jueves, 29 de agosto de 2013

Nadie Vive (No One Lives) - Ryûhei Kitamura, 2012




DIRECTOR: Ryûhei Kitamura
GUIÓN: David Cohen
DURACIÓN: 87 min.
PAÍS: Estados Unidos
AÑO: 2012
MÚSICA: Jerome Dillon
FOTOGRAFÍA: Daniel Pearl 
REPARTO: Luke Evans, Adelaide Clemens, Lee Tergesen, Laura Ramsey, Lindsey Shaw,America Olivo, Derek Magyar
PRODUCTORA: Milk & Media / Constance Media / Pathé

NOTA: 6







Soy consciente que infinidad de blogs y webs especializadas en cine de terror ya han hablado de No One Lives, pero pese a sentirme como un grano de arena en el desierto, por qué no yo también? De hecho, los que compartieron conmigo experiencia en el pasado Sitges 2012 sabrán que tenía un especial interés en la presenta película, pero que por desgracia me la acabé perdiendo debido a una incompatibilidad horaria. Hasta entonces, por un motivo u otro he seguido sin verla curiosamente, hasta que me he decidido, y me he encontrado con un título que me ha dejado... no sabría decirlo, pero posiblemente diría “revuelto”.

Tras un excelente y sangriento currículum en Japón, Ryûhei Kitamura se lanzó en una aventura americana por la puerta grande, como resulta adaptar un cuento de Los libros de Sangre del escritor británico Clive Barker, como era The Midnight Meat Train (A.K.A. El vagón de la muerte). Tras un resultado personalmente excelente, Kitamura ha seguido con otro título cargado de violencia y rabia como es No One Lives, de corte infinitamente más simple y lineal, y que se podría catalogar como un slasher. Como comentaba, “revuelto” me ha dejado, por qué? Una sensación extraña ha invadido mi cuerpo al finalizar la película, y es que viniendo de Kitamura quizás esperaba una película distinta dentro de su canon de locura y brutalidad, posiblemente debido a la sensación de que el director ha desaprovechado el material que tenía entre las manos en busca del camino fácil como es el de mostrar y no contar. Es mala? No, ya que cualquiera que conozca El vagón de la muerte, Azumi, Aragami o Versus, entre tantas otras, y por tanto asuma el tipo de película que es, disfrutará como un enano al ver giros narrativos, asesinatos retorcidos e inteligentes y algunos diálogos ingeniosos, pero lo dicho, Kitamura desaprovecha -sobretodo- a un asesino que daría para hablar, me explico:

La película cuenta como un grupo de delincuentes asalta una mansión con tal de robar objetos para luego venderlos y así ganar dinero. No les sale bien y huyen, pero por el camino conocerán a una pareja que parece enamorada, y que acabarán secuestrando y robando el coche para saciar su fallido robo anterior. Pero rápidamente se darán cuenta que en aquel vehículo había confinada una chica que está muy asustada, y les avisa que huyan y que llamen a la policía, que el propietario del coche que han secuestrado es un asesino y les matará a todos.

Es decir, una película de “cazador cazado”, muy influenciada por películas de terror-gore de asesinatos metodológicos tipo The Collector (Marcus Dunstan, 2010), y por tanto una película pequeña pero disfrutable, con mucho gore de calidad sin ser digital -exceptuando algunos detalles- muy lejos de El vagón de la muerte, actores pintorescos, y mucha violencia, ofreciendo de ese modo lo que promete pese a sus defectos de fábrica como ciertas incoherencias, ritmo no lineal, y pobres actuaciones. Hasta aquí poco se le puede criticar a la película dentro de su medida. El problema está en que la película necesita más luz para poder ver más allá de los superficial, como el hecho que Kitamura podía haber profundizado mucho más en la relación de la chica secuestrada con el asesino (Adelaide Clemens), y así conocer mejor esa psique retorcida tan extraña que posee. El asesino (Luke Evans: Blitz, El enigma del cuervo, El Hobbit, Fast and Furious 6) es alguien que extrañamente en el género es muy atractivo, pero que resulta ser un psicópata muy muy inteligente capaz de anticiparse a todos, también frío, calculador, despiadado, pero en el fondo él lo que quiere es encontrar a alguien que le ame, que le acepte como es. Y pienso que se le podía haber sacado mucho más jugo a éste personaje más allá de un par de flashbacks, y así explicar mejor los motivos por los cuales la chica protagonista consigue que le perdone la vida, como a otras, y no como ha hecho Kitamura de escoger el camino fácil y acabar configurando una película de asesinatos del montón donde “nadie vive”.

Una pena no haber aprovechado mejor a un asesino como el que Kitamura poseía, mi paladar le exige más a un director de tanto talento y prestigio, de todos modos No One Lives está por encima de la media de títulos anuales de género de terror y la verdad es que se le nota el buen hacer y la capacidad que tiene el japonés por ofrecernos lo que de verdad nos gusta a los que amamos el género, como también es la sangre y la mala leche. Ufff, que ganas de Marble City! su próxima película. Aunque con este regusto agridulce que me ha dejado No One Lives, creo que la película sigue teniendo potencial, y una precuela sería algo que podría encajarle bien.


LO MEJOR: La personalidad de un asesino atípico al género, además de que ofrecerá al espectador asesinatos retrcidos muy majos.

LO PEOR: No aprovechar todo el potencial del asesino y dejar una película más lineal y común de lo que debería.


Trailer:


martes, 27 de agosto de 2013

Asesinos en serie, en el cine: Henry Lee Lucas y Ottis Toole




Cuando he escrito sobre algún asesino en serie normalmente lo he hecho sobre aquellos más famosos, los que han tenido mayor representación cinematográfica, o si más no influencias en películas donde no son el eje central. Con Carl Panzram empecé un nuevo circuito de asesinos menos “mainstream” y que seguirá próximamente, para así comentar unos de más secundarios pero no menos interesantes. Así que seguiré en esta espiral y ahora hablaré sobre una pareja de asesinos poco conocidos y aún menos representados en cine: Henry y Ottis, los serial killers itinerantes.

Henry Lee Lucas nació el 23 de Agosto de 1936 en Blacksburgh, Virginia. Hijo de una prostituta de carácter violento y un hombre inválido, su juventud transcurre bajo un ambiente de violencia ejercida por la madre a todos los miembros de la familia. Ese ambiente convirtió a Lucas en un ser también más violento, ocasionando un cambio de actitud en su persona que le conduciría a sus primeros actos violentos, como son matanzas de animales y pequeños robos, e incluso llegó a perder un ojo después de una pelea con uno de sus hermanos, lo cual le obligaría a llevar uno de cristal el resto de su vida.

No sería hasta 1951 que cometería su primer crimen, secuestrando y posteriormente estrangulando a una joven con la que quería mantener relaciones sexuales, y así seguiría su carrera delictiva hasta que en 1954 fue detenido por diversos robos, y donde también se le condenó por el asesinato de aquel joven a 6 años de cárcel en Richmond, Virginia. Hasta que salió de la cárcel un año antes de lo previsto, en 1959, y que aprovechó para asesinar a su madre tras una violenta discusión en las fiestas navideñas. Tras los hechos decidió huir, pero no le sirvió de nada, solamente para acabar arrestado y condenado a una pena de entre 20 y 40 años de cárcel por asesinato de segundo grado. Pero fue en 1975 cuando fue liberado, y fue entonces cuando conoció al hombre de su vida: Ottis Toole, un hombre del que hizo una gran amistad (hay quien dice que eran amantes). Juntos viajarían de punta a punta del país cometiendo gran cantidad de asesinatos hasta 1983, cuyo bodycount no ha podido aclararse por lo elevado que parece ser.


Ottis Toole nació el 5 de Marzo de 1947 en Jacksonville, Florida. Dentro de una familia aún más disfuncional que la de Lucas, con una madre fanática religiosa y una abuela que realizaba cultos satánicos. Se dice que a los 14 años cometió su primer crimen, un viajante con el que quería mantener relaciones sexuales y que tras su negativa acabaría atropellando con su propio coche. Sobre esa edad, más allá de sus “pequeños” delitos, ya fue expulsado del colegio debido a su bajo coeficiente intelectual, lo que le potenció aún más la sensación de rechazo social y conduciéndolo a cometer muchos más delitos, además de desarrollar una profunda pasión por los incendios.

Antes de conocer a Lucas en 1975, Toole se dedicaba a viajar con un viejo camión cometiendo distintos asesinatos, unos 4 se calcula, en Nebraska y Colorado. Posteriormente fue cuando se conocieron Ottis y Henry, y fue éste último que se unió al modus operandi de Ottis, viajando con el camión asesinando a todo aquel que se les cruzaba. Y no fue hasta 1978 que se instalaron ambos en Jacksonville, junto a la madre de Toole, su hermana Drusilla y sus sobrinos. Pero los crímenes seguían, y al matarlos aprovechaban para robarles el dinero y así conseguir vivir toda la familia.

En 1981 murió la madre de Toole y su hermana a causa de una sobredosis, y eso condujo directamente a sus sobrinos a centros juveniles. Una de ellos, Frieda, lo aprovechó para huir con Lucas en 1982 abandonando así a Toole, y que cegado por la rabia decidió asesinar hasta 9 personas.

Un año después, Toole fue detenido por dos incendios que cometió donde murió una persona, y eso le condujo a rebelar que como mínimo había matado a otras 40 a lo largo de su vida. Fue condenado a 20 años de prisión, y rápidamente empieza a confesar otros crímenes anteriores y a involucrar a Henry Lee Lucas en ellos, mencionando más de 100 asesinatos de los cuales solo se pudieron esclarecer unos 25. En 1983 Lucas fue capturado y también fue condenado a distintas cadenas perpetuas, evitando así la pena de muerte. Toole murió en prisión en 1996 de cirrosis cuando las autoridades investigaban varios casos más que había confesado, mientras que Lucas murió el 13 de Marzo de 2001 por un ataque al corazón también en prisión.



ADAPTACIÓN CINEMATOGRÁFICA

Poco cine se ha realizado adaptando la figura de Henry y Ottis, pero de bien seguro los años reivindicarán cinematográficamente hablando la figura de estos dos asesinos, ya que hay que pensar que apenas hace 10-15 años que murieron. De todos modos el cine que se ha realizado hasta hoy surgió simultáneamente a través del boom mediático que alcanzó la noticia sobre la biografía de ambos, y por tanto fue entre 1985 y 86 que se realizarían ambas producciones todo buscando el éxito instantáneo.

Claramente hay un titulo que estandariza la vida de ambos asesinos pese a que sin demasiada fidelidad a los hechos reales: Henry, retrato de un asesino (John McNaughton, 1986). Pero antes de ello, un año antes en 1985, hubo una película que intentaba retratar la trayectoria criminal de Henry Lee Lucas y Ottis Toole llamada Confessions of a Serial Killer (Mark Blair, 1985). La película, debido a algunos problemas legales acabaría cambiando el nombre de los protagonistas pasándose a llamar Daniel Ray Hawkins y Moon Lawton. Otros problemas legales en cuanto a la distribución de la película hicieron retrasar el estreno en algunas pantallas hasta 1992, debido a que la compañía de Roger Corman New Horizon, que tenía los derechos, desaparecería en aquella época.

La película cuenta como después de ser arrestado un hombre por la policía, en Texas, acaba confesando el asesinato de más de 200 mujeres. Él cuenta como viajando mató aleatoriamente a todas esas personas, junto a su amigo y hermana. Pero la policía no puede estar segura de lo que cuenta hasta no encontrar los cadáveres. El asesino es Henry Lee Lucas.

La producción empezó caótica, y lo evidencía el hecho que el papel de Hawkins lo interpretó Rober A. Burns, el que se le fichó inicialmente como director artístico tras haber trabajado en otras películas del estilo como La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1972) y Las colinas tienen ojos (Wes Craven, 1973). En cambio para el papel de Lawton se escogió a alguien aún más curioso como es a Dennis Hill, un ex-policía de Austin, Texas. También la dirección de la película fue a cargo de Mark Blair, un tipo que después de realizar la película desaparecería del mapa igual que lo pisó. Pero lo cierto es que, según se dice, el guión escrito por Mark Blair fue realizado de un modo bastante fiel a la vida de Henry Lee Lucas, pero que se modificaron ciertos aspectos para evitar demandas debido a no poseer ningún derecho legal... pero a mi me suena a la excusa perfecta.



Pero tal como apuntaba la película que dejaría huella en la mente de los cinéfilos, y en la mente de los que les apasiona todo lo relacionado con los asesinos en serie, sería Henry, retrato de un asesino (John McNaughton, 1986). Quizás una de las películas más duras de aquellos años ochenta, y que le mereció el título de película X en los Estados Unidos tras su estreno en el Festival Internacional de Cine de Chicago. Pero el producto que es bueno no dejará de ser bueno por culpa de una calificación como es la del cine X, y por ello Henry, retrato de un asesino viajó a diferentes festivales del mundo como Sitges (que ganaría el premio a mejor película), Fanstasporto, Seattle o Bruselas. Eso le permitió a McNaughton conseguir reestrenar la película en Estados Unidos en 1990 como película “no recomendada para menores”.

Se trata de una película realmente dura, de las que se respira la violencia en el ambiente, malsana, y también con bastantes escenas sangrientas. Con un Henry incontrolado y excesivo, interpretado por un genial Michael Rooker, éste coge las riendas del protagonismo de la película satisfactoriamente, donde conoce a un antiguo compañero de prisión llamado Ottis (Tom Towles), y que junto a su hermana Brecky (Tracy Arnold) que huye de su violento marido emprenderán una sangrienta cadena de asesinatos. La película también muestra una breve secuencia en que se explica como Henry podría haber sufrido un trauma infantil a causa de haber asesinado a su madre, pero lo cierto es que Henry, retrato de un asesino, lejos de buscar justificar lo demoníaco, resulta una película excesiva, y lo demuestra con escenas que pondrán los pelos de punta. Por ejemplo, con el hecho que Henry junto a Ottis llegan a contemplar el acto criminal como un acto sexual, como cuando ambos graban la violación y asesinato que realizan a una familia, como si quisieran tener esas grabaciones a modo pornográfico para disfrutar de su reproducción repetidamente. De hecho, lo más terrorífico de la película es ver como McNaughton introduce sencillamente lo terrorífico en vulgarmente cotidiano utilizando una sobria narrativa que posee verosimilitud documental.



Y otra más, una de esas que apenas es conocida dentro de circuitos cinéfilos centrados al género de terror, como es la casposa Henry, retrato de un asesino 2. Una película sobrante que aprovechó el éxito de la primera parte para intentar repetir ilusamente otro éxito. Esta vez, sin John McNaughton en la dirección y sí de un Chuck Parello que empezaba a labrarse un nombre (y que años más tarde acabaría por dirigir la excelente Ed Gein), realizó en 1996 una película que planteaba una situación similar a la de la primera parte. Pero Michael Rooker no participó en el proyecto y sí lo hizo un tal Neil Giuntoli que consiguió hacer añorar al actor americano. Quizás el esmerado esfuerzo del director por mantener el estilo de McNaughton podría ser lo más destacable, pero en el fondo la película acaba cogiendo un objetivo centrado en hacerle olvidar lo “sugerido” de la primera parte por un producto más centrado en el gore.






También existe otra película bastante más actual pero curiosamente bastante más desconocida: Drifter: Henry Lee Lucas. Dirigida por un tipo llamado Michael Feifer, que ojito con él, y recomiendo que lo leáis con voz alta, ya que es el responsable de haber realizado diferentes adaptaciones en cine de distintos asesinos en serie. Os suenan Ed Gein: The butcher of Plainfield (2007)? El estrangulador de Boston: La historia nunca antes contada (2008)? B.T.K. (atar, torturar, matar) (2008)? Todas son de él, y que ahora tocaría añadir Drifter: Henry Lee Lucas. Posiblemente sus adaptaciones no han conseguido hacerse un hueco en la cinefilia actual, pero Feifer merece un respeto al haber dedicado parte de su carrera a todos estos asesinos en serie. Quizás comparable a Ulli Lommel, que además de dirigir películas dentro del género de terror como Boogeyman 1 y 2 (1980, 1983), o la reciente Zombie Nation (2004), parece ser que hace unos 10 años quiso hacer la competencia a Michael Feifer en cuanto a películas basadas en asesinos en serie como con Zodiac Killer (2005), El asesino de Green River (2005), B.T.K.: Asesino en serie (2005) o La Dalia negra (2006), entre otras.

En todo caso Drifter: Henry Lee Lucas, resulta ser una película correcta, bastante centrada en la figura del mítico asesino. Como es habitual en Feifer la película empieza por el clímax, y acaba configurándose a base de flashbacks, por tanto no hay una linealidad temporal, y que a veces resulta algo confusa. También peca de excesivamente morbosa y menos documental, al retratar un buen número de asesinatos y no profundizar en la infancia o en su estancia en la cárcel, por ejemplo. En todo caso la película tiene más voluntad de fidelidad que las 3 anteriores películas, y un actor principal como es Antonio Sabato que está realmente bien.  


lunes, 26 de agosto de 2013

Visita al rodaje de REC 4: Apocalipsis

Ferran Ballesta


Gracias a los compañeros de www.aullidos.com, desde hace años me ofrecen la posibilidad de colaborar con ellos visitando algunos rodajes de películas que se realizan por tierras catalanas, accediendo a visitar los sets de rodaje y a poder entablar unas palabras con los responsables y protagonistas de la película. REC 4: Apocalipsis fue la última visita que hice, y por ello quisiera compartir mi experiencia con vosotros con tal que conozcáis un poco mejor esa película que apunta a ser un título épico dentro de la cinematografía Estatal. Poca broma con los Balagueró y compañía.

Aquí os dejo un fragmento del artículo que escribí  y se publicó recientemente en la web (junto al link para leerlo completo), y algunas fotografías que mi acompañante Carla Boix hizo durante la visita. Espero que os guste el artículo y las fotos.



"El apocalipsis se está rodando en Terrassa (Barcelona). Si, REC 4 abandonó hace días las Canarias para seguir su rodaje en tierras catalanas, en lo que es hoy su octava semana de rodaje, y a falta de un par de semanas para finalizarlo. Antes de ello, el equipo de REC nos ha permitido hacer una visita al set de rodaje y poder entablar una interesante conversación el director Jaume Balagueró y la actriz protagonista Manuela Velasco.

No se trató de una habitual visita a un rodaje, ya que el número de medios acreditados superaba lo habitual y por ello se produjo cierta demora al visitar el set, afectando así a la duración de las entrevistas con recortes de tiempo. No por ello nos fuimos poco satisfechos, al contrario, ¡la que está liando Jaume y compañía! Los dientes largos se nos quedaron al ver el set de rodaje y alguna que otra escena de la película, además de algunos detalles que poseían los decorados del plató. Y sí, hablo de plató, ya que otra vez más el Parc de l"Audiovisual de Catalunya (situado en Terrassa, como comentaba), ha acogido de nuevo un rodaje cinematográfico, como ya lo fue en su día otros títulos del género como Mientras Duermes (Jaume Balagueró, 2010) o El Cuerpo (Oriol Paulo, 2012), así que “amén” a los decorados. (...)"

http://www.aullidos.com/especiales/372/visita-rodaje-rec-4/











































miércoles, 21 de agosto de 2013

The Yellow Sea - Na Hong-jin, 2010




TÍTULO ORIGINAL: Hwanghae (The Yellow Sea)
DIRECTOR: Na Hong-jin
GUIÓN: Na Hong-jin
AÑO: 2010
DURACIÓN: 141 min.
PAÍS: Corea del Sur
MÚSICA: Jang Young-kyu, Lee Byung-hoon
FOTOGRAFÍA: Lee Sung-je
REPARTO: Ha Jung-woo, Yun-seok Kim, Jo Seong-ha, Lee Cheol-min, Kwak Byeong-gyu, Lim Ye-won, Tak Seong-eun, Lee El
PRODUCTORA: Popcorn Films

NOTA: 8





Corea sigue marcando su huella cinematográfica gracias en parte a sus notables producciones de cine de acción, unas películas que quizás ya empiezan a pecar de cierta repetición de esquemas y que seguramente, con los años, el espectador acabará aborreciendo. O al menos eso creo, pero lo que es evidente hoy en día es que son películas que funcionan, que consiguen traspasar fronteras e incluso llegar a ser distribuidas en salas cinematográficas occidentales, más allá del mercado doméstico. Uno de estos casos sería The Yellow Sea, un thriller de acción coreano que llegó a Sitges hará un par de años con la etiqueta de “película definitiva”, “obra maestra”, y demás etiquetas sobrantes e incluso, por qué no, pedantes.

No por ello The Yellow Sea la estoy catalogando como una mala película, muy al contrario. La nueva película del director Na Hong-jin, que ya se ganó la admiración del público con un peliculón llamado The Chaser, en este caso sigue con la tónica del thriller violento marca de la casa pero esta vez de los buenos de verdad, y ya lo puede ser! 3 años de trabajo le ha supuesto al director crear esta película.

The yellow Sea aterrizó en Sitges con la misma tónica que The Chaser, pero que resultó ser una película distinta, distinta a lo habitual, con un guión aún más trabajado y violento, y una dirección tan pulcra y efectiva que hizo ensombrecer rápidamente a otros directores que vinieron a presentar sus películas. Y es que posiblemente Corea no aportará muchas más veces grandes producciones del thriller de acción debido a una excesiva explotación de la gallina de los huevos de oro, y que solo presentando películas que intenten ir más allá de lo común y básico, como en The Yellow Sea, con un trabajo tan meticuloso y cuidado a la vez que generoso, conseguirá que sus películas no acaben cayendo en pozo del olvido. Y The Yellow Sea no lo hará, e incluso le valió a Na Hong-jin el premio a mejor director del pasado Festival de Sitges, se lo merecía.

La película plantea la historia de un taxista que se verá obligado a convertirse en asesino a sueldo para poder así saciar sus deudas y también sus conflictos morales, entre ellos el fantasma imaginario creado en su mente que su mujer le engaña con otro en Corea del sur. Pero las cosas se le acabarán torciendo y la película coge un giro de “cazador cazado”. Una interesante propuesta, pero que no llegaré a calificar nunca como redonda a causa de su excesiva duración, y es que con 140 minutos o tienes mucho que contar o es que hay una dilatación excesiva del guión. Personalmente me quedo con esa segunda sensación, ya que a ratos el filme se convierte en algo completamente cargado de momentos sobrantes, con escenas incluso sin interés y otras demasiado lentas que entorpecen el ritmo narrativo.

Me podéis llamar anticuado, pasado de moda, o lo que queráis, pero a mi me gusta el cine de acción de la vieja escuela, aquel planteado desde el potencial de un actor capaz de crear gracias -en parte- a su habilidad, las escenas de acción, y no tal como se realizan hoy en día planteadas desde el montaje de la película, dotándola de un ritmo adrenalítico a base de 1000 planos por segundo “a lo Tony Scott” que personalmente me marea. Lo siento, pero es un tipo de cine que me cansa, y si encima la película dura 140 minutos... os lo podéis imaginar. The Yellow Sea forma parte de este cine de acción actual, muy influenciado por películas exageradas con persecuciones imposibles como las de la saga Misión Imposible, en que el director tiene la exclusiva culpa del genial resultado técnico de la película. Es decir, pese a no gustarme el planteamiento del filme no me gustaría sacarle méritos a Na-Hong-jin, ya que The Yellow Sea demuestra una tremenda habilidad tras la cámara para componer los planos, y un trabajo de montaje muy muy satisfactorio. Además, pocas veces el espectador vivirá una película sin tregua, como si fuera una montaña rusa que hasta que no llegue a su final de recorrido las piruetas no dejarán de torturar al espectador a base de giros narrativos, explosiones, torturas, sangre, disparos, palizas,... y es que The Yellow Sea a medida que avanza coge una espiral de violencia desenfrenada. Y es esa -digamos- segunda parte de la película la que explota toda la furia del director -y a la vez guionista-, que si ya destaca por sus impresionantes guiones, en cuanto a las escenas violentas demuestra tener una pluma escalofriante. Es una verdadera salvajada en cuanto a mecanismos de asesinato, con hachas, palos, machetes, cuchillos, etc. que explota toda la fervor concentrada al filme que se iba cociendo poco a poco a causa de un decadente cosmos, creado principalmente por una excelente fotografía, totalmente fría y deprimente.


Un laborioso trabajo de dirección y escritura del guión, también de montaje, y en sí una película de cine de acción moderno merecedora de todo respeto para cualquiera que la vea pese a sus defectos. No es de mi agrado, pero Na Hong-jin demuestra con The Yellow Sea ser uno de los grandes, y que le valió para conseguir el premio a mejor director en el Festival de Sitges del 2011.


LO MEJOR: Un potente guión cargado de situaciones límite donde los momentos de tregua al espectador son muy pocos. Adrenalina pura constante, además de mucha violencia.

LO PEOR:  Sus "50 planos por segundo" personalmente me acaban cansando.


Trailer:


jueves, 15 de agosto de 2013

Kiss of the Damned - Xan Cassavetes, 2012



DIRECTORA: Xan Cassavetes
GUIÓN: Xan Cassavetes
AÑO: 2012
DURACIÓN: 97 min.
PAÍS: Estados Unidos
FOTOGRAFÍA: Tobias Datum
REPARTO: Joséphine de La Baume, Roxane Mesquida, Milo Ventimiglia, Anna Mouglalis,Michael Rapaport, Riley Keough, Juan Luis Acevedo, Jay Brannan, Jonathan Caouette
PRODUCTORA: Bersin Pictures / Deerjen Films / Verisimilitude

NOTA: 4






Este año parece ser que el vampirismo debe tomar un papel destacable en el panorama de producciones de género de terror, como pueden ser Only Lovers Left Alives, Byzantium, o la presente Kiss of the Damned, unas obras que desprenden singularidad pese a compartir propuesta. La última de estas mencionadas parte de un intento de emular las producciones de terror vampíricas de los 70, pero enfocadas hacia una perspectiva actualizada bajo los efectos somnolientos del fenómeno Crepúsculo. Pero ojito, que Kiss of the Damned posee mucha más dignidad que aquellas películas de adolescentes con vampiros con purpurina en la cara experimentando sus primeras relaciones sexuales, y haciendo también la mayor apología católica-practicante realizada en un par de décadas para el público juvenil. No, Kiss of the Damned se aleja de toda esa carroña despreciable para explicar una historia donde se recupera la verdadera esencia del concepto vampírico, dentro de un tono completamente adulto, y donde la perversión y la sangre suponen la mayor devoción de los vampiros.



La película, dirigida por la debutante Xan Cassavetes -hija del mítico John Cassavettes-, no convence. Con un planteamiento acertado, y un diseño de producción elegante gracias a su abuso constante de tonalidades blancas que juegan perfectamente con la frialdad impuesta por parte de la directora al ritmo narrativo lento pero constante, y que no da paso a cambios bruscos de ritmos, la película no convence por lo fallido que resulta un guión -escrito por la propia Cassavetes- sin un punto fijo donde llegar. Si bien Kiss of the Damned arranca con fuerza, poco a poco la película va perdiendo el rumbo y no sabe hacia donde dirigirse, mostrando un puñado de escenas "vampíricas" que carecen de interés hasta llegar a un final tan precipitado como tonto.

La película tal como apuntaba tras mencionar Crepúsculo -y su correspondiente aclaración- no es más que la relación de amor entre una vampiresa llamada Djuna (Joséphine de La Baume) y un humano llamado Paolo (Milo Ventimiglia) que acaba siendo convertido en vampiro por amor, hasta que las situación acaba por torcerse a causa de la aparición de la hermana de Djuna, Mimi (Roxane Mesquida). Y de ese modo, Kiss of the Damned cuenta las diferencias que existen entre Mimi y Djuna, ya que mientras una resulta ser una vampiresa desbocada, perversa y “chupasangre” humana, Djuna es alguien que no se siente a gusto con su condición y evita mostrar su cara más vampírica. Y todo esto adornado con un poco de vampirismo cutre sin más. Por tanto, Cassavetes ha compuesto una película que resulta ser poco más que un telefilme de vampiros en clave adulta, erótica, con pinceladas de sangre, y en general de intenciones nada trascendentes.

Decepcionante debut de Cassavetes, que para ser una debutante se le podrían permitir un tipo de errores que nada tendrían que tener que ver con la falta de ideas o voluntad de trascender, de ofrecer algo nuevo capaz de llamar la atención al público, y de ese modo Kiss of the Damned morirá en la memoria del espectador tan buen punto acaben sus créditos finales. Eso si, la película consigue una puesta en escena fría, elegante, y que gracias a la música clásica orquestada por Steven Hufsteter y su ritmo narrativo constante -aunque decreciente-, como mínimo no se hace del todo aburrida, pero lo dicho, sin más.


LO MEJOR: Que se podría considerar como un homenaje al cine de Jean Rollin pero de mucha más calidad.

LO PEOR: Una historia pobre y vacía, donde Cassavetes no es lo transgresora que debería.


Trailer:





domingo, 11 de agosto de 2013

Audiencia y televisión bajo la mirada de Amparo Huertas

Ferran Ballesta


De vez en cuando me gusta actualizar el blog con pequeños artículos relacionados con la carrera universitaria en la que me veo actualmente sumergido, dedicada al mundo de la comunicación. Ésta será una de ellas, una que tratará sobre las audiencias de la televisión, y pese a que se trata de un temario que podría dedicar largas horas de debate (evidenciado con la infinidad de libros, artículos y conferencias que se han realizado a lo largo de los años), esta vez propongo un pequeño artículo relacionado con el libro de Amparo Huertas “La audiencia investigada”. Este libro recoge las diferentes corrientes que han definido el estudio de las audiencias a lo largo de la historia de la televisión, tanto desde la perspectiva más comercial como desde la académica.

Qué función desempeñan los medios en la vida cotidiana? ¿Por qué se mira la TV? Mucho ha llovido desde entonces, pero sobre los años 60 fue cuando se empezó a estudiar la conducta que tenemos frente a los medios de comunicación, dando como resultado unas teorías que intentaban describir los usos y gratificaciones de los medios para los espectadores individuales. Esa metodología, hoy, ha cambiado de perspectiva al centrarse en mucha mayor medida a los espectadores, observando a la audiencia como individuos y los usos que hacen de los medios como funciones. ¿Entonces, qué relación mantiene el individuo con los medios en el contexto actual? Que nadie se avergüence, pero casi todos los lectores de éste artículo me confirmarán si les respondo a la pregunta diciendo que casi todos vosotros habláis del consumo de informativos como si fuera un deber, mientras que intentáis justificaros siempre a la hora de revelar vuestras preferencias en el consumo de ficción televisada. ¿Voy en lo cierto?

El receptor (consumidor) actúa en función de sus necesidades, motivaciones e intereses, ya que el uso de los medios le aporta unas gratificaciones. Por tanto, los medios tienen unos valores de cara al espectador que hacen referencia al placer (entretenimiento, imaginación, descanso, conocimiento,...), pero en cambio no tiene usos negativos. Los medios compiten entre sí, y con otras fuentes de satisfacción y necesidades. La TV es, esencialmente, un medio de entretenimiento familiar, y en cambio la prensa es de carácter informativo individual, y que la radio a pesar de ser individual también sirve más como compañía y modo de entretenimiento. Por tanto, todos los emisores satisfacen las necesidades del público y le ofrecen todo lo que desea.

Además, es importante tener en cuenta que a partir de la llegada de Internet y sobretodo actualmente con el fenómeno de las redes sociales, el receptor ha cambiado de postura “receptiva”. Por ejemplo con Twitter, que actualmente está siendo un fenómeno sociológico imparable, sólo hay que ver los 231.000 twits por segundo durante la Superbowl americana, una muestra que las redes sociales ayudan a provocar y evaluar al receptor comentando lo que estaban viendo, y la TV es una de las máximas expresiones para potenciar este fenómeno socializador. Y es que la televisión, la gran herramienta de difusión publicitaria, finalmente acaba siendo convertida en bidireccional gracias a Twitter. Con esta herramienta la TV se conecta, permite emitir y recibir y emitir anuncios o contenidos y recibir respuestas inmediatas.

También, a diferencia del cine, ésta tiene la capacidad de atender a la audiencia con sus posibilidades de inmediatez. Es una necesidad u obligación estar al día? Lo que está claro es que los medios pueden crear la necesidad informativa, que el espectador lo sienta como una obligación, y el ejemplo que comentaba de Twitter me viene al pelo en este caso. Por ejemplo, muchas veces frente a un suceso que acaba por ser noticia de interés para el receptor, por qué los medios apuntan a esa información cuando quizás hay otra de desconocida con un posible mayor interés? Por tanto, lo que ofrecen los medios a la audiencia no es información regida por el principio de la actualidad, sino por la maquinaria política que gestionaba esa información. A menudo se dice que es por seguridad nacional y todas esas cosas que tanto nos irritan, pero claro, luego ya pueden ir argumentando que la sociedad tiene el derecho a estar informada. Y, por tanto, si antes hablábamos de una democracia informativa, hoy tenemos que hablar de dictadura informativa regida al populismo.

Otro punto a fijarnos es que hoy tenemos muchos más medios a nuestra disposición, pero no ha implicado tener más voces diferentes, visiones del mundo, y eso pasa porque todos los medios se reducen a un pequeño número de empresas como Mediaset. Además, el hecho de que hayan (por ejemplo) TV públicas, y aparezcan de privadas, no hace tampoco que haya otro visión del mundo, ya que las televisiones terminan ofreciendo la lógica del mercado, ya que lo que tiene audiencia a la pública también se ofrece a la privada.

Tampoco hay que olvidar la parte de la publicidad. Cuando hablamos de estudio de la audiencia, por desgracia, acabamos hablando de un negocio, ya que los resultados obtenidos se emplean para que el mercado publicitario pueda estudiar cuales son los mejores horarios para posicionar sus anuncios. De ese modo los comerciantes pondrán o no sus anuncios en determinados horarios, "comprando espectadores", es decir, haciendo del espectador una mercancía.
En el marco de los sondeos de medición, también encontramos un enfrentamiento muy marcado. Mientras unos hablan de "democracia del audímetro", otros lo hacen "dictadura del audímetro".
La democracia del audímetro dicen que el audímetro registra el consumo efectivo, mostrando lo que la gente hace exactamente con la TV... Además, es secreto y trata a todo el mundo de forma igual. A diferencia del voto político, este es diario y permanente. En cambio la dictadura del audímetro señala que el espectador puede consumir contra sus intereses. Al estar determinado por estrategias programáticas, los datos de audiencia no reflejan el gusto del público, sino la dictadura implantada por la televisión, ya que vemos lo que quieren, no lo que queremos. Por tanto, los audímetros no registran opiniones, sino actos (pongamos un canal u otro, pero no quiere decir que nos guste).



Si a alguien le pica la curiosidad respeto a todo esto que comento de las audiencias, solo puedo recomendar una especie de Biblia que lo analiza de un modo brillante, como es la mencionada obra de Amparo Huertas “La audiencia investigada”, un libro a ratos espeso y complicado se seguir pero que merece la pena para todos aquellos que quieran ir más allá de lo básico.


HUERTAS BAILÉN, Amparo: La audiencia investigada. Barcelona: Gedisa. 2002.


sábado, 10 de agosto de 2013

"Space Pirate: Captain Harlock" en Sitges 2013

Ferran Ballesta


Las novedades siguen circulando por la red en cuanto a nuevas películas que se podrán ver en el Sitges 2013. La última de estas novedades se trata de un título de animación muy esperado por todos los aficionados al manga, y es ni más ni menos que Space Pirate Captain Harlock.

Pues si, se trata de una nueva película basada en la popular serie manga creada por Leiji Matsumoto en 1977, Capitan Harlock, pero ojito, ya que no se trata de un título más a la cuenta, sino de una película producida por Toei Animation de unos 30 millones de dólares de presupuesto (la más grande inversión del mítico estudio japonés), y que utiliza la más avanzada técnica CG de animación 3D basada en la captura del movimiento de actores. El director de esta película es Shinji Aramaki, muy conocido en su país por haber realizado anteriormente películas de animación de gran éxito como en su día lo fueron Appleseed: The Begginning, por ejemplo. De todos modos Leiji Matsumoto ha estado supervisando el proyecto.

Según palabras de los productores Yoshiyuki Ikezawa y Joseph Cho, Space Pirate Captain Harlock será más oscura que el manga y el anime, “ para ofrecer a la audiencia lo que quiere ver”. “Conoceremos el origen de la cicatriz de Harlock. Queremos resaltar su dolor y sufrimiento”, prosigue el productor de Toei, “Él viaja por el universo en busca de la libertad, persiguiendo su meta cueste lo que cueste. Nos gustaría dar un mensaje a los jóvenes que estén sufriendo. Con perseverancia, podemos obtener la libertad”. Estas palabras fueron pronunciadas hará un par de años cuando se presentó el correspondiente trailer en primicia mundial en el Festival Internacional de Animación de Annecy.

El resto del equipo se compone del guionista Harutoshi Fukui (novela Gundam Unicorn). Yutaka Minowa (Ninja Scroll), diseñador de Madhouse es el diseñador de personajes, y Atsushi Takeuchi (Ghost in the Shell), diseñador de Production I.G, es el diseñador mecánico.


A todo esto, y volviendo al origen de la noticia, Space Pirate Captain Harlock competirá en la Secció Oficial de la presente edición del Festival de Sitges. Yo ésta no me la pierdo!

Trailer:


sábado, 3 de agosto de 2013

A Field in England - Ben Wheatley, 2013



DIRECTOR: Ben Wheatley
GUIÓN: Amy Jump, Ben Wheatley
AÑO: 2013
DURACIÓN: 90 min.
PAÍS: Reino Unido
MÚSICA: Jim Williams
FOTOGRAFÍA: Laurie Rose
REPARTO: Julian Barratt, Michael Smiley, Reece Shearsmith, Ryan Pope, Richard Glover,Peter Ferdinando
PRODUCTORA: Film4 / Rook Films

NOTA: 8







La nueva película de Ben Wheatley, que anteriormente ya sorprendió a gran parte de la crítica con Kill List y sobretodo Sighseers, de nuevo sigue con el buen hacer al presentar una obra que los años la acabarán considerando como un título de culto. A Field in England es su título, una película que sigue en la linea de sus anteriores trabajos, y pese a que no soy un gran seguidor de la obra del director inglés debo reconocer que me ha sorprendido positivamente.

A Field in England se contextualiza durante la guerra civil inglesa del s XVII, pero no por ello se trata de un título bélico. Inicialmente el espectador se sumergirá entre matojos espinosos, explosiones debido a los cañones, y humo, que hace irrespirable el aire. Entre este ambiente angustioso y excitado, un hombre huye del conflicto bélico, tirándose por los matorrales y desgarrando su piel debido a las zarzas. Su nombre es Whitehead (Reece Shearsmith) que lucha por sobrevivir como el cobarde en el que se ha convertido creyendo que al otro lado del bosque conseguirá sobrevivir, hasta que por el camino se encontrará con otros dos desertores (Peter Ferdinando y Richard Glover) a los que se unirá. Y finalmente a una 4a persona, un vagabundo (Ryan Papa) que se acaba uniendo a ellos al prometer que les llevaría a un bar próximo y podrían beber cerveza. Mientras se dirigen a ese supuesto bar, por el camino se encontrarán con un hombre atado a una cuerda, un alquimista llamado O'Neil (Michael Smiley), que murmura sobre un tesoro enterrado. Juntos, buscarán y excavarán en busca del tesoro, sin saber que sus vidas cambiarán.

Ante todo es una película que sorprende por el punto de inflexión que ha supuesto a la empresa productora y distribuidora de la película, Film4, ya que ha sido el primer título que se ha estrenado simultáneamente en cines, televisión y formato doméstico el mismo día. Además, parece ser que se trata de una apuesta segura, ya que su reducido presupuesto de apenas unas 300.000 libras prácticamente asegura beneficios.

Hasta ahora la obra de Wheatley abasta una película de gangsters (Down Terrace), un híbrido entre el thriller y el terror como es Kill List, y una comedia con un asesino en serie como es Sightseers (A.K.A. Turistas), además de un capítulo sin relevancia en The ABCs of Death. Con A Field in England, el director inglés a repetido en la coescritura del guión con Amy Jump, que ya colaboró con él en Kill List, confeccionando esta vez una película de época monocromática. No es una película fácil, se trata de un producto espeso, extraño, inquietante,... totalmente inclasificable. Una película que juega con distintos géneros de un modo muy logrado como puede ser la comedia -no negra sino negrisima-, el terror clásico inglés con claras referencias a Witchfinder General, o el drama, pero todo conjuntado con un sello muy propio del director al apostar por un tono valiente y desafiante al mistificar todo lo que vemos en ella con claras influencias al cine más metafísico de Bergman, como con El séptimo sello.

Técnica y artisticamente es impecable. Destaca sobretodo el gran trabajo de sonido y la música creada por Jim Williams y su tema “Baloo My Boy”, que con ella se sigue recuperando la música folk en el cine al igual que ya lo hizo Rob Zombie con la reciente The Lords of Salem, y que con ella de bien seguro llegará al fondo del corazón de todo espectador. Pero en sí se trata de una película bellamente rodada, con grandes localizaciones y un elenco de actores que funcionan a la perfección. Además, el buen pulso en la escritura del guión por parte de Wheatley y Jump confecciona una película de gran sencillez narrativa, de largos diálogos y cambios sonados de género cinematográfico, todo bien cohesionado a su medida. Hasta llegar a un final adrenalítico, violento, gore, y surrealista.

No engañaré a nadie, se trata de la película menos accesible de Wheatley. Un título raro en su conjunto, de esas de arte y ensayo “para público gafapasta” que buscan romperse la cabeza y entenderlo todo, algo que seguramente no lograrán. No es mi cine favorito, no es mi director favorito -ni de lejos-, pero es muy buena la jodida! dentro del tipo de cine que es.


LO MEJOR: La obra de más calidad de Wheatley.

LO PEOR: Que no es un título para todos los públicos, sino para aquellos interesados en el cine más independiente donde romperse la cabeza buscando una respuesta a los enigmas planteados.



Trailer:




jueves, 1 de agosto de 2013

Trash Humpers - Harmony Korine, 2009

Ferran Ballesta




DIRECTOR: Harmony Korine
GUIÓN: Harmony Korine
AÑO: 2009
DURACIÓN: 78 min.
PAÍS: Reino Unido
FOTOGRAFÍA: Harmony Korine
REPARTO: Paul Booker, Dave Cloud, Chris Crofton
PRODUCTORA: Coproducción Reino Unido-EEUU; Alcove Entertainment / O' Salvation

NOTA: 1









Creo que éste blog merece hacer un eco a lo que un servidor considera como la peor película que se ha proyectado en Sitges en los últimos años. Lógicamente no lo he visto todo, y seguro que se habrán visto cosas peores, pero entre las 25-30 películas que veo en cada edición del Festival, sin duda la que recuerdo con mayor grado de indignación es Trash Humpers. Ou Yeaahh, si! No la pienso olvidar jamás!!

Todo empezó una tarde de sábado, en una de esas sesiones que nos aventuramos a ciegas atraídos por una sinopsis interesante y por el vacío que mi parrilla de programación me ofrecía, y de ese modo me lancé a la piscina con uno de esos títulos raros que nadie quiere ver de la sección Noves Visions. Al llegar al cine Prado mis dudas empezaron a cambiar por sensaciones más positivistas, me animé tras ver la larga cola que llegaba hasta el final de la calle. Quien me lo iba a decir, Trash Humpers? Tanto interesaba esa película? En que mundo vivo para dudar de Trash Humpers??? Vamos allá!! a pelear por conseguir una buena butaca.

Luego, una vez dentro y con una butaca situada en un lugar magnífico, me acomodé pensando en que seguramente me llevaría la sorpresa del Festival, hasta que las luces se apagaron... Como siempre, locura habitual de los forofos al Festival con la entrada del gorila más chungo del cine que invade la playa de Sitges, hasta que empezó, y.... Ñaihñfha pihashfañh irehjahghdfkijgáijgra´gihdfsjljas, WTF??? Que coño era eso??? o si, eso era una MIERDA –hablando claro-. Se trata de Trash Humpers, una película de un no sé quién, que explica no sé qué, y que tampoco me interesa averiguarlo. Un desastre que hizo desertar a muchos espectadores y que un servidor hizo lo mismo.

Este desagradable filme –y no por su contenido- podríamos considerarlo como un pequeño homenaje al VHS, mostrando una sucesión de videos, no macabros sino idiotas, en que unos niños con las caras enmascaradas de viejo se dedican a hacer todo tipo de perversidades, como masturbarse con contenedores, árboles, o cagar en cualquier sitio… incluso hacer felaciones a ramas de árboles (!). También hay escenas en que se dedican a destrozar cosas, maltratos a niños, etc. Imagino, que la intención del director era de retratar la infancia de unos niños que viven en familias desestructuradas, recordando los viejos VHS caseros una vez ya son mayores. ¿? No lo sé, ni lo pienso averiguar, pero como mínimo me quedo con las intenciones del director de intentar hacer “algo” con la imagen feista del VHS, y con lo inquietante que me resulta recordar todas estas imágenes de la película. Fue una tremenda decepción compartida por casi todo el mundo que la vio.


LO MEJOR: El querer encontrarle un uso a la imagen feista del VHS. También el mal rollo que provocan esas máscaras.

LO PEOR: Aguantarla hasta el final es un ejercicio durísimo.







































Trailer: