jueves, 20 de agosto de 2015

Descubriendo a Linnea Quigley: La decadencia (Parte 3) - Final



En serio nadie se había preguntado a estas alturas por qué motivo Linnea Quigley nunca había trabajado con Jesús Franco? Es curioso, pero toda Scream Queen con un mínimo de cara y ojos -y tetas- que destaco en los años 70 y 80, tuvo algún papel en películas del Tío Jess. Mari-Cookie and the killer tarántula with 8 legs to love you (por dios, menudo coñazo de título) fue la primera participación de Linnea Quigley con el director español de un total de 2, y ésta fue producida en 1998, llevando así a tierras malagueñas a “la rubia actriz de los desnudos” para realizar el rodaje.

La presente película se trata de una obra inclasificable, un porno light que juntó en un mismo reparto a Michele Bauer, Lina Romay, Amber Newman (actriz neumática habitual en las películas de Jesús Franco) y como no, Linnea Quigley. Cabe decir que, Linnea, ha destacado en algunas entrevistas que si de alguna película se arrepiente de haber participado a lo largo de su carrera una de ellas es Mari-Cookie and the killer tarantula with 8 legs to love you. De hecho, pese a todas las burradas en las que participó Linnea, con más o menos dosis de sexo, lo cierto es que el Tío Jess juega a una liga aparte y siempre ha volcado en sus películas puñados de fantasías sexuales dignas del mejor sádico pajillero. Además, Lina Romay, un “objeto” que utilizó libremente en sus películas a base de desnudarla, hacerla follar, y follar aún más, con hombres y mujeres, siempre le ha funcionado de maravilla para aplicar sus fantasías -y encima era su mujer...-. Por otro lado, si hablamos de guarradas, Lina Romay se las come a todas, y no solo porqué interpreta en la presente película a una especie de tarántula humana que atrae a sus telarañas caseras a jovencitas, sino porqué no tiene problema alguno en mostrarse desnuda, enseñar múltiples veces su chochete, y practicar el cunnilingus un montón de veces. De hecho, el que le practica a Michelle Bauer es de una carga erótica brutal!!


Aunque Mari-Cookie and the killer tarántula with 8 legs to love you es una guarrada casi porno con poco interés, lo cierto es que ante tanta repetición de esquemas en los 90 respecto a la carrera de Linnea Quigley, el Tío Jess aplicó “algo” distinto a lo que fue habitual, con una película extraña, inclasificable, sin argumento, sin vergüenza en mostrar bizarrismo, con extrañas escenas de seducción, llenas de colorido y telarañas, y con una mujer perversa que seduce a mujeres jóvenes supuestamente para luego comérselas. Una de esas víctimas es Linnea Quigley, como comentaba, pero igualmente su protagonismo no es demasiado pronunciado y queda relegada a un papel poco trascendente. Curiosamente, no llega ni a desnudarse! Algo extrañísimo en una película en el que apenas salen hombres y apenas salen mujeres vestidas... De todos modos, Mari-Cookie and the killer tarántula with 8 legs to love you la vi muy vanguardista por tratarse de una película casposa, algún mensaje oculto habrá en ella enfocado hacia el sector del público más iluminado estilo Dalí o Buñuel, pero no es mi caso, yo prefiero verla pensando en que el Tío Jess está enfermo y muestra su galería de perversiones más recóndidas al mismo tiempo que se hace pajas viendo a su esposa Lina Romay follando con otros. Vaya, si al final me habrá gustado y todo, creo que incluso la recomiendo ver ni que sea un trozo.

Para recordar, sin duda!! el connilingus que practica una tarántula gigante a Amber Newman..., que al fin y al cabo ese es uno de esos pequeños detalles que hacen grande el cine casposo, como es el deseo a provocar. Amén.



Un par de años después de dirigir Jack-O, Steve Latshaw volvió a la carga para rodar Death Mask, un slasher sobrenatural bastante mediocre y aburrido en que Linnea Quigley tiene un importante papel en la trama. La película trata sobre un hombre con la cara deformada que gracias a la magia negra es capaz de crear una máscara que al ponérsela le permite asesinar a quien desee.

Es una película que no es merecedora de ver por sus lindezas artísticas precisamente y, de hecho, la primera hora del metraje no hay apenas ningún asesinato o momento de tensión. De todos modos que el argumento gire entorno a los integrantes de un circo, con todo lo que conlleva en cuanto a personajes freaks, decorados ingeniosos y sobrecargados, gags teatrales, etc., además de constantes desnudos y referencias a lo que era el fenómeno cinematográfico del momento La máscara (The mask) de Jim Carrey, como mínimo no la convierte en un filme demasiado pesado ni aburrido. Igualmente quiero insistir que no es una película recomendable.

Respecto a Linnea Quigley, ella aparece como protagonista de la película, asumiendo el rol de Angel Wilson, otra integrante del circo, que interpreta a una bailarina que hace algunas acrobacias. Su protagonismo va ligado a la presencia del asesino, concretamente cuando éste va aumentando su bodycount (concentrado todo en los últimos 30 minutos), pero por curioso que parezca Linnea no desarrolla una de sus virtudes como es la del grito. Apenas sufre, escapa, ni si quiera tiene miedo, y de hecho, su rol en la película es de “amiga” del asesino que intenta comprenderle y ayudar... Vaya, que sin demasiada carne al asador, es decir, para olvidar.

Y así es, Death Mask se olvida tan rápido como termina.




Cuando los 90 terminaban, se notaba claramente que Linnea había entrado en una espiral de producciones mediocres o, si más no, cameos intrascendentes en películas de poca monta. Su carrera era un desastre, encima el videoclub iba muriendo por momentos, y consecuentemente su edad ya no le hacía aparentar el aspecto virginal que podía tener en los 80 y a principios de los 90. Esa decadencia de su carrera la hizo entrar a participar en películas dudosas, tanto, que incluso se vio envuelta en una producción pornográfica en la que ella tuvo un papel relevante, es decir, que tendría escenas de sexo explícito. Algo similar ocurriría un año después con Pleasureville, y que tras su experiencia con Jesús Franco, Linnea inició su etapa más sexual cuando justo tenía 40 años... ¿la crisis de los 40?

La película en cuestión se titula The curse of the lesbian love goddess, y se rodó en 1998. Se trata de cine porno en toda regla, por lo que decir si es buena o no supongo que dependerá de si es capaz de propiciar muchas o pocas pajas, pero lo que sí que puedo decir es que el director es Ron Jeremy, el legendario actor y director porno -responsable de dirigir casi 200 películas en su carrera- estaba detrás de la cámara. No obstante, por mucho que Ron Jeremy esté detrás de la película, obviamente el principal reclamo de la película es la presencia de Linnea Quigley, algo que no pasó desapercibido a los productores y que no dudaron en aprovecharlo para publicitar a la actriz claramente en el póster de la película. De todos modos Linnea tampoco fue del todo tonta y supo escoger una película en la que solo hay escenas lésbicas, es decir, que no hay ninguna participación masculina en momentos de sexo. Por otro lado, sus escenas de sexo las realiza sola, y por lo tanto en las dos escenas en las que aparece apenas se limita a masturbarse el clítoris. ¡Y aún hay más trampa! Porqué el juego de manos de Linnea a la hora de masturbarse siempre tapa su vagina, por lo tanto que nadie se emocione porqué en los años 80 ya se pudieron ver fotografías en revistas eróticas donde Linnea enseñaba mucha más carne, como las fotografías que le hizo David Schoen, con escenas lésbicas donde nos enseña sutilmente su entrepiernas.


The curse of the lesbian love goddess se trata de una película imprescindible para el sector más cerdo de los fans de Linnea Quigley. En ella hay escenas muy subiditas de tono, aunque lejos de tratarse de pornografía hardcore.


Otra película que destila más sexo que gritos es Girls of the B movies. Se trata de un documental realizado en 1998 en que se entrevistan a varias actrices del cine de bajo presupuesto, y no solo del cine de terror, sino de todo tipo de producciones. Cada entrevista se limita a conocer superficialmente cada actriz, comentando su origen, sus películas realizadas, cómo consiguió entrar en el mundo del cine, y finalmente qué es lo que más ama del mundo del cine. Esas entrevistas, no más largas de 5-7 minutos, se van alternando con un striptease que va haciendo la misma actriz con tal de mostrar lo que es, SIN DUDA, lo más interesante de ellas: su físico.

