Sadako vs. Kayako - Kôji Shiraishi, 2016


-DIRECTOR: Kôji Shiraishi
-GUIÓN: Takashi Shimizu, Kôji Suzuki
-AÑO: 2016
-DURACIÓN: 98 min.
-PAÍS: Japón
-FOTOGRAFÍA: Hidetoshi Shinomiya
-REPARTO: Mizuki Yamamoto, Tina Tamashiro, Aimi Satsukawa, Misato Tanaka, Masahiro Kômoto, Masanobu Andô, Rina Endo, Maiko Kikuchi, Elly Nanami, Rintaro Shibamoto
-PRODUCTORA: Kadokawa / NBCUniversal Entertainment

NOTA: 6


Ya han pasado unos 15-20 años desde que Sadako y Kayako se exhibieran por primera vez a la gran pantalla y pusieran de moda sus cabelleras negras y gritos guturales. Consolidaron el subgénero kaidan, y fruto de su impacto hoy aún podemos apreciar los últimos coletazos de aquella moda a través de obras dignas como Under the Shadows, pero también de múltiples chorradas como Sadako 3D o la inacabable saga de Tomie, que denotan un evidente agotamiento de la fórmula. Normalmente ante estas situaciones los productores suelen rizar el rizo de sus propuestas y se acercan al fan más fiel a base de propuestas radicales, todo sea para dedicarles los últimos cartuchos disponibles de las franquicias que representan, siempre con el objetivo de satisfacerlos como sea y ya de paso dar un último coletazo en el género cinematográfico al que pertenecen. En el presente caso, un crossover es el resultado, y que unirá a las dos villanas más recordadas de la historia del horror japonés para que rivalicen a muerte. Su título es Sadako vs. Kayako, una propuesta aparentemente ridícula pero curiosamente bastante digna de resultado final.

Sadako vs. Kayako parte de dos historias paralelas que tienen como villanas a ambos fantasmas, para acabar entrecruzándose hasta llegar a un explosivo enfrentamiento entre los dos diablos folclóricos femeninos. La película es dirigida por Kôji Shiraishi, un habitual en Japón de este tipo de películas de fantasmas pero que curiosamente nunca había participado en ambas franquicias. Pero, lejos de aportar oxígeno a ambas sagas, Shiraishi no resulta ser el portador del ingenio para renovar una fórmula agotada como es la del kaidan, y se recrea, sobretodo al inicio, en el susto fácil a base de mostrar y desgastar a Sadako y a Kayako. Tema aparte ya sería la vuelta de tuerca que sufre la película en los últimos 20 minutos.


La película se inicia con el tropiezo por parte de dos chicas adolescentes llamadas Yuri Kurahashi (Mizuki Yamamoto) y Natsumi Ueno (Aimi Satsukawa) en una tienda de productos electrónicos de segunda mano, de una vieja cinta de VHS, en la que se oculta Sadako (Ringu). Solo una de ellas mira la cinta, pero la maldición ya está ejecutada y morirá en dos días. Para buscar una solución las chicas piden ayuda a un experto en fenómenos paranormales: el profesor Morishige (Masahiro Komoto), un experto en leyendas urbanas. Por otro lado, Suzuka Takagi (Tina Tamashiro), una adolescente psíquicamente talentosa, llega al suburbio de Naemi, al norte de Tokio, y se instala con sus padres al lado de la abandonada casa Saeki de las películas de Ju-On, donde habitan Kayako y Toshio. Como es de esperar su existencia se volverá amarga.


Ambas historias no tienen conexión hasta que conectan a la recta final de la película. A mi parecer lo hacen tarde, y con una justificación cogida en pinzas, pero lo importante es que lo acaban haciendo y es justo cuando la película capta todo el interés. Es probable que después de más de 10 películas entre ambas franquicias pedirle al director una nueva perspectiva de la fórmula sea pedir demasiado, pero pese a que Sadako vs. Kayako es una obra entretenida y a ratos incluso muy divertida, no deja de ser “una más” entre muchas, al priorizar a lo largo de sus primeros 70 min (de 100) el asesinato y susto malrollero, que si bien mola, no es lo que el espectador espera encontrarse en un crossover que promete escenas épicas. Además, “la unión” de ambas sagas se hace a través de una especie de sacerdote friki con poderes paranormales, con sus ideas de bombero para derrotar a ambas villanas a la vez, un personaje cómico que no encaja con el tono serio que siempre han tenido ambas franquicias. En realidad, el argumento de la película es una gilipollez.

Pero por extraño que parezca con la presencia del sacerdote, el tono de la película se mantiene completamente serio y evita caer en la trampa de la comedia. Lo que la distingue de aquellas primeras Ringu y Ju-On es que la presente película posee un ritmo más ágil, tomando como protagonistas a colegialas adolescentes que no destacan precisamente por su capacidad reflexiva, y sí más por la curiosidad. El resultado es que Sadako vs. Kayako ofrece una propuesta entretenida y dinámica, capaz de conectar bien con el público más festivalero a base recrearse en un extenso bodycount además de ser generosa a la hora de mostrar a los fantasmas. Es todo como menos fantasmal y siniestro que las originales, y sí más evidente y visceral.



En fin, Sadako vs. Kayako inevitablemente parte del desgaste de la fórmula, pero consigue coger personalidad y aportar como mínimo algo distinto a lo visto hasta ahora en ambas franquicias. Que quede claro que es una película de terror y no una comedia, en la que se sigue apostando por aquél viejo kaidan que daba mal rollo, pero que a diferencia de películas anteriores aquí es todo más masticado y evidente, como más festivalero, insisto. Y sin olvidar lo que todo el mundo espera ver en un crossover, como es un combate final cuerpo a cuerpo entre ambos fantasmas al más puro estilo de videojuego arcade, que si bien no destaca por tener la épica esperada como mínimo sabe captar la atención del público, que es siempre lo más importante en una obra titulada “Sadako vs. Kayako”. Es un final repleto de muertes, curiosidades, tintes lovecraftianos, y una sorpresa friki pero que todo el mundo hablará de ella...y quien sabe si para los próximos años.



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