martes, 24 de julio de 2012

El Caballero oscuro: la Leyenda renace (The Dark Knight Rises) - Christopher Nolan, 2012



DIRECTOR: Christopher Nolan
GUIÓN: Christopher Nolan, Jonathan Nolan (Historia: Christopher Nolan, David S. Goyer. Personajes: Bob Kane)
AÑO: 2012
PAÍS: USA
MÚSICA: Hans Zimmer
FOTOGRAFÍA: Wally Pfister
REPARTO: Christian Bale, Tom Hardy, Anne Hathaway, Michael Caine, Gary Oldman, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Morgan Freeman, Liam Neeson

NOTA: 7


Perfecta, única e irrepetible. Con esta mentalidad ingenua acudí al cine en busca de lo que según ciertos críticos de la prensa especializada aseguraban que encontraríamos a la sala de cine. Posiblemente no iban desencaminados que veríamos una muy buena película, pero lo cierto es que el atributo de que sería una firme candidata a ganar el Oscar a mejor película del año, personalmente, me parece algo fuera de lugar, incluso estúpido e infantil. Y eso es algo que no ha ayudado a El caballero oscuro: La leyenda renace (The Dark Knight rises, 2012), porqué esa actitud me obliga –tristemente- a tener la necesidad de quitarle méritos a esta buena película veraniega, porqué es buena, pero sin duda está a años luz de su predecesora. Y si precisamente El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008) no consiguió esa puñetera estatuita muy posiblemente este supuesto desenlace de la saga que nos acaba de brindar Christopher Nolan no lo conseguirá.

Pero las cosas como sean, no debemos caer tampoco en el terrible error de meter el dedo en las pocas yagas que tiene el film, una película de superhéroes producida por DC tan lejos de las mediocridades que nos ofrece Marvel que sin duda hay que aplaudirla. Aún recuerdo hace un par de semanas cuando fui al cine a ver The amazing Spiderman (Ídem, 2012), un supuesto remake del título de Sam Raimi, en que lejos de innovar en estética, puesta en escena, o incluso en el carisma de los personajes, se han dedicado a plagiar lo que ya estaba hecho. Y se me hizo curioso recordar al finalizarla como anteriormente a que empezara su proyección, cuando mostraban los trailers, pudimos disfrutar del de El caballero oscuro: La leyenda renace, un trailer que pese a seguir siendo una película de superhéroes conseguía destilar algo distinto, algo maduro, adulto, trabajado, con rigor, algo que The Amazing Spiderman nunca tuvo. Y es que posiblemente tener a un Christopher Nolan  en la dirección es un seguro, sin duda, alguien capaz de escribir guiones tan impresionantes como el de Memento (Ídem, 2000), o dirigir de un modo tan brillante superproducciones cargadas de FX como Origen (Inception, 2010), y cuando eres capaz de mezclar ambas cosas es cuando aparecen películas tan niveladas y para todo tipo de público como son las de esta nueva trilogía de Batman.

Pero volviendo a El caballero oscuro: la leyenda renace, cabe decir que estamos ante una 3ª parte, y que previamente ya se habían comentado las intenciones tanto de su director Christopher Nolan como las de su actor protagonista Christian Bale a no repetir en ninguna entrega más. Y es que las intenciones de su director eran las de encontrar un buen desenlace a la trilogía, terminarla, pero eso no ha impedido que la película siga un rumbo distinto por culpa de ciertas imposiciones desde producción que cantan como una almeja, especialmente en su tramo final, consiguiendo así un final con el candado abierto para posibles futuras secuelas y que es claramente lo más desastroso de la película. Y eso me da la sensación que ha tenido que incomodar muchísimo a Nolan, impidiéndole hacer la película que quería en detrimento de añadir ciertos tópicos tan típicos que escandalizarán a todos aquellos desinhibidos espectadores que acudieron a El caballero oscuro sin ninguna exigencia y que salieron de la sala con una excitación más que justificable, la sensación de ver algo que se distanciaba tan notablemente de los visto con Marvel. Pues bien, es precisamente esa 2a parte la que sin duda es el principal obstáculo de su continuación, ya que como película independiente sería una joya, pero no es así, forma parte de una conjunto formado por tres películas, y pienso que ahora nos toca ser exigentes en esta continuación y poner en práctica –aunque parezca mentira en un verano- nuestro paladar, y saber meter el dedo en la yaga donde corresponde.

Una de esas yagas podría encontrarse en el guión, pese a que según la persona lo defenderá o no. Hay quien acusa a Nolan de “mágico”, de añadir casualidad en ciertas situaciones, de hacer aparecer y desaparecer personajes en el espacio-tiempo, de no trabajar bien algunas situaciones, de poco “realista”. No pienso así, quien conozca el cine de Nolan sabrá que su estilo narrativo es muy vertical, de montajes rápidos y lleno de elipsis, y esto es algo que precisamente a Batman le va como el anillo al dedo, porqué estamos ante una película de acción en que de acción apenas hay un par de escenas, y si a ello le añadimos que la película está cerca de llegar a las 3h se hace necesario un poco de agilidad en el montaje. Eso es lo que ha querido Nolan: agilidad, dinamismo, no perder el tiempo con momentos prescindibles que puedan hacer decaer el ritmo narrativo de la película, y la verdad es que acaba consiguiendo mucho nervio en la dirección, incluso garra, gracias también a unos brillantes diálogos cargados de ironía y que en ningún momento tienen desperdicio. Así que pienso que Nolan ha hecho lo correcto en cuanto a guión, siendo inteligente al eliminar cierta lógica y realismo en algunas situaciones en favor de no perder un ritmo tan necesario y digno de agradecer por los espectadores como el que hay también en su predecesora El caballero oscuro.
Otro aspecto que pienso que hay que resaltar es la función que debe ejecutar una 3ª parte desde el punto de vista de “el manual cinematográfico”: la conexión con otras entregas de la saga. Y esto es un acierto, ya que durante su visionado podría dar la sensación que estamos ante un “Caballero oscuro 2”, y Nolan y su equipo han sabido arreglárselas para crear una conexión con su primera parte totalmente necesaria para cerrar una trilogía en que, su primera parte, ha quedado algo olvidada (Batman Begins). Eso me conduce a la conclusión que no ha tenido un trabajo fácil, ya que este nuevo Batman ha tenido un par de obstáculos difíciles de superar, como el hecho tener una predecesora difícilmente superable –o incluso de igualar sus brillantes resultados- y una primera parte demasiado alejada “a lo que funciona”. Es por eso que he comentado anteriormente que el principal problema de El caballero oscuro: La leyenda renace es la propia El caballero oscuro, algo que también pasó con otras franquicias de notable éxito como Terminator 2 o Aliens y sus posteriores secuelas fracasadas.


En cuanto al argumento Nolan ha intentado abordar esta vez la decadencia del héroe. Si la primera entrega de la franquicia pudimos conocer los orígenes de este nuevo Batman, y en su continuación en El caballero oscuro, su madurez, donde el Joker ponía a prueba sus convicciones morales más íntimas, en esta nueva ocasión es como si hiciéramos un paso hacia atrás al penetrar en su prematura decadencia. En ella descubriremos a un Bruce Wayne 8 años después de El caballero oscuro, alejado de la sociedad sin dejarse ver, con una madurez prematura y con el cuerpo magullado por todas partes por culpa de su pasado como Batman, especialmente castigadas sus articulaciones. También Gotham City ha cambiado, la delincuencia forma parte del pasado e incluso Batman ya no es necesario para mantener el orden. Ante esta situación aparece un nuevo villano, Bane (Tom Hardy), que amenazará con destruir Gotham City con una bomba atómica. También descubriremos a una heroína del cómic como es Catwoman (Anne Hathaway), o al menos eso cree un servidor ya que en ningún momento se ha nombrado su personaje. Si, es Catwoman, lo tiene que ser por su estética y personalidad, lógicamente, pero lo que quiero decir es que estamos ante un personaje muy mal trabajado e incluso añadido al reparto con pinzas, sin aportar absolutamente a la trama más allá de un suculento escote con un traje de cuero negro arrapado marcando curvas. Nada más, un personaje claramente añadido desde producción totalmente prescindible. Quizás hubiese sido mejor profundizar en el personaje secundario que realmente sí que importaba trabajarlo: John Blake (Joseph Gordon-Levitt), un joven policía idealista que según podemos apreciar en la última escena debería acabar siendo el substituto de Batman, un puesto que no pudo conseguir Harvey Dent en El caballero oscuro

Por otro lado tenemos a Bane, el villano de esta entrega, que si bien no posee el carisma de Joker si que acaba convenciendo. Un villano clave, y casi que se podría considerar a Nolan como de oportunista al intentar reflejar en Bane la postura de malestar de los ciudadanos de hoy en día con los políticos y élites sociales ante tantas injusticias, y en general la situación de crisis económica, ejecutando las élites a base de juicios rápidos más propios de los excesos de las dictaduras del proletariado. Pese a ello, Bane sigue estando a años luz del Joker, ya que su plan malvado a líneas generales es mucho más simple y menos interesante, muy en la línea de Ra’s Al Ghul (Liam Neeson) en Batman Begins (Ídem, 2005), ya que el Joker pretende ejecutar un plan “anarquista”, una locura sin el menor propósito ni lógica, algo fácilmente observable en escenas como cuando roba cientos de millones de dólares a la mafia de Gotham City para luego quemarlos. Alguien que disfrutaba viendo quemar Gotham, al mismo tiempo que hacía plantear dudas morales a Batman, y que al mismo tiempo, en consecuencia, Harvey Dent acababa dilatando una importancia notable hasta crearse -a consecuencia también del Joker-, en Dos Caras. Bane es mucho menos que todo eso, simplemente un terrorista con cierto carisma y llamativo estéticamente, también por su dureza y por ser poderoso en el combate, pero al fin y al cabo con propósitos más simples. Unos propósitos que nacen bajo la amenaza de destruir la ciudad con una bomba atómica, pero no antes sin destruir igualmente los puentes como vía de acceso a la ciudad para hacerse fuerte reteniendo como rehenes a los 12 millones de ciudadanos de Gotham City, también sepultar todo el cuerpo de policías en las alcantarillas, además de referencias -tal como comentaba- a los excesos de las dictaduras socialistas, con juicios rápidos a las élites ciudadanas. Un reino de terror.

En resumen, y ya para finalizar, ante todo me haré la pregunta clave que debería hacerse cualquier espectador después de ver una película para saber si le ha gustado o no: volvería a ver la película? Pues si, la volvería a ver. Quiero insistir que el mayor obstáculo de esta 3ª parte es su 2ª parte, así que pienso que ha quedado fallido el intento, ya no de superar El caballero oscuro, sino de igualarla, e incluso me atrevería a decir que Nolan no ha sido incapaz de distanciarse de la estela de esa impecable 2ª parte al hacer un Caballero oscuro 2 pese a intentar conectar en algunos aspectos con Batman Begins para así finalizar la trilogía. Tampoco acierta en algunos aspectos del guión tal como he comentado, al potenciar algunas elipsis exageradas en beneficio de un buen ritmo narrativo con nervio, pero que convierten ciertas escenas en exageradamente poco creíbles, como el “bache” entre la salida del pozo de Bruce Wayne y su inmediato reencuentro con Selina Kyle (Catwoman), entre alguna que otra escena más. Pese a ello, es algo que agradezco en cierta medida para no romper el ritmo, además de ayudar a no dilatar más una película que ya de por sí dura casi 3 horas. Incluso el propio Batman también flojea en algunos instantes, en concreto en sus escenas de acción, y más viendo en las otras entregas como se las apañaba con sus artimañas de superhéroe, con armas curiosas y propias del hombre murciélago, en detrimento esta vez de ser un simple boxeador de segunda cetegoría disfrazado de Batman. Pese a todo ello, y demás aspectos que he comentado como esos detalles Hollywodienses impuestos desde producción –sobretodo- en su tramo final, estamos ante una película muy disfrutable, mucho mejor sin duda que cantidad de basura que florece en nuestras carteleras últimamente, pero que El caballero oscuro nos ha obligado a ser exigentes con ella, pero no tontos.




miércoles, 11 de julio de 2012

La vida y películas de Kurosawa y Mifune. El emperador y el lobo (libro)

Ferran Ballesta

GALBRAITH, Stuart. La vida y películas de Kurosawa y Mufune. El emperador y el lobo, Madrid: T&B Editores, 2005. Traducción: Mónica Rubio.
Pág.: 647



NOTA: 9.5





“Si solo te preocupa la forma en que vas a decir algo, sin tener nada que decir, entonces ni siquiera la forma en que lo digas tendrá ningún valor. Además, la técnica solo está para apoyar las intenciones del director. Si tan solo se apoya en la técnica, la idea original no aparecerá. La técnica no engrandece a un director, lo limita. La técnica sola, sin nada que la apoye, siempre destruye la idea básica, que debería prevalecer”.

Sensei” (maestro) llamaban a Akira Kurosawa todos aquellos que trabajaron con el director japonés. Un apodo que justificaba su carácter, personalidad, una manera de ser y actuar ante los demás, una actitud constructiva cargada de bondad en sus intenciones, algo que posiblemente podemos ver reflejado en dos de sus películas más infravaloradas: Barbarroja y sobretodo Madadayo. Ambas son películas que fueron capaces de capturar la esencia del carácter de Kurosawa y transmitirlo a sus espectadores: la bondad genera bondad. Y es que las dos relatan historias que muestran la alegría de vivir y que, sobretodo, consiguieron (sobretodo Madadayo) que expresaran lo que Kurosawa siempre creyó: “Deberían ser unas historias que, tras ser vistas, dejen un sentimiento de alegría”. Y así fue, al menos para mi.
El emperador y el lobo es una obra biográfica y crítica sobre la vida de Akira Kurosawa, pero también -aunque en un segundo plano- su relación con el indiscutible Toshiro Mifune, en lo que podría considerarse como “dos biografías en una”. Una obra necesaria para recordar dos leyendas extintas del cine, completísima, sincera, escrita con el corazón por Stuart Galbraith, un autor de renombre mundial experto en material fílmico y sobretodo en Japón, y que lógicamente eso le ha dotado de capacidad para escribir hasta 5 libros relacionados con el cine. Entre ellos se encuentra The japanese Filmography y Monsters are Attacking Tokyo!, en que muy posiblemente el amigo íntimo de Akira Kurosawa, Ishiro Honda, tendrá un papel fundamental. Por tanto, alguien que conoce la materia, un experto que dedicó años de su vida a la recerca de información a base de entrevistas a amigos y familiares de Sensei, pero también de los de Mifune, aunque él mismo reconoce en las primeras páginas de este libro que nunca llegó a entrevistar a ninguno de los dos. De todos modos, Galbraith demuestra a los largo de más de 600 páginas que no ha perdido el tiempo, que ama el cine, y sobretodo Japón. Un verdadero coco andante que escribe con pasión pero que no por ello se decide a excluir opiniones de críticos internacionales, al contrario, pretende ofrecernos una obra completa, real, proporcionando al lector un abanico de opiniones de todo tipo acerca de la vida y obra de dos personas humanas, por encima de todo, como usted o como yo.

La bondad genera bondad. Eso es lo que he sentido al finalizar El emperador y el lobo, la sensación que aunque cueste de creer en este mundo de caníbales ignorantes que luchan por vivir mejor a costa de otros sin importar pisarles, existe gente con bondad, buena, empática, quizás también con carácter y con sus defectos propios, humanos al fin y al cabo, pero buenas, y eso es algo que me ha dejado muy tranquilo al saberlo. La sensación que quizás en Japón las cosas funcionan distinto, posiblemente porqué son gente mucho más disciplinada y que, sobretodo, tanto Kurosawa como Mifune nunca perdieron los modales que proporciona la educación y la civilización de la sociedad arraigada en el s.XX. Es por eso que pienso que es necesario reivindicar hoy más que nunca películas como Rapsodia en agosto o Madadayo, películas que claramente reflejan una opinión por parte de Kurosawa sobre todos esos valores perdidos en la sociedad de hoy a cuesta de modernizaciones proporcionadas por los desarrollos que ofrece el capitalismo salvaje, a base de modas y pérdida de valores culturales. Es así, y es algo que nos intenta explicar Galbraith en diferentes etapas de la vida de ambos, su manera de actuar ante los conflictos sociales, económicos y culturales de la segunda mitad del pasado siglo, como por ejemplo la situación que vivieron todos aquellos relacionados con el cine después de la 2a GM, el temor atómico, la decadencia del cine oriental a cuesta de las producciones Hollywodienses (con las posteriores caídas a modo dominó de productoras cinematográficas japonesas), la mala experiencia americana de tanto Kurosawa como Mifune, sus crisis personales, etc. Pero también la besante positiva, como el éxito internacional de Rashomon y sus consecuencias, o el intento de levantar una industria cinematográfica japonesa muerta con proyectos como El club de los cuatro caballeros, una idea creada a cuatro manos que acabó en fracaso, pero que su épica es presente, y aunque todo terminara en un intento de suicidio por parte de Kurosawa después del fracaso de Dodes'ka'den, lo cierto es que el amor y las ganas transmitidas en ese deseo de luchar por revivir el cine a base de esfuerzo no tiene nombre, o si, épica. Y es esa actitud de lucha y superación lo que ha ido consiguiendo Stuart Galbraith plasmar en estas páginas a lo largo de esta extensa -extensísima- obra llamada El emperador y el lobo, hacer humanos a dos titanes con un tour de force como es la vida en sí, y sobretodo conseguir que el lector neófito no se desenganche, que descubra pasión en una biografía, y sobretodo hacerle pensar que quizás el cine nos puede hacer mejor persona a todos. Quizás, es eso lo que quería decir Kurosawa con lo de “la bondad genera bondad”.

Un libro con músculo pero fácil de leer, de lectura obligada para a todo aquel interesado en oriente y el cine japonés. Porqué estamos ante una obra cumbre, necesaria, la crónica de dos vidas dedicada al cine y todo lo que implicó hacerlo, implicando también a sus familias lógicamente, que gracias a ellas de bien seguro se ha podido escribir este libro. Pero también la parte oscura de la vida como la 2a GM que tanto marcó a Mifune en su carácter, pasando por los diferentes cambios culturales a lo largo de la segunda mitad del s.XX, las inquietudes de ambos, negocios, el maltrato americano a Kurosawa en Tora! Tora! Tora!, la aventura soviética de Kurosawa también,... una historia sobre el cine japonés, su evolución fijada en dos personas pero que en ningún caso pretende excluir a otras si es que pueden aportar elementos de interés, como dedicarle unas páginas -por ejemplo- al citado Ishiro Honda u otras estrellas niponas como Mizoguchi. Por qué no? Insisto que estamos ante una obra que nos habla del cine japonés, pero centrado en el legado que dejaron las dos personas más importantes de él, un director y actor de caracteres muy diferentes, si, pero que Galbraith consigue hacernos ver que quizás no eran tan diferentes el uno del otro, y que se querían, unos amigos por encima de todo pese a su divorcio profesional en los años 70. Quizás, su legado cinematográfico será eterno, pero llegar a entenderles no, y por eso El emperador y el lobo demuestra ser una obra imprescindible.



Quizás te puede interesar un artículo de este blog sobre El club de los cuatro caballeros, entrando en este link: http://lazonamuerta-cine.blogspot.com.es/2011/08/cuando-fuimos-los-mejores-el-club-de.html

miércoles, 4 de julio de 2012

"Mujeres Guerreras" (parte 3.0) - Chicas Hammer



Pienso que era necesario dedicar un capítulo aparte a las verdaderas chicas malas por excelencia del cine de terror, aquellas guapas guapísimas chicas de escotes inacabables que marcaron una etapa básica en el cine de terror, me refiero lógicamente a “las chicas Hammer”.

Ellas marcaron también uno de los sellos personales de la productora británica, y que siguió firme hasta el fin de sus días ya en los “diferentes” años 70-80, con una marcado cambio hacia el destape muy influenciado por la corriente de aquellos tiempos. Es por ello que se crearon mitos eróticos más allá de la incursión previa a su entrada en “la casa de la sangre” de algunas de estas actrices en las películas de James Bond como “chicas Bond”, por tanto, la Hammer supo darles a todas estas actrices un plus de maldad interesantísimo,  incluso en algunos casos las hizo leyendas. En concreto me refiero a chicas como Ingritt Pitt en la discreta Las amantes del vampiro, u otras siempre eternas como la siempre deseada Raquel Welch, si es que no queremos fijarnos inicialmente en preciosa Ursula Andress... chicas muy bellas pero también muy malas, en que en todos los casos los hombres no eran más que objetos inferiores y que nunca les han tenido miedo a enfrentarse a ellos.

Normalmente las hemos visto con colmillos vampíricos, pero también de diosas, o mujeres primitivas. Sea como sea, el mal habita en casi todas las producciones hammerianas y si algo demostraron los Carreras, Sangster, Chaffey y compañía, es que siempre supieron que la mujer también podía ser mala, y eso nos gusta, me gusta.

Es por ello que creo que es necesario dedicarle una actualización aparte a todos esos mitos eróticos tan presentes en la mente de todos aquellos aficionados al género, jóvenes y no tan jóvenes. Así que, que suba la temperatura al blog!

(Ursula Andress en She, la diosa del fuego)

-Ursula Andress: se trata de uno de esos mitos del cine aún vivos, pero no coleando. Nacida en 1936 en Suiza, su época dorada en el cine se centró entre los años 50-70, viviendo así los mejores años de la Hammer antes de entrar ésta en su decadencia setentera, aunque si algún papel la lanzó a la fama mundial y al mismo tiempo la convirtió en un mito erótico, fue lejos de la Hammer, en concreto a el El agente 007 contra el Doctor No (Terence Young, 1962), convirtiéndose así en la primera “chica Bond”.
Pero vayamos a los que nos interesa, ya que el verdadero motivo por el que merece esta actriz ser mencionada en este blog es sobretodo por su espectacular aparición en la interesantísima She, la diosa del fuego. Ésta es una película de aventuras con Ursula Andress como principal punto de interés por su extravagante y sexy atuendo, interpretando a Ayesha, una diosa inmortal. Una diosa que reina una civilización antigua de esclavos negros que hacen culto al fuego haciendo estrambóticos bailes tribales. De todos modos, pese a que vista desde fuera aparentemente pueda parecer una película que apunte a muy decente producción para ser un producto Hammer, y de hecho no lo deja de ser  -es algo más que correcta-, la película se centra excesivamente en el romance de la Diosa Ayesha y un casanovas que duda entre dos mujeres. Vaya, que no consigue el gancho necesario, sobretodo inicialmente, aunque tampoco quiero ser injusto con ella ya que a medida que se acerca el final se vuelve cada vez más entretenida. Digamos que tiene un mal arranque y en su desarrollo no sabe aprovechar sus posibilidades.
Pero siempre quedará en el recuerdo una de las chicas más guapas que ha pasado por la casa, como es Ursula Andress, vistiendo estrafalariamente tipo la bruja Lavinia (Barbara Steele) en La maldición del altar rojo.


-Olinka Berova: actriz checoslovaca que acabó desarrollando su carrera en Francia con algunas producciones mediocres. Pero la película que la llevó hasta ser considerada una “chica Hammer” es por su aportación como supuesta She (A.K.A. Ayesha) en la secuela de She, la diosa del fuego: La venganza de la Diosa del Fuego, aportando al personaje un plus de sensualidad por un mayor “atrevimiento” en cuanto al vestuario, más allá del discreto resultado de la película.



-Martine Beswick: sin duda una de las “chicas Hammer” más injustamente olvidadas y que al igual que Ursula Andress también fue chica Bond en la personalmente infravalorada Desde Rusia con amor, incluso en Operación trueno. Pero, seamos sinceros, si algo gusta a la mayoría de chicos es ver rivalizar a dos mujeres duras, competitivas, con carácter, con curvas,... y si llevan poca ropa que más se le puede pedir al grueso de espectadores acérrimos al género fantástico y la Hammer? Me refiero a la curiosa Hace un millón de años, donde hombres y mujeres primitiv@s habitan en la Tierra... justo 1 millón de años atrás, supongo. Entre el reparto encontramos más allá de la siempre recordada Raquel Welch a Martine Beswick, donde rivalizan, convirtiéndose automáticamente en otro mito erótico gracias en parte también a su fuerte carácter y cara de mala leche, pero también por su físico jamaicano, con un fuerte moreno poco habitual en aquellas blancas y delicadas starletes hammerianas.

También apareció en El Doctor Jeckyll y su hermana Hyde, donde la descubrimos desnuda en un par de ocasiones. En esta nueva versión del clásico inglés de Robert Louis Stevenson, seguiremos con la premisa de corte clásica de la novela, y también de la metáfora a la drogadicción por parte del protagonista, pero llevado hacia la sexualidad escondida. Pues bien, en esta ocasión no será “Mr.”sino “Mrs” Hyde, una mujer, Martine Beswick, haciendo su papel más malvado y que, por cierto, le va como el anillo al dedo, cometiendo diferentes asesinatos a sangre fría y utilizando a los hombres a su merced. Como comentaba, en un par de ocasiones aparece desnuda, y fue todo un escándalo! que delicada generación la de los 60... Pero más allá de la curiosidad de esos desnudos y el aliciente que Hyde se trate de una mujer, estamos ante una gran película de uno de los grandes de la Hammer: Roy Ward Baker, y que pese a que algunas escenas de asesinatos son algo mejorables en cuanto a dirección, e incluso ya más en general se le puede criticar también la excesiva duración del metraje, el resto de la película tiene un ritmo constante y con nervio, sin decaer, llena de violencia y erotismo y, sobretodo, posiblemente el mejor papel de Martine Beswick en su filmografía.


-Carita: Ella es la responsable de protagonizar a Salina en La Reina Vikinga (1967), una película de aventuras que no encontró el éxito comercial que merecía en los años 60, ya que posiblemente surgió oculta entre el pleno auge que vivían las producciones de monstruos clásicos por los que siempre ha apostado preferentemente la Hammer. Se trata de un Peplum entretenido, simple argumentalmente, con escotes y aventuras, lo habitual de la casa vaya. Aunque nunca acabaré de entender los motivos que trajeron a la Hammer a poner el atributo de “vikinga” a una película de “romanos”, quizás porqué por aquellos tiempos tenía más tirada? Quien sabe... gente como Richard Fleisher o Mario Bava también hicieron sus aportaciones en cuando a Vikingos alrededor de aquellos tiempos, con un notable éxito.
La película dirigida por Don Chaffey se centra muy libremente en la vida de la reina Boadicea. En ella, se explica como bajo el dominio romano Salina (Carita) ocupa el trono de Gran Bretaña tras la muerte de su padre. La nueva reina, se siente atraída por Justiniano, el gobernador romano, pero pese a que éste siente tolerancia ante los nativos, Octavio, el segundo al mando, piensa de un modo contrario al querer implantar medidas radicales. Además, un sector de los romanos cree que el Imperio Romano no tiene que gobernar con ayuda de nadie, y de ese modo empezarán complots para deshacerse de Justiniano y Salina, al mismo tiempo que se van enamorando. Y así, con una simple excusa, Octavio decide emprender mano dura en las Tierras lejanas, pero que Salina, lejos de achantarse decide plantar cara. Es de ese modo que empieza una batalla entre la nueva diosa de la guerra Salina y la represión romana de Octavio.
Vaya, una película muy al estilo Hammer pero de segunda división, con una historia simplona y con fuerte carga de ñoñería y batallas lejos de ser épicas pero que, como siempre, se nos presentan situaciones interesantes, bellezas de buen ver como Carita, y sobretodo, “algo” diferente en “la casa de la sangre”. Aunque sin duda lejos de sorprender como lo hizo el propio Don Chaffey con Hace un millón de años, sin duda.


-Mary/Madeleine Collinson: Estas gemelas fueron las responsables de romper miles de corazones en todo el mundo por cumplir los requisitos de la fantasía erótica masculina más popular: el trío con dos gemelas. Ellas, ya aparecieron juntas en la revista Playboy en 1970 antes de entrar en el mundo del cine, y en concreto en producciones muy discretas que preferían aprovechar su belleza ante una buena historia, aportando pinceladas sexys si no eróticas al argumento. Pero como en todas las cosas, tuvieron un fin, finalizando una filmografía realmente corta de apenas 6 películas, pero dejando una última producción dignísima de ser recordada como hermanas Gellhorn en la que es realmente su mejor película: Drácula y las mellizas. De hecho, esta es su única aportación al género, y qué aportación! En concreto a la tercera parte de la trilogía de los Karstein tras Las amantes del vampiro y Lujuria para un vampiro, con ambas haciendo de vampiro,cada una con su carácter: una más perversa y la otra más inocente.
Una trilogía de películas con claras aportaciones renovadoras y revolucionarias a la “casa de la sangre”, con desnudos frontales sin tabús, erotismo e incluso lesbianismo(!), algo que no era usual en la Hammer más allá de escotes preponderantes. Encima, tenemos el placer de poder disfrutar de Peter Cushing en el reparto. Por tanto una típica producción Hammer pero con ingredientes claramente renovadores en ese inicio de los irregulares años 70.

-Susan Denberg: Sin duda ésta fue la responsable de un personaje que debería haber sido eternamente recordado por los aficionados al género de terror, y no lo fue. ¿Por qué? Me refiero a que ella debía ser “la mujer” en Frankenstein creó la mujer, la particular visión de Terence Fisher al clásico de James Whale La novia de Frankenstein (1935), pero sea como sea no lo ha sido, y de hecho este título se trata del peor con diferencia de toda la saga del barón Victor Frankenstein de la Hammer, empezando por el simplón diseño de producción en cuanto a escenografía, con 2-3 platós de televisión decorados con cuatro adornos de bazar, y luego una historia ridícula que conduce a un final tan discreto que convierte la película en prescindible automáticamente. Daba para mucho, sin duda, el sello Hammer podía haber dado mucho de si, con su erotismo y plus violento habitual, pero al final se quedó en nada.
También apareció en la serie de Star Trek emulando a Marta Kovacs en el primer episodio de la serie, justo en un momento de su vida muy importante, ya que en agosto de 1966 se convirtió en chica Playboy de agosto. Pero ya antes apareció desnuda, en concreto en su debut, en Esclavos del pecado (Robert Gish, 1966), con uno de esos desnudos que escandalizaban a la sociedad de los felices años 60.
Pero su carrera cayó rápidamente en el olvido al hundirse en los infiernos de la droga hasta un incierto presente en cuanto a su paraje. Hay quien dice que enloqueció y murió de sobredosis, en cambio sus fans lo niegan y aseguran que hoy vive en Austria junto a su madre. Vaya, lo que es igual a un mito.


-Julie Ege: Se trata de oootra “chica Bond”, y también fue Miss Noruega, pero sobretodo una hammerete estrictamente setentera. En cuanto al agente 007 apareció como belleza en la bastante olvidada 007 al servicio de su Majestad Británica, pero lo que la llevó a “la casa de la la sangre” fue por su substitución a Raquel Welch entre las jóvenes prehistóricas y luchadoras contra dinosaurios de cartón con la entretenida Criaturas olvidadas del mundo, y lo mejor es que estuvo a la altura de las circunstancias, conduciéndola a otros proyectos (aunque menores) condicionados a la decadencia de la Hammer en los años 70, aunque no ausentes de interés curioso por 4 frikis de hoy en día. Me refiero a títulos como Kung fu contra los 7 vampiros de oro, una producción discreta pero que aportó aire fresco a una productora saturada de títulos excesivamente repetitivos, además de ser divertidísima.
En 1976 abandonó el cine y se fue a Noruega, su tierra natal, a ejercer como enfermera y licenciarse en historia.


-Valerie Leon: Su éxito apenas reside en un solo título y casi que maldecido por la propia productora: Sangre en la tumba de la momia. Un título diferente a lo que se había podido ver en la saga iniciada por Terence Fisher en 1959, ya que en esta ocasión si algo no tiene esta película dirigida entre Seth Holt y Michael Carreras son precisamente momias con vendas putrefactas. He dicho maldecido más que nada por que antes del rodaje Peter Cushing perdió a su mujer y fue sustituido por Andrew Keir, además de la muerte repentina durante el rodaje del director Seth Holt, y que Michael Carreras se vio obligado a substituir.
Quizás, el hecho que Peter Cushing no esté en el reparto ha dejado en la sombra un título que pretende aportar cosas distintas a la saga, una saga que bien podríamos catalogar como “conjunto de remakes” pero que esta vez se ha fijado libremente en el cuento de Bram Stoker “La joya de las siete estrellas”. En ella, veremos a Valerie Leon, un bellezón que se supone que es una momia, bien conservada y que desprende una extraña sensualidad perversa. El argumento trata de una archipoderosa sacerdotisa egipcia que intenta encarnarse en la hija del jefe de una expedición de adoradores ocultistas de cierta deidad egipcia, ya que éstos la encuentran, y la sacerdotisa lo que quiere es reencarnarse en alguien para así poder vivir en el presente. Valerie Leon interpreta a dos personajes, uno de ingenuo contemporáneo y otro cargado de malignidad perversa.


-Kirsten Lindholm: Fue la primera en morir en la trilogía de los Karnstein, y si por algo la he querido recordar es porqué posiblemente su aparición está ligada a la escena más gore que ha tenido la Hammer en sus producciones. Su aparición anecdótica a Las amantes del vampiro al inicio del film, finaliza a golpe de espada por el barón Joachim Von Hartog (Peter Cushing), cortándole la cabeza y mostrando posteriormente su trofeo en un precioso plano medio contrapicado.



-Ingrid Pitt: Personalmente “la chica” Hammer por excelencia. No solo por ser “la mala” en un par de películas de la productora británica, sino por aparentar ser mala y perversa a la vez. Hay quien la compara con el Christopher Lee femenino, aunque todo sea dicho, nunca ha habido actriz imprescindible en la Hammer, cosa que con los hombres si pasó, pero lo que está claro es que ella forma parte de la mitología erótica de la casa y sobretodo del cine de terror en general, especialmente el británico.
Pero todo eso sería después de trabajar en pequeños papeles para titanes como Orson Welles (Campanadas a medianoche), David Lean (Doctor Zhivago) y Richard Lester, con su Golfus de Roma. No fue hasta 1969 cuando Ingrid Pitt conoció a James Carreras en una fiesta, y fue allí donde tanto impactó al productor y jefe de Hammer Films, por su actitud contundente y el misterio que entrañaba su belleza, además de su notable acento eslavo. Era perfecta, una vampiresa en toda regla, y no pasaron demasiados días hasta que se le ofreció un papel en una película, en concreto el de Mircalla en Las amantes del vampiro dentro de la trilogía de los Karnstein. Una película que tal como he comentado anteriormente tiene una potente carga erótica, con bastantes desnudos gratis y apología al lesbianismo.

Y no solo quedó allí, su otro papel meritorio no podía ser otro que uno basado en Elisabeth Bathory, la sangrienta condesa que quería rejuvenecerse a base de la sangre de sus jovencitas víctimas. Se trata de Elisabeth Nodosheen, en La condesa Drácula, un título mucho mejor que infinidad de versiones con más presupuesto o, dicho de otra manera, quizás la mejor producción Hammer de los 70, en una fantasiosa y libre visión de la Condesa Bathory en que lejos de ser la esquizofrénica mujer que fue, realmente consigue rejuvenecerse y ser atractiva. Personalmente, poca falta le hacía.
Una pena que haya fallecido hace tan poco, pero su legado, por suerte, nunca morirá. Que descanse en paz.


-Yutte Stensgaard: Pese a que su paso por la Hammer se limita a solo una película, esta actriz siempre será recordada por una escena en concreto: su desnudo con los pechos cubiertos de sangre en Lujuria para un vampiro, donde la actriz danesa interpreta a Carmilla en lo que sería quizás el papel más relevante de su escasa carrera. Participó también en otros proyectos para la Amicus y la AIP, como la comentada en este blog La carrera de la muerte (Gordon Hessler, 1969), con Vincent Price haciendo de mad doctor, o su encarnación en Janet en Burke and Hare, su última película.



-Victoria Vetri: Se trata de otra de esas actrices que pienso que deberían pasar ni que sea de puntillas por este blog, ya que su participación en la productora se reduce a una sola película, pero no por eso carente de interés. Se trata de la actriz protagonista en Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra, otro de esos clásicos “marca de la casa” con mujeres prehistóricas en bikini luchando contra dinosaurios acartonados. Pues bien, Victoria Vetri era la protagonista del presente título dirigido por el gran Val Guest, y que consiguió incluso ser nominada a los Oscar en 1971 a Mejores efectos especiales.
También, como no podía ser de otra manera, su gran belleza y curvas la llevaron a convertirse en playmate de septiembre de 1967 y a convertirse consecuentemente en una de las favoritas del ejército americano en Vietnam. Un hecho que demuestra su popularidad y los motivos que la hicieron participar de protagonista en una película muda... vaya, que para ver y disfrutar.


-Raquel Welch: Pero si hay alguna actriz que siempre será “la mujer” prehistórica por excelencia esta será siempre Raquel Welch. El mito erótico de varias décadas consiguió romper corazones en los años 60-70 gracias a su debut estelar en Hace un millón de años, el clásico de Don Chaffey dirigido en 1966, donde hombres y mujeres de buen ver y con poca ropa luchan por sobrevivir en un mundo lleno de peligros saurios creados por el indiscutible Ray Harryhausen, todo un experto en materia de FX. Pues bien, en este clásico podemos ver al verdadero icono femenino de la Hammer, y aunque parezca mentira nos alejamos de vampiresas perversas por el de Raquel Welch, interpretando a Loana con su bikini de leopardo. La película en sí no es gran cosa, no nos engañemos, pero sí que es cierto que se trata de una rareza muy muy entretenida, con gente de buen ver, dinosaurios actartonados en un muy decente stop-motion, mucha acción, peleas de mujeres, incluso un romance... le podemos pedir más a un entretenimiento?