Una de esas actrices es Linnea Quigley, quien a sus 40 años de edad se ve envuelta en una película en que comparte reparto con actrices de 25, recién salidas de revistas eróticas, y por lo tanto, con escasa experiencia en la industria cinematográfica. Y eso en el fondo es triste. Además, su físico ya no es lo que era en otras películas, y en el striptease que realiza la verdad es que da un poco de pena detectarle a su cuerpo celulitis, pecas que nunca se le habían visto, y en sí todas esas imperfecciones completamente normales y naturales para su edad, pero que en una película minimamente decente siempre se buscaría ocultar.


Este tipo de cine es precisamente la dinamita que reventó el respeto que se habían ganado las Screams -y en sí todas las actrices que participan en películas de bajo presupuesto- al demostrar, una vez más, que en realidad esas chicas no son más que cuerpos tuneados con silicona que pseudo-actuan a base de polvos y 4 gritos en las películas. Ídem para revistas como “Femme Fatale” o “ScreamQueens”, revistas eróticas que fotografiaban a actrices que recién empezaban a hacer sus pinitos, y solo por eso ya se les daba una importancia y protagonismo que aún no se habían ganado, por lo que la industria cada vez más banalizó a estas actrices, y consecuentemente se cargaron el prestigio adquirido en los años 80 con actrices que de verdad se ganaron el respeto actuando en decenas de películas: tales como Brinke Stevenes, Linnea Quigley o Michele Bauer. Una pena, porqué las Screams de los 80 son una perfecta mezcla de sexo+terror, pero cuando solo se da protagonismo al sexo, el cine queda en un segundo plano.


Animals es la peor mierda que he visto en años. Se trata de una película de 1990 dirigida ¿dirigida? por un tal Bob Cook, que trata sobre unos matones que acabarán secuestrando, torturando y violando a un grupo de chicas que se encuentran de camping en medio del bosque. Entre esas chicas se encuentra Linnea Quigley, enviando un mensaje a los fans que le siguen del plan “a ver si tienes cojones a aguantar hasta el final de Animals”, porqué tela en la pedazo de mierda de película en la que se involucró...

Lo que verá el espectador en Animals es una propuesta que roza el límite más underground de la Serie Z, con una fotografía asquerosa que parece sacada de una grabación casera en Super 8, encima sin etalonar, montada de cualquier manera, y lo peor de todo, con un contenido tan mal dirigido que se le notan por todos lados los fallos de raccord y sus cutre-efectos digitales. Eso sin contar unas interpretaciones amateurs y sin apenas experiencia en el mundo audiovisual tal como indica IMDB, y aún hay más! porqué incluso los técnicos de sonido y asistentes de dirección también tuvieron distintos papeles en la película. Y ojo al cartel de la película, que os lo juro, es el oficial, pero no se corresponde absolutamente en nada con el contenido que muestra.

Pero bien, dejando de lado que es una puta mierda Animals, al menos hay algunas escenas de violencia bastante crudas, tetas por todos lados, y una violación anal a Linnea Quigley que le permite exteriorizar sus pulmones a base de gritos. Eso sí, dicha violación, se hace raro ver como un tío está follando mientras busca “no sé qué” en un armario...¿un consolador? La foto habla por sí sola:

(Si, la está violando...)

Dentro del saco de películas en que Linnea apenas aparece con un simple, testimonial, pero para nada molesto cameo, encontramos también Kolobos, el último suspiro. Éste se trata de un filme que pertenece al género slasher, y que al igual que películas insignia como Viernes 13 y demás, también incorpora en su reparto adolescentes y a un asesino en serie enmascarado. Cabe decir que más que las películas de la saga de Jason Voorhes, Michael Myers y compañía, Kolobos se marca como referencia otras películas que incorporan elementos más psicológicos como pueden ser, por ejemplo, Maniac (William Lustig, 1980), además de un guión con tintes a La mansión de los horrores (William Castle, 1959) y sobretodo una versión terrorífica del concepto de Solo en casa, muy al estilo como la adaptó con posterioridad la magnífica The Collector (Marcus Dunstan, 2009). Por lo tanto, Kolobos, el ultimo suspiro es una película de adolescentes encerrados en una casa y que deberán sobrevivir a las trampas ocultas que hay en ella, además de un asesino en serie que no es lo que parece.

La dirección va a cargo de Daniel Liatowitsch y David Todd Ocvirk, y en su conjunto la película la recomiendo bastante pese a sus defectos. ¿Defectos? A mi siempre me la han sudado los defectos en el cine de serie B, ya que es un tipo de cine para disfrutar tanto con las virtudes como con los defectos, pero claro, tiene que haber también virtudes. ¿Virtudes? Sí, la película tiene algunos detalles interesantes merecedores de ser destacados, como por ejemplo la perspectiva del filme siempre constante de la protagonista, que justifica al tramo final de la película ciertas visiones y escenas macabras que el espectador se irá encontrando durante la trama, y que la verdad, acojonan lo suyo. También hay algunas escenas de violencia y gore bastante majas, y sobretodo una puesta en escena con una iluminación que recuerda mucho el cine de Mario Bava, con tonalidades rojas y azules en ambientes de oscuridad parcial que la verdad, todo sea dicho, nunca sabremos de donde salen pero quedan chulísimas. Y si a ello le añadimos algún que otro giro en la trama (aunque previsible) y que la duración total de la película son unos cortos 80 minutos, la verdad es que Kolobos es una película muy digna de ver.


El cameo de Linnea Quigley, como comentaba antes, está metido en calzador. Ella interpreta a Dorothy, y aunque el guión no explica quién es, creo que se trata de la madre de Kyra, la protagonista de la película. Solo tiene una aparición de unos 40 segundos, precisamente hablando con Kyra sobre el futuro más próximo de la chica y también sobre unos dibujos que ella misma dinuja (no quiero desvelar nada). La verdad es que Linnea no aporta nada a la trama más allá de satisfacer el deseo de unos directores que de bien seguro eran fans de la actriz y querían que participara a la película, y quien sabe si también lo hicieron por motivos de marketing. En todo caso, lo que me sorprende de la aparición de Linnea es que aparece con el pelo recogido, algo que si ahora no ando despistado creo que nunca había ocurrido. Por otro lado, los directores de Kolobos, el último suspiro quisieron homenajear la muerte de Linnea Quigley en Noche de paz, noche de muerte, aquella en que muere clavada en las aspas de una cabeza de ciervo colgado de la pared, y en la presente película más o menos hay una muerte parecida de una joven adolescente a manos del asesino.


The killer eye es una película que he querido incluir en el listado de la presente entrada más que nada para acabar, junto a Kolobos, con un buen gusto final en el artículo. Si bien he empezado la presente entrada con una tarántula gigante que practica el connilingus a una mujer, ahora la terminaré con un ojo gigante que se folla a toda mujer que se encuentra. Esto es, en definitiva, el maravillosos mundo de la caspa, la caspa pura y dura, y encima de calidad como la que suele producir la Full Moon. Pienso que solo así, con cachondeo, se puede cerrar bien un artículo como este que ha acogido 11 entradas para hablar de basura cinematográfica. Espero que las fotos, como mínimo, arranquen alguna sonrisa.


Eso sí, que nadie se piense lo que no es, porque Linnea Quigley aparece en la película. Se la puede ver un instante, en una escena en que une a los dos garrulos drogadictos de la pelí mirando una película en televisión: Creepozoides, y concretamente están viendo la escena de la ducha que une a Linnea Quigley con uno de esos militares culturistas. Por lo tanto, la presencia de Linnea en la película es testimonial. The killer eye es basura cinematográfica, nada reluce más allá de la vulgaridad, el cartón piedra, y el ridículo, pero hacer el ridículo muchas veces sirve para que el resto se rían, y a diferencia de muchas películas casposas y amateurs que pretenden ser ambiciosas con 4 duros (error), las películas de la Full Moon (como ésta) suelen ser malas a propósito, y esa es la actitud que ayuda a hacer grandes estas películas. Además, junto a un argumento pésimo (¿¿¿qué coño es eso de ojo asesino???), sexo constante, y apenas 60 minutos de metraje, el resultado es algo la mar de entretenido. Es, en definitiva, una película que reivindico a la vez que me despido del artículo.


Por cierto, AL LORITO este 2015 con Hunters, la última película de Linnea Quigley. He dicho.




martes, 18 de agosto de 2015

Bathory (Lady of Csejte) - Andrei Konst, 2015




TÍTULO ORIGINAL: Lady of Csejte
AÑO: 2015
PAÍS: Rusia
DIRECTOR: Andrei Konst
GUIÓN: Matthew Jacobs
FOTOGRAFÍA: Maxime Alexandre
REPARTO: Svetlana Khodchenkova, Isabelle Allen, Lia Sinchevici, Ada Condeescu, Valentin Teodosiu, Claudiu Trandafir, Pavel Derevyanko, Paul Diaconescu, Lucas Bond,Sandu Mihai Gruia

PRODUCTORA: Glacier Films

NOTA: 4






“La sangre es la vida” dicen las viejas escrituras cristianas. Y no se trata de algo desfasado, propio de nuestros antepasados, o de fanáticos religiosos que practican rituales siniestros, sino más bien de algo que sigue tan arraigado en nuestra sociedad como es el hecho de hacer la comunión, en que el sujeto implicado bebe metafóricamente la sangre de Cristo y come de su carne para curtir su espíritu. No se si curtirá nada, no soy católico, en todo caso el concepto de “la sangre es vida” es una creencia que ha calado fuerte desde tiempos inmemoriales, también para la condesa Bathory, seguramente la primera asesin(a) en serie que se recuerda. Ella es la responsable de haber matado a unos 650 niños húngaros, todos ellos con un único motivo: su sangre. Ella creía que bañarse con la sangre de esos niños le serviría para preservar de un modo más joven su piel, y a la vez conservar su belleza por más tiempo.

El cine, obviamente, ha hecho gala de esos sucesos y ha representado a la condesa en muchas ocasiones, y también de un modo distinto. Obras como “La condesa Drácula”, con Ingrid Pitt interpretando a la condesa; también “La noche de Walpurguis” en la que debe enfrentarse al hombre lobo Waldemar Daninsky; en el género de la animación japonesa con la excelente Vampire Hunter D: Bloodlust; u otras más modernas como la reciente The Countess, un discreto filme con más pena que gloria. Películas muy distintas entre ellas, y que ahora, en 2015, debemos incluir a otra versión más del mito: “Lady of Csejte”, una película de origen ruso.

Lady of Csejte” es la opera prima del director rudo Andrei Konst. La película se centra en dos niños plebeyos, un niño y una niña, hermanos solitarios que luchan por sobrevivir robando a los compradores del mercado su dinero. Por su desgracia, son descubiertos, y un juicio les condena a ambos a trabajar de esclavos en el castillo de la condesa Bathory, limpiando dicho castillo y demás tareas solicitadas. Una vez allí los dos descubrirán que hay otros niños igual que ellos, que van desapareciendo, y sobretodo, que tienen el convencimiento que les matan.

De ese modo el argumento deja arrinconada a la condesa como villana protagonista de la película, en beneficio de dos niños de corta edad que se enfrentan a un destino terrible por el que tendrán que luchar, si es que quieren sobrevivir. A diferencia de títulos mencionados antes, Lady of Csejte no pretende hacer un retrato biográfico a la Condesa Bathory, ni hacer un repaso morboso de los actos de tortura que practicaba a las chicas adolescentes que ella mataba junto a sus sirvientas, o los famosos baños de sangre, o incluso detalles que envuelven el mito como es el canibalismo o las relaciones homosexuales que se dice que practicaba con sus sirvientas,... nada de eso. La presente película sin duda alguna decepcionará a todo aquél que desee encontrarse con la parte biográfica más escabrosa de la condesa, y en cambio se encontrará con una película dramática sobre dos hermanos de corta edad que luchan por su libertad, siendo ellos los únicos protagonistas de la película.


Todo ello no quiere decir que Lady of Csejte no sea una película fiel a los sucesos históricos. De hecho, su final está retratado de un modo bastante fiel a los sucesos reales, por lo que el espectador se podrá hacer una idea bastante buena de como finalizó el bodycount de la condesa. De todos modos, soy partidario que cuando se quiere explicar algo por el simple hecho que ese suceso va ligado a unos actos malvados, la realidad hay que contarla como tal, no vale suavizar nada, ni ocultar, ni buscar justificaciones. Los juicios para los jueces, la realidad para el público, y Lady of Csejte se olvida de las torturas y en general de representar la psique aberrada de la condesa, el tema que de verdad interesa al espectador y no el de inventarse un simple melodrama destinado a un sábado por la tarde en Antena 3.

Por contra el diseño de la producción de la película está bastante logrado, se nota que no es una película barata y que ha invertido lo suyo en busca de una escenografía abundante, generosidad en cuanto a vestuario de época, y una recreación del pueblo húngaro realmente convincente. Eso si, quizás no convence tanto la estrella del cine ruso Svetlana Khodchenkova en el papel condesa Bathory, que si bien muestra su demencia a base de miradas intimidatorias a los dos niños protagonistas, pero se la ve demasiado atada de manos al no poder desarrollar su personaje en situaciones de torturas, baños de sangre, y demás momentos que le permitirían explotar el potencial de la condesa.


Sin duda, el mayor problema de Lady of Csejte es el hecho de querer dulcificar un contenido de origen macabro, sanguinario y completamente retorcido a base de simplemente sugerir esos actos y de dar protagonismo a unos niños indefensos. ¿Una vulgar estrategia para sensibilizar al espectador? Mi sensación al ver la película era como si estuviera ante una película de factura Disney, con dos niños como protagonistas que se adentran sin querer a una pesadilla en la que el terror está en su imaginación, sin que entiendan exactamente la magnitud de los hechos. Yo entiendo que eso sirve para crear algún tipo de empatía hacia ellos, pena quizás, pero qué queréis que os diga, una película sobre la condesa Bathory tiene que hablar sobre la condesa Bathory y explicar como era y qué hizo, algo que no ocurre en Lady of Csejte. Todo en su conjunto acaba siendo un melodrama bien hecho, con momentos de esos que arrancan sonrisas a un público familiar, con un desarrollo de la historia correcto, y en general creo que es una película perfecta para mi madre.



TRAILER:



viernes, 7 de agosto de 2015

Zombieworld - Varios directores, 2015




DIRECTORES: Jesse Baget, Adrián Cardona, Rafa Dengrá, Luke Guidici, Phil Haine, Peter Horn,Jared Marshall, Cameron McCulloch, David Muñoz, Adam O'Brien, Zachary Ramelan, Paul Shrimpton, Vedran Marjanovic Wekster, Tommy Woodard
AÑO: 2015
DURACIÓN: 100 min.
PAÍS: Estados Unidos
REPARTO: Noé Blancafort, Lauren Brady, Jeff Newman, Bill Oberst Jr., Zack Price, Trevor Snarr, Marc Velasco
PRODUCTORA: Dread Central Media / Ruthless Pictures


NOTA: 5





Hace unos días hablé sobre Maggie, la nueva película de Arnold Scharzenegger, en la que se puede ver como el planeta Tierra vive desolado y resignado a sucumbir a la amenaza zombie sin ningún tipo de recurso para combatirla. Con semejante situación apocalíptica, el drama de situaciones personales se dispara, inevitablemente, por gente que queda infectada y que progresivamente se va convirtiendo en un muerto viviente. Es, en definitiva, la visión más pesimista y deprimente, ya no solo del género zombie sino de la vida en sí. Pero para no decaer los ánimos y salir de la depresión a la que volcará a cualquiera Chuache como padre de familia en Maggie, presentaré esta vez una película que se sitúa a las antípodas del drama, es decir, a la comedia más gamberra y sinvergüenza que la serie B nos puede ofrecer. Un título de esos destinado a ser carne de maratón nocturna, de sesión palomitera en casa con los colegas, una de esas que no da miedo, que ríes de la gilipollez del conjunto. Su nombre es Zombieworld, y es otra de las novedades del género en el presente 2015.

Zombieworld es sencilla, pero cunde. De hecho no se trata de otra cosa más que de una recopilación de cortometrajes recientes que se sitúan en el género zombie, tales como los multipremiados y a la vez con acento español Brutal Relax (Adrián Cardona, David Muñoz, Rafa Dengrá, 2010) y Fist of Jesus (Adrián Cardona, David Muñoz, 2012), cortometrajes con mucha sangre, gore de plastelina, exageración, y que sobretodo son unos cortos que priorizan la diversión ante el miedo o la reflexión. Pero también hay otros cortos que se pueden ver en Zombieworld que se alejan de ese estilo y apuestan por otras propuestas más terroríficas, algunas utilizando el found-footage como arma y logrando un resultado bastante plausible, así como otros cortos verdaderamente aburridos en los que se da prioridad a los diálogos.


Eso sí, que nadie crea que Zombieworld es una especie de ABCs of the Dead, V.H.S., y demás películas de cortometrajes unificados, no. Más bien la película consigue integrar los cortometrajes a partir de una especie de noticiario televisivo que presenta un periodista mordido por un zombie, y que poco a poco, a medida que vaya avanzando el noticiario, éste se irá convirtiendo en un muerto viviente. Dicho noticiario, siempre en clave de humor, irá informando sobre el apocalipsis zombie, que parece ser que se ha extendido por todo el mundo y no hay ya solución posible. Pero la idea del noticiario, además de informar sobre cómo se deben defenderse los humanos ante los zombies, es anexar a los 13 cortos que integran la película, siempre haciendo una pequeña presentación en forma de gag cómico sobre cada uno de ellos, como si de una “noticia” se tratara, y de este modo conseguir algún tipo de coherencia narrativa... aunque la intención deja bastante que desear. El resultado final son unos 100 minutos de película.


La verdad es que ver Zombieworld es una manera divertida, amena y festiva de poder disfrutar de una sesión de cortos de alta calidad, y a la vez ofrecer una segunda vida a un formato audiovisual como es el cortometraje que considero que tiene muy poca salida comercial pese a sus altas posibilidades técnicas y artísticas. Dread Central Media y Rutless Pictures son las productoras encargadas de producir la película, y espero que de este modo dichos cortometrajes tengan una salida más recompensatoria. Eso sí, Zombieworld tiene sus defectos, sobretodo en la postproducción. Lo que más me choca del conjunto no es tanto los grafismos o el montaje del conjunto, ni tampoco la calidad y estilo que pueda tener cada corto, ya que hay que tener siempre presente que fueron proyectos independientes con una estilo y presupuesto distinto entre ellos. Zombieworld, como película en sí, se trata de una obra que no consigue hacer encajar bien sus piezas, no tanto en lo que es el noticiario, que es divertido y sus grafismos son correctos, sino más bien su etalonaje. Es lógico que cada corto tuviera su fotografía, unos más contrastada, otros más saturada, etc., y aunque se nota que la postproducción de Zombieworld ha intentado (re)etalonar la película, lo cierto es que su fotografía iba variando y me daba la sensación de estar viendo a ratos películas distintas. Ya se que estoy hablando de un aspecto técnico, y en la Serie B es algo que poco importa, pero la verdad es que el resultado visual es bastante chapucero y en el fondo ésto se trata de uno de los pocos “trabajos” que han tenido que hacer los responsables de Zombieworld, y no me ha convencido.

De todos modos, Zombieworld es una piruleta de esas de 15 céntimos, baratas pero dulces. Quien se anime a verla y no haya visto antes los cortos estoy seguro que lo pasará genial, siempre que se priorice diversión, las ganas de ver gore, gamberrismo, y más diversión aún. A mi gusto, recomiendo los cortos con acento español, y el primero del found-footage.




TRAILER: