trata de un tipo de cine cercano al “Rape & Revenge” en que la violencia, desnudos y venganzas al más puro estilo Death Wish, toman total protagonismo.

(Poster Japonés de la American Rampage, y la carátula en VHS de Lady Avenger)

Respecto a Linnea Quigley solo aparece en una escena, y la verdad es que, todo sea dicho, metida en calzador. Esa escena se sitúa en una ducha, lugar donde inmediatamente muere asesinada. ¿Cuantas muertes le habremos visto a Linnea en una ducha? Pues tampoco tantas... en Stone Cold Dead, Witchtrap, y si se me permite, la brutal violación en Savage Streets. También Linnea ha tenido otras escenas de ducha memorables, pero más ligadas al sexo...

Otra película al listado..., y esta es especial! Nadie sabe la ilusión que me hace poder hablar de Deadly Embrace, y básicamente porqué hacerse con ella ha sido toda una odisea. Recomiendo a todo aquél que desee ver la película que no pierda el tiempo y se la compre en DVD, ya que actualmente existen un par de ediciones de esas “peladas” que por un precio bastante bajo te ahorrarás tener de invertir horas y horas buscándola por la red. Yo me compré una de esas ediciones, concretamente un DVD de esos que no son más que un VHS pasado a DVD, es decir, que solo se ha digitalizado la mala calidad del videocassette. Esta edición la puedes encontrar en Estados Unidos a través de Amazon, y se trata de una edición creada por una empresa China. A continuación cuelgo unas fotos de mi DVD:


Respecto a la película la verdad es que no es nada del otro jueves. Es curioso que a veces el fenómeno fan acaba propiciando la curiosidad y el coleccionismo de verdaderas mierdas cinematográficas, pero, que le haremos? Estamos ante Deadly Embrace, una película de bajo presupuesto escrita por un habitual de este artículo como es Richard Gabai, y dirigida por otro clásico de este artículo: David DeCoteau (aunque esta vez utilizó un seudónimo llamado Ellen Cabot). Por otro lado, en el reparto se encuentra Jan-Michael Vincent, la espectacular Ty Randolph, Michelle Bauer y Linnea Quigley. Por lo tanto, con todo ese equipo artístico, alguien duda que hay que ver sí o sí la película?

Deadly Embrace, pese a tener a David DeCoteau como director, no se trata de una película de terror. Más bien se trata de una telemovie de sobretarde con el tema de los celos como trasfondo. La historia cuenta como Charlotte (Ty Randolph) contrata a Stewart (Jan-Michele Vincent), para que se ocupe de las tareas de la casa, como cuidar el jardín, piscina, limpieza, etc. Y como si se tratara de una peli porno, pues resulta que Stewart es un chico semi-culturista y Charlotte es una escultural mujer que se pasa el día sola el casa porqué su marido trabaja todo el día. Además, el marido de Charlotte tiene problemas de impotencia y no la satisface sexualmente como debería. Eso propicia que Charlotte se obsesione con Stewart, se lo folle salvajemente un par de veces, y luego se enamore de él. Pero, Stewart tiene novia, Michelle (Linnea Quigley), y claro, cuando Charlotte se entera de eso los celos cogen magnitudes de locura...

Sin más, su argumento es eso. En Deadly Embrace apenas hay sangre, ni violencia, ni nada, solamente se trata de una película de intriga barata, previsible a rabiar, con mil incoherencias a lo largo de su desarrollo (como por ejemplo el papel que interpreta Michelle Bauer, que aún me pregunto qué significa...), y con mucho erotismo y largas escenas de sexo por en medio (e incluso me atrevería a decir que con sexo real, ya que en un par de planos se puede apreciar sutilmente como Stewart penetra a Linnea). Linnea Quigley, además de follar con ganas, está especialmente bien en las escenas de tensión, pero en el fondo tal como es habitual en la mayoría de las películas en que participa no es más que un personaje secundario. Por lo tanto, como película es una curiosidad, pero también una mediocridad.