sábado, 31 de diciembre de 2016

Las 10 mejores películas del 2016

Finaliza el 2016 y esto implica hacer balance de las películas que se han podido ver tanto en salas de cine como en los distintos festivales. Como cada año, haré una lista con las 10 películas que más me han gustado de las que estén relacionadas con el género de terror, o si más no que frontericen con él, dejando así al margen otras producciones que pertenecen a otros géneros y que de bien seguro otros blogs y webs ya se encargarán de sacar a flote.

Por un lado debo reconocer que no ha sido fácil escoger 10 películas. Por suerte el 2016 ha sido un año muy fértil en cuanto a cine de terror, y no solo eso, sino que de esa fertilidad ha habido poca secuela prescindible y remake absurdo. También están aflorando nuevos realizadores como Julia Ducournau, Ilya Naishuller o Babak Anvari, que de bien seguro serán el futuro del género, y eso sin olvidar que otros muchos como André Ovredal, Yeon Sang-ho, Na Hong-jin, Fede Alvarez o Denis Villenueve se consolidan en él. Incluso los directores catalanes Jaume Collet-Serra y Carles Torrens se apuntan a la movida. Todo en su conjunto es fantástico el cambio generacional.

Otras muchas películas no han optado a entrar en el listado simplemente porqué no las he podido ver aún, como son The BoyI am a heroYoga HosersHushMelanieShin GodzilaAntiporno o The Conjuring 2, entre muchas otras. A continuación os dejo el Top 10 junto con una pequeña argumentación de mis decisiones. El listado también está ordenado por orden cualitativo.

Y ya solo me queda pedir que el 2017 sea igual de generoso que el 2016. ¡Feliz año nuevo!



1) The Autopsy Jane Doe
Para mí, la mejor película de terror del 2016. Una película que aprovecha uno de los grandes morbos de la humanidad, los cadáveres, para elaborar una historia que gira entorno a la autopsia que le practican dos forenses a una mujer llamada Jane Doe, que murió en extrañas circunstancias. Con ese inicio, el director André Ovredal elabora una película sobre un cuerpo maldito, y en que los cirujanos, a medida que avanzan con su autopsia, peores son las consecuencias. Es sensacional The Autopsy Jane Doe, crece progresivamente su historia desatando continuas escenas de terror fantasmales que funcionan de maravilla, gracias en parte a una ambientación tan opresiva y malrollera como es la de una morgue a media noche, retratada con una cuidada fotografía. Además, Ovredal no olvida un sentido del ritmo que nunca decae, pilotado por un Brian Cox en estado de gracia.



2) Train to Busan
Poco me imaginaba que el género Zombi volvería a un Top 10. Como no, ha ocurrido de la mano de uno de los mejores talentos actuales de Asia, como es el coreano Yeon Sang-ho. Significa su debut lejos del género de animación, y no por ello le ha asustado el reto y ha conseguido con Train to Busan una obra comercial pero de gran calidad. Seguramente “ya la hemos visto”, pero pocas veces con tanta emoción e intensidad, utilizando -y a veces reinterpretando- los clichés propios del género de un modo inteligente y sin abusar para el disfrute del fan. Insisto que Train to Busan es la dignificación del género zombi, es un entretenimiento de calidad con aroma oriental que maneja a la perfección el sentido del terror en un escenario poco convencional en el subgénero como es el de un tren en marcha.



3) Hardcore Henry
Indescriptible en todos los sentidos. Es la película -o, más bien, la “experiencia”- que todo aficionado a los videojuegos ha soñado toda la vida en poder disfrutar, como es la de una película íntegramente en primera persona emulando el género shooter. De origen ruso, Hardcore Henry es una proeza cinematográfica, porqué le “cuela” todo, es un puto videojuego hecho realidad, creíble y adrenalítico a base de continuas escenas de acción que dejan sin aliento a cualquiera durante tooooodo su metraje. Y esto, sin olvidar que tras ella hay una historia muy interesante que finaliza en un final sorprendente, y que vale la pena seguir con atención más allá de la acción de la película. En fin, que es muy “hardcore” Hardcore Henry, es adrenalina pura durante 100 minutos, con constantes carreras, disparos, violencia, agresividad, más carreras, muertes, y en general un no parar... vaya, como un videojuego de acción concentrado en 100 minutos.



4) Arrival
Película de ciencia ficción de pura raza, en que se plantea la posibilidad de qué ocurriría si los alienígenas aterrizaran a la Tierra en diferentes puntos del planeta. Arrival es una película que no tiene ninguna escena de acción, ni momentos de excesiva tensión, y aún así consigue agarrar al espectador desde el minuto 1 e hipnotizarle hasta el final. Es fascinante, muy rica en matices, mágica incluso, porqué es capaz de sacar de dentro del espectador su lado más humano y curioso, y emocionarle a través de una historia inteligente (quizás demasiado a ratos), en que se le plantea al público una serie de preguntas que consiguen descolocar todo aquello que damos por sentado. Película de 11.



5) El Extraño (Goksung)
También de origen coreano, El Extraño es otra de las sorpresas positivas del año. Dirigida por un viejo conocido como es el coreano Na Hong-jin, la película es un thriller policíaco con tintes sobrenaturales que se sitúa en un ambiente rural, manejando muy bien un sentido narrativo clásico pero impregnado de cultura asiática. Es todo muy absorbente, con un despliegue visual muy atractivo y una historia que poco a poco se va cociendo hacia lo tenso y enfermizo, siendo muy destacable su segunda mitad, que de bien seguro será recordada para muchos años por su intensidad y crudeza. Lástima que sus 156 minutos de duración son excesivos, como en general todo el cine coreano, pero en todo caso El Extraño tiene armas suficientes para no decaer en ningún momento.



6) The Shallows
Pocos directores actuales consiguen controlar tan bien el suspense como Jaume Collet-Serra. The Shallows es quizás su obra más divertida, con una historia de Serie B situada en una playa paradisíaca en que una surfista debe enfrentarse al ataque de un gran tiburón blanco. Suspense continuo con momentos de terror puntuales, ayudados por una fotografía preciosa, cohabitan en esta historia que consigue hacer sudar al espectador. Lástima de su trasfondo existencial, que lejos de enriquecer la historia solo sirve para distraer al espectador. Por cierto, su final es el WTF más plausible del año.



7) Under the Shadow
La propuesta exótica del año viene con acento iraní. Under the Shadow es una película que rasca en su folclore (los Djinns) para explicar una historia de terror situada en un contexto bélico, concretamente cuando los Ayatolás se impusieron en Irán y aplicaron sus restricciones religiosas. Sátira socio-política para la que es, con seguridad, la película más escalofriante del año, y curiosamente protagonizada íntegramente por mujeres.



8) Don't Breathe
Vale la pena no buscarle los tres pies al gato en Don't Breathe. Su fuerza reside precisamente en ser directa en cuanto a terror y no dejarse distraer con complementos que puedan enriquecer una historia tan sencilla como la que parte, y en cambio se obsesiona por satisfacer al aficionado del género de terror a través de un largo e intenso tour da force al interior de una casa laberíntica. Una película de cazador cazado que una vez arranca deja sin aliento (o respiración, no sé). Simple, directa, y sin piedad.



9) Grave
Dirigida por una joven debutante llamada Julia Ducournau, Grave es la propuesta polémica del año por su supuesta violencia explícita. Sin duda, toda esa publicidad es puro marketing más allá de un par de escenas con cierto mal gusto... pero en sí no son nada del otro jueves. Grave habla sobre una chica adolescente que un día se da cuenta que le gusta la carne humana, una clara metáfora de los cambios que sufren los jóvenes en la adolescencia. La película fronteriza entre la comedia dramática y el género de terror, algo que no es muy atractivo a priori, pero su acabado sencillo y de fácil ver, no obstante incómodo en cuanto a temática, y sin escatimar en talento delante y detras la cámara, convierten a Grave en una película muy disfrutable. Y es que está todo rodado muy bellamente, cuidada al detalle, consiguiendo así un resultado que brilla por su calidad y que de bien seguro seducirá al público mayoritario y al especializado, algo muy raro de encontrar hoy en día. Lástima de la superficialidad del conjunto.



10) Pet
De Sitges se llevó el premio a mejor guión, un premio más que justificado viendo el resultado. Pet es sensacional, un thriller sobre un perturbado pajillero que planea secuestrar a una chica por la que se obsesiona, y que una vez lo hace, se harán evidentes sus verdaderas intenciones. Como apunto la película coge otro rumbo completamente distinto después del secuestro, a través de uno de los mejores giros argumentales que he visto en los últimos años y que dan pie a una segunda mitad de la película muy intensa. Pet, con apenas dos actores y un escenario, diálogos ingeniosos y flashbacks rompedores, ofrece al espectador un cara a cara final entre dos personajes completamente memorable. Cine low cost que prioriza una historia por delante del espectáculo visual.



Otros títulos que destaco del 2016:

HACKSAW RIDGE
La mejor película del año, sin duda. Mel Gibson lo ha vuelto a hacer ésta vez con una película bélica de la 2a GM.

THE HANDMAIDEN
Película redonda mire por donde se mire, y que se llevó merecidamente el premio del público en Sitges.

SEOUL STATION
Como precuela de Train to Busan no cuela, pero como película independiente si. La mejor película de animación del año.

THE VOID
El culto la pondrá en su lugar con el tiempo. Con una mitología propia muy interesante y una puesta en escena de las que se echan en falta, la convierten en una obra a tener muy en cuenta.


NERVE
Nada novedosa en cuanto a trasfondo, pero sí en forma. Trata sobre un juego online en que subir de nivel implica subir el peligro para quien juega.

31
Lo más flojo de la carrera de Rob Zombie sigue conservando el sello del director.

MUSEUM

No he leído el manga de Ryôsuke Tomoe, pero la película la disfruté mucho pese a sus fallos de guión. Mezcla más o menos bien a Se7en y Saw, ofreciendo una obra muy entretenida en que la investigación y el torture-porn son la base.






martes, 13 de diciembre de 2016

Sadako vs. Kayako - Kôji Shiraishi, 2016


DIRECTOR: Kôji Shiraishi
GUIÓN: Takashi Shimizu, Kôji Suzuki
AÑO: 2016
DURACIÓN: 98 min.
PAÍS: Japón
FOTOGRAFÍA: Hidetoshi Shinomiya
REPARTO: Mizuki Yamamoto, Tina Tamashiro, Aimi Satsukawa, Misato Tanaka, Masahiro Kômoto, Masanobu Andô, Rina Endo, Maiko Kikuchi, Elly Nanami, Rintaro Shibamoto
PRODUCTORA: Kadokawa / NBCUniversal Entertainment


NOTA: 6








Ya han pasado unos 15-20 años desde que Sadako y Kayako se exhibieran por primera vez a la gran pantalla y pusieran de moda sus cabelleras negras y gritos guturales. Consolidaron el subgénero kaidan, y fruto de su impacto hoy aún podemos apreciar los últimos coletazos de aquella moda a través de obras dignas como Under the Shadows, pero también de múltiples chorradas como Sadako 3D o la inacabable saga de Tomie, que denotan un evidente agotamiento de la fórmula. Normalmente ante estas situaciones los productores suelen rizar el rizo de sus propuestas y se acercan al fan más fiel a base de propuestas radicales, todo sea para dedicarles los últimos cartuchos disponibles de las franquicias que representan, siempre con el objetivo de satisfacerlos como sea y ya de paso dar un último coletazo en el género cinematográfico al que pertenecen. En el presente caso, un crossover es el resultado, y que unirá a las dos villanas más recordadas de la historia del horror japonés para que rivalicen a muerte. Su título es Sadako vs. Kayako, una propuesta aparentemente ridícula pero curiosamente bastante digna de resultado final.

Sadako vs. Kayako parte de dos historias paralelas que tienen como villanas a ambos fantasmas, para acabar entrecruzándose hasta llegar a un explosivo enfrentamiento entre los dos diablos folclóricos femeninos. La película es dirigida por Kôji Shiraishi, un habitual en Japón de este tipo de películas de fantasmas pero que curiosamente nunca había participado en ambas franquicias. Pero, lejos de aportar oxígeno a ambas sagas, Shiraishi no resulta ser el portador del ingenio para renovar una fórmula agotada como es la del kaidan, y se recrea, sobretodo al inicio, en el susto fácil a base de mostrar y desgastar a Sadako y a Kayako. Tema aparte ya sería la vuelta de tuerca que sufre la película en los últimos 20 minutos.


La película se inicia con el tropiezo por parte de dos chicas adolescentes llamadas Yuri Kurahashi (Mizuki Yamamoto) y Natsumi Ueno (Aimi Satsukawa) en una tienda de productos electrónicos de segunda mano, de una vieja cinta de VHS, en la que se oculta Sadako (Ringu). Solo una de ellas mira la cinta, pero la maldición ya está ejecutada y morirá en dos días. Para buscar una solución las chicas piden ayuda a un experto en fenómenos paranormales: el profesor Morishige (Masahiro Komoto), un experto en leyendas urbanas. Por otro lado, Suzuka Takagi (Tina Tamashiro), una adolescente psíquicamente talentosa, llega al suburbio de Naemi, al norte de Tokio, y se instala con sus padres al lado de la abandonada casa Saeki de las películas de Ju-On, donde habitan Kayako y Toshio. Como es de esperar su existencia se volverá amarga.


Ambas historias no tienen conexión hasta que conectan a la recta final de la película. A mi parecer lo hacen tarde, y con una justificación cogida en pinzas, pero lo importante es que lo acaban haciendo y es justo cuando la película capta todo el interés. Es probable que después de más de 10 películas entre ambas franquicias pedirle al director una nueva perspectiva de la fórmula sea pedir demasiado, pero pese a que Sadako vs. Kayako es una obra entretenida y a ratos incluso muy divertida, no deja de ser “una más” entre muchas, al priorizar a lo largo de sus primeros 70 min (de 100) el asesinato y susto malrollero, que si bien mola, no es lo que el espectador espera encontrarse en un crossover que promete escenas épicas. Además, “la unión” de ambas sagas se hace a través de una especie de sacerdote friki con poderes paranormales, con sus ideas de bombero para derrotar a ambas villanas a la vez, un personaje cómico que no encaja con el tono serio que siempre han tenido ambas franquicias. En realidad, el argumento de la película es una gilipollez.

Pero por extraño que parezca con la presencia del sacerdote, el tono de la película se mantiene completamente serio y evita caer en la trampa de la comedia. Lo que la distingue de aquellas primeras Ringu y Ju-On es que la presente película posee un ritmo más ágil, tomando como protagonistas a colegialas adolescentes que no destacan precisamente por su capacidad reflexiva, y sí más por la curiosidad. El resultado es que Sadako vs. Kayako ofrece una propuesta entretenida y dinámica, capaz de conectar bien con el público más festivalero a base recrearse en un extenso bodycount además de ser generosa a la hora de mostrar a los fantasmas. Es todo como menos fantasmal y siniestro que las originales, y sí más evidente y visceral.



En fin, Sadako vs. Kayako inevitablemente parte del desgaste de la fórmula, pero consigue coger personalidad y aportar como mínimo algo distinto a lo visto hasta ahora en ambas franquicias. Que quede claro que es una película de terror y no una comedia, en la que se sigue apostando por aquél viejo kaidan que daba mal rollo, pero que a diferencia de películas anteriores aquí es todo más masticado y evidente, como más festivalero, insisto. Y sin olvidar lo que todo el mundo espera ver en un crossover, como es un combate final cuerpo a cuerpo entre ambos fantasmas al más puro estilo de videojuego arcade, que si bien no destaca por tener la épica esperada como mínimo sabe captar la atención del público, que es siempre lo más importante en una obra titulada “Sadako vs. Kayako”. Es un final repleto de muertes, curiosidades, tintes lovecraftianos, y una sorpresa friki pero que todo el mundo hablará de ella...y quien sabe si para los próximos años